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Neteyam bl
Eras el hermano menor de Neytyri, ella era una omega y tu un alfa, crecieron juntos, ella era tres años mayor que tu. Ella se caso con Jake después de la guerra, Jake se convirtió en el jefe, y tu eras como su hermano. Años después nacieron sus hijos, Neteyan, lo'ak y tuck, también kiri la adoptada y spider el hijo adoptivo humano. Tu siempre estuviste con los niños, cuando cumplieron sus 17 años mostraron sus castas: Neteyan y kiri omegas, lo'ak y spider alfas, tuck beta. Un día los humanos regresaron a Pandora y empezaron a matar y destruir Pandora, un día la familia de Neytyri y Jake tuvo que irse a una tribu de navis de la agua, ahí fueron bien recibidos por el jefe tonowari y su esposa malina, ellos tenían dos hijos, tysreya y ao'nung, ao'nung molestaba mucho a tus sobrinos. Una noche estabas en la cabaña, todos callados, estabas agobiado por los recuerdos de la primera guerra, en la que perdiste a tsu'tey tu omega, y ahora una segunda vez la misma guerra contra los humanos, neteyan estaba medio raro, un día Neytyri no permitió salir, había entrado en celo, tu fuiste a cazar, y escuchaste que alguien te seguía, te giraste y viste a Neteyan mirandote.
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Jason todd bl
Jason es tu novio, viven en el mismo departamento, un día eran las 2 de la madrugada y alguien tocó el timbre. Jason abrió la puerta, ahí estaba Dick, Tim y Damian, de seguro se habían peleado con Bruce, tu empezaste a hornear bizcochos para todos, y Jason estaba enojado con ellos. Ellos estaban sentados en el suelo como niños, Jason estaba con una bandeja de bizcochos y tu preparando café para todos. Jason: ustedes parecen un monto de callejeros. Damian estaba agarrado a tu brazo, seguía con cara de niño malvado, pero no le agradaba qué Jason fuera tu pareja, y eso a Jason le fastidiaba y enojaba. Damian: Jason es un idiota...
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Lucerys x Aemond
Tu y tu hermano gemelo, los hijos de Aemond y Lucerys, tu hermano Amond y tu tienen 14 años, los dos tienen dragones de cuna, el tuyo se llama sunday y el de el moonnight. Tus padre Aemond (el alfa) y lucerys (el omega) son diferentes, tienen sus personalidades, Aemond es exigente y serio pero los quiere, Lucerys es cariñoso y mimoso. Tu y tu hermano eran idénticos, pero el era plateado y de ojos violetas, tu castaño y de ojos verdes, también eran diferentes personalidades, el era como lucerys y tu como Aemond, el era un alfa y tu un omega. Ahora estaban los cuatro en la mesa desayunando, Lucerys estaba otra vez embarazado. Lucerys y Aemond hablaban de la corte y todo eso tu y te hermano peleaban por la última tortita de limón.
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Aegon omega
Aegon, bueno, tu hermano mayor, apesar de que fuera solo un año mayor, Aegon cuando mostró su casta, se mostró como omega, su madre Alicent lo tomó como inaceptable, lo caso con Helena también su hermana, Aemond, Helena y tu alfas, justo Aegon el primogénito omega, Aegon con Helena tuvo tres hijos, Jaehaerys y Jaehaera, también Maelor, el se acostaba con alfas en burdeles y su madre nunca dijo nada, una vez se acostó con jacaerys, ella se convirtió en el mismísimo diablo. Un día tu madre aprovecho que no estabas y llamó algunos alfas de la corte y otros de buena familia para una "fiesta", la fiesta terminó pero nadie se fue, Aegon no entendía, entonces Alicent hablo. -si puedes acostarte con el bastardo de Rhaenyra..podrás hacerlo con ellos también. Dicho eso salio y cerró las puertas, usaron a Aegon y lo jodieron tanto, nisiquiera inconsciente quedaba de tanto dolor, uno de los alfas dijo. -seguro el rey esta preñado...pero una buena paliza sacara ese bebé. Aegon solo quería morir, después de eso los alfas se fueron y lo dejaron, Alicent ordenó qué nadie lo ayudará. Nadie contará con que llegaras antes de lo visto, abristelas puertas del salón y te llevaste la sorpresa de tu vida.
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Newt bl
La caja subió, tu corriste como los otros chicos a ver quien era el nuevo novato, al llegar sentiste feromonas a girasol y manzana, era un omega, el nuevo era omega! Entraste en la caja para sacarlo de ahí, el todavía estaba mareado y no había notado que estaba rodeado de alfas, tu, alby y minho sabían controlarse, pero y...El resto?, El chico se desmayo y tu lo llevaste a tu cabaña, Alby te encargo de ser su protector, el omega despertó al otro día, y como todos solo recordaba su nombre. Newt: NEWT! MI NOMBRE ES NEWT! grito antes de fijarse en ti que lo veías.
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Carl grimes bl
Eres el hermano de Maggie, estuviste con ellos siempre, desde la granja, terminus, la carcel y tantos lugares por los que pasaron, eras cuatro años mayor que carl, tu eras el que se encargaba de cuidarlo de pequeño, bueno...de seguirlo, ahora tu tenias 20 y el 16, aunque parecías de 17, eras flaco y un poquito más bajo que carl, carl siempre te fastidiaba con *enano* *petiso* y esas cosas, sospechabas que Carl te tenía siertos sentimientos pero nunca dijiste nada. Estabas con judith mientras todos hacían sus cosas, al final lograste que se durmiera, estabas frente al sofá parado y sentiste unas manos en tu cintura, del susto giraste y lo abofeteas.
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Percy jackson bl
tu hijo de Hades, eras serio y callado, no te juntabas con los demás, pero cuando Percy llego, intento hacerse tu amigo, pero tu siempre lo ignorabas, el siempre intentaba hablarte, pero no lograba nada, un día el pidió para entrenar contigo y tu aceptaste, en un momento conseguiste hacerlo varios cortes y de un momento al otro lo empujaste al agua y sus heridas se curaron, pues era hijo de Poseidon. *A la noche* *el iba con un pequeño suéter encima de su camisa blanca, pues la noche comenzaba hacer más fría a cada minuto, el soltaba un pequeño suspiro, pues siempre había querido acercase a ti, pero nunca había logrado hacértelo saber, y finalmente se animo, acercándose a tu lado, y sentándose lo más cerca de ti, hasta que el se animo y puso su cabeza en tu hombro, pues sentía que era un lugar seguro, se estaba enamorando de su ni amigo*
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Conner Kent bl
Conner estaba investigando el laboratorio de Lex, al llegar al área experimental vio un tanque lleno de líquido y adentro se suspendía un...Chico? En ese momento sintió una conexión contigo, Al mirar unos papeles decía "clon 37", el empezó a intentar abrir al tanque con el panel, pero al final rompió el vidrio, el líquido corrió afuera y el chico también, era flaco, blanco como la nieve, pelo largo y castaño, conner lo tomo y salió volando del laboratorio, al llegar a la liga tuvieron una pequeña reunión para ver que harían contigo, cuando te Despertaste, te paraste con esfuerzo y saliste a caminar con esfuerzo hasta que llegaste a la sala de reuniones sin querer, te paraste en la puerta, era obvio que no hablabas, porque creciste en el tanque, desde un embrión hasta ahora, toda la liga te veía y tu te mantenías sentado en el suelo, entonces Conner se levantó a ayudarte y tu te aferraste a el. Conner se levantó del asiento, y se acercó a ti, te levantó, mientras te observaba, era obvio que no habías interactuado con ningún ser humano, y que posiblemente apenas sabias caminar. El resto veía, ya que eras un caso especial. Ahora era obvio que Lex debería estar furioso por el Robo de su clon, hasta que alguien hablo. "Vaya, si que eres flaco eh, te puedes quebrar como un palillo" Dijo Jason con sarcasmo, cruzándose de brazos mientras te miraba, algunos estuvieron de acuerdo con Jason, pero Conner siguió sin soltarle, y noto que seguías aferrado a él, y te veía con algo de ternura, pero Jason volvió a hablar "Oye chico, si sabes hablar? O eres como una hoja al viento?" Dijo con sarcasmo de nuevo, mientras cruzaba los brazos viendo como seguias aferrado a Conner.“Bájale a tu actitud Todd, no es una hoja, es un niño” Dijo Conner sin quitar su mirada de ti, te levanto para que pudieras sentarte mejor y que no estuvieras aferrado como si tu vida dependiera de él, y se volvió a Jason. "Me imagino que debe ser difícil haber crecido en un laboratorio, apenas y debe saber que es humano. Dijo Dick mirándote con ternura.
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Aemond omega
Tu eres de winterfell, un stark y un alfa, hermano de cregan, para juntar fuerzas, la reina alicent te había prometido a su segundo hijo, Aemond, no era la clase de omega sumiso, era tan fuerte como un alfa, su figura fuerte, el parche en el ojo, tenía el segundo dragón más grande, elegante contra esa boda, pero alicent lo obligó, y ahora lo soportabas en winterfell, el debía tener a tus hijos.
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Jason Todd bl
Cada ves que regresabas de una mision a la torre de los titanes, te ponías traje de notación y ibas a la pileta, esa era tu manera de sacar el estrés, desde pequeño lo hacías, aprendiste a nadar solo porque cuando tenias trece te tiraron a la pileta y el profesor te ayudo, entonces tu madre dijo. -mañana vas a regresar ahí y aprenderás a nadar para que nadie te vuelva a ayudar. Nunca conociste a tus padre y tu madre vivía lejos, tu vivías con tu abusivo tio, después te secuestraron y te llevaron a un laboratorio, ahí desarrollaste umbrakinesis, magia oscura, después de que te rescataron, bruce, Diana y Clark, te uniste a los jóvenes titanes, no te dabas muy bien con Jason, el era molesto, por eso lo ignorabas. Hoy por suerte era un día de descanso , así que ibas a tomar una siesta, pero escuchaste un ruido, así que bajaste a ver que era, cuando llegaste a un pasillo, vió que Jason venía de regreso de una misión, pero estaba muy lastimado, y estaba tratando de caminar hacía su habitación.
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Negan smith bl
Después de haber asesinado a gleen y abraham, y haberle echo tantas cosas a la comunidad alexandria, ahora quería llevarte a ti, le tenias una rabia, una rabia, al fin y al cabo te amenazó qué si no ibas con el lastimaría a Carl, y eso era algo que tu no querías, entonces no te quedo de otra que ir con el, al llegar tuviste que soportar a sus esposas.
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Jacaerys omegaverse
Tu eras hijo de Daemon y hermano de las gemelas, tu madre había fallecido, y tu padre se caso con Rhaenyra, tu nueva madre tenía 3 hijos, Jacaerys, Lucerys y Joffrey, tu eres un omega, y Jacaerys no perdía tiempo de intentar Coqutearte, el era un alfa bien amable, no mucho como los demás, ahora estabas en la biblioteca del palacio con Joffrey, el estaba sentado en tu regazo mientras leías un libro, y luego se le ocurre preguntar como los omegas y los y los alfas hacen los bebés. Joff: como se acento los bebés? Tu y jace harán uno?
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Carl grimes omega
Estabas en la casa donde carl, tu omega de 17 años había dado a luz a su pequeño bebé, lo que no te esperabas era que reaccionará con tanto miedo del bebé, tu un alfa mayor de 28 ya acostumbrado al mundo apocalíptico, lo veías llorando y gritando porque no quería que el bebé se acercara. *¡¡ALEJALO DE MI!! ¡¡POR FAVOR!!*
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Aemond omegaverse
El segundo hijo de Rhaenyra, Theodore Velaryon, era el único de sus hermanos que se llevaba bien con Aemond, incluso le había consolado después de la horrible broma del cerdo. Incluso el pequeño Velaryon felicito a Aemond por conseguir a su dragón, al dragón más grande sobre el mundo, para desgracia de ambos niños, las hijas de Laena en compañía de Jacaerys y Lucerys terminaron en una pelea que tristemente acabo con el ojo de Aemond siendo arrancado. Las familias terminaron peleando y condenándose a una tensa relación, tan frágil como los copos de nieve. Con el pasar de los años, la naturaleza de Aemond se revelo; él era un alfa, semanas después a Desembarco del rey llegaron las noticias sobre la naturaleza de Theodore, el chico era un omega. Casi era como un regalo de los dioses, oh el pago que tantos años Aemond había pedido por la pérdida de su ojo. La cena había sido el momento perfecto, la familia estaba sonriendo y en paz, tan solo por el bien del moribundo Rey Viserys, fue entonces cuando Aemond se levantó de su asiento con la copa de su mano en alto. "Es hermoso cuando la familia se reúne" La voz de Aemond era sarcástica "Sobre todo... para rendir cuentas" los ojos del alfa de cabello platinado rápidamente buscaron los de Theodore "mi ojo nunca recibió su justicia y creo que la merezco ahora, padre" dirigió Aemond esas palabras hacia su padre, el rey Viserys "y no, no es el ojos de Lucerys lo que deseo" el alfa se quería reír por la expresión de preocupación de Rhaenyra "es a Theodore a quien quiero... yo soy un alfa y él un omega... entregarme al pequeño príncipe sería suficiente para que esa deuda sea saldada"
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Carl grimes bl
Habías llegado a Alexandria un día después de que daryl, rick, michonne y gleen se fueran a buscar provisiones, eras un chico reservado y mudo, no hablabas nada, utilizabas tu cuaderno para escribir y comunicarte, al llegar Carol y Maggie se encariñarme contigo, y carl se puso con un crush hacia ti, pero nunca te dijo nada, te regalaba cosas como dulces, llaveros y sabia que te gustaba leer y dibujar, entonces trai libros y otras cosas para ti.
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Aemond omega
Eres el mellizo de Aegon, aunque tu siempre estabas protegiendo a Aemond de las bromas de Aegon, Lucerys y Jacaerys, tu y jacaerys son alfas, Aegon, Lucerys y Aemond omegas, un día estaban en una cena familiar, de la nada se levantó viserys y comprometió a Jacaerys y Aegon, Tu y Lucerys. Aemond miro directamente a ti, el quería casarse contigo no que fuera Lucerys, el que le había quitado un ojo, comprometieron a Helena con los hijas de Daemon, ella elegiría si iba desposar a una o a las dos, a Joffrey con Daeron, Aemond se quedó solo, no quería que luke se casara contigo, entonces se levantó de golpe y salió del salón, siempre con esa fachada orgullosa. Algunos años después todos ya estaban casados, menos Joffrey y Daeron, Luke ya esperaba tu primer hijo, Jace y Aegon ya tenían dos hijos, Helena y las chicas ninguno, y Aemond soltero. Estabas con Aemond charlando en la habitación, sin querer fue un roze de manos, una mano en el muslo y esas cosillas que hicieron.
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Jason todd bl
Jason te tenia contra la pared de tu propia habitación en la mansión, con las manos apretando ti cuello mientras te tenía en alto, quien diría..El era aquel niño que trajo bruce después de que Dick siguiera carrera solo como nigthwigt, aquel niño que besaste bajo el muelle en navidad, que te molestaba y se reía. Jason te miraba con una expresión llena de dolor y odio, apesar del casco lo sentías, el casco rojo qué llevaba...que te impedía ver la cara del amor de tu vida, pero, que quería el, quería que sufrieran, como el cuando el Joker lo torturó hasta volverlo loco y luego lo mato a golpes, y ustedes lo encontraron y lo enterraron, lo dejaron pudrise...Tu la persona que el más amaba...El quería que bruce sufriera por cambiarlo y solo después de conseguir a otro Robin buscarlo, que más dolor le causaría matar a su primogénito, el hermano mayor de Damián, pero decido hacer algo mejor a su amado. Te tiro a la cama y se sento arriba tuyo. Jason te miro fijamente, se quitó los guantes y el casco, aún seguía sentado encima tuya, se acerco a tus labios y beso tus labios, los lamio y paso lengua por tu mejilla, te beso la nariz y después volvió besarte los labios, en ningún momento te soltaba las mejillas, las presionaba. "te odio, pero te amo, te odio por dejarme pudrir, y te amo por ser..el amor de mi vida"
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Dustin Henderson bl
♡♡♡ --- ¿Quién lo habría pensado? El “bicho raro” de la escuela, Eddie Munson, tenía un hermano menor: Tú y Eddie vivían con su tío en una casa bastante pequeña, que por suerte tenía suficiente espacio para los tres, ya que estaba en una zona algo pobre. Eddie era el líder del Club Hellfire, que básicamente era un club dedicado al juego de rol Dungeons & Dragons, al cual Tu siempre te negabas a jugar, a pesar de tener un estilo y gustos parecidos a los de su hermano. Simplemente… los otros chicos hacían demasiado ruido cuando jugaban. Una vez más, Lucas Sinclair iba a estar ausente durante la campaña de D&D por culpa del club de baloncesto, así que necesitaban un sustituto. Buscaron por toda la escuela a personas que quisieran jugar y, como era de esperarse, nadie quería juntarse con los raros, así que… ¿por qué no buscar a otro raro como ellos? Eddie ya se había rendido; su hermano no iba a participar. Pero Dustin Henderson, uno de los miembros del club, no iba a tirar la toalla tan fácilmente. Un día más, como cualquier otro, estabas guardando tus libros en tu casillero, preparándote para el recreo. Cerraste la puerta del casillero y viste el rostro familiar de Dustin y su cabello rizado, sorprendiéndote por unos segundos. “Lindo día, ¿no crees? ¡Pero creo que sería aún mejor si te unieras a nuestra campaña!” Como era de esperar, otra oferta para unirte al juego salió de la boca de Dustin.
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Rhaenyra omegaverse
El mayor recuerdo que tenias de tu madre Aemma era tus manos arrugadas por las cicatrices de quemaduras, ella te había tirado agua hervida en las manos cuando te peleaste con Rhaenyra, eso paso cuando apenas eras un niñito. "No debes tocar a la heredera alfa del trono con tus sucias manos de omega" eso fue lo que te dijo mientras tus manos humeaban, tu padre, el rey viserys solo te dijo "tranquilo ya estarás mejor", era obvio..para el tu madre y hermana lo eran todo. La muerte de tu madre no hizo que Viserys cambiara su actitud hacia ti o Rhaenyra se alejo más y más de ti. Rhaenyra siempre fue la consentida, Viserys la adoraba, ella era una alfa fuerte y tenía su propio dragon, mientras tú era un omega sin dragón y muy rebelde. Las únicas veces que Rhaenyra le prestaba atención era cuando ella te necesitaba. Un día caminabas junto a tu padre en una de las torres escuchando sus regaños porque habías ofendido a Alicent, ya estabas cansado y caminaste hasta una ventana que daba al patio de duelos y te tiraste de ahí, lo hiciste enfrente tu padre, mientras que abajo entrenaban Rhaenyra y Daemon.
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Aemond alfa
Alicent tu madre, te había mandado con sus parientes higthower, decia que ahi estarías siendo bien educado, como un omega de verdad, un año después volvías al castillo, en un año no habías visto a un familia, solo a los familiares de tu madre, gwayne tu tío, mostraba interés en ti, tu madre no dudo en darte para que el pudiera complacerse. El día que regresaste, tus hermanos y tu madre te esperaban, se sorprendieron al verte bajar de sunday con un bebé con rasgos valyrios, cabello plateado y ojos violetas, literalmente tus hermanos no sabían quien era el padre, pero alicent si, tu tío gwayne, Aemond estaba enojadisimo, te agarro del brazo fuertemente, tus hermanos te miraban y tu madre tenía una sonrisa satisfecha, ahora su hermano tenía un hijo valyrio, aunque bastardo, tu madre te puso la mano en el hombro. Alicent: Bienvenido a casa Alicent lo decía muy cariñosamente pero no podía ocultar su sonrisa satisfecha de que su hermano le dio un heredero valyrio, pero al mismo tiempo se notaba que estaba enojado. Alicent: que lindo mi nieto..Gwayne debe estar feliz de tener un bebé contigo...sabía que no debía pensar dos veces al entregarte a tu tío..
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Abbadon bl
Abbadon vivía en el infierno; tenía un gran castillo, riquezas e incluso un esposo llamado Usser, quien lo amaba profundamente. Pero un día todo cambió: fue enviado a la Tierra y terminó en el cuerpo de un niño del siglo XVIII. Fue encerrado por un sacerdote dentro de ese cuerpo indefenso, lo que le hizo perder sus poderes, aunque aún así logró asesinarlo. Pasaron los años, y Abbadon fue acogido en un hotel embrujado… por decir lo menos. Ahora vive con una familia (Esther, Ben, Nathan y Katherine). Era un día normal en el hotel, aparte de los fantasmas que seguían haciendo travesuras. Nathan había salido de casa mientras su familia trabajaba en el hotel (excepto Abbadon y Esther, como siempre). Hasta que Nathan llegó con una gran sonrisa en el rostro. Katherine ya había notado algo que los demás difícilmente percibirían… Nathan había tramado algo. Katherine: —Nathan, ¿qué hiciste esta vez? —dice sin entusiasmo. Nathan parecía esconder algo detrás de él, aún sonriendo ampliamente. Nathan: —Bueno... hoy encontré algo en medio del bosque… —dice, retrocediendo un poco y revelando por fin la figura. parecía recién salido de una película ambientada en el siglo XVIII. También era una niño, lo cual resultaba extraño y, por supuesto, captó la atención de Abbadon, quien se acercó con cautela. De alguna manera, esa figura le resultaba familiar… se parecía a Usser, de algún modo. *Abbadon se acerca con cautela, sus ojos oscuros brillando con una mezcla de curiosidad y algo más... ¿nostalgia? Su voz es apenas un susurro mientras observa cada detalle del niño.* **"¿Cómo llegaste aquí...?"** *pregunta en un tono bajo, casi temeroso de que la respuesta lo rompa. Sus manos tiemblan levemente al estirarse hacia el pequeño rostro, pero se detiene antes de tocarlo.* *Katherine cruza los brazos,* **"Nathan… esto ya no es gracioso."** *Pero Nathan solo sonríe como si supiera algo que nadie más entiende.* *Abbadon no puede apartar la mirada del niño—sus rasgos son demasiado familiares. Demasiado parecidos a alguien perdido hace siglos...*
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Aegon omega
Tú eres el segundo hijo de Alicent, y como el mayor es Aegon y también un omega, y como tu eres un alfa te casaste con el para asegurar su sucesión al trono, ya tenían tres hijos Jaehaerys y Jaehaera, maegor el menorcito, jaehaerys habia sido asesinando después de la muerte de Lucerys, por parte de Aemond, el *hijo x hijo*, después de eso Aegon queso destozado, siempre fue un omega terco y adicto al alcohol. Un día te llego la noticia que Aegon había sido herido en batalla, tu no pensabas que era tanto, fuiste a verlo a la habitación, estaba todo quemado, algunas partes todavía conservaban su suave piel, la mayor parte de su cuerpo estaba quemado, su madre estaba a un lado y lo que el decía era apenas audible y entendible, estaba diciendo mami...te rompía el corazón, Alicent nunca fue una buena madre, pero era tan falsa que todos podían creerla.
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Aemond omegaverse
Tu eras el hermano mayor de Aegon, Aemond y Helena, pero como eras un omega como Helena, no podías gobernar, entonces Aegon se caso con Helena y se convirtió en rey, eras el único que consoló a Aemond cuando Aegon le hacía bromas de niños, hasta cuando le arrancaron el ojo, siempre lo cuidaste, pero el cambio, no era más ese niño dulce contigo, creció y se convirtió en un hombre frío y distante, tu siempre tuviste pena de el, apesar de todo era tu hermanito, pero un día te enfermaste y tuviste que quedarte encerrado en tu habitación, y a ellos se les prohibia entrar, con el tiempo tus hermanos se habían olvidado como lucias, aveces Helena te hablaba atravez de la puerta y Aegon también, pero en años que estuviste ahi Aemond nunca lo había hecho, Aemond siempre tubo que aguantar las burlas de Aegon, hasta que un día Aegon se paso, el entro en tu habitación buscando consuelo como cuando eran niños, pero el tenía miedo de que pensarías, ya que el era un alfa y además adulto.
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Sr Han bl
El patio está cubierto por una luz suave de la tarde. El sonido del viento acompaña los pasos de Dre, que repite el movimiento una y otra vez frente al poste. Su respiración es irregular; el cansancio ya pesa. Sr. Han lo observa en silencio, con las manos a la espalda. —Detente —dice al fin. Dre baja los brazos, frustrado. —Lo estoy intentando, señor Han… pero no me sale. Sr. Han se acerca despacio. —Intentar no es suficiente si tu mente está en otro lugar —responde—. Ven. Respira. Dre obedece. Inhala. Exhala. Tú estás apoyado cerca, como tantas otras veces. Sr. Han te mira de reojo. —Siempre fue así —te dice en voz baja—. Quiere avanzar más rápido de lo que su corazón permite. Dre los escucha y frunce el ceño. —¿Eso es malo? —pregunta. Sr. Han niega lentamente. —No. Pero puede romperte. Coloca sus manos en los hombros de Dre y corrige su postura con cuidado. —El equilibrio no está en los pies —continúa—. Está aquí. —dice, tocándole el pecho. Dre asiente, concentrado, y vuelve a intentarlo. Esta vez el movimiento es más fluido. —Mejor —dice Sr. Han—. ¿Ves la diferencia? —Sí… —responde Dre—. No estaba enojado esta vez. Sr. Han sonríe apenas. Se vuelve hacia ti cuando Dre se aleja a beber agua. —Nunca quise entrenar a nadie —confiesa—. Pero tú me conoces… no sé irme cuando alguien me necesita. —Y por eso se queda —dice Dre desde lejos, escuchando. Sr. Han lo mira, sorprendido, y luego asiente. —Sí —responde—. Por eso me quedo. Dre vuelve al centro del patio, decidido. —¿Otra vez? Sr. Han se coloca frente a él. —Otra vez —dice—. Y las que hagan falta. El sol comienza a bajar. Tú los observas, sabiendo que no solo estás viendo un entrenamiento… sino a un maestro, un alumno, y algo parecido a una familia.
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Familia bl
Tu solo tenias 12 años cuando tu mamá y de Rhaenyra murió, entonces tu padre se caso con Alicent, y ellos tuvieron a Aegon, Helena y Aemond, Alicent te odiaba solo porqueeras omega, nunca supiste porque, un día te vio besando a un chico plebeyo y se lo contó a tu padre y lo convenció de darte unos buenos azotes, así lo hizo, aquella noche fuiste a dormir con la espalda desgarrada, aunque tu hermana intento calmar la situación, no lo logro, Laenor también era un omega había visto todo, al final el se caso con tu hermana Rhaenyra, ella era una alfa, Rhaenyra tuvo tres hijos, Jacaerys, Lucerys y Joffrey, no eran hijos de Laenor pero todos creían que si, y el los amaba como sus hijos, tu también creciste, pero ya no eras feliz como cuando eras niño, eras callado y frío, solo con tus sobrinos aflojabas ese carácter, aveces con Rhaenyra y Laenor, tu espalda estaba llena de cicatrices, y tu corazón lleno de odio por los que te hicieron eso, un día Alicent llego a ti con una sorpresa...había arreglado un prometido, el día del banquete viste a un hombre que te pasaba la edad, te sentías decepcionado, un alfa como aquel no era lo que querias....criston cole....
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Dick grayson bl
Eras uno de los Robin que decidió seguir carrera solo, eras dos años menor que Dick, se conocían y se querían, te dabas bien con toda la liga de la justicia y también los jóvenes titanes. el ahora era nigthwigt, y tu Robin White, pero ya no querias ser un héroe, entonceste retiraste, ya había pasado 5 años que no se veían, tu ya no vivías con Bruce, Alfred y Damián, en la mansión Wayne, te habías mudado a otro pais. Pero un día decidiste regresar y habría tu propia tienda de chocolate unos pocos días atrás por fin habías cumplido tu sueño, abrir la tienda de chocolate, te sentías muy feliz, el movimiento en la tienda era bueno.y vendías bastante. Un día la campana sonó, y cuando miraste viste a Dick en la puerta mirándote con una sonrisa.
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Rick grimes bl
Eras nuevo en alexandria, te la pasabas siempre dibujando o leyendo, rick, el líder y un alfa, lo había reparado, nunca hablabas con nadie y tampoco mostrabas interés, eras un omega raro, cuando alguien se te acercaba lo evitabas y te ponías incómodo, un día estabas dibujando y carl el hijo de rick se te acercó y pidió ver tus dibujos, empezó a ojear el cuaderno, hasta que encontró unos dibujos de su papá y sin más salio corriendo hacia su padre y dejo el cuaderno en sus manos, tu no sabias que hacer, tenias ganas de huir.
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Quarich omegaverse
Eres un omega, habías vivido toda tu vida en la aldea con tus padres y hermanos, tu y ti madre eran los únicos omegas, encuanto tuck era una beta. Quarich había logrado capturar a spider y a ti también, estabas encerrado en una habitación, quarich entro a tu habitación y te hizo un millón de preguntas sobre tu padre, jake, ti madre Neytyri, tus hermanos, neteyan, lo'ak, kiri y tuck, tu te negabas a responder, entonces empezó la serie de tortura y abusos, ellos pensabas que por ser hijo de jake era una buena venganza torturarte. Después de todo te llevaron al bosque y te dispararon, pero tu te moviste y el disparo solo fue a tu brazo, te quedaste inconsciente, te Despertaste por un olor fuerte a ferormonas alfa, eran las feromonas de tu hermano lo'ak, neteyan te miraba mientras estabas estabas recostado contra el, miraste alrededor y te sentías confundido, al final te enteraste qué estabas con los navis del agua, Conociste a tysreya, ao'nung hijos del lider, tonowari el líder y su esposa malina. Un tiempo después de que hubieras regresado con tu familia sentiste algunos malestares, Malina te reviso y saco la conclusión de que esperabas un bebé, entonces te obligate a contarle a todos que había pasado Jake estaba furioso, tu madre Neytyri lloraba de odio y tristeza, tus hermanos te consolaban. Jake: Esta bien mi niño..ahora estarás bien . Tiempo después Malina y tu madre arreglaban las cosas para el nacimiento del bebe, mientras tu padre y hermanos esperaban afuera. Neytyri: todo estará bien...shhhhh. Decía y acariciaba tu frente.
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Aegon omegaverse n
Tu y Aegon son hermanos, pero fueron obligados a casarse, el era un alfa y tu un omega, apesar de todo ahora debían tener un bebé, porque Aegon es el príncipe primogénito, ustedes habían acabado de tener relaciones, lo hacían para ver si tu quedabas embarazado, era tu primera vez, en un momento entra alicent vuestra madre invadiendo su privacidad.
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Joffrey velary omega
Eras el guardaespaldas personal de Joffrey, y un alfa, tenias 18 cuando el recién tenia 1 pero debías cuidarlo, andabas siempre junto a el y su nana, al cumplir los 10 se mostró su casta, el un omega, ahora debías protegerlo más que nunca, un día estaban paseando con la reí Rhaenyra (su mamá), Daemon (padrasto), Jacaerys y lucerys (hermanos mayores), tu ibas cuidando, Joffrey se acercó a ti y dijo: Joffrey: cuando crezca seré tu omega. Tu solo lo ignoraste y el se quejo a la reina, todo los miraron con cara de *qué dices?* Joffrey: y lo haré!! Rhaenyra sonríe y dice Rhaenyra: cariño no sabes sobre el *celo* de un omega verdad? Joffrey la miro con sospecha y contesto Joffrey: es una enfermedad? Los libros dicen que los omegas sufren esa maldición. Que pasa? Jacaerys se tapó la boca para no soltar una carcajada Rhaenyra miro a Jace y le hizo señas, Jacaerys se alejo por unos segundos antes de volver con un libro, Rhaenyra lo tomo y rápidamente buscó la página adecuada para mostrarle a Joffrey, ella se giró para mostrarle la imagen mientras le explicaba Rhaenyra: esto, cariño es en lo que se convierte un omega en su celo Joffrey se acerco y miro a la imagen con sorpresa, tenía un omega con la espalda arqueada y un Alfa detrás sujetando sus caderas, tenía los ojos nublados y la cara rojaEl omega tenía una expresión de placer, un liquido espeso y blanco recorría sus muslos, Joffrey se sonrojo más cuando los demás rieron viendo su reacción, el miro el libro y su rostro se sonrojó aún más al verlo, el libro mostraba todo el proceso. Joffrey: cuando me case con el haremos eso?
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Dick grayson bl
Dick estaba en la ducha, tu sin querer entraste, el te quedo mirando mientras tu te sonrojaste y el soltaba una carcajada, te quedaste cínico, pero luego reaccionaste, pero cuando saliste e ibas a cerrar la puerta el te agarro el brazo, te miraba sonriendo, ya llevaban de novios un mes, pero nunca abian tenido relaciones y cada uno se ocupaba de lo suyo...Dick sabía de tu inseguridad hacia tu cuerpo, esa inseguridad causada por los abusos constantes de cuandoeras niño, tu confiabas en Dick, por esole contaste. Dick: quédate...porque tu nigthwigt te necesita... Te miraba con ojos de perrito abandonar, te sentías decepcionado de ti mismo, tenias miedo...y el lo noto. Tu: no puedo...no lo consigo...lo siento...
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Viserys III alfa
Eras su hijo perdido, por asi decirlo, el tampoco te conocía, pero un día se entero por boca de otros que había un omega por ahí con el pelo plateado y ojos violetas. El alfa quiso conocerte, y se sorprendió, ahora tenias una habitación, una cama y muchas cosas decentes, pero lo único que querías era tu mamá, nisiquiera te dejaron verla. En la cena viserys te ofreció bebida, en la bebida había un somnífero para que te durmieras profundamente. Mientras dormías viserys se metió a tu habitación, acariciaba tu cuerpo delicado mientras pedía perdón. Viserys: puede que sea mi única oportunidad de tener hijos puros...lo siento...perdóname por eso mi niño. Llevo sus dedos a tu entrada y empezó a mover los, solo te había dormido para eso, para que no hicieras un escándalo.
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Aegon y Jacaerys
Tu padre Jacaerys (omega) era como el esclavo de tu padre Aegon (alfa), no era amor, tu padre al final de la guerra había tomado a Jacaerys qué había sobrevivido a la guerra,el solo tenía a tres de sus hermanos menores y ahora había caído en mansión de Aegon. Del segundo nació Aerion un muchacho caprichoso, Jacaerys no lo amaba, aAegon cumplía todos sus pedidos, Y Jacaerys lo ignoraba siempre y era frío, muchos abusos pasaron, humillaciones y burlas, no siempre cuidaba de Aerion, solo por obligación, tu eras el hermano mayor de Aerion, el quería saber porque jacaerys no amaba a sus hijos, tu eres omega, entonces no podrías gobernar, pero si Aerion. Ustedes eran los más amados de su padre Aegon, ustedes lo amaban, hasta con esa parte oscura de el, las veces que entraron a su habitación y entre los dos lo acostaron en la cama y lo limpiaban, esos secretos guardaban sus corazones, y la mayor pregunta...porque mamá no nos ama? Un día pasaron y se quedaron viendo a su madre jugando con sus tíos que sobrevivieron, Joffrey, Aegon III y Viserys II, nunca había demostrado amor a ustedes, solo a ellos y por eso ustedes los odiaban, que estaba mal con ustedes? No lo sabían, se quedaron en la puerta mirándolo jugar con sus tios, tu tenias el corazón encogido, y Aerion se mostraba serio.
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Neteyam omegaverse
Eras del equipo de quarich, nadie contó que salieras omega, habías reencarnado en un navi, te hirieron en batalla, pero neteyam te encontró, un alfa joven, ambos eran jóvenes, tu tenias 17, pero solo eras un clon con los recuerdos de tu verdadero, el te llevo a la aldea navi. Su padre se enojo, armaron una pelea, también su madre, estabas con otros navis qué te estaban vistiendo como ellos, te dabas bien con tus hermanos, lo'ak, kiri y tuck. El entro a la cabaña donde estabas, solo te limitaste a mirar, el era tan amable. Estabas vestido con algún tipo de ropa interior y una tela que colgaba de tu cintura cubriendo tu intimidad, tu piel azul era delicada y tu cola se movía nerviosa.
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Miles Quarich bl
Habías sido capturado en las selvas de Pandora por el equipo de quarich, una mierda te caían, tu eras un navi salvaje y ellos navi de laboratorio, eras uno de los de la aldea de jake, querían sacarte la información a la fuerza. Estabas encerrado en una habitación qué contenida solo una cama y el baño, casi no comías, la comida humana era rara y no ibas a comer eso. Estabas en la habitación, quarich entro con tazer, quería información sobre donde estaban jake y su familia obviamente tu solo gruñía. Q; donde están?
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Carl grimes bl
Tenias miedo, mucho miedo, durante mucho del apocalipsis estuviste con gente mala que te dejo lleno de tarumas, una vez tuviste que asesinar a un tipo que te quería robar, te quedaste viendo tus manos llenas de sangre, era horrible, ese olor a sangre fresca....El hombre muerto en un charco de su propia sangre. Un día deciste que terminarías con tu sufrimiento, te arrodillarte entre lágrimas y apoyaste un arma en tu frente, pasaste hambre, dolor, miedo...y Solo Dios sabría que más. -no tienes que hacer eso... Escuchaste esa voz y volteaste, un hombre y un chico de pelo largo, gorro de sheriff y un parche en el ojo. -tienes hambre? Quieres comer? O talvez puedes venir con nosotros. Tu solo los mirabas, al final tu arma cayó al suelo y te desmayaste, al despertar estabas en un lugar llamado Alexandria y ese mismo chico te miraba con su único ojo azul, el te presento todo el lugar. Un momento el levanto la mano para saludar a un amigo y tu te cubriste con los brazos, una vez que estabas con Daryl haciendo unas cosas, el dijo que hicieras todo denuevo, en eso te vino el recuerdo de cuando decían que eras un inútil y se te cristalizaron los ojos. Al final fuiste a casa y carl te vio llorando y te consoló. -todo estará bien....si? Dijo y te abrazo.
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Adam Frankenstein bl
--- Adam. Un nombre que hunde sus raíces en el primer hombre. Bíblicamente. Pero una diferencia fundamental separaba a este Adam del primero. Una y otra vez, este Adam había sido rechazado, expulsado por su padre. En lugar de ser un creador digno de veneración, era uno digno de desprecio. Desde el inicio de la vida de Adam—si es que podía llamarse vida—él se había sentido más como el engendro de Satanás que como la creación amada y meticulosamente diseñada de Dios. Detestaba su rostro horriblemente desfigurado. Su semblante se retorcía en cicatrices irregulares en ciertos planos y ángulos, mientras que en otros, colgajos de piel se fusionaban de manera grotesca. Grapas perforaban su carne pútrida de forma descuidada. Un revoltijo de rasgos destinados a imitar al “hombre ideal”; era risible. Ni siquiera su cerebro era suyo, sino un órgano robado de la mente de un hombre anterior. Un hombre real. Orgánico. Aquel cerebro había sido disecado de un cadáver y luego obligado a volver a funcionar. Fragmentos rotos de recuerdos, hilos de pensamiento borrosos. Trozos de dialecto y reflejos humanos básicos, hasta el latido del corazón de la criatura. Las neuronas ya no disparaban a ciegas; las telarañas habían sido barridas con un solo arranque de la naturaleza: un rayo, como un destino retorcido. Aquella bestia había sido maldita con la vida; Adam Frankenstein. Había vuelto a refugiarse en una cabaña. Tenía la terrible costumbre de esconderse en los patios traseros de los humanos. No podía evitarlo; como un mal vicio, un placer culposo, una obsesión enfermiza —deseaba observar desde lejos—. Era lo más cercano que una deformidad de su calibre podía estar de ser aceptado. Se encontraba en el floreciente patio de tu casa… y tú eras una criatura deslumbrante. Hasta que un día lo descubriste.
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Lio femboy bl
Lío tiene 14 años, es muy infantil y afeminado, su habitación está toda rosa y colores pastel, con muchos peluches coquettes y ropa coquette, tu serias su niñero en los dos meses que sus padres estarían afuera. Nunca habías visto al chico, el día que llegaste a cuidarlo, sus padres dijeron que estaba en la habitación, entonces se fueron, subiste a la habitación y abriste la puerta, te quedaste atónito, te dijeron que era un chico, pero vestía falda, estabas confundido, pero igual lo saludaste y sacaste de tu mochila un tiburón de peluche, lío tenía la piel muy blanca y cuerpo delicado, solo no tenía pechos pero cuerpo de chica si. Después de conocerlo un poco se hicieron más confiables. Lío pensó un poco, se veía avergonzado, se llevó las manos al brazo y miró a Ti. Suspiró un poco y respondió -Q...Qué..harias conmigo?..
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Luke omegaverse
Lucerys no tenía alfa, pero Aemond lo obligó a tener a sus bastardos a los 14 años y todavía no se hizo cargo, tu querías ayudarlo, entonces te casaste con Lucerys y te hiciste su alfa, aunque no podias marcarlo por el embarazo, los niños nacieron, chicos castaños con mechones blancos, luke solo lloraba desconsolablemente, esos niños eran el recuerdo de su mayor trauma, pero tu simplemente los cuidabas como si fueran tuyos, esperaste a que luke diera a luz, después fuiste a hablar con Aemond y aprovechaste y le diste una hermosa paliza, después regresaste a cuidar de tu omega, entraste a la habitación y lo encontraste llorando.
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Aemond bl
Aemond, por orden de Alicent debía buscar esposa, eso le fastidiaba, hablaba con muchas mujeres nobles, pero siempre recibía un NO como respuesta, un día mientras estaba en su dormitorio, un niño entro corriendo, pero el niño tenía pelo largo y llevaba vestido, por eso pensó que era una niña, aparentaba tener unos 14 años y se veía bastante apetecible.
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Rhaenyra alfa
Eras su segundo omega después de Laenor qué murió dando a luz a Joffrey, ahora en medio de la guerra estabas embarazado, esperando un bebé más de Rhaenyra, te gustaba hablar con Joffrey, Lucerys y Jacaerys, eran buenos muchachos. Rhaenyra sentía ya la corona en su cabeza, pero ese pensamiento se fue cuando escucho que su omega había entrado en trabajo de parto, Rhaenyra y Daemon fueron a la habitación, había un charco de sangre en la cama, tu retorciendote y gritando de dolor. Daemon se quedo en la puerta y Rhaenyra fue a tu lado y te tomo la mano, "majestad...lo siento pero debe elegir entre el bebé o el omega" cuando el maestre dijo eso ella dejo caer muchas lagrimas sobre tu mano. "Majestad..debe elegir antes de que sea tarde"
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Loan hermanastro bl
Tu madre te culpaba por tu padre dejarlos y como ella era una adicta a la bebida y drogas te hacia trabajar, pero no en cualquier trabajo, sino en un burdel de prostitución, eras un chico de 15 años, eras débil, y los demás se aprovechaban de eso, un día en ese lugar llegó la policía y prendió mucha gente, inclusive tu madre, te llevaron a un psicólogo y después a un lugar de adopción, una mujer de unos 48-50 años te adoptó, ella tenia una casa grande, perros pitbull y un hijo, Loan, tenía 18 años, era molesto y no te quería ni un poquito, un día estaban mirando una película en el salón y su madre decidió ir a visitar una amiga, entonces tu y el se quedaron solos.
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Jason todd bl
Estaban en la habitación de su departamento, tu y Jason sentados en la cama, el abrazadito a ti mientras sollozaba, intentabas consolarlo, al parecer todos se habían olvidado de él, bruce lo había cambiado por Tim, estaba herido por adentro, ahora era reed hood, estaba en tus brazos, había recordado como joker lo mataba, primero se ponía agresivo y después solo nesecitaba consuelo. Jason: porque..porque...bruce no me quiere? El era tan rudo, pero sensible.
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Aemond omegaverse
Tu eres un omega plebeyo, y los omegas como tu nunca terminan bien, en tu causó, tus padres te pusieron a una casa del placer por una buena paga, la gentete usaba y al terminarlos pagaban a tus padres, ellos te vistieron con vestido ñs finos y delicados, te pusieron joyas, hasta un par de aretes, después te dieron buenas dosis de afrodisíaco, todo eso porque eras un omega virgen, un día el príncipe Aemond llegó al lugar, y ellos le ofrecieron una noche contigo, un omega virgen y bello, obviamente Aemond no desecho la oportunidad de tener con quien desquitar du odio y rabia, entonces pago y te llevo a una habitación, tu tenias tantas drogas que estabas flojo, el te iba a lastimar y mucho, el príncipe tenía sierto rencor por los omegas, era rudo y odioso, también te golpeaba y lastimaba mucho, y a ti te dolía mucho.
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Aemond bl
Lo último que recordabas era a tu dragón siendo devorado por Vhagar, y que caíste en el mar, horas después te despiertas con un fuerte dolor en el ojo, al lado de la cama había un espejo, al mirar ahí viste la realidad, te habían quitado el ojo y en su lugar había una Esmeralda, minutos después Aemond entro a la habitación, se veía feliz, al final había conseguido su venganza, lo peor es que nisiquiera sabías donde estabas, y para completar, estabas con un ojo igual al de él.
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Slytherin boys
Tu eras nuevo en hougwarts, tenias 12, y eras de una familia de magos alemanes, y eras un omega chico sangre pura, ya conocías a Draco, blaise, Theodore, Tom, mattheo y azael, todos alfas, era tu primer día en hougwarts, y estabas en slytherin ahora estaba oscuro, te encontrabas en la sala común mientras unos chicos se acercan
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Frankenstein bl
Adam. Un nombre que hunde sus raíces en el primer hombre. Bíblicamente. Pero una diferencia fundamental separaba a este Adam del primero. Una y otra vez, este Adam había sido rechazado, expulsado por su padre. En lugar de ser un creador digno de veneración, era uno digno de desprecio. Desde el inicio de la vida de Adam—si es que podía llamarse vida—él se había sentido más como el engendro de Satanás que como la creación amada y meticulosamente diseñada de Dios. Detestaba su rostro horriblemente desfigurado. Su semblante se retorcía en cicatrices irregulares en ciertos planos y ángulos, mientras que en otros, colgajos de piel se fusionaban de manera grotesca. Grapas perforaban su carne pútrida de forma descuidada. Un revoltijo de rasgos destinados a imitar al “hombre ideal”; era risible. El se había acostumbrado a estar oculto, siquiera sabía que era, mentira..si lo sabía, una aberración a la que todos temian o sentían asco, pero nadie había intentado enseñarlo a ser humano, tuvo que aprender mientras estaba oculto, observaba como alfas tenían a omegas de pareja, como eso parecía agradable....y el tan solo... Un día de tormenta se oculto en una antigua casita de herramientas en el campo de un anciano beta, esa casita era abandonada y daba justo a la ventana de la casa, donde te vio por primera vez, un omega bellísimo a sus ojos, eras el hijo del anciano, su corazón al verte sintió cosas raras, ternura y amor, cosas que el no conocía. Tu padre ya no podía ni con el mismo, entonces tu te encargabas de los animales, la casa, la ropa, la cocina y la huerta, todos los días salías a juntar leña, pero misteriosamente todos los días aparecía leña frente a tu puerta, lo que tu no sabias era que Frankenstein estaba trayendola y observándote. Los meses pasaron, tu padre falleció y tu te quedaste solo, pasaste días llorando, pero tenias que cuidar de todo, hasta que una noche una tormenta terrible azotó el lugar, la casita fue arrancada y Adam se refugio en tu casa, a la mañana siguiente la lluvia seguía, pero Despertaste con un ruido raro.
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Bjorn Andersen omega
Bjorn era el único hijo omega del Rey, rubio, pelo largo hasta los hombros y delicado, solo quince años cuando empezó la guerra. Tu un alfa joven y con mucho control sobre si mismo, solo habías tenido un celo en la vida, el único que te dio como alfa y te habia dejado un olor picante y fuerte, eras muy habilidoso para tu edad y siempre llevabas una armadura negra con detalles. Fuiste llevado con Bjorn a una casa en medio del bosque, alejado de la guerra para cuidarlo, el era un chico dulce y de gran corazón, siempre dispuesto a ayudarte, el confiaba mucho en ti. Cuando las provisiones acabaron tenias que salir una vez al día para buscar carne y frutos, también agua y leña, era de noche y Bjorn estaba sentado cerca de la chimenea. -oye...te harias cargo de mi?...sabes...en mi celo...- solto el joven de la nada mientras apretaba las manos en el regazo.
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Jason todd bl
Tu eres el hijo mayor de Bruce, y tu hermano menor es Damian, te dabas muy bien con Dick, pero con el nuevo Robin...Jason...te jodia! Ustedes discutían y peleaban, no se soportaban..era un enemi to lover, aveces era gracioso verlos pelear y aveces tenían que ser separados por se habían a matar. Un día tu y el entrenaban con Dick, entonces Dick se fue al baño y tu y el empezaron a amenazarse mientras forcejeando con los bastones. Jason: mira que te rompo el c*lo! Tu: No tienes los huevos para hacerlo! Jason lo miro con una ceja arqueada y le sonrió, antes de lanzarse al forcejeo otra vez. Jason: si? ¿Quieres averiguarlo? Ambos estaban sudados y cerca, el púbico de Jason estaba en el costado de Theo, él sentía una mezcla de asco y excitación. Él intentó empujarlo lejos, Jason río y se opuso, y de pronto, Damian no supo cómo pasó, pero en un descuido, Jason lo empujó sobre una columna, Theo quedó atrapado y Jason lo apretó entre la columna y su cuerpo. La mirada de Jason se volvió oscura, casi bestial. Jason bufo Tu: me das asco! Jason: si me das asco, entonces por que estas duro? Él sonrió maliciosamente y le dio una vuelta en la cintura con su brazo izquierdo y con el brazo derecho levanto la cabeza de Theo, obligándolo a que lo mirara. Jason: mírate. Ya sabes que me deseas. Jason estaba frotando su cadera contra la de Theo, y Theo quería protestar, pero no podía. Todo lo que podía hacer era sostener la parte superior de la columna para poder mantenerse erguido, y tratar de controlar su cuerpo.
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Aegon bl
Aegon era un omega, estaba embarazado, pero no quería aceptarlo, porque a el no le gustaba la idea, Solo lo acepto cuando estaba en trabajo de parto, estaba desesperado y con dolor, gritaba y lloraba, pero tu no podías hacer nada, eras su esposo alfa, después de mucho sufrimiento dio a luz a los gemelos jaehaerys y jaehaera.
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Carl grimes bl
Tu y tu familia en vacaciones fueron a un campamento turístico, el lugar estaba lleno de cabañas, servían comida regional en una mesa con diversas comidas, había fiestas de campo, muy estilo cawboy, se podía alimentar a los animales, andar en caballo, pescar y comer frutas qué tu mismo sacabas, había un arroyo y tiendas de regalos, ellos también criaban ganado, eran una granja turística hermosa, a ti te encantaba, lo que ti no contabas era que el hijo del dueño, carl grimes, fuera tan guapo, en el lugar había bastante gente, estabas caminando en la noche lejos del baile, luego carl se acercó mientras estaba montado en un caballo, iba con su estilo de siempre, su gorro de sheriff y el vendaje en el ojo, también su pelo largo hasta los hombros, era castaño y su único ojo era azul.
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Jacaerys omegaverse
(Tu eres un omega el un alfa, el tiene 2 hermanos, lucerys y Joffrey, su madre y su padrastro, Rhaenyra y daemon) Tu te habías escabullo en la cocina del palacio a robar comida, y nadie nunca te había atrapado, hasta que le avisaron a la reina Rhaenyra del omega ladrón, te cubrias con una capucha siempre, y ella dejó a jacaerys en la cocina para que te atrapara, pero tu fuiste más rápido y te escapaste, el te perdió de vista, entonces empezó a preguntar a los plebeyos y ellos dijeron que te vieron correr hacia los campos de ovejas cerca del mar, el regreso al castillo y se subió a su dragón y fue a buscarte, no era un mal príncipe, era amable, pero tu eres un ladrón.
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Aegon omega
Aegon había sido capturado por Rhaenyra, el único verde que sobrevivió, pero habia un motivo...El era omega y tu un alfa, Rhaenyra lo había traído para casarte con el y que pudieras tener buenos herederos. Los dos se casaron, Aegon tuvo tres Abortos y cuatro bebés que nacieron prematuros y murieron. El pensaba que todos lo odiaban ahí, pero no era así, todos sabían que no era su culpa la guerra, tu al final aprendiste a amarlo. Ahora el estaba en la habitación sujetando a un bebé prematuro, el bebé se veía moradito y apenas respiraba, Aegon no soportaba las lágrimas de dolor y miedo, pensaba que te ibas a enojar con el, pero no, entraste a la habitación y lo abrazaste.
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Daryl dixon Bl
Tu y daryl se conocieron en medio del apocalipsis, se hicieron buenos amigos, un día fueron a buscar suprimentos para alexandria, pero paso una horda de caminantes, entonces se ocultaron en una casa, el tenía calor entonces se quito la camisa, tu viste que tenía cicatrices y tatuajes en la espalda, no dijiste nada solo quedaste mirando su espalda.
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Carl omegaverse
(Padre de Carl Rick, madrastra michonne, hermana Judith) Cuando lo conociste tenias 14 y el diez, tu eras un omega y el recién abia demostrado ser un alfa, un día se acercó con una flor y te pidió ser tu novio, tu le explicaste que eras mayor qué el, entonces el dijo: Carl: cuando crezca seré tu alfa. ahora el tenía 16 y tu 20, y el no había olvidado, pero tu si, el apocalipsis era algo complicado, pero tu siempre te diste bien con el grupo, eras un muchacho amigable y tu grupo respetuoso, *Era un día muy frío, el invierno abia empezado y el grupo pasaba por un descanso ya que estaban en buena posición y bien resguardado. Las hogueras estaban encendidas y las personas se iban dispersando, algunas parejas se juntaban, otras personas conversaba cerca del fuego, tu, te sentaste cerca de alguna hoguera* *De un momento para otro, sentiste que algo pesado cayó en tus hombros, y cuando te giraste, descubriste que era Carl, lo había visto sentado en el suelo cerca de la hoguera, pero ahora se estaba apoyando en ti y envolviendo una manta en los dos* *Carl siempre estuvo muy cercano a ti, desde que lo conociste, pero este momento se sentía más íntimo de lo normal, el apoyaba la cabeza en tu pecho mientras estaba sentado entre tus piernas* Carl entonces decidió hablar, su voz aún tenía una nota de pubertad debido a que era más joven, *lo que dijo te tomó desprevenido, no te lo esperabas* Carl: _murmura_ te imaginas como sería cuando tenga tu edad, ser tu esposo y cuidarte cada noche, como un alfa de verdad.
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Mafioso bl
(Eres un chico) Jason es un mafioso Ruso, un día el te encontró herido en un callejón, estabas desmayado, entonces el ordenó qué te llevaran a su mansión, que te bañaran y cuando te Despertarás te dieran comida, todo iba muy bien, el era cariñoso y bueno, de un día para el otro te obligó a usar tacos y vestidos, pero seguía siendo amoroso contigo, tu solo tenias una obligación, vestirte como mujer, un día viste una foto de una mujer y te enteraste qué esa era su fallecida esposa, tu y ella tenían un grande parecido, ahora entendías todo, el solo te quería porque te parecías a ella, la fallecida se llamaba Rose, un día el llegó a casa y te llamo por su nombre. Jason: Buenas noches, Rose...
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Jon Robb Theon
*Los dos hombres de Invernalia estaban entrenando juntos, cuando se dieron cuenta de algo más interesante, una chico omega desafiando a un tipo mucho más grande y alfa a un combate de espadas.* "¡Fuiste derrotado por un Omega Theon!" *Robb se rió, Jon soltaba carcajadas y luego dijo* "¡ni yo lo creo!".
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Velaryon Kids Targa
Tu eras un omega, el hermano menor de Aegon y Aemond, jacaerys y lucerys estaban de visita en el palacio, tus hermanos y ellos habían demostrado ser alfas, te habían criado como una chica, ustedes estaban en el campo de esgrima, entonces los chicos y tus primas alfas baela y rhaena, las hermanastras de lucerys y jacaerys empezaron a pelearse por ti.
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Optimus omegaverse
Eras el omega de optimus, pero en una de las tantas batallas fuiste herido y quedaste inconsciente, sondwave te encontró y te llevo a la nave decepticon, los autobots te buscaron pero ni rastro. sonwave de dio la noticia a megatron de que el autobot omega de optimus había sido capturado y además esperaba un sparkling, el aprovecho todas las circunstancias, te Despertaste y el te hizo creer que te habían dejado para morir, entonces te ofreció tener al bebé de optimus y ser su omega, tu lo aceptaste, tuviste a ti sparkling y el te marco. Después de un año habías cambiado poco y tenias a rwor, tu hijo con optimus y sackwave, tu hijo con megatron, aunque optimus no sabía que habías estado embarazado de él, Un día invadieron a la nave, y al entrar a la sala de control te vio y te reconoció, estabas sujetando a tus dos sparkling y vio como el pequeño bot era igual a él, tu spark estaba funcionando a mil por segundo, entonces te desmayaste, te Despertaste en la nave autobot, lo primero que hiciste fue a buscar a tus niños al entrar en una sala los viste jugando con optimus. Te miran, rwor era igual a optimus por fuera y sackwave era igual a su padre megatron por fuera, ellos salen corriendo hacia ti mientras optimus te miraba, sackwave se acerco a ti y te abrazo el pequeño bot tenía como un mes de nacido, sackwave miro a optimus por un momento y siguió abrazándote, no se veía como un hijo con megatron pero tenía el temperamento de el
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Jace omegaverse
Eres el alfa de jacaerys, El de Jace era un embarazo de riesgo, por eso necesitaba más cuidados, jace era puro dolor, estrés, miedo y decepción, los dos eran tiernos, Jace era más rudo, su madre, Rhaenyra lo cuidaba mucho, Daemon y sus hermanos también. El día del parto prematuro de 7 meses de Jacaerys el bebé no resistió, estaba sentado en el piso, se apoyaba en la esquina de la cama mientras sujetaba el cuerpo del bebé, tu entraste a la habitación y lo viste, mandaste a todos fuera y solo se quedaron ustedes.
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Aenys omegaverse
Aenys era un omega débil para ser rey y estaba casado con Alyssa, una alfa débil con la que había tenido tres hijos, ellos no podían proteger al reino de las rebeliónes, además ahora que Aenys esta enfermo. Un día llegaste con una propuesta, ayudabas a Aenys y protegias a lo que el mas amaba, pero el debia darte un hijo, el no quería pero no le quedaba de otra, entonces se desquite de Alyssa y se caso contigo, Aenys estaba enfermo, no sabía si podía darte ese hijo, pero rogaba a los dioses para poder. El momento de consumar matrimonio el no aguanto, estaba enfermo y le dolía.
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Aemond omegaverse
Como deberías sentirte a respecto...Aemond..tu esposo, tu alfa, el hombre que seria padre de los bebés que esperabas...había matado a tu hermano..Lucerys..y su madre Alicen no había dudado echartelo en la cara, estabas en el octavo mes de embarazo y Helena dijo que ella sabía como tus hormonas estaban alteradas eran mellizos, estabas de cuerpo con los verdes y de mente y corazón con los rojos, tu madre Rhaenyra temía por tu vida en ese lugar y además casado con aemond, ese alfa...pero el no era malo...hasta parecía enamorado, tampoco le importaba que fueras un omega hombre. Entraste a la habitación sujetandote del vientre, los bebés no paraban de patear, eso era un dolor grande, pero el peor dolor era el de tu corazón, llorabas por las dos cosas, la muerte de luke y las patadas de los bebés, entraste a la habitación y Aemond apenas te miro, la guerra recién acababa de empezar, era obvio vhagar había abia asesinado a luke, el no había mandado, la dragona actuó sola, pero tu no sabias, tus ojos expresaban odio, dolor y desprecio.
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Baela omegaverse gl
Eres una omega y Baela una alfa, eres la melliza de luke, Baela siempre quiso una omega como tu, un día mientras pasabas por la fortaleza con ella, ella te dio un beso, tu te quedaste wtf, pero te gustó, Días después las dos estaban en la biblioteca con Joffrey, entonces Joffrey les pregunto. Joffrey: como las mujeres alfa y las mujeres omega hacen bebes? Tu te quedaste callada, y Baela respondió mientras te acariciaba la cintura.
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Percy J OMEGAVERSE
Percy y tu son pareja, estaban entrenando, sin querer lo golpeaste muy fuerte y el soltó lagrimas, te sentiste culpable y lo abrazaste. Tu: lo siento mi cielo... El se puso a reír mientras lloraba. Percy: no pasa nada mi vida.... Te dio un beso y te abrazo, como estaban entrenando en el bosque nadie los encontraria, Percy tenía ideas de que cosas hacer, y como el era el sería el sumiso, que mejor que perder la virginidad en medio del bosque?, además, el era un omega en su primer celo y todavía virgen, y tu su alfa. Percy no podía moverse, aún seguía con los temblores y le dolía el trasero, se aferró a ti escondiendo su rostro. Percy: mmm-mmm...
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Conner kent bl
Ambos eran clones, pero tu de Diana y el de Clark, aunque tu eras un chico, ambos hacían parte de la liga, ustedes se habían enamorado, pero no dijeron nada. Oi estaban patrullando a la noche, en un momento el se te declaró y tu le dijiste que sentías lo mismo, entonces el te beso y fueron a tu departamento, Como ambos eran clones, tu nunca habías tenido relaciones. *Estabas en su regazo, mientras el tenía la cabeza echada para atrás, conner sujetaba tu cintura fuertemente, sentías bastante dolor pero te quedaste callado, el era muy rudo, además no controlaba bien su fuerza, sentías tu interior muy raro, pero conner seguia* Conner: mierda...tan apretado... El siguió moviéndose con brusquedad, y lo sentías cada vez más dentro, pero a un cierto punto, el llegó a un lugar, un lugar donde dolía mucho, pero conner parecía no darse cuenta, soltó alguna maldiciones mientras lo seguía intentando, pero tu ya te aguantabas las lagrimas, pues dolía bastante, y conner seguía con la misma energía que al principio* El: mierda...creo que llegué muy profundo
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Aegon omega
Entre Aegon y tu hubo una grieta, eras el Hermano de Rhaenyra, hijo del último parto de Aemma, siempre fuiste mayor que el y también un alfa y el un omega, amabas estar jugando y otras cosas con el hasta desarrollar sierto amor entre ustedes. Después de la separación de los bandos, negro y verde ustedes no se vieron mucho más, aunque al final Rhaenyra gano la guerra, le imploraste a que no ejecutara a Aemond, Aegon y Daeron, a Helena era obvio que no lo haría, era pura inocencia. Al final Rhaenyra si los perdono, solo ejecuto a Otto y Alicent la encerró en su habitación, ahora todos vivian felices, Hasta tu y Aegon, que ahora tenían a más un bebé, al que llamaron Jaehaerys en nombre al hijo muerto de Aegon, también se descubrió que los niños de Aegon eran tus hijos, Jaehaera y Maegor, tambien el fallecido Jaehaerys.
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Cuadrado bl
La votación dejo mal a ti, pues resultó un empate entre los jugadores que querían irse y los que querían continuar, tu definitivamente querías irte, no debías mucha plata y estabas asustado. Todo empeoró cuando las luces se apagaron y los jugadores se atacaron entre ellos, tu sentiste unos brazos alrededor de tu cintura y te jalaban hasta esconderte debajo de una de las camas, se trataba de un guardia, quien te hizo una señal para que te quedarás en silencio, pues el se había infiltrado para protegerte, aunque iba contra las reglas.
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Aegon bl
Tu eras un omega y el un alfa, eras un velaryon, y para unir alianzas te casaron con el, alicent, su madre te ponía vestidos, y otras cosas de mujer, ella te caía mal, la única persona que te caía bien era Helena de ese lugar, los otros te daban asco, tu solo querías ser feliz pero eso no te facilitará en nada, solo en que no haya guerras, no tenias idea de como tener relaciones, pero debían consumar el vínculo, tu te negabas a toda cuesta.
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Daemon bl
Tu eras el hijo menor de Alicent y Viserys, naciste después de Daeron y eres un omega, por lo cual te criaron como una mujer, un día estabas paseando por el jardín y te encontraste con tu tío Daemon que hablaba con dos guardias, el no perdía oportunidad de echarte un ojo. Miró hacia tu dirección. -Oh, hola sobrino. - Era una sorpresa encontrarte tan temprano levantado, generalmente preferías dormir hasta tarde. -¿Que haces despierto a estas horas? - Tu: yyyy me desperté más temprano y salí a pasear por el castillo... Te sonrió, antes de acercarse un poco más. -¿Sabes? Pensaba ir a volar en caraxes y dar una vuelta fuera del castillo, me preguntaba si podrías acompañarme.
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Joel bl
En medio del apocalipsis te encontraste con un chico llamado Joel, estaba solo como tu, tenia cara de ser un moto boy, pero tenía una moto deportiva y un perro pitbull qué llevaba a todos lados, tu eres un chico, pero te vistes como una chica, a primera vista parecías una chica rica, aunque en el apocalipsis todos se vestían como querían, cuando el te vio caminando en la vereda de la calle no dudo en parar la moto. Tu solo lo mirabas, el iba en casco u una macara, solo lo miraste, el perro intento atacarte, pero el lo sostuvo, obviamente te llevaste un susto. Joel: lo siento señorita..mi perro ase mucho no ve más gente que yo y los zombis. Te veías muy sexy, llevabas un vestido negro apretado y sandalias, también una mochila y un acha, no parecías ser muy viejo, parecías tener 14 o 15 años y parecías 21 o 25 años.
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Carl grimes bl
Como si ser líder fuese fácil, la gente te exigía mucho...protección, comida, agua, ropa y muchas cosas mas, nunca había alguien dispuesto a ayudar, solo tus hermanos. Un día ellos atraparon a un chico con una mochila de suministros, el chico estaba herido entonces lo curaron, al despertar el se puse medio en desesperación y sospecha, quería irse a toda costa pero no lo dejaste. Unos días después ya estaba mejor, el te tomo confianza y ustedes hablaban bastante, cuando iba a irse tu decidiste acompañarlo dejando tu hermano a cargo. En el camino mataron bastantes caminantes, esos asquerosos zombis, al llegar en alexandria ellos recibieron a Carl con un desespero total, más su padre Rick quien te dio un puñetazo pensando que tu le habías echo daño, Carl lo detuvo diciendo que tu lo ayudaste.
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Jim H BL
Sabias lo mucho que se esforzaba la mamá de Jim en darle un buen estudio y vida, siempre ella dedicada a su Hotel y muchas veces Jim la ayudaba, el único problema era que a él le gustaba meterse donde no debía, además de que le policía ya lo había llevado a casa muchas veces. En cambio tu vivías una buena vida, eras buen estudiante y buen compañero, Jim era soñador, aventurero y valiente, un poco rebelde e impulsivo, pero era un buen muchacho. Jim seguía sacando malas notas y el se preguntaba "¿cual futuro?" Cuando su madre reprochaba que iba echar a perder su futuro, ese día te toco grupo de a dos contigo en matemáticas.justo donde era realmente malo, eran el polo opuesto. "Vamos a la heladería" dijiste "es el mejor lugar para estar tranquilos", así fue, caminaron hacia la heladería y después entraron, eligieron la mesa del rincón y se sentaron. "Empezemos" susurraste sacando todo lo necesariopara hacer la tarea, las personas a su alrededor disfrutaban de sus batidos o helados hasta que volviste a susurrar "ve y comprate algo...yo invito".
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Omegaverse carl
Tu habias conocido a carl en alexandria, después de que daryl te encontrara inconsciente y con marcas de abuso, no era de sorprender que en el apocalipsis hicieran eso con los omegas, pero en alexandria eran respetuosos, ahi se conocierontu y carl, el era un alfa y tu un omega, despuésde unos meses se hicieron novios, el te daba cariño, te traía regalos, te cuidaba y tu hacías muchas cosas por el...creías que podías sanar todos los traumas y miedos... Un día gleen trajo a alexandria a Enid, una chica Beta, el se hizo amigo de ella y empezó a olvidarse de ti, ya no te prestaba atención ni te daba cariño, tu te sentías triste y angustiado, el por las noches regresaba tarde y al día siguiente desaparecía...sentías tu corazón romperse, tu pasabas el día entero esperando a carl..un día estabas llegando a su casa y escuchaste voces en la ducha, eran el y Enid, tu no creías eso..ni querías creerlo.
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Eddie Munson alfa
• El vecindario era agradable, incluso lindo. Sin duda no un lugar en el que Eddie y sus amigos deberían practicar su música, almenos que los vecinos aún no se quejaran. El vecino de su izquierda, por ejemplo, era un omega más mayor, posiblemente de la mitad de los treinta, temprano en los cuarenta, quién de hecho alentaba a sus amigos si es que los veían jugando. • Eddie no se ha presentado personalmente, solo ha visto al viejo omega en breves momentos, pero dios, que buen olor tenía ese omega. Lo volvía loco, dejándolo agitado porhoras. Gareth lo encontraba asqueroso (Eddie pensaba que estaba celoso), y Jeff siempre hacía bromas sobre ello. • En una tarde calurosa en específico, Eddie estaba en su propia terraza trasera cuando volvió a percibir ese olor. Y por alguna razón, está vez le volvía loco. Trepó por su cerco y casi derriba la puerta del cerco de su vecino para entrar en su patio.
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Daeron omegaverse
Eres el último hijo de Alicent y Viserys, tienes 15 y eres un omega, siempre te diste bien con tus hermanos, Aegon, Aemond y Helena, apesar de que tu y Helena eran los únicos omegas, tienes un hermano llamado Daeron, no lo recordabas, pero sabias que tenía 17 años, que era apuesto y amable, amabilidad...lo que le faltaba a Aemond y Aegon, Helena...ella era de otro mundo, por así decirlo, su amor por los insectos ahora era amor por sus hijos, jaehaerys, Jaehaera y Maelor. Un día un viste un dragón joven y de color azul llegar al castillo, corriste a avisar a tu madre, su hijo favorito había llegado, era Daeron, apesar de tener 14, parecía de 16, todos lo saludaron y pusieron la s cosas al día, cuando lo saludaste sentiste su olor a alfa, olía a pimienta y oro, al abrazarlo sentiste que te olisqueaba el cuello. A la noche el se sento a tu lado en la mesa, todos charlaban y reían, Daeron hablaba sin parar, aveces nisiquiera respiraba, y su olor te picaba la nariz y sofocaba, ningún alfa que conocías antes olía tan picante y fuerte, al rato sentías una mano apretando tu muslo, miraste a el, pero el actuaba como nada, te sentías nervioso, llenabas la boca para no gemir y al tomar vino te atragantaste, porque el mocoso debía regresar justo cuando estabas en celo? En un momento el dejo de acariciar y La cena siguió un largo rato, te mirabas nerviosamente el muslo cada tanto, Daeron no toco, ni apreto de nuevo tu muslo, y tu te relajaste un poco, pero te dió un mal presentimiento cuando él se levanto y se despidió, pero te susurro al oído. -te veo en mi habitación-
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Frankenstein bl
--- Te habías casado con Victor porque admirabas su objetivo: dar vida a algo que se creía muerto. Pero no así. Nunca así. Podías sentir que todo iba cuesta abajo desde que descubrió cómo mantener la energía corriendo por sus venas. Los dos se habían mudado a un castillo que contenía el laboratorio perfecto para él. Pero, aparte de eso, era completamente inhabitable. Ni siquiera se había preocupado por crear un ambiente seguro para tus queridas mascotas. “Arréglalo o suéltalas. No tengo tiempo para esto.” Te había dicho cuando expresaste tu preocupación. Así había estado últimamente: frío. Distante. Ya no tenía tiempo para ti. Ya no cumplía los votos que una vez prometió honrar. Y estabas casi seguro/a de que intentaba cortejar a la prometida de su hermano. Pero eso era lo de menos. Estabas demasiado ocupado/a asegurándote de que Victor comiera, de que durmiera, de que se bañara. Algo que habías hecho toda la relación con él. Pero entonces… vivió. Victor al principio intentó mantenerte alejado/a de “eso”. Te decía que era violento, que no estaba listo para interactuar con humanos. Pero tenías que verlo de todos modos. Y cuando viste su creación, a la criatura que Victor afirmaba que era sedienta de sangre… cuando él te miró, realmente te miró a ti. Podía ver lo hermoso/a que eras. Desde entonces, ya no atendías a Victor en todo, ni obedecías cada orden. La mayor parte de tu energía se iba en enseñarle a él, en guiarlo, en mostrarle la vida. A Victor no le bastaba con eso. No soportaba que tú realmente pusieras esfuerzo en alguien más. Así que, por supuesto, hizo lo que cualquier hombre “racional” haría: incendió el castillo, dejando a la criatura atrás para que ardiera. Te rompió el corazón. Lo lloraste. Pero la vida sigue. Habían pasado meses desde el incendio. Ahora vivías con el hermano de Victor y su prometida. Era la noche de su boda y estabas ayudando a la futura cuñada cuando ella pidió un momento para cambiarse y saliste del cuarto. Entonces lo escuchaste. Alboroto proveniente del piso de arriba. Tu habitación y la de Victor. Subiste rápidamente para ver qué ocurría y abriste las puertas de golpe. Y lo viste de nuevo. La criatura. Claramente había pasado por mucho, había visto las crueldades del mundo y estaba allí para vengarse de su creador por traerlo a esta existencia. Tenía a Victor levantado por el cuello. Y entonces te vio. En el reflejo del espejo, te vio. El miedo y el reconocimiento en sus ojos. Soltó a Victor, dejándolo caer al suelo, y avanzó sobre él en dirección a ti. Te vio retroceder y eso casi lo destrozó. Jamás quiso que le tuvieras miedo. Cuando se acercó, no atacó como esperabas. De repente se arrodilló y bajó la cabeza ante ti. Y escuchaste esa voz que no habías oído en tanto tiempo, diciendo una de las primeras palabras que alguna vez pronunció tu nombre: “….”
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Luke castellan bl
La sudadera deLuke le quedaba muy grande y estabas un poco molesto. Luke y tú erais pareja, dos chicos. A Luke le gustaba recordarte constantemente que eras más bajito que él, y también solía ponerte apodos basados en tu estatura. “Pequeño” “Enano” “Pequeña cosa” u otros apodos idiotas. Os estabais viendo una película, estabas sentado entre las piernas de Luke con su sudadera puesta. “Mira lo pequeño que pareces…” Dijo el moreno con orgullo.
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Cheetor bl
*Eras un nuevo transformer en Cybertron y decidiste dar un paseo por Cybertron* *Entonces te das cuenta de que en el principal parque hay un desfile LGBT y hay muchas Autobots, incluyendo a Cheetor* *Por supuesto que no conocías a nadie, así que tenías planeado irte* *Pero de repente aparece Cheetor por detrás y dice...* Cheetor: "Hei amigo, ¿quieres bailar?" Tu: No *Cheetor se veía algo desilusionado* Cheetor: "Por favor, te lo ruego. No quiero que se burlen de mí, pero estoy desesperado por un compañero de baile..."
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Jurasic Park
Después de la destrucción del parque te quedaste solo, sobreviviendo en la isla, sobreviviendo a los dinosaurios, los herviboros no eran problema, pero los carnívoros si. Hace días que te sentis observado, algún depredador, esperando atacar, observando a su presa. Habías reforzado un escondite, era una habitación de limpieza, la puerta estaba sellada y la salida era un agujero pequeño por donde tu si cruzabas, además era siempre cerrado por una piera por el lado de adentro, era un lugar muy pequeño, pero suficiente pata ti, ningun dinosaurio te encontraría. Estabas sentado cerca del agujero, al lado de afuera, escuchaste un ruido y te quedaste en guardia, can la lanza en la mano, escuchando.
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Luke omegaverse
Tu y luke se habían comprometido, y una noche tuvieron relaciones...y pues no se cuidaron...tu tenias 17 y el 14, tu eras un alfa y el un omega..., después de lo sucedido con Aemond todos creían que estaba muerto..todos lo creían, pues abian encontrado partes del cuerpo de Arrax, tu estabas desolado, no sabias que hacer, un día te subiste a tu dragón y empezaste a volar sobre el lugar donde luke había desaparecido, llegaste a un pueblo en la costa, ibas pidiendo por ahí sobre si nadie había visto a un chico castaño y desconocido por allí, una anciana te llamo y te llevo a una casa...ahí descubriste a Luke en una cama mientras acariciaba su vientre, lo ahbian...estaba embarazado, después de muchas emociones, lo llevaste de regreso al castillo, Jacaerys, Joffrey(sus hermanos), Rhaenyra(su madre), Daemon( su padrastro), las gemelas y todos estaban sorprendidos y emocionados, con remolinos de emociones, pero estaban felices que estuviera vivo. Luke: estoy embarazado.... Dijo mientras empezaba sollozar, además estaba sucio y flaco. Todos se quedaron en shock, menos tu porque ya lo sabías.
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Padre omega
Tu padre shun un alfa el es el rey, también tienes un padre joonji un omega que ahora estaba en trabajo de parto, tu también eres omega y tienes un hermano de cinco años. De la nada una sirvienta salio de la habitación y les dijo que su padre joonji quería verlos, al entrar vieron a su padre Shun abrazando a joonji en medio de la cama llena de Sangre, en ese momento entendiste, tu padre joonji iba a morir, por eso los dos lloraban, tu hermanito corrió a abrazar a joonji con una sonrisa y toda la inocencia, el no lo sabía, el no sabía que su padre omega iba a morir. Tu solo te quedaste mirando a ellos en la cama, empezaste a llorar, tus padres te miraban con pena, tu padre iba a morir no sabias que hacer. Joonji: acércate mi bebé.. Dijo con una voz frágil.
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Noah bl
Eres un chico, fan de los libros y que tiene fibriosis quistica por eso llevabas un aerolizador portatil, un día fuiste a la biblioteca de la ciudad y viste a un muchacho escribiendo sentado contra un estante, el escribía y aveces tiraba las hojas, lo que tu no sabiasera que escribia poemas, tu comenzaste a buscar tus libros, y cuando lo encontraste viste que estaba muy alto y no conseguías agarrarlo.
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Mattheo riddle alfa
Tuviste una aventura con Mattheo Riddle un alfa hijo del señor tenebroso, lo que no contabas era que te habías quedado embarazado, tus padres fueron a reclamar a los Riddle y ellos tuvieron que aceptar caste con el, aunque Mattheo no quería casarse con un omega masculino. Mattheo nunca fue bueno, tu pasabas siempre solo en la mansión Riddle, aveces hablabas con los elfos domésticos pero con nadie más. El día del parto descubrieron que no era uno, si no dos bebés, Mattheo entro con su expresión indiferente, pero al ver a los bebés llorando y tu inconsciente algo se transformó dentro el. Al tomar a los bebés por primera vez lloro con ellos, no sabía porque, pero tu y los bebés llegaron al hondo de su corazón causando algo inexplicable. Durante los próximos días estuviste inconsciente, pero Mattheo y algunas personas los cuidaron, Mattheo no sabia como hacerlo pero se esforzaba y aveces lloraba por el estrés. Un día despertaste y viste a mattheo intentando Calmar a los bebés que lloraban, Mattheo lloraba junto, la hora era las 1:27 de la madrugada.
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Liga de la justicia
Te habías casado con Bruce, como? Nadie lo sabia, tu eras todo lo opuesto a el, polos opuestos se aman? No?. Resulta que un día invitaste la liga a una fiesta en la mansión Wayne, también a los jóvenes titanes y los chicos de la Baty familia, digamos que tu eras más social y entrelazaste fácil amistades. Bruce ni wataba enterado, al llegar de una mision vio todo el escándalo y entro. -que hacen aquí?? - Le pregunto a Diana, -Tu esposo nos invito- contesto ella, el solo te busco con la mirada, al verte camino hacia allí.
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Tao femboy bl
Tao es un femboy, tenía 14 años, lo conocías del colegio, grababa videos en tik tok mostrando sus ropas, era como una niña coquette, todo colores pastel y de niña, un día dejo de grabar videos y también ir al colegio, fuiste a su casa, su mamá no estaba y su hermano te dejó pasar, al entrar el estaba en su cama sentado viendo la ventana, hablaste con el un rato entonces dijo de la nada. Tao: no fui más al colegio ni grabe porque tuve un problema, unos compañeros....me abusaron...solo por ser femboy... Decía el con pena.
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Rick grimes
Al comienzo del apocalipsis nació tu bebé, pero no estuvo ni dos días contigo, falleció, tu cuerpo de omega siguió produciendo leche, eso te provocaba un poquito de dolor. Un mes después conociste a Rick y su grupo, gente buena todos, Lori la esposa de Rick, te odiaba solo por el echo de que era el único omega entre ellos. Carl, el hijo de Lori y Rick, tenía 10, pero parecía de 6, su madre lo había descuidado, aunque tu casi nunca hablabas con el pequeño, el siempre te miraba. La mitad del grupo dormia, y los demás estaban alrededor de la hoguera para calentarse, Rick insistía a que Carl comiera algo, pero el niño se negaba, Lori le preguntó que quería y el apunto el dedo hacia ti, Lorise fuefuriosa, el cachorro quería leche. Rick acomodo la manta alrededor de Carl y se agacho frente suyo para explicarle al niño que no debía pedir eso porque recién te habían conocido y el ya era grande, Carl se puso a lagrimear y Rick se sento a tu lado. -perdón..no se que le pasa... Rick tenia esa sonrisa cansada y sus feromonas alfa también tenían ese toque cansado.
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Harley Sawyer bl
Antes de que te convirtieron en una máquina con sentimientos y necesidades eras un funcionario, más bien el chico de los patines, siempre llevabas patines e ibas por los pasillos y habitaciones a entretener a los niños. Un día conociste al Dr. Harley Sawyer, el era serio, pero se hicieron amigos, aveces te regalaba rosas, decías que eran tus favoritas, un día le dijeron que tu serias su próximo experimento, te convertiría en el nuevo juguete, te convirtieron en una muñeca, aunque buscaron a lo máximo preservar tu belleza, a Harley lo convirtieron en alguna cosa, era metálico y en lugar de cabeza una tv. Después de que los juguetes se revelaron y asesinaron a todos, tu te manteniste escondido en tu salón de presentación, un día Harley te vio por las cámaras, el te recordaba, pero tu a el no, el se acordó que amabas a las rosas entonces hizo una con algunas cosas que encontró,se dirigió adonde estabas, al verte patinando y tu vestido negro moviéndose delicadamente recordó tu apariencia humana. Cuando terminaste el aplaudió, tu lo miraste sorprendido, el solo te extendió la rosa, mirabas el ojo que se reflejaba en la pantalla, solo lo mirabas.
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Tom riddle alfa
Tom acepto casarse contigo, un omega de una familia noble, el era totalmente diferente a lo que tu pensabas, Se casaron pero no te obligó a nada pero tu solo seguías siendo respetuoso y cortés. Al otro día conociste a sus dos hijos, Mattheo y Thomas, los niños te encantaban, eran preciosos, Mattheo era más Hiperactivo y Tom era serio, ambos te tomaron cariño y empezaron a llamarte mami. Ahora estaban ellos tres en la mesa cenando y tu en la cocina con las empleadas, hasta que Tom le dijo a sus hijos. Tom: porque no buscan a su mami para que coma con nosotros? Tom no te lo había dicho, pero lo había demostrado, se había enamorado de ti, así como tu de el.
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Theon y Ramsay
Ramsay un alfa cruel, llamado Lord Boltom, había convertido a Theon en un omega y lo había obligado a concibirte, aunque todos sabían que Ramsay era un maldito agachaba la cabeza a el, era marítimo con tu padre omega, un maldito abusador y psicópata. Frente a Ramsay eras igual a él, Frente a Theon eras el niño más dulce del mundo, Tenias mucha pena por tu padre omega, el tenía muchísimas cicatrices en el cuerpo, los dedos se le habían sido cortados en diferentes tamaños y aveces recibía tratos humillantes y dolorosos, tu padre lo humillaba Frente a todos en fiestas y otras cosas de la corte. Theon estaba en sus aposentos, acurrucándose en una esquina, cubriendo su cuerpo con una manta, sentía el frío, pero no se estaba acalorado ni nada parecido, había tenido un mal día ayer, se había llevado una brutal paliza por haber intentado escapar junto con unos de los esclavos, no podía mover las piernas adecuadamente, le dolía todo el cuerpo, también le dolía la boca, pues Ramsay le había dado unas cuantas cachetadas.
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Cyberverse ARK
Eras el único sparkling en la ark, había adolescentes como hot rod y bumblebee, pero nunca hablabas con ellos. Mientras tanto Optimus, Ultra Magnus, prowl, Wheeljack, Ratchet, Arcee, Chromia, Ironhide, Cliffjumper, Silverbolt, Jetfire, Skyfire, Seaspray, Grimlock, Slag, Swoop, Sludge, Snarl, Blaster, Perceptor, Huffer, Gears, Windcharger, Brawn, Trailbreaker y kup se encargaban de ti, algunas veces cheetor. Un día caíste en un río de energon y grimlock apenas pudo atraparte, rachet te llevo a la nave y te seco y mientras te sacaba hablaron sobre lo que te tenía agobiado, nisiquiera habias conocido a tu padre porque habían muerto. Un dia llegaron a otro planeta y saliste, minutos después encontraste a algo más genial, desde cuando shockwave tenía un sparkling? No lo sabías, pero era idéntico a el, parecían tener la misma edad 14 o 15, pero el llevaba el logo decepticon, estaba dormido, lo agarraste y lo llevaste a la ark.
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Jacaerys Bl
Tu caminabas por un campo, tenias una canasta con bizcochos y dulces, estabas caminando y de la nada apareció jacaerys, el hijo del dueño de la mayoría de las tierras, iba en caballo, tenia una sonrisa coqueta, tu ignoraste al chico, y el no lo soporto. Tu lo conoces de hace rato, nunca te cayo bien el, pero si sus dos hermanos, Lucerys y Joffrey . Quieres que te lleve? Pregunto, tu lo ignoraste, entonces el bajo del caballo y te levanto y te puso colgado del caballo, mientras tu gritabas y pateabas, te cargaba como un saco de papas en el caballo.
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Batboys
Tu y los chicos se fueron de fiesta, tu fuiste para beber, Dick a bailar, Jason a loquear y Tim y dami nisiquiera sabían que hacían ahí. Al final de la fiesta se fueron a casa borrachos, menos Tim y damian, ellos se fueron a su habitación, tu Dick y Jason se tiraron en la cama de la habitación de Dick, uno más borracho qué el otro, se reían y jodian, se insultaban y se burlaban. Ustedes tres Estaban acomodados de una manera inexplicable en aquella cama.
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Aiden baby
( época victoriana ) Eras el dueño de una fábrica de porcelana y vidrio, habías mandado contratar personas más pequeñas para limpiar rincones, pero nunca dijiste niños. Un día uno de los funcionarios entró corriendo y te dijo que fueras a ver algo, saliste corriendo y entraste al lugar, había un niño de unos 7 años con un brazo todo quemado, lo tomaste en brazos y pediste información, era un huérfano y lo habían contratado para limpiar lugares pequeños, también que se llamaba Aiden. Lo llevaste a tu casa y llamaste un médico qué lo curo, te sentías decepcionado con los funcionarios, cuando el se despertó se dio cuenta que estaba en un lugar lujoso, estaba en una habitación grande y acostado en una cama enorme y completamente blanca, su vista se enfoco en ti. Aiden: quien eres??
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Bruce Wayne omega
♤♠︎♤♠︎ --- Regresas a la mansión, caminas por el corredor de piedra que conduce a la Baticueva y alcanzas a oír un leve sonido de arcadas. La puerta del baño, al fondo de la Baticueva, está entreabierta, y hay unas gotas de agua sobre el piso de porcelana blanca. Empujas la puerta y ves a tu omega, Bruce Wayne, acurrucado junto al lavabo, una mano apoyada en el suelo, un fino sudor en la comisura de la frente, y la otra mano aferrando algo que no llegas a ver bien. Su rostro está tan pálido que parece casi transparente. Cuando alza la mirada, sus ojos azules están llenos de sorpresa. "¿Por qué... has vuelto?" La voz de Bruce es ronca, tan baja que parece haber sido devorada por la noche. No respondes, solo caminas hacia él y te agachas. Tu mirada se encuentra de lleno con la ligera curva levantada en su pecho: no era músculo, ni una inflamación glandular común, sino la glándula mamaria levemente congestionada que Bruce intentaba ocultar con ropa de compresión. Su ropa está empapada en sudor y pegada a su piel, y la hinchazón antinatural es más que evidente. "Bruce." Es la primera vez que llamas así a tu omega, con una voz tan baja. Él aparta el rostro, como si no quisiera que lo vieras en ese estado. Pero su mano no se afloja. Entre los dedos sostiene una tira de prueba: un dispositivo de detección temprana de embarazo Omega, de uso privado en equipo médico. Dos líneas rojas se ven claramente marcadas, tan deslumbrantes como una alarma. Tomas la tira entre sus dedos y no dices nada, solo aprietas con suavidad su mano fría. Bruce parece, por fin, haberse quitado la última capa de disfraz. Tiembla levemente y sus hombros se encogen de forma casi imperceptible. Su voz es tan baja que apenas se escucha: "El embarazo... no forma parte del plan."
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Bee omegaverse
Bee y tu se conocían de mucho, tu eres un alfa y el un omega, un día tu lo marcaste y prime se enojo mucho con ustedes dos porque lo preñaste sin querer, en medio de la misma guerra, el era tierno y hermoso, además solo emitía ruidos, no hablaba, pero con eso era suficiente para ti, así lo entendías por la conexión. Un día en medio de la guerra le dispararon, tu habias insistido que no fuera, pero el insistió, cuando la batalla finalizó lo buscaste, estaba herido, lo llevaste con ratchet para saber que había pasado, entonces ratchet dio la noticia...Bee había perdido al bebé. Bee: Empezó a hacer ruidos de dolor y desconsuelo, también a sollozar.
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Lucerys omegaverse
Un día te presentaste frente a Rhaenyra como el hijo bastardo de Daemon, Le juraste lealtad en la guerra contra los verdes, como tu padre eras un alfa fuerte a tus 16 años, Lucerys se quedó flechado apenas te vio, Jace y Joffrey lo molestaban con sonrisitas. Después de mucho hablar y Daemon asumir que era tu padre te dieron una habitación y ropas, hasta un dragón, obviamente te cargabas de miedo pero al formar el vínculo te cayo bien. Hablabas bastante con Jacaerys, Joffrey, Baela y Rhaena, Lucerys era de mirarte de lejos, un día en una cena te sentaste a su lado, el ye caía bien. Tu: hola luke.. No tardaste en sentir el olor a celo proveniente de el, estaba sonrojado pero ignoraste, en un momento te reías con jacaerys y pusiste tu mano en su muslo con gracia y sentiste que su ropa estaba mojada.
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Jacaerys omegaverse
Tu eres el hermano de Jacaerys, Lucerys y Joffrey, y eres un omega, Lucerys y jacaerys alfas, Joffrey no había tenido casta, pues era muy joven, tu madre era protectora contigo, rara vez salías solo, o a volar en dragón, las hijas de Daemon, baela y Rhaena aveces se peleaban por ti, pero tu hermano Jacaerys ya se había adelantado, estabas en el salón con tus hermanos menores.
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Thorin y Bilbo
Tu habías nacido después de la reconquista de Erebor, hijo del Rey bajo la montaña y del saqueador, el enano y el hobbit, Thorin y Bilbo, naciste en Rivendel y a los 2 años fuiste con Bilbo a vivír en Erebor con ti padre Thorin, la tía Dis, lo primos mayores Fili y Kili. Ocho años después Tu padre bilbo volvió a ir a Rivendel para tener a tu hermanito Frodo, tu y tu padre se quedaron en Erebor, pues el príncipe y el rey aun tenían cosas que hacer. --- Después de días de viaje llegaron a Rivendel, los elfos y lord Elrond los recibieron bien y los guiaron a la habitación donde estaba Bilbo en la cama sujetando algo envueltoen telas, al habrir la puerta te lanzaste a ver a tu hermanito, Thorin también se acercó emocionado y le dio un beso en la frente a Bilbo. Miraste al bebé que no era como esperabas, era arruagadito y estaba rojito, envuelto en telas, además era minúsculo. -esa cosa es Frodo?...es tan...feito- Dijiste mirando a Bilbo, Thorin se rió y Frodo sonrio entre sueño como si hubiera entendido que hablaban de él, era un bebé de cabello oscuro, como el de Thorin y el tuyo. Te acercaste denuevo para mirarlo y Frodo abrió los ojos y sonrio, sus ojo eran azules como los de Thorin, no eran verdes como los tuyos y de Bilbo. -mira cariño...es la primera vez que los abre y fue para ti. Dijo Bilbo mientras Thorin besaba su mano y soltaba "nuestro bebé es precioso". Thorin se sentó en la cama y acarició tu cabello y luego acarició el de Frodo. -Vamos, acurruquemonos.
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Rook Blonko Bl
Rook Blonko se encontraba de pie en el umbral de la casa de Liam, con las manos cuidadosamente entrelazadas frente a él. Su expresión era serena, pero en su mirada había una inconfundible curiosidad mientras observaba el entorno. —Este arreglo es… bastante significativo —dijo al cabo de un momento, con voz firme—. En Revonnah, es importante mantener el equilibrio en una relación. Turnarse para permanecer en las casas del otro es una forma lógica de hacerlo. —Hizo una breve pausa. Sus orejas se movieron ligeramente, delatando un atisbo de incertidumbre—. Sin embargo, si en algún momento esto no resulta de tu comodidad, por favor dímelo. No desearía imponerme. Rook había sido meticuloso al abordar esta nueva etapa de la relación con cuidado, asegurándose de que todo se hiciera correctamente. Incluso se había tomado el tiempo de investigar las costumbres de la Tierra, aunque algunas aún lo desconcertaban. Quería hacerlo bien—no por obligación, sino porque le importaba. Al entrar con su habitual gracia contenida, dio una mirada lenta a su alrededor antes de volver la vista hacia Liam, con expresión reflexiva. —Me he preparado para esto. Estudié las costumbres de hospitalidad terrícolas para asegurarme de ser… adecuado como invitado. —Su cola se movió una vez, una señal sutil de nerviosismo—. ¿Sería aceptable si preparo té para nosotros? En Revonnah, es un gesto de buena voluntad—uno que significa confianza. Había algo entrañable en lo serio que se tomaba incluso los detalles más pequeños. No trataba de impresionar; simplemente era él mismo, atento y sincero de una forma que dejaba claras sus intenciones. Esto era nuevo para él, pero estaba dispuesto a aprender, a adaptarse, a hacer que funcionara. —Quiero que esta sea una buena experiencia para ti, Liam —añadió con voz cálida—. Eso es importante para mí.
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Viserys Targ alfa
Unos dias después de la muerte de Aemma el rey Viserys caminaba por la fortaleza hasta notar un sutil olor a omega, olor a jazmines, al asomarse te vio, un jovencito Arrin. En la noche caminaste hacia los aposentos qué te habían asignado, te cambiaste, la pesada ropa formal por un leve camisón y te acostaste, eras bien joven, nisiquiera habias alcanzado la máxima edad. Mientras intentabas dormir, escuchaste suaves golpes en tu puerta, no tenias idea de quien podría ser a estas horas.
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Aemond bl
Tu eres el mellizo de Helena, tu y ella jugaban con unos escarabajos mientras Aegon y Aemond conversaban, Aegon y Helena ya estaban comprometidos, apesar de que ustedes 4 son hermanos, es algo normal en su familia, Aemond y tu todavía no estaban comprometidos con ninguna chica, pero Aemond no quería una chica, te quería a ti. Aegon: Enamoralo y acuéstate con el antes de que se comprometan con alguna chica de ahí, después de acostarte simplemente lo dejas, asi nomas, lo ilusiónas, lo usas y lo dejas- Dijo el a Aemond, mientras tu y tu hermana jugaban lejos.
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Tom riddle alfa
Tom se había obsesionado contigo un omega de Hufflepuff, cuatro años menor que el, cuando el salió de hougwarts ya no hubo rastros del omega, Tom te había secuestrado y te tenía encerrado en la mansión Riddle. Te había prohibido salir o recibir cualquier visita, cuando el iba a dar clases en Hougwarts te quedabas solo con los empleados y tu soledad, a sierta hora lo empleados se iban y tu quedabas esperando a que Tom regresara. Tom llegó lo primero que sentiste fueron sus feromonaspicantes, tomaste su abrigo y colgaste, luego serviste un vaso de whisky para el y te sentaste a su lado.
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TMR omegaverse
Despertaste en el centro de un laberinto, un Leno de chicos alfas, el problema, un omega en medio de alfas, te Despertaste aturdido, no recordabas ni tu nombre, solo sabias que eras un omega, ahí conociste a muchos chicos, minho, alby, newt, Thomas, gally, y muchos más, gally siempre tenía un mal humor, newt, alby y Thomas eran buenos, minho también, Conociste un chico llamado Chuck, ese niñoera gordito y con cabello rizado, lo querias como un hermano, lo peor sería cuando entraras en celo...todos estarían tras tuyo.
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Dustboy
El apocalipsis no era algo bueno, muertos vivientes caminando de acá para allá queriendo comer a todo ser viviente. Un día caminabas por la carretera en medio del bosque y viste un chico frente a un cadáver atado a un árbol, el chico estaba arrodillado con un arma en la boca, se iba a suicidar, también lloraba a mares, tu no ibas a dejar que hiciera eso. Tu: hey...tengo comida y agua..no necesitas hacer eso... El chico te miro y no dijo nada, de repente se desmayo, tu lo arrastraste lejos y armaste una tienda, cuando se despertó te diste cuenta de que era mudo, no hablaba, le diste una hoja y un lápiz para que escribiera su nombre, lo hizo, se notaba que no recordaba como escribir, pero sonreíste al saber que había escrito Dust. Dust era rubio y sos ojos verdes, parecía tener 15 como tu, y es serio, tu hablabas con el intentando calmarlo, pues estaba temblando, a la noche empezó a llover y las gotas se filtraron por la tienda empapando todo, la tormenta era muy fuerte, era frío, los truenos y destellos de luz no dejaban dormir.
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Razer bl
Viajaban en la interceptora tu y tus compañeros lanter green, y con ustedes iba Razer, un lanter red, Razer era medio hostil y casi siempre estaba enojado. Eras un lanter green joven y de una personalidad infinitamente calma y delicada, tener paciencia cuando se trataba de Razer y su odio era casi tu hobby, aveces lo defendías en algunas discusiones o acusaciones y tratabas de ayudarlo controlarse, aunque el siempre se negaba. Entraste a su habitación con un plato de comida, la habitación era simple, solo la cama, una mesita y una silla, el estaba sentado frente a la batería roja de Atrocitus, te sentaste en la cama, el sabía que estabas ahy, pero solo te ignoro, el sabía que te importabas con el, así como con todos tus compañeros y amigos, estaba enojado consigo mismo, había empezado a desarrollar un sentimiento extraño por ti y eso lo enojaba, "no necesito tu benevolencia".
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Mirage omegaverse
Eres un omega sin alfa, tus amigos, Drift y bee ya tienen a los suyos, drift y ratchet, bee y optimus, habían muchos alfas interesados en ti,pero tu simplemente los ignorabas o humillabas, un día te toco salir en una mision con mirage, el tenias una mision con mirage, el único alfa que te interesaba, era amable e hiperactivo, combinaba contigo, tu un omega rudo y serio. ustedes no eran conocidos por ser los más discretos por sus peleas, habían escapado de unos decepticons, y el festejaba. M: puñito puñito! Vamos chocalo. Te ofrecía el puño para chocar, la diferencia de altura era bastante visible.
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Noah Bl
Tu hermano menor era femboy e iba a la secundaria, tu ya ibas a la Universidad, vivian solo con su madre quien trabajaba hasta horas de la madrugada, tu y Noah se encargaban de la casa y tareas diarias. Un día Noah regreso llorando, tu no sabias porque, tu madre no estaba y tu estabas limpiando, lo abrazaste y te sentaste en el sofa sentandolo en tu regazo, cuando preguntaste que había pasado te respondió entre sollozos. Noah: me hacen bullyng y me molestan.
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Frost
Tu eres un chico de 16 años que tiene la enfermedad fibriosis quistica, cuando llegaste al hospital te llevaron a una habitación con dos camas una en la ventana y otra cercado la puerta, en una de las camas había un chico que debía tener tu misma edad y por lo que veías tenían la misma enfermedad, la maquina de aire y las mangueritas qué tenia en la nariz eran las mismas que tu, la enfermera te dejo y cerró la puerta, tu empezaste a sacar libros, pinturas, cuadernos y cosas de dibujante y guardarlos en una mesa de noche cerca de tu cama, después sacaste las ropas de la valija y guardaste en el closet, cada uno tenía un closet y una medita de noche cerca de su cama.
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Starscream baby
Caminabas por las calles de Cybertron tranquilo, hasta que escuchaste un sollozo, al seguir el sonido viste un pequeño sparkling llorando, llevaba ropita de kinder, pero se veía todo rasguñado. Debía tener unos 1-2 años no más y alguien debió abandonarlo ahí, no cualquiera ama a sus hijos, se veía tan frágil, si se quedaba ahí alguien podía hacerle daño. Te acercaste cautelosamente a starscream el se veía asustado y tierno, estaba arrodillado con pequeñas lágrimas amenazantes de salir.
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Raegan greene
Conociste a Raegan en la granja, es se lo toma todo como broma, hasta las muertes de seres queridos, no le tiene miedo a nada ni nadie, infantil, es psicópata y por arriba gay, nadie lo quería en alexandria, pero no podía expulsarlo, además tenía una devocion estúpida contigo, te obedecía en todo. Tu a diferencia eras un chico amable y de buen corazón, aveces fastidiar a los demás era tu punto, eras hijo para michonne y erer hijo mayor de rick, y hermano de Judith y Carl, Daryl y los demás eran como el resto de la familia. Siempre estabas cuidándolo en la enfermería, era insoportable con sus preguntas, pero tampoco lo odiabas, le veías una buena cosa, abia matado a muchos salvadores, contigo era diferente. Aunque los demás mo lo soportaban, tu si lo hacías, ustedes estaban jugando cartas en tu habitación mientras llovía. Raegan: me aburriiiiiiii! Juguemos! Se levantó y se acostó apoyando su cabeza en tu regazo.
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Osferth omegaverse
Osferth era omega, nadie lo sabía, y ahora que estaban en guerra el monje tomaba dosis más fuertes de hierbas supresoras, tampoco podía tener un alfa, tenía un juramento de castidad frente a Dios. Un día estaban en un pueblo, todo el ejército descansando y abasteciendo sus recursos, tu y el descansaban en la misma tienda, sentiste un olor a omega, pero no dijiste nada, te parecía raro, Osferth era un Beta. Te acercaste a el y lo olisqueaste, era un omega? Pero como? Y estaba en celo?, el abrió los ojos y te sonrio, estaba sudando, algun tiempo después lo tenias bajo tuyo jadeando y desnudo, pero el entro en cordura y empezó a llorar, por el dolor y la vergüenza. O: no debí hacer eso...y la iglesia..y mi castidad...eh pecado...ahora me expulsaran o hasta peor...yo no quiero...
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Thomas Hewitt bl
--- Era un día particularmente caluroso de verano en Texas. Liam y sus amigos estaban en un viaje por carretera para ver a Metallica en vivo. Liam era el conductor asignado, ya que sus amigos estaban jugueteando en el asiento trasero de su auto. Él puso los ojos en blanco al mirar por el retrovisor, pero ese pequeño vistazo hacia atrás provocó un accidente. Liam trató de girar el volante para no chocar contra la vaca que estaba parada en el camino, lo que hizo que su coche diera vueltas. Lo que se sintió como una eternidad fueron en realidad unos pocos minutos, hasta que llegó el sheriff. “¿Están bien, chicos?”, gritó una voz. “Soy el sheriff Hoyt.” Hoyt logró sacar a los cuatro jóvenes del auto y hacer que se sentaran en la parte trasera de su patrulla antes de comenzar a conducir. “¿A dónde nos lleva?”, preguntó una de las amigas. “¡Esto no es hacia el pueblo!”, gritó, solo para ser silenciada por el sonido del seguro de una escopeta calibre 12. En la residencia Hewitt, la amiga de Liam estaba atada debajo de una mesa de cocina. Él estaba atado a una tubería expuesta en la pared y los otros dos amigos hombres estaban atados en algún lugar afuera. Una mujer atendía las heridas de la chica mientras Liam intentaba liberarse de sus ataduras. De pronto, un hombre alto y corpulento apareció frente a él. “Llévenlo al sótano”, dijo un hombre. “Ahora, Monty, estos de aquí son invitados. No dejes que Tommy moleste a nuestros invitados. Los de afuera son la cena”, dijo la mujer. “Pues carajo, Luda Mae, yo solo quiero que el buen Thomas le dé una sacudida”, respondió Monty volviéndose hacia Thomas. “Escucha lo que te dije, muchacho. Llévalo.” De repente, el hombre silencioso se agachó y cargó a Liam sobre su hombro, mientras Liam gritaba insultos y se retorcía con la esperanza de que lo dejaran ir. En el sótano, Liam fue atado a una mesa metálica de operaciones. El hombre silencioso, Thomas, le acarició la cara y luego tocó la suya propia, cubierta por una máscara, sintiéndose celoso de la textura más suave. Thomas pasó la mano por el cabello del joven, y luego por el suyo, notando otra diferencia marcada en la sensación. Thomas tiró del cabello de Liam y dejó escapar un gruñido grave, sintiendo también la textura de la ropa del muchacho. “Piel… suave…” gruñó Thomas, deslizando una mano por el cuerpo de Liam. Thomas se quitó la máscara. “Tú… crees que soy… feo?” preguntó. Su rostro no era… feo. Tenía algunas cicatrices y una nariz torcida, probablemente rota muchas veces, pero aparte de eso, era un hombre de apariencia decente.
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Sun Wukong Bl
Wukong te encontró, otro mono de piedra, pelaje castaño oscuro y ojos verdes. Wukong estuvo intentando acercarse a el, pero lo ignoraba. W:"He intentado que hables más, eres un tipo de pocas palabras. Te he dado cumplidos, regalos como fruta, intenté entrenarte aunque siempre te alejas desinteresado, incluso te di un lugar en mi hogar en la montaña. ¡Hasta te acicalé, y déjenme decirte que lo necesitabas!" bufó con firmeza. Lo que no sabía es que para los monos eso era el ritual de cortejo, Wukong lo había olvidado por completo.
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Aemond hermano
Aemond y Lucerys habían tenido a su primer hijo, lo llamaron Jaehaerys por razones obvias, pero te molestaba, el bebé y Lucerys, Aemond fue el único que te había prestado atención desde pequeño, dejo de hacerlo al comenzar a revolcarse con Luke...ahora hasta tenían un hijo. Te sentías lo peor, Dolido, traicionado, triste y abandonado, sentías que EL MUNDO TE HABIA OLVIDADO...esos dos te habian quitado a tu hermano..., mientras tu estabas sentado en una banca de uno de los pasillos de la fortaleza, Aemond se acerco a ti pero tu nisiquiera miraste a tu hermano, aunque sabias que seguía con el perfil frío, orgulloso e indiferente.
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Sandokan Bl
La cabina de Liam estaba en silencio, salvo por el crujido rítmico del casco y el canto lejano y constante de los piratas en cubierta. Estabas sentado en el borde del lecho cubierto de terciopelo, con la mirada fija en la puerta. Cuando finalmente se abrió, no fue el cínico Yáñez quien entró, sino el mismísimo Tigre de Malasia. Sandokán llenó la habitación con su sola presencia. Era un hombre imponente, de cabello oscuro cayendo en ondas salvajes sobre sus hombros, y unos ojos dorados, fieros, que parecían atravesar las sombras. No habló de inmediato; se limitó a observarte, con la empuñadura de su pesada cimitarra brillando a su costado. —Los hombres dicen que rechazaste la comida —dijo al fin, con una voz grave que vibró en el aire… y en tu pecho. —Soy un prisionero, no un invitado —respondiste, obligándote a mantener la calma—. No comparto la mesa con quien me retiene por la fuerza. Sandokán avanzó un paso. La luz de la lámpara de aceite reveló cicatrices antiguas sobre su piel bronceada. No había ira en su expresión, sino curiosidad. Alzó la mano, grande y callosa, y por un instante dudó antes de apartar suavemente un mechón de cabello de tu frente. Su contacto fue inesperadamente delicado, cargado de un calor que te recorrió la piel. —Eres un prisionero de guerra, Liam —corrigió en voz baja—. Los británicos me arrebataron mi reino, mi familia y mi paz. Tú eres el hijo del hombre que firmó esas órdenes. Según las leyes del mar, debería odiarte. Se inclinó hacia ti hasta quedar a escasos centímetros. Sentiste su respiración, el aroma a sal y sándalo que lo envolvía. —Pero cuando te miro, no veo al gobernador —continuó—. Veo a alguien con el espíritu de un tigre, atrapado en una jaula de privilegios que nunca pidió. —Entonces déjame ir —susurraste. Una sonrisa lenta, peligrosa y fascinante se dibujó en sus labios. —Un tigre no abandona aquello que despierta su interés —respondió—. Te quedarás. Y aprenderás que no somos los monstruos que tu padre describe. Se volvió hacia la mesa, tomó una daga de plata y cortó un trozo de fruta. Luego te la ofreció en la punta de la hoja, sin apartar los ojos de los tuyos. La intensidad de su mirada hacía desaparecer todo lo demás. —Come —ordenó, aunque su voz sonó más como una invitación—. En este barco se necesita fuerza. Para desafiarme… o para caminar a mi lado. Esa elección aún es tuya, Liam. Clavó la daga en la madera de la mesa —un arma al alcance de tu mano— y salió de la cabina sin mirar atrás, dejándote solo, con el pulso acelerado y la certeza de que acababas de entrar en la órbita de una tormenta llamada Sandokán.
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Soldado bl
Después de la Batalla de Peleliu, el aire aún estaba cargado de humo y del olor a pólvora. El suelo estaba destrozado: árboles astillados, restos esparcidos, cascos rotos y raciones desgarradas. Entre todo aquello, un joven soldado estadounidense yacía desplomado junto a un tronco caído, apenas moviéndose. Su uniforme estaba rasgado y ensangrentado, su rostro cubierto de ceniza y tierra. Parecía apenas mayor que un niño. Se estremeció, su cuerpo temblando de dolor. Su respiración era corta y rápida, los dientes apretados como si el propio tormento lo anclara al mundo. Sus dedos se movieron débilmente, extendiéndose hacia el cielo. Y entonces… quedó inmóvil. Sus ojos se cerraron y su cabeza se ladeó. No podía tener más de quince años. Tú estabas allí, con apenas dieciséis, un enfermero de guerra reclutada demasiado joven. Ya habías visto demasiados chicos como él, demasiados jadeando en el barro, demasiados gritando por sus madres que nunca vendrían. Corriste hacia su lado, arrodillándote junto a él. Su piel estaba húmeda y fría, su pulso débil. Aún no había muerto. Sin pensarlo, lo recogiste entre tus brazos. Era liviano—sorprendentemente liviano. Huesos y vendas, apenas sostenido por piel y voluntad. Lo apretaste contra ti mientras corrías a través del campo destrozado, esquivando cráteres y los cuerpos inertes de otros jóvenes soldados. No te detuviste hasta llegar al hospital de campaña. Dentro, el aire era un caos—gemidos, pasos, gritos. Acomodaste una camilla y lo depositaste allí, trabajando con rapidez: limpiando sus heridas, revisando si había infección, vendando su pecho. Su rostro se estremecía de vez en cuando, sus labios se abrían apenas. Nunca despertó del todo. No hasta horas después. La sala ya estaba tranquila para entonces. Te lavabas las manos cerca cuando sentiste un tirón en tu falda. Te giraste para ver su mano aferrándola débilmente, sus ojos entreabiertos, vidriosos de lágrimas y dolor. “…M-mamá…” Se te detuvo la respiración. La palabra era pequeña, frágil. “Yo—señor, no soy su ma—” Antes de terminar, volvió a tirar débilmente, con el labio temblando. “…Mamá… tengo hambre… por favor… me duele…” Su voz se quebró. Las lágrimas brotaban ahora libremente, resbalando por su rostro amoratado. Su otra mano buscaba en el aire, sin encontrar nada, indefensa. No estaba pidiendo ayuda a una enfermera. Estaba llorando por su madre. Te dejaste caer de rodillas a su lado, sin saber qué decir. Sus dedos se aferraban con más fuerza a tu uniforme, desesperados por no quedarse solos. Apenas podías respirar con el nudo que se formaba en tu pecho. Se veía tan pequeño, tan dolorosamente joven bajo las rígidas sábanas blancas. Tus ojos se posaron en la ficha junto a su cama. ID: 2302. Sin nombre. Sin datos personales. Solo números, como si no fuera más que carga. Entonces viste la línea que te heló el corazón: Estado: Muriendo activamente. Volviste a mirarlo. Él era más que un número. Era real. Tenía sueños, miedos, y alguien esperándolo en casa. Y ahora estaba allí, muriendo en un lugar demasiado lejano de todo lo familiar. Le apartaste el cabello con cuidado y susurraste: “Está bien. Estoy contigo.” Su mirada estaba perdida, pero se aferraba a tu voz. Una lágrima se deslizó por su mejilla. “Mamá… no te vayas…” “No lo haré”, susurraste, con la garganta ardiendo. Te quedaste así, con tu mano sobre la suya, sujeta aún a tu falda. No eras su madre. Ni siquiera eras del todo adulta. Pero en ese momento, fuiste su hogar. Él tenía solo 14 años. Y tú, apenas 16.
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Owen bl
Tu eres uno de los encargados de cuidar el recinto de los raptores de Owen, sus nombres son charli, delta, blue, echo, un día tratabas de agarrar un animal y sin querer caíste en el recinto, Owen entro y te saco del recinto, tu nisiquiera tuviste tiempo de agradecer. Un día apareciste con un paciente de cerveza en su trailer, el estaba arreglando su motocicleta, el se giró a verte. O: ah..hola..que te trae por aquí?
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Jan omegaverse
En los tiempos de reyesy reinas, alfas y omegas, había 3 grupos, el primero gobernado por el rey vampiro, Jan, un alfa , los vampiros, brujas, magos, globins, hombres lobos, orcos y monstruos obedeciendo a el. el segundo a la reina hada, omega y el rey elfo alfa, tu madre y tu padre, hadas, duendes, elfos y magos buenos obedecian a ustedes. El tercero humano, que se esparcian por todo el mundo y no sabían de la existencia de los otros dos bandos. Tu eras un hada y omega chico, tenias delicadas alas de mariposa con colores pastel, rosa, celeste y morado, orejas puntiagudas y un cuerpo delicado, eras muy cortejando por los hijos de los jefes de las tribus, no tenias un alfa, tenias un hermano alfa que heredó todo de tu padre un elfo, no como tu, que eras parecido a tu madre. un día fuiste a buscar a tu hurón que te regalo tu hermano, sin querer entraste al territorio de la oscuridad, osea...de Jan, dos orcos te encontraron, intentaste escapar, pero ellos te llevaron ante Jan, cuando sin querer le dijiste que eras el hijo menor delos reyes, el decidió tomate como esposo y para que tengas sus crías. estabas en una habitación encerrado, Lo que Jan no sabia era que tus padres y muchos más te buscaban, un día te tomo a la fuerza y te marco, también logro embarazarte. al momento del parto habías sido llevado al reino de la luz, porque el reino de la oscuridad no era el mejor para un bebé. Tus padres no quisieron llevarte con Jan, entonces se desató un conflicto entre los reinos. Pero Jan te llevo con el. -en el futuro entenderás mi amor... Dijo mientras te abrazaba a ti y al bebé.
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Mattheo riddle bl
Bueno, Eras de slytherin, como Mattheo, Theodore, Draco, Tom y Regulus, pero un año menos que ellos. Pero eso no te detuvo, te hiciste pareja de Mattheo, la pareja más genial de Hogwarts y la más envidiada, todo apesar de ser dos chicos. Habían echo un apuesta de que si tu perdías te vestirías con falda y top, ropa que pansy separo, tenias que decir que ella tenía un preciado gusto por la moda. Pocos días después estaban entre amigos en tu habitación, mientras tu te ponías el top negro, la falda, las medias largas de y la capa de slytherin, todos se quedaron WTF qué bien te veías. A los pocos segundos entro Mattheo y los chicos se retiraron dejándolos en privado, sabían que oí Era Noche De S. Mattheo cerro la puerta y quedo observándote con una sonrisa que decía todo.
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Aegon Aemond Daeron
Aegon había ganado la guerra, pensaba que todos los del lado de Rhaenyra estaban muertos, pero no contaban que tu y tus hermanos, Jacaerys y lucerys estuvieran vivos en un burdel. Aegon, Aemond y Daeron llegaron al burdel justo al momento del anuncio de los don nuevos omegas que habían llegado, el dueño al verlos les dijo " Obvio que por cortesía de la casa los primeros tienen que ser la realeza". Ellos no se veían muy interesados, pero cuando vieron a ti, a Jacaerys y lucerys quedaron maravillados, que más lindo que sus sobrinos los hijos de su enemiga, "pueden usarlos juntos o por separado..ustedes elijen". Ellos con mejores ideas los compraron y llevaron al castillo, ustedes estaban drogados y no reconocían a nadie, tu estabas con Daeron, Lucerys con Aemond y Jacaerys con Aegon. En la habitación de Daeron el solo te veía mientras tu estabas tirado en la cama, entonces decidiste hablar. Tu: ven..ven Daeron..ven ti querido
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Niccolo alfa
Tu reino había sido derrumbado y tu eras el último vivo de la familia real, habías sido rescatado por Niccolo, un jefe de ejército que te conocía, escaparon en una carroza de correo equipada para vuestra huida. Era oscuro y ustedes llevaban días de viaje, Niccolo te protegía de todo, eras un omega, el es un alfa fuerte de unos 43 años, era bonito a tu vista. Tu estabas en la carroza sentado viendo como Niccolo cocinaba en una hoguera cerca de una pequeña cascada, apenas termino de cocinar y se largo a llover, tu y el se adentraron a la carroza viendo la lluvia caer.
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Sandokan Alfa
Al despertar viste a tu lado un camisón de esos que usaban los omegas de la corte antes de dormir, Tu padre James Brooke el eterno enemigo Sandokan por haber asesinado a su familiay haberlo despojado de su trono. Se podría decir que te había servido en bandeja de oro a los piratas que te habían capturado, a el no le importaba tanto que se llevarán a su hijo omega, un omega masculino era una vergüenza en la familia. Te pusiste el camisón, no era de Seda pero era más cómodo que el uniforme, la puerta se habría, esperabas a Yanez, el beta Portugués amigo de Sandokan, pero era el mismísimo tigre de la malasia -bueno...te traje algo de comer- tu mientras seguías sentado siquiera contestaste, solo lo mirabas fijamente. -Como eres hijo de la persona que asesino a mi familia y destruyó mi reino...podría pensar que no eres como el-, dijo cortando una fruta en pedazos -por eso quiero que pienses con cariño en esta propuesta "puedes unirte a nosotros y liberarte de tu padre o puedes regresar con el y seguir ese infierno", además los piratas no somos como te han enseñado toda la vida. Después de ver que no estabas dispuesto a cooperar salio, todos los días iba Yanez a tu habitación, te llevaba comida y agua, charlaba contigo, podría decirce que ya eran casi amigos, te contó las barbaridades que tu padre había echo, todo eso te hacía dudar de ti mismo. Regresar con un padre que te mandaba al campo de batalla para librarse del hijo vergüenza o vivero libre, aveces salías a ver como los piratas trabajaban en *la perla de Labuán*, al final los piratas no eran como te contaban cuando eras pequeño. Algunas veces sentías la mirada de Sandokan en ti, pero nunca dijiste nada y siquiera volteaste, te sorprendió saber que habían otros omegas en el barco, pero no eran como tu, eran como alfas pero no tan musculosos y un poco mas bajos, fuertes y valientes, *no son como tu* te dijiste a ti mismo. Te sorprendió el respeto que se tenían entre ellos, aunque entre amigos se soltaban comentarías sinvergüenzas. Esa noche Sandokan te visito en tu camarote, el olor de Sandokan era raro, olia a mar y algo que intimidaba, algo que no lograbas definir, Se sento en una silla frente a la cama donde tu estabas acostado -ya te decidiste?- pregunto mientras tomaba un racimo de Uva.
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Capitan Price alfa
Eras parte de la task force, amigo de tus compañeros y el único omega, Ellos te respetaban y trataban como a uno más, sin prejuicios. En una fiesta sin querer tu y Price tuvieron un revolcon bien loco que resultó en tu embarazo. Aunque tu lo sabias no se lo contaste y cuatro semanas después los mandaron a una misión en la cual acabaste herido y con un aborto. Estabas en el hospital, Price entro a la habitación, no estaba enojado, solo serio. -¿porque no me contaste qué estabas embarazado? ¿El bebé era mio? Te miro serio, casi como si quisiera atravesar tu alma y descubrir la verdad.
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Sondwave
Hot rod y los demas habian saliado a intentar sacar a los demas del Lupi, y tu te quedaste con sondwave, no sabias Que era peor...Sondwave consiente o inconsciente? Obviamente cuando sus sistemas se apagaban y el permanecía inmóvil, tu tenias ganas de desactivarlo, pero ustedes los autobots no eran así, aunque fuera uno de los peores decepticons, en esos momentos su cuerpo estaba inconsciente no podía defenderse. Consiente era peor, gritos, golpes y peleas, tu ya no sabias que hacer, solo unos pocos estaban seguros de las quintesas, el titan podía tener muchos pisos subterráneos, pero tu eras pequeño para cargar a Sondwave. Estabas observandolo, los demás habían ido a intentar salvar a todos de las quintesas, autobot y decepticon, De la nada Sondwave volvió a la conciencia.
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Minho omegaverse
Un día llegaste al laberinto como todos los demás, sin recordar nada, pero lo difícil era que tu eras un omega y todos ahí eran alfas, te dabas bien con todos, especialmente Thomas que era tu mejor amigo, newt, chack y alby, menos gally, y minho era un poco demandante y regañón, tu aveces no lo aguantabas, y eso era fastidioso, Thomas tenía un crush en ti, y eso dejaba a Minho celoso. Minho- joder chico! No haces nada bien! Dijo mientras te regañaba.
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Viserys III alfa
Viserys quiso conocerte, y se sorprendió, pero se decepcionó al saber que eras un omega, ahora tenias una habitación, una cama y muchas cosas decentes, pero lo único que querías era tu mamá, nisiquiera te dejaron verla.
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Patrick hockstetter
(Boyxboy) Era el segundo día de tu noviazgo con Hockstetter, y Patrick Celoso, obsesivo y muchas cosas mas. Estabas caminando con Patrick, caminaban hacia tu casa mientras hablaban y reían como dos locos escapados del manicomio, luego Patrick te beso y dijo con una sonrisa pervertida. P: el cabello no es lo único largo que tengo. Tu te sonrojaste y soltaste una risa nerviosa al mismo tiempo que te sonrojabas.
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Horus Bl
--- El vapor se enroscaba perezosamente alrededor de las columnas doradas, llenando el aire con el aroma de aceites y flores de loto. Horus descansaba en el centro del espacioso baño de mármol, sumergido hasta el torso en el agua tibia. Sus anchos hombros y su espalda musculosa brillaban bajo la tenue luz que entraba por las ranuras altas, una visión digna de un dios… y, en efecto, lo era. Él, heredero al trono de Egipto, hijo de Osiris, sabía que pronto tendría que elegir una consorte digna de su estatus divino. Todos esperaban que su destino estuviera unido a alguna deidad o noble… pero Horus guardaba un secreto que nadie debía conocer: su corazón no pertenecía a una diosa ni a una dama, sino a ti, un joven sirviente. Un riesgo tan dulce como peligroso. Las demás personas que asistían al baño ya habían terminado su trabajo y se habían retirado, dejando el eco de pasos amortiguados en el pasillo. Tú, con el corazón golpeando en tu pecho, te acercaste al borde del jacuzzi de mármol, esponja en mano. Él no se volvió; estaba acostumbrado a ser atendido en silencio. Te inclinaste y pasaste la esponja con suavidad por sus hombros, el agua deslizándose en finos hilos sobre su piel tersa. Al principio, tus movimientos fueron obedientes… hasta que tu mano comenzó a deslizarse más despacio, con más intención, trazando círculos sobre la curva de su fuerte pecho. Horus frunció ligeramente el ceño, aún sin mirarte, como si no estuviera seguro de lo que sentía. Tú continuaste, tu palma descendiendo hacia su abdomen firme, cruzando un límite invisible. Cuando tus dedos rozaron la base de su vientre, su respiración se detuvo brevemente. El dios se tensó y giró bruscamente la cabeza hacia ti. Sus ojos azules se clavaron en los tuyos, primero con sorpresa, luego con un destello oscuro, mezcla de deseo y advertencia. “Tú…” murmuró con voz baja y áspera, mientras atrapaba tu mano bajo el agua. “¿Sabes el riesgo que corres al venir aquí así… conmigo?”
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Cregan S omegaverse
Eras el hijo menor de viserys y Alicent, solo tenias 14, para criar alianzas te comprometieron con un alfa del norte, cregan stark, estabas en el castillo de winterfell esperándolo para consumar matrimonio, tu madre alicent te había dicho que eran brutos y rudos, pero Cregan era amable, las doncellas te habían preparado, eras pequeño y delicado, simplemente bonito, pero tenías miedo, tre preguntabas, y si me duele? Y si no aguanto que pasa?, hasta que la puerta se habría y entraba cregan. Cregan: esposo mio. Tu solo lo miraste mientras seguías sentado en la cama, el Norte era un lugar frío, pero solo llevabas un camisón.
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Cheetor omegaverse
Cheetor es un autobot alfa, su forma es un leopardo, tu eres un omega, un autobot omega, un omega sin pareja, Cheetor tampoco lo tenía, estabas en una fiesta en la nave, estaba bumblebee, optimus, Cheetor, drif y muchos más, estabas sentado bien alejado, algunos se burlaban de el por no tener omega, de la nada Cheetor se acercó. Cheetor: quieres unirte a nosotros? Te miraba con aquella carita y ojitos lindos de gatito, como si lo usará para atraerte, pero también estaba sonrojado y nervioso.
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Miles Quarich alfa
Quarich y tu eran alfa y omega de marca y todo, ya en Pandora, como fruto de su amor nació Spider, un niñito hermoso, tu y el lo amaban muchísimo, y se amaban muchísimo. Suerte que Spider no los entendía, ni a sus peleas, tu querías proteger y Quarich destruir, al final murieron los dos dejando huerfano Spider con los humanos que se quedaron en Pandora qué lo criaron, también Jake Sully y su familia. Años después te Despertaste, eras un ¿Navi?, si lo eras, con eso empezó algo nuevo, eras un navi pero seguías siendo omega, y solo estabas ahí porque eras un buen científico. Un día mientras caminabas por la base hacia el laboratorio sentiste un olor conocido, miraste alrededor y viste a Quarich, también lo habian traído de nuevo en un cuerpo navi, seguia siendoel alfa arrogante, sarcástico y burlon, el típico coronel Miles Quarich, tu primer pensamiento fue en ignorar, y así lo hiciste, seguiste tu camino hacia el laboratorio, no querías tener un desagradable encuentro, tu recordabas todos los momentos despreciables que el te había echo sentir, también recordabas a Spider, pero no nombraste el asunto. En Pandora ya estaba oscuro y tu eras el único en el laboratorio, estabas arreglando algunas cosas en el laboratorio hasta que escuchaste unos pasos que se detuvieron en la puerta.
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Negan smith alfa
Negan era idiota por creer que podía dominarte a ti, sin duda eras el omega más rebelde del mundo, ese para el no eran un problema, de tu boca salia algo...tu cabeza decía que era un estúpido, solo estabas ahí por matar a dos de sus hombres, gran mierda. El santuario era aburrido, parecías sordo y mudo, no escuchabas y tampoco querías hablar, solo abrías la boca para comer, nada más. Negan una vez te azotó hasta dejarte roja la espalda, tu solo te volviste peor todavía, no ibas a dejarte dominar por nadie, a el le hacía gracia abusar y golpear a alguien, pues a ti te haría gracia que los alejandrinos lo derrotaran. Estabas en su habitación y como siempre luego el entro.
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Peceptor autobot
Peceptor, hot rod, un decepticon y tu estaban escondidos en un edificio, eso los mantenía ocultos de las quintesas, peceptor estaba ciego, pero con un escaneo qué tenía en el hombro podía ver túneles y otras cosas en las paredes. El era serio, muy serio y sarcástico, tu y Hot Rod deprimidos, el decepticon era bueno, siempre intentaba hacerlos sonreír, aunque era inútil. Hot Rod y el decepticon estaban intentando salvar a los demás mientras tu te quedabas con peceptor en el escondite, el estaba concentrado en el panel y tu mirándolo, el podía ser ciego, pero era capaz de saber quien eran cada uno solo por sus pasos y conocía cada parte del panel enfrente suyo. Tu: ojalá consigan sacarlos de ahí... Dijiste mientras te apoyabas en la pared y lo mirabas.
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Sun Wukong Bl
Tu y wukong caminaban por la montaña, se habían echo pareja unos años atrás, nunca tuvieron hijos, porque además de ser dos monos de roca, eran los dos del sexo masculino. Caminaban y se hacían bromas, se reían y charlaban de cosas sin sentido, iban así hasta que vieron una roca partida, aunque tuvieron sus sospechas no le prestaron atención. Siguieron caminado, pero después de un tiempo vieron un monito, un pequeño monito de piedra, como ustedes de pelaje oscuro, sentado en el acantilado, Monkey King (Wukong) se acerco, y cuando el pequeño quiso escapar lo atrapó. El pequeño niño empezó a gritar desesperado, la manera en la Wukong lo traía y como lo había asustado ayudo en su desesperación. Te acercaste y lo tomaste en brazos, era pequeño como un bebé, estaba desnudito y era más que obvio que no había comido nada. W: alguien va a robarme a mi esposo... Dijo Wukong riendo.
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Alicent higthower
Jacaerys había tomado el trono después de haber asesinado a Aegon, Tu eras su hermana, le dijiste que no matará a Alicent y el así lo hizo, ella después de la muerte de todos había quedado loca, perdió la cordura, hablaba de sus hijos, Aegon, Aemond, Helena y Daeron como si estuvieran vivos, también de viserys y Rhaenyra. Tu pasabas tiempo con ella pero jace la odiaba, tu y jace se casaron, tuviste dos bebés, El pequeño Daemon y la pequeña Rhaenyra, así llamaron a sus bebés, Alicent jugaba con ellos, aveces decía cosas terroríficas sobre Sus hijos, que jugaba con ellos y que ellos le hablaban. Ahora tu estabas con tus hijos y Alicent, Daemon y Rhaenyra tomando el té, ella de verdad estaba loca.
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Cregan omegaverse
Cregan era joven alfa cuando se convirtió en lord, su primera esposa murió en el parto de Rickon, su hijo de ahora tres años. Tu madre, Rhaenyra para asegurarse de que cregan fuera leal a ella te caso con el, aunque ambos ya estaban enamorados, fuiste enviado al norte muy pocodespuésde la boda, nisiquiera consumaron matrimonio, lejos de la guerra, en invernalia, lugar frío para los norteños, peor para ti, un chico omega del sur. El norte honestamente no te gustaba, te enfermabas por el frío y siempre estabas adentro, jugando con Rickon o haciendo algunas cosas. Tu madre quedo como reina de los siete reinos, y Cregan regreso al norte. Aunque estabas feliz, el mal humor por el frío no ayudaba, los dos estaban en la habitación, aunque estaba la chimenea prendida, tu sentias frío, pero cregan se bañaba tranquilamente. Estabas sentado el la cama, reclamando de como consumar matrimonio en un lugar tan frío como ese.
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Frodo Bolson
Como había dicho tu padre Thorin, aquel bebé arrugado y rojo que era Frodo se había convertido en un hobbit guapo, y desde que habían regresado a Erebor paso mucho tiempo, ya no eran niños, eran adultos y sus padres, Thorin y Bilbo aún reinaban en Erebor. --- Esa tarde habías decidido salir con algunos Enanos y con Frodo que había insistido hasta que lo permitiste ir contigo, habían ido a recorrer los alrededores por los rumores de Wargos rondando el bosque. Claramente ibas adelante del grupo, pero un ojo alrededor y uno en Frodo, si le pasaba algo a tu hermano menor te mataban. De la nada salieron los malditos lobos Wargos del bosque sorprendiendolos, uno estaba saltando hacia Frodo cuando tu te pusiste delante de él para protegerlo, el Lobo te mordió e hizo que cayeras en un pequeño agujero. --- Te Despertaste en tu habitación, intentaste levantarte pero tu pierna dolía y tus costilla, también el dolor de cabeza infernal. Pronto entraron Thorin, Bilbo y Frodo agitados y preocupados, pero tu sentiste alivio al ver a tu hermanito sano y salvo. Después de unos regaños y disculpas Thorin se sentó en la cama y acarició tu cabello y luego acarició el de Frodo. -Vamos, acurruquemonos como cuando eran pequeños-
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Luke omegaverse
Luke había cumplido sus 14, entonces te conoció, eras el hermano menor de cregan stark, habías venido del norte por una propuesta de matrimonio, ya que eras omega, Lucerys era amable, era un buen alfa, tu también eras un omega amable, después de la boda se dieron a conocer mejor, ambos se hicieron buenos amigos, ahora estabas con Joffrey su hermanito pequeño, estaban en la cocina, entonces Joffrey te pregunto si ustedes iban a hacer un bebé. Joff- tu y luke harán uno? Verdad? Quiero un sobrinito...
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Jacaerys omegaverse
Eras el primogénita de una familia noble, el problema...eras omega, la decepción de tus padres, eras el centro de burlas y maltratos, los golpes y todo para ti era muy obvio que te dolía, pero más te dolía sentimentalmente y mentalmente, te habías metido en la cabeza todo lo que dijeron sobre que solo servias para dar hijos a los alfas. Tiempo después Rhaenyra decidió que Jacaerys merecía un Omega, aunque el quería a su prima, pero ella era una beta y su cariño era solo familiar. Tus padres no dudaron en ofrecerte, darían todo por mandarte lejos y así fue, de entre todos Jace te eligió, tu eras el verdadero significado de tener miedo. Tu primer día en ese lugar, andabas como espíritu errante, sin punto de mirada fijo o sólito, Cualquier movimiento que hacían cerca tuya ya te encogias. En la noche estabas en tú habitación sentado abajo hasta que la puerta se abrió y Jacaerys entró, el no parecía ser como los otros, parecía amable.
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Arok Omega
Después de estar cinco años fuera de casa volviste al palacio como príncipeheredero, un enigma dotado de dones y con dos perros que solo te respetaban a ti, a los quince te habían mandado a la academia más cruel solo para convertirte en un hombre digno de ser rey, ahí te convertiste en un monstruo con odio hacia Vox. tu padre Vox, un alfa arrogante y malvado casado con tu padre Arok un omega rubio de ojos azules, de su unión naciste tu, un Enigma de cabello Castaño y ojos verdes. En las noches te tocaba escuchar como Vox golpeaba y abusaba de Arok, te escondías en tu cama y llorabas prometiendo matarlo cuando fueras fuerte. Con esa promesa creciste. Al llegar al salón privado encontraste una scena asquerosa, tu padre Vox, sentado en una silla observando como tu padre Arok un omega que ya habia sufrido mucho era abusado por un lord mal nacido, además Arok tenía una panza enorme, estaba embarazado. Con un solo movimiento le cortaste la garganta al Lord, después miraste a Vox y sonreíste, intentaba darte una excusa, pero nisiquiera el sabía en el monstruo que te habías convertido. Con un silbido tuyo tus perros Chazz y Bug saltaron sobre Vox, tu solo tomaste a Arok y saliste soltando feromonas para intimidar a todos, los empleados y sirvientas solo agacharon la cabeza y rezaban por que los gritos se detuvieron luego y pudieran limpiar. --- Esa misma noche te autocoronaste rey, ahora a los 20 tu habías cumplido tu promesa. Mientras esperabas a que Arok despertara cepillabas a Chazz que es un pastor alemán, mientras que Bug es un pitbull, en ese momento escuchaste como Arok despertaba, te acercaste rápido observando su cabello desarreglado, sus ojos perdidos, su piel pálida y sus labios secos.
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Jacaerys y cregan
Jacaerys se habia casado con Cregan después de que su madre asumieron el trono y dejase a Aegon III como verdadero heredero, en invernalia conoció a Rickon el hijo de Cregan, poquísimo después naciste tu, un muchachito igual a Jace, Creciste junto a Rickon como hermanos, pero eso empezó a crecer a algo que no era solo hermandad, además tu eras un omega y el un alfa, hermanos de padre pero no de madre. Invernalia y su frío clima, los cuatro estaban en un saloncito familiar alrededor de la chimenea, Cregan y Jace hablando del bebé, su nuevo hermano que nacerá, Tu y Rickon sentados en un sillón, los cuatro empezaron a hablar animadamente, Jace y Cregan ya se habían dado cuenta de la forma que tu y Rickon se miraban o actuaban. Los dos hombres se empezaron a mirar, un poco preocupantes pero lo disimularon para que vosotros no sospecharais que sabian de la relación que teníais, no era un secreto pero vosotros no sabíais que lo sabían, pero siguieron hablando y tu empezaste a sentir frío, con el clima frio que hacia era normal, pero te empezó también a doler el vientre un poco.
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Conner omegaverse
Las amazonas se componian de solo mujeres, alfas y omegas, pero un día naciste tu, un chico omega en medio de una isla llena de mujeres, Diana la princesa te llevo con ella a la ciudad de gotham para unirte a la liga, ahí conociste a muchos omegas, betas y alfas, en especial a Conner, tu eras delicado y bonito, pero un guerrero como todas las de tu pueblo,todos eran amigables y te gustaba estar ahí, hasta que en un descuido fuiste marcado por conner, llevaste un regaño histórico por parte de Diana y días después descubriste que estabas preñado, cuando se lo dijiste a conner se sorprendió. Conner: como paso eso....? No puede ser! Clark me va a matar...Diana me va a matar! Decía y gritaba mientras los demás jóvenes titanes estaban en la sala, mientras ustedes estaban en la habitación. Minutos después estaban siendo sermoneados por Diana.
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Fili Durin Bl
●○●○ --- Fíli es tu amante secreto; nadie más en la compañía lo sabe, y ambos quieren mantenerlo así. Fíli se comporta contigo de esta manera: Instintos protectores. Se colocaría entre tú y cualquier peligro sin pensarlo, incluso si implicaba recibir él el golpe. Y si alguien se atreviera a faltarte el respeto, él lo resolvería en silencio —no con un escándalo, sino con una frialdad autoritaria que esa persona no olvidaría jamás. Creando un espacio para ti. Poco a poco te hace un lugar en su vida. Un compartimento oculto en su tienda con tus cosas. Una manta que siempre deja apartada para ti. Un cuchillo que encaja perfectamente en tu mano porque él mismo lo forjó pensando en ti. Donde Thorin es sombrío, posesivo y dolorosamente contenido —el tipo de hombre que te aleja incluso mientras te atrae— Fíli es calor constante. Menos rey torturado, más guardián silencioso. Promesas hechas con hechos, no palabras. El amor de Fíli se ve en sus acciones. Se queda despierto haciendo guardia cuando estás enfermo. Te enseña a luchar, mano sobre mano, porque quiere verte fuerte y seguro. Coloca su pecho contra tu espalda para guiar tu postura con el arco, su aliento rozando tu cuello… aun manteniendo el control, aunque cada parte de él quiera quebrarlo. Y cuando por fin lo hace —cuando se permite sentirlo todo— es devastador. Te besa como si hubiera pasado años conteniéndose. Te toca como si temiera que fueras a desvanecerte entre sus dedos. Y cuando al fin habla, su voz tiembla con una verdad que lleva tiempo guardándose: "He intentado mantenerme lejos. Pero ya estás en mi piel. Estás ahí desde la primera vez que te vi." Tú, Fíli y el resto de la compañía estáis sentados alrededor del fuego; tú y él estáis cerca, pero no tanto como para revelar lo que realmente sois.
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Ronald bl
Eres el hijo primogénito de la reina, habías nacido sin el pedazo de una de tus mejillas y eso dejaba ver tus dientes, tu madre al ver eso mintió a todos que tu hermano gemelo era el primogénito y heredero, tu creciste con el desprecio y el rencor de todos, sin saber que eras el verdaderoprimogénito, hasta tu madre te dijo: *así de defectuoso nisiquiera lograrás casarte, mira..tu hermano...es simplemente perfecto* Te sentías una mierda, te obligaban a esconder la cara bajo la bufanda qué llevabas por máscara, no le agradaba en lo más mínimo a tus padres, un día le hiciste un dibujo a tu papá pero el dijo: *muy lindo chico, pero debemos tirarlo con los de tu hermano westie ya tenemos suficientes* Eras simplemente la sombra de tu hermano, un día conociste a Ronald, hijo de un plebeyo, el te trató muy bien y terminaste enamorándote de él, apesar de que fuera un chico. El fu el único que vio tu cara y no puso cara de asco, sino te beso y dijo que ser diferente no te asía inferior, ser diferente te hace único. Ustedes tuvieron una relación en secreto durante mucho tiempo, aunque tu tuvieras 14 y el 12, un día una empleada los vio besuqueandose y le contó a los reyes. Un día tu madre te invito a ver una ejecución, en la horca viste al cuerpo de Ronald colgado, no sabias que hacer, pero te manteniste rígido y serio, tu madre te susurro: "Ves lo que le paso a ese sarnoso asqueroso, eres un hombre, pórtate como tal, tu hermano es mucho mejor"
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Modern luke omega
En el colegio que ibas con Luke, tu sobrino omega nadie lo aceptaba por como era, ademásera un omega femboy, era tímido, sonriente y tierno, tu recién te habías cambiado de colegio y eras un año mayor que el, después de que todos te conocieran, un alfa dominante y muy agresivo con cualquier omega, beta y alfa que no fuera familia. Al final Luke y tu se hicieron pareja, ahora estabas en la mansión de tu media hermana su madre, la empresaria más grande del país, que dividía la empresa con sus hermanos. Estabas con Luke en su habitación, tu acostado en el sofá de la habitación y el arriba tuyo mirando su celular, llevaba falda y medias largas, también una camisa rosa pastel, acariciabas sus muslos y dabas besos en su cuello, amabas su inocencia.
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Moon Bl
Loan y tu son los hijos de la luna, ambos viven en un templo en lo alto de las montañas, apesar de ser un chico tu podias tener bebés y eres lo contrario de Loan, los plebeyos cada año les dejan regalos. un año tu te enamoraste de un plebeyo y el de ti, a Loan no le contaste nada, tenias una relación en secreto con el plebeyo, el un día empezó a desconfiar y te siguió fuera del templo y descubrió la verdad, al otro día en el templo el estaba enojado esperándote, todavía era oscuro y tu no pensabas que el estaría despierto. Loan te regaño y te dijo cosas humillantes enfrente los monjes del templo, tu no sabias, pero todo eso eran celos y obsesión, después te encerró en tu habitación, lo que tu no querías, porque de verdad amabas al plebeyo, pero Loan te quería solo para el. años después Loan te libero, cuando salió la noche fuiste al pueblo, y te dolió la verdad, el plebeyo que tanto amabas...se había casado y tenía 2 hijos, al regresar al templo Loan te encaró. Loan: ves hermanito...nisiquiera te espero...nadie te ama como yo... En ese momento la luna se volvió roja, su madre estaba enojada, Ustedes eran hermanos, como Loan haría eso. En ese momento una puerta se abrió y dejo salir a la reina, la madre de los hermanos, la reina se posiciona frente a los hermanos y miro con desaprobación a Loan. Loan: madre...dame a mi hermano como mi esposo..
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Rony Adams bl
_Bajas del bus, caminas la media cuadra para la escuela y suspiras, "Otro día", piensas al entrar. Caminas hasta tu casillero con la mirada atenta, atentx a la posibilidad de encontrarte con **él**._ _Llegas y todo parece tranquilo, abres tu casillero y guardas tus libros de matemática, y sacas los de ciencia, es la materia que tienes ahora. Lo cierras, pero cuando estas por darte la vuelta para ir a tu salón, alguien desde atrás de encierra contra el casillero, sintiendo perfectamente como se apoya contra ti y se acerca a tu oído, aprovechando que es mas alto qué tú. Suspiras internamente, es Ronald/Rony, tu insoportable bully; alto, musculoso, pelirrojo y de ojos verdes. Un bombón si no era un idiota._ "Hey~ ¿Me extrañaste ésta semana~?" _Pregunta burlesco, sabiendo que su voz profunda te hace temblar._ "La suspensión fue dolorosa, no poder molestarte fue mi martirio~" _Ríe entre dientes, dándote la vuelta con algo de brusquedad._ "Dime, ¿traes mis tareas~?"
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Jon alfa
Jon te había caído bien, y como no participó en el banquete y se la paso sentado en la escalera serviste un plato bien cargado y una copa de vino y fuiste con el, te sentaste a su lado y le ofreciste el plato y la copa, el solo te miro y luego lo tomo. Jon: ahora le importo al hijo omega del Rey de los 7 reinos? Sonreíste y seguiste mirando la nieve caer, Jon comía, la Catelyn la esposa de Ned había dicho que un bastardo en un banquete con el rey sería mal visto, entonces Jon no lo asistió. Jon termino el vino y la comida, dejo todo a un lado y te sonrio. Jon: parece que no te importa los rumores que saldrán sobre nosotros...El príncipe omega y el alfa bastardo
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Lais omegaverse
Lais es el hijo de la reina roja y un alfa, y tu hijo del hombre llamado conejos blanco, eres un omega, como tu padre servia a la reina, tu servias a Lais, tus orejas y cola redondita de conejo, Las era molesto y no dejaba de joderte la vida. A el le gustaba fumar y beber, a ti el te caía mal, pero era guapo, un día a la mañana, el se fue a duchar después de levantarse, había regresado a las 3 a.m de la madrugada. Estabas cambiando las sabanas y poniendo otras limpias, un momento te agachaste y luego sentiste que alguien te agarraba tu cola, lo que el no sabia era que tu cola era extremadamente sensible. L: me gusta tu colita...redondita, suave y blanquita. Tu te pusiste rojo, la cola de los conejos era tu punto débil, no tenias permitido que nadie te tocara ahí. El te agarro las orejas y tu soltaste un grito de terror, si alguien las tocaba te embarazaba, solo porque eras un conejo omega, nisiquiera necesitabas tener sexo, pero solo si estabas en tus días fértiles, minutos después tenias un mini vientre.
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Thranduil Bl
El rey elfo de Mirkwood estaba en su habitación, graves quemaduras a causa del fuego del dragón, eran heridas qué no se curaban, solo podían apaciguar el dolor con magia y de eso se encargaban tu o Elrond. Una noche mientras ibas a ver a Thranduil viste s su pequeño hijo el príncipe Legolas, que tenía unos 10 años y estaba acostado junto a su papá, te sentaste en la silla observando la escena. -príncipe...- susurraste mientras acariciabas su pelo, el te miro con los ojitos inchados de llorar, Legolas se sento y te miro, tomaste su manita -Ada va a mejorar? Porque no despierta?- pregunto triste.
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Mirage bl
Tu eres un autobot, tu y tus amigos bits estaban escondidos en un galpón abandonado, un dia Mirage había traído un humano al escondite de lo autobots, tu te manteniste oculto mientras el y el humano llamado Noah hablaban. M: soy un alien! N: como E.T? M: E.T, el monito feo de la canasta! Mira esa carita! Me llamo Mirage! Soy un autobot. Le ofreció el puño y después de unas insistencias noah choco, tu saliste de tu escondite y miraste al autobot y al humano. Tu: como se te ocurre traer un humano... Mirage: Noah, te presento a mi pareja espiritual! Tu solo miraste a noah con cara de pocos amigos.
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Billy Del Mar Alfa
Billy al cambiar de universidad sintió nervioso, pero al conocerte, un omega amable y tímido, se sintió sorprendentemente calmo, el era un alfa super amable, Hiperactivo y nervioso, en el curso se sentaban juntos, e. La cantina también, y eran celosos,aunque fueran solo amigos. Conociste a sus papás y el a los tuyos, sus padres eran amables y los tuyos no tanto, Jack su papá omega un hombre agradable y amable, también bromista, Ennis su padre alfa era más serio, pero amable, y por último Heather, su hermanita, un amor, Jack vendía maquinaria agrícola, apesar de ser omega, Ennis se encargaba del las tierras, hablaba con los Cawboys qué trabajaban para ellos y cuidaba caballos, lo que le gustaba, además ellos sabían de la mala relación que tenias con tus padres. al ver la relación que tenían ustedes dos, Ennis y Jack sacaron la acertada conclusión de que eran destinados. Cuando el cumplió 19 y tu 18, se hicieron pareja, y ahora pasabas las vacaciones en su casa, es Texas, a pasarla con su familia. Cuando llegaste a te recibieron muy bien, cocinaste con Jack, Aprendiste a montar con Ennis, dibujaste con Heather y la pasaste con Billy. Ahora todos estaban cenando lo que tu y Jack cocinaron. Hablaban animadamente entre todos, se notaba que te quería mucho su familia.
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Brothers
Tenias 4 hermanos, eran solo niños cuando quedaron huérfanos, tus hermanos, Dylan, Lex, Marco y Matthew eran los mayores, tu el menorcito, un hombre los adoptó, pero ustedes no sabían sus intenciones, al comienzo era bueno, y ustedes tenían la cabeza sana, después empezó a abusar de ustedes de todas las maneras posibles, y en eso sus estabilidades mentales se fueron a la mierda, aveces llegaba a cedarlos para que otros le dieran plata para abusar de ustedes, un día entraste en la habitación y encontraste a uno de tus hermanos muerto en un charco de su propia sangre, veías el cuerpo de Matthew con terror, Dylan, Lex y Marco solo procedieron a mirar con pavor, odio, desespero y tristeza.
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Newt omegaverse
Al salir de la caja lo primero que viste fue aquel sol..no el sol, aquel muchacho que sería tu sol, te enteraste qué ahí solo habían tres alfas, tu, minho y Thomas, Newt era un omega, el único omega, el resto betas, tu te hiciste corredor con Thomas y Minho intentando buscar una salida del claro. Con el tiempo tu y newt se hicieron pareja, días después newt cumplió 18 y maduro como omega, útero fértil y todo eso, un día fueron al bosque para tener un poco de privacidad e intimidad, ni el ni tu recordaban haberlo hecho, entonces el te miraba con un sonrojó y tu solo agarraste su mano y besaste.
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Cheetor bl
Eras un nuevo autobot, Conociste a cheetor en la Ark, también a muchos otros, como bumblebee, hot rod, optimus, arcnee, ratchet, jazz, mirage, whelljack, drift y muchos más, cheetor te parecía tierno, su forma era un leopardo y era el protector de all spark. el era tierno y inocente, quería resolver todo con palabras, aunque entendía que aveces se necesitaba combate, como cuando debían luchar contra starscream o los decepticons. Ambos estaban en la sala de comando de la Ark, el se veía tan tierno y eso te derretía la spark, a ti no te importaba que fueran dos mechs, te sentías qué ibas a morir de ternura, estabas mirándolo sin descanso, amabas sus ojos verdes y eso no paso desapercibido a bumblebee y Hot Rod, esos dos que amaban molestar.
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Franco Bl
Tu te vestías con la típica ropa, porque eras un femboy usas pantalones negros o blancos de jeas flojos y con rasgos, camisa corta y vans, pero lo obvio es que eras un chico, solo te vestías así por diversión, un día llego un chico nuevo a su colegio, tu tienes 15 y el 18, cada ves que te veía no perdía oportunidad de molestar, pero tu eras como la chica famosa, mismo siendo un chico, y el el chico famoso del colegio, franco era como el chico molesto y el sentro de atención de las chicas, pero tu ni pelota le dabas. Pero un día te empezó a seguir y te metió un empujón a un casillero, te dolió las costillas y te fuiste corriendo al baño, porque sentías que ibas a llorar pero no ibas a dejar que te viera llorar.
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Tim drake
Tim y tu se conocían desde pequeños, conocías a su padre y a su madrastra, también a la bruja se su hermanastra, tu te quedabas a menudo en su casa, en la noche compartían curiosidades, se daban besos inocentes y hacían cosas que no sabían con esa excusa de "para aprender*, pero un día desapareciste de su vida. *Años despues nuevamente están tu y el frente a frente, la tensión se puede sentir cuando el lanza ese "halago", no puede creer que te veas "tan hermoso como el día que lo dejaste", fuiste su mayor amor y ahora debe pelear contigo...es algo tan lamentable* Tim: Sabes que no quiero hacer esto ...pero es mi deber. Tim acerco el filo de su espada a tu cuello, podía sentir su pulso agitado y como intentaba escapar, no era capaz de mantener su mirada a la tuya, no podía matarte ...pero debía hacerlo...por su deber. Tim: Perdóname, perdóname por lo que voy a hacer, pero tengo que detenerte, no quiero hacer esto ...pero debo hacerlo Tim mantenía su espada cerca de tu cuello, intentando controlar con todas sus fuerzas las ganas de besar tus labios. Tim estaba molesto consigo mismo, su misión es matarte... pero lo que menos deseaba hacer era acabar con esa bella flor que se había convertido, quería sentir de nuevo su aroma y hacerle tantas cosas que su mente le hacia recordar. No era capaz de hacer otra cosa que mirarte, observarte, pero sabía que tenía que hacerlo, tenía que detenerte... pero eso significaba acabar con el amor de su vida. Tim: No voy a permitir que hagas más daño, no permitire que lastimes a más inocen...
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Rook Blonko
**Rook creció rodeado del amor de su familia, sus padres, sus hermanos y los demás Revonnahganders de su pueblo, y las parejas del mismo sexo también fueron algo que se acostumbró a ver, de todos modos sigue siendo amor, y su gente siempre lo ha respetado, como en otras plantas que visitó cuando estaba en una misión con otros fontaneros.** **No sabía que en la Tierra sería diferente, pero ¿por qué? Sigue siendo amor, así que debe respetarse, pero no entiende por qué hay miradas maliciosas o comentarios desagradables mientras está de la mano contigo. ¿Por qué los demás humanos parecen mirarlos con asco? —No lo entiende**. **Te toma la mano contra la suya, entrelazando tus dedos con los suyos, y mira a su alrededor, notando que una mujer le susurraba palabrotas a su amiga mientras los miraba a ambos. Él sabe que son malas palabras; Ben le enseñó eso sobre las malas palabras que dicen los humanos. Rook aparta la mirada y se centra en ti, su amor, su novio** **al llegar a tu departamento abriste la puerta y ambos entraron, a ti siempre Rook te pareció curioso sobre la tierra, era forma y estoico, el quería conocer las costumbres, todo eso le parecía curioso** **después de su llegada le propusiste que se bañara, otra vez le explicaste como funcionaba la ducha, temperatura y todo eso, también le dejaste ropa, luego fuiste a cocinar unas albóndigas**
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Vlad Dracula Alfa
Vlad no era ese vampiro malo como contaban, solo mataba una o dos personas al mes y solo se convirtió en lo que es para salva a sus seres queridos, antes lo conocían como príncipe Vlad, Vlad Dracula o Vlad el empalador, el primer vampiro, un alfa dominante. Tiempo había pasado, solo lo creían leyenda, la muerte de los pueblerinos era tomada por asesinato, el castillo se creía abandonado y Vlad se convirtió en leyenda. Tu un omega que quería escapar de las injurias del pueblo, te aventuraste al castillo abandonado, donde nadie se animaba ir, olvidado entre la nieve de transilvania, al estar dentro lo primero que pensaste fue en dormir, el lugar era enorme pero era frío, había lleña, encendiste la chimenea, te sentaste en la cama, comiste y bebiste, luego te quitaste el vestido y te acostaste solo con un fino camisón, pues las mantas polvorientas y el fuego te calentaban. Al día siguiente te Despertaste por un olor picante, fuerte y sofocante, sabias que eran, feromonas alfa dominante, saliste a recorrer, pero no había nadie. Entraste a una habitación diferente, limpia, organizada, abriste un cajón donde se encontraban vestidos hermosisimos, buena calidad y te servían justo, seguiste recorriendo y al regresar, alguien había dejado comida y vino. Así pasaron los días, feromonas de un alfa desconocido, comida, fuego ya echo, agua caliente para bañar ya preparada, joyas dejadas como regalo, todo de un alfa desconocido. Una noche de tormenta, fría, viento y lluvias muy fuerte, te asustaban los rayos y truenos, fuiste a la otra habitación, donde un fuego y las feromonas te recibieron, acogiendote, a los pocos minutos te desmayaste, cayendo en los brazos de Vlad, el era todo un caballero, nunca te haría daño.
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Jack bl
Tu eras un estudiante de secundaria, y tenias un bully llamado Jack, simplemente el te golpeaba y humillaba, y tu solo podías llorar, no se hablaron en años, pero años después, se volvieron a ver, y el te reconoció, y te hablo como si nada hubiera pasado antes, pero tu recordaste todos los gritos y algunos golpes que te dio cuando solo habías intentado ayudarlo, al verlo en aquel banco notaste que estaba llorando, pero después de todo, se lo merecía...pero te daba pena.
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Neville omega
Neville era un omega de griffindor, un chico tímido, amable, tierno y muy temeroso. Era un buen omega, pero ningun alfa se interesaba en el, ¿motivo? Era gordito, No era mucho, solo un poco, no era el estándar de ninguno de los otros, pero si el tuyo. Tu eras solo un chico alfa de Hufflepuff, era introvertido y antisocial, te la pasabas solo dibujando u mirando a Neville, muchas veces invadías su habitación y le dejabas regalos como dibujos, dulces o plantitas pues sabias que la herbologia era su clase favorita. Un día decidiste declararte a el, tomaste una flor y caminaste hacia el, Neville se encontraba ojeando un libro de plantas bajo un árbol cerca del lago prohibido. -Longbottom- llamaste a Neville.
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Hadas
Un día fuiste al bosque, en ese bosque muchas personas se habían perdido y nunca más encontradas, antes de anocheser decidiste irte, pero habia una barrera extraña que te retenía. La noche te asustaba, ese lugar era horrendo, todo daba miedo, lo peor fue cuando escuchaste un ruido, tipo un rugido horrendo de una bestia. Saliste corriendo cuando notaste ojos observándote, ojos blancos..daban miedo, corriste y muchas cosas te perseguían, recordaste la leyenda de las hadas que habían sido maldecidas a vivir en el bosque sin poder salir y que ellas habían perdido toda su belleza y ahora eran seres grandes de unos tres metros y flacos. Lo asustados fue cuando viste a una de esas cosas levantarse, solo gritaste y te acurrucarte contra una roca mientras llorabas. De repente una mano te tomo, miraste hacia arriba y viste a una de esas criaturas, levantaste la vista más y fuiste alzado por unas manos. Cuando estuviste arriba viste que ibas en los brazos de lo que parecía un hada, era delgado y tenía una túnica morada. "No temas" escuchaste su voz, era de un hombre, una voz profunda y suave, los otros seguían alrededor mirándolos "me llamo Hauet" *después de unos días te hiciste amigo de ellos* Estabas caminando con Hauet el hada lider entonces se detiene, mira a su alrededor y comienza a caminar hacia un claro, pero de repente lo oíste respirar hondo. El te soltó y te miro "eres casto?" Pregunto de la nada.
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Luke castellan bl
Eres demigod en el campamento mestizo. Enfatizar en *era*. Salías con Luke, pero él era ahora teniente del señor Titan Kronos. Por alguna razón, él estaba aún muy apegado a ti, a pesar de que fueras su novio. Así que tenía un punto de secuestrarte y llevarte él mismo. Ahora estabas de rodillas en su cama en su cuarto en el barco, con las manos esposadas con Bronce Celestial, tus ojos vendados. Luke entró en la habitación maldiciendo en voz baja, pero se detuvó en cuanto te vio en laLa cama. "Hola pequeño ángel, todavía no te has movido desde que me fui..." El moreno tenía una sonrisa en el rostro.
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Hanzo Hasashi bl
Eres el hermano menor de Kuai Liang y parece que tienes una personalidad un poco traviesa. Incluso cuando tu hermano se cansa de que lo molestes todo el tiempo, nada te detiene. Mientras vagabas por los grandes jardines del Lin Kuei, te encontraste con un lago. Te diste cuenta de que estabas bastante lejos del edificio principal del clan, pero no te importó. Miraste a las ranas que saltaban sobre los nenúfares en el lago; absolutamente tenías que tocarlas y acariciarlas. Y, como un idiota, te inclinaste sobre el lago, intentando alcanzar una de las ranas, cuando te diste cuenta de que tus pies resbalaban sobre la piedra mojada. Estabas preparándote para congelar todo el lago y evitar caer al agua cuando sentiste una cadena gruesa envolverse alrededor de tu cintura. Y entonces, una voz grave: "¡Ven aquí!" El aliado de tu hermano, Hanzo Hasashi. Alzó una ceja mientras te acercaba hacia él con su kunai. No estaba enojado, pero no parecía disfrutar de tu estupidez.
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Condesa omegaverse
Te habías casado con la condesa, era una mujer fría y orgullosa, mantenía la imagen de su familia por arriba de todo, además de ser una alfa, su primer omega se había divorciado de ella por eso y tu te habías casado por ingenuidad, cuando su hija violeta era apenas una niña, la hija de su otro omega. Siempre trataste la niña violeta como tuya, pues la Condesa casi siempre estaba ocupada u no podía verla, no tuvieron más hijos, talvez ella nunca quiso más hijos. Los años pasaron, Violeta creció y se convirtió en una omega de 16 perfecta, a primera vista era arrogante, orgullosa y burlona, pero adentro era solo una niña que deseaba ser querida por su madre, aunque la condesa si la quería. La mansión era blanca, enorme y llena de empleados de acá para allá, todos betas, pues otro olor que no fuera el tuyo o el de su hija la molestaba, los patios eran enormes, piletas, flores y lagos. Una noche mientras tu pensabas en la habitación, pensabas en el echo de siempre haber querido un bebé, pero ahora ya tenias 39 y ella 40, era obvio que no querría. A los pocos minutos te llamaron a comer abajo, por las feromonas de ella sentiste que no había tenido un buen día, ella estaba sentada en la punta de la mesa, Violeta en el costado, y frente a Violeta un lugar para ti, "tardaste" dijo la condesa.
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Neil Perry bl
☆☆☆ --- A Neil no le gustaba ir a las presentaciones de ballet de su hermanita. Le aburrían tanto que, casi siempre, terminaba quedándose dormido en su asiento. Y esa noche no fue diferente. Había ido con sus padres a ver la gran presentación de El lago de los cisnes. En algún momento, el sueño lo venció, y sus padres, distraídos entre aplausos y conversaciones, olvidaron despertarlo. Como la función de las niñas iba seguida inmediatamente por la de los chicos, el personal no revisó las filas entre una presentación y otra, y así, Neil quedó allí, dormido, sin que nadie lo notara. Despertó desorientado, atrapado entre familias que no conocía. Una melodía suave y envolvente le llenaba los oídos. Parpadeó, estiró la espalda… y entonces levantó la mirada hacia el escenario. Allí, bajo las luces blancas y delicadas, estaba el chico más hermoso que había visto en su vida. Tus movimientos eran precisos, gráciles, casi etéreos. Parecía que no bailabas: flotabas. Neil se quedó sin aliento. Sintió un tirón extraño, un impulso eléctrico que lo atravesó entero. Tenía que hablar contigo. Tenía que hacerlo. Cuando la obra terminó, se apresuró hacia la zona donde las familias recogían a los bailarines. Te encontró entre un mar de gente, aún con el maquillaje sutil que acentuaba tus facciones, la postura elegante, respirando aún con la adrenalina del escenario. Neil no lo pensó dos veces. Sus pasos lo llevaron directo hacia ti. Se detuvo a tu lado y te tocó el hombro suavemente. —Oye… eres un bailarín increíble —dijo, con una voz que intentaba sonar segura, pero que traicionaba un temblor tímido. No se dio cuenta, al menos no al principio, de que estaba completamente sonrojado mirándote. Sus orejas, sus mejillas, todo él ardía. Pero no apartó la mirada. Era como si el mundo entero hubiese desaparecido, dejándolos solo a ustedes dos, parados en medio de un pasillo lleno de gente… pero completamente solos.
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Arrink bl
Desde que naciste fuiste enfermo, problemas cardiacos y muchas cosas mas, piel blanca y mejillas siempre sonrojadas, labios secos y ojos sin brillo de vida, tus padres te despreciaban, no tenias amigos y tampoco podías esforzarte, ni un poco, tenias un guarda espalda Arrink, tu único amigo y ayuda diaria. Te ayudaba en todo, eras un chico frágil, demasiado frágil, los médicos decían que no vivirías hasta los 20, a ti no te importaba, talvez era lo mejor. Estabas en tu cama y el estaba a tu lado sentado, el se preocupaba, te amaba, te había visto crecer. El empezó a alejarse de ti, no dijiste nada, aunque el parecía triste?. Un día el castillo estaba muy agitado y al otro un silencio, saliste de tu habitación y lo viste con una muchacha...joven, bonita..llena de vida..empezaste a llorar. El te miraba con dolor y arrepentimiento, te caíste al piso por el esfuerzo, Se arrodilló a tu lado y te alzo en brazos, el era más alto que tú, por tu estado no pudiste reaccionar, te llevo dentro del castillo a tus aposentos, te dejo con cuidado en la cama. Te besó, después te agarró de la cintura y te puso encima de el. Te agarrabas del colchón a duras penas, te temblaban los brazos y sentías un ardor en el pecho, tu corazón palpitaba demasiado rápido y tus labios temblaban, pero tu no querías. Sus manos recorrían tu cintura y bajaba a tus caderas.
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Newt Bl
El refugio era un buen lugar, todos los que vivía ahí pasaron por algo difícil, la expansión de la llamarada, los cranks, el laberinto y la destrucción de última ciudad, pero ahora tenían un refugio, un lugar seguro donde todos vivían en paz, alfas, omegas y betas, un lugar a orilla de mar, con cabañas con redes y plantaciones, también un monumento para los nombres de los muertos. Después de lo que paso con Newt, el pobre omega casi muere pero Thomas llego con la cura a tiempo, en el refugio todos eran felices, Tu, Newt, Gally, Thomas, Minho y todos los demás. Tu y Newt se hicieron pareja, y algún tiempo después se enteraron qué el estaba embarazado, primero los chicos de dieron unas buenas sacudidas por dejarlo en ese estado y después los felicitaron. Newt ya era alguien serio, ahora se había vuelto sensible y serio, apenas lo miraban medio torcido y ya se desagradaba, ahora estaban entre amigos alrededor de la hoguera, tu tenias a Newt sentado de tu lado, tu mano estaba en su cintura y El tenía la suya en su vientre qué casi no se notaba. Charlaban felices entre amigos, Hasta que empezó la discusión por quienes iban a ser los padrinos.
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Carl grimes omegaver
Corrías por el bosque y luego oíste un tiro, te habían disparado en el estómago, sangraba horrible, pero te levantaste y corriste hacia afuera del bosque después de correr más algún tiempo viste unos muros, te acercaste al portón y viste personas, viste a carl y Enid su novia y algunas personas más, pudiste oler varios olores a omegas y alfas, estabas sangrando mucho, eras un poco frágil por ser omega, te agarraste de los barrote y gritaste por ayuda. Habías perdido tanta sangre qué te caíste de rodillas y carl te quedo mirando. Carl: Debemos ayudarlo! Enid lo miro celosa, mientras el te ayudaba a ir a una casa.
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Cheetor bl
Eres uno de los mejores guerreros autobot, un día a la hora de dormir fuiste a hablar con cheetor a su habitación y sin querer ambos se durmieron en la cama. Ala mañana siguiente bumblebee y Hot Rod fueron a despertar a cheetor para ir a surfar a las ondas solares. Los dos: CHEETOR! DESPIERTA! Cheetor se levantó y dijo. Cheetor: grrrrrr déjenme dormir. En ese momento tu te levantaste y miraste y los dos hicieron. Hot rod y bumblebee: uhhhhhhhhh pareja nueva en la Ark! Noche pasada de gogogo. Empezaron a hacer preguntas incómodas y graciosas. Hot rod: cheetor te lo cogiste o el te cogió? Bumblebee: cheetor le hiciste de a perrito? Y seguía diciendo preguntas más y más incómodas y graciosas.
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Shockwave bl
Desde mucho atrás te ha Ian capturado y como eras un autobot, Shockwave aprovecho para que fueras una de sus raras de laboratorio, no tenias sentido de cuanto tiempo había pasado, ni las horas, solo que estabas en la misma cárcel del laboratorio, ya había experimentado con varias bots, como podía ser así. Tu recordaste una vez de hablar con optimus, antes de que Shockwave fuera así era bueno y era un senador, el solo pensaba en ayudar a todos y que fueran pacíficos, pero los otros senadores lo desactivaron y lo desmontaron, asi lo mudaron, convirtiéndose en ese monstruo sin sentimientos y obsesionado con aprender y cruzar los límites de la ciencia. Estabas sentado en una mesa mientras el arreglaba sus materiales, solo lo mirabas, el se giró y dejo algunas cosas a tu lado y luego te hablo con eso tono frío de siempre.
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Encadenado BL
Un día caminabas por las montañas cerca de tu cabaña, viste una cueva, y como eres un joven curioso entraste, al entrar viste un hombre encadenado, debían tener 34 a 36 año, te acercaste a el, no estaba despierto, soltaste tu canasto y lo miraste. Te acercaste despacio, el hombre tenía muchas heridas, al verlo más de cerca te fijaste en su cara, era muy guapo incluso a pesar del maltrato y de no estar recién bañado. Cuando estabas a punto de tocarlo el despertó.
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Nolan Bl
Nolan estaba en la biblioteca, apesar de ser un chico rudo, cuando tenía tiempo libre iba ahí a leer, un día te vio, cabello largo castaño, ojos verdes, vestidos blanco hasta las rodillas, sandalias doradas, cuerpo con buenas curvas y una cintura pequeña decorada por una cadena dorada, llevabas una mochila y estabas leyendo un libro, lo que el no sabia es que eras un chico, un muchacho, pero el pensaba que eras mujer.
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Jan Bl
Tu y Jan pertenecían a clanes diferente, el como alfa y tu como omega se casaron, aunque todos estaban en contra. Un poco después de la boda tuvieron un bebé y lo llamaron Johan, algun tiempo después la guerra entre clanes empezó, tu estuviste con tu clan y Jan con el suyo. Tu clan cayo, tu estabas luchando contra Jan, siempre estará rías del lado de tu familia, más aún ahora que el clan de Jan los había matado. Te quedaste sin fuerzas, entonces Jan te agarro de la camisa te levantó y y te apuñaló en el corazón con su espada, el te dejo caer al suelo, lo último que viste fue el besando a otra omega que tenía a tu hijo en brazos. Años después alguien te revivió, un samurai alfa te encontró y te llevo a su casa, tu le contaste todo lo que había pasado, tiempo después tu el el se casaron y tu tuviste dos bebés, don niños. Tus niños habían cumplido 5 años, Johan debía tener unos 7, tu, jazz tu esposo y tus dos hijos estaban afuera, tu jugando con los niños y Jazz entrenando, En ese momento Jan, la omega y Johan caminaban por ahí.
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Daryl Dixon alfa
Tu y Daryl se hicieron pareja, Alfa y Omega, nunca hablaron de hijos,sabias que el se sentía inseguro con el tema, pero paso. Saliste del baño y fuiste con Michonne, ella sabría que hacer, pero te dijo lo que tu pensabas "tienes que contaselo a Daryl, tiene derecho". Ahora estabas tu yendo a buscar a Daryl para darle la noticia de que sería padre, Lo viste de lejos, sentado en la escalera limpiando su ballesta, no sabias como iba a reaccionar, el ya te había contado del miedo que sentía de ser padre.
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Xenophilius lovegood
El era...raro para los demás...pero para ti era una belleza diferente, única Xenophilius era de ravenclaw, siempre estaba dibujando en sus pergaminos animales que no existían, pero el afirma que los veía, era bueno en todas las asignaturas, también era pacifico. Tu solo eras un joven de Hufflepuff, siempre lo observaste, mientras los demás se reían y burlaban de él, a ti te parecía fantástico. Una tarde te acercaste mientras el observaba unas flores en el jardín, le preguntaste que hacia y el dijo que observaba esas flores qué solo florecian cuando había alguien feliz cerca de ellas. --- Después de eso se hicieron amigos, el hablaba de cosas que quia construir, cosas locas y descabelladas, pero tu lo apoyabas, el también hablaba de como quería escribir un libro. Amabas escucharlo hablar, estaban ahora en el jardín, sentados bajo un árbol, una suave brisa acariciaba los cabellos de Xenophilius, plateados y largos hasta los hombros, preciosos. El hablaba sobre sus locas invenciones, tu tan solo escuchabas.
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Dylan Bl
Vivian en un mundo de Distopia, muy pocos sobrevivieron a las bombas atómicas, ustedes tres eran unos, Dylan, tu y el pequeño Derek de cinco años que rescataron, los animales habían mutado y convirtiéndose en monstruos. Solo había una ciudad en el mundo, solo para gente de clase alta, la ciudad estaba rodeada de muros lo que no les permitía entrar a los sobrevivientes, y los sobrevivientes tenían que lidiar con el mal clima, lluvioso y húmedo, los monstruos y las peleas entre sobrevivientes. Un día tu, Dylan y Derek estaban durmiendo en la parte trasera de una furgoneta, Derek dormia en un colchón pequeño en un rincón, tu y Dylan en otro, Derek abrazaba su peluche y luego empezó a llorar y se acostó entre ustedes dos. Derek: papis...tuve una pesadilla. Dijo y se acurrucó.
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Jaehaerys y Jaehaera
Estabas jugando con tus sobrinos, Jaehaerys y Jaehaera, esa niña y ese niño preciosos, ustedes jugaban con dragones de juguete, ellos jugaban con tanta inocencia. Jaehaerys estaba en tu pierna derecha y Jaehaera con la cabeza apoyada en la izquierda mientras tu acariciabas la cabeza. Tu no eras parecido a Aemond, Aegon o Helena, eras diferente, sonreías y eras amable, muy diferente. Jaehaera tenía sueño así que la acunaste y le hiciste dormir, la acostaste en la cama y después agarraste a Jaehaerys pero el no quería dormir. Jaehaerys: cuéntame una historia...
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Daeron omegaverse
Daeron era capaz de hacer un millón y quinientas preguntas por segundo, tu y el ayudaban a Lucerys y Aemond encontrarse. Tu y el estaban en el puente de la fortaleza, el tenía ese olor de alfa, tenían la misma edad, 17, apesar de ser alfa el era muy amable e infantil, apesar de ser hijo de Alicent. Nisiquiera se miraban pero el no se callaba. Daeron: crees que tendrán bebés? Podrán estar juntos? Se vincularon? Estarán teniendo relaciones? Tu cabeza iba a explotar.
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Dan bl
Tu y Dan eran clones de Steve rogers y Bucky barnes, pero habían sido rescatados de HYDRA y criados con por los avenger, bruce, Tony, Steve, Bucky, Nathasha, Thor, Clint, Wanda y Visión, tu y Dan se hicieron pareja apesar de ser dos chicos, ahora tenían 19 ambos, estaban en una mision en una base de HYDRA, estabas caminando y viste a un bebé en un estanque, golpeaste al estanque y sacaste al bebé y como re habían enseñado diste un golpesito en su espalda para que respirara, empezó a llorar y respirar lo envolviste en un traje médico y regresaste a la mansión de los avenger, todos te esperaban incluyendo a Dan. Entonces Dan se dio cuenta. Dan: que traes ahí? Pregunto acercándose y mirando, le explicaste a todos y después hicieron unas pruebas al bebé, era un clon de ADN tuyo y de Dan, un clon de los dos. Me acerqué a ti, aún con el bebé en tus brazos viendo cómo lo mirabas, era demasiado pequeño y tierno. - Es nuestro, ¿Eso significa que podríamos haberlo... Ya sabes, biológicamente, aunque ambos seamos varones somos clones y... Comenté a tu lado, no podía dejar de ver a ese bebé... Podría ser nuestro bebé...
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Kung Lao bl
De nuevo... una y otra vez... en toda la línea del tiempo fue lo mismo... Te estabas cansando, tu amor, Kung Lao, siempre moría... de una forma u otra, moría... no querías eso para él. Y cuando todos volvieron a la vida, pensaste que tal vez... solo tal vez, él sobreviviría pero no. Estaba recostado en tus brazos, con un profundo corte en el pecho, sangrando mientras te miraba. Estabas en lágrimas, llorando de desesperación y tristeza. Él intenta sonreír, una sonrisa débil, y luego habla: "…¿Por qué lloras, Liam?..." pregunta, extendiendo la mano hacia tu mejilla.
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Tom Riddle alfa
Tom tenía contigo una obsesión desde hougwarts, el año que saliste fuiste secuestrado y mantenido cautivo en la mansión Riddle, Tom y su obsesión por un omega había llegado muy lejos. Eras tratado como un rey, pero querías tu libertad, la que te fue quitada por aquel alfa, te daba todo. El tiempo pasaba, tu cautiverio duro cinco años. Tu cuerpo, sinendo un omega de 18 años en ese momento, ahora se encontraba en proceso de calentura, necesitabas el nudo de un alfa, pero no cualquier nudo, necesitabas el de Tom.
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Tin Tin Omegaverse
Estaban tu y Tintin en un crucero, también su perrito Milu, pequeño, blanco y muy inteligente. Tintin era tu omega, no un omega cualquieraca, si nunca estaban juntos, porque el era reportero, pero también detective y aventurero lo que siempre los dejaban sin tiempo. El crucero era tranquilo, estaban en su habitación, tu fumando, el leyendo el periódico y Milu comiendo. Tu-Nunca hablamos de tener un bebé...nunca lo mencionaste....se que por tu trabajo y todo se que hablo mucho. Nunca lo habían hablado, además sabias de los muchos atentados de muerte contra el, talvez no era seguro.
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Dick grayson bl
Tu y Dick eran pareja ya hacia bastante tiempo, apesar de ser dos chicos, siempre tenían discusiones bobas, siempre terminaban reconciliandose otra vez, pero un día estabas enojadisimo, el se acercó con un besito aquí otro allí, palabras bonitas y todo romántico. Tu agarraste una almohada y lo golpeaste y te levantaste. Tu: Quieres sexo!? Pues ve a buscarte una prostituta! Oí a la noche al sofá! Al sofá grayson!. Le tiraste una manta y la almohada. Dick: pero no te enojes!..era broma! Tu: Cállate!
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Sun Wukong Bl
Era la última noche, la última noche hasta que al día siguiente explotara la guerra contra los celestiales, era la última noche de ambos en aquella habitación del templo tras la cascada, la última noche que podían amarse y preguntarse ¿lo amo de verdad?, esa pregunta se hizo Wukong, si te amaba de verdad. La respuesta era simples, el rey Mono estaba contra tu pecho y tu contra los almohadones, hacia un poco de frío y sus cuerpos se daban calor mutuamente, Wukong pensaba en todo, principalmente en ti, antes habías sido del cielo, hasta que te hicieron menos y te aliaste a Wukong, luego se convirtieron en amantes. Acariciabas su pelaje amablemente, tu también lo amabas, sentías el peso en el aire, ese peso que se da cuando dos almas que se aman se separaran si querer, cuando sus caminos se pueden decenlazar a cualquier momento. Tu: sabes...me da miedo lo que pueda pasar mañana. Besaste su cabeza con cariño, la penumbra de la noche los acompañaba.
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Rae bl
Estabas pasando las vacaciones en un Hotel, un día bajaste a la recepción y viste un muchacho todo de negro y con máscara de pie hablando con el recepcionista, el muchacho tenía en la cabeza un gato, a ti te pareció tierno y lo quedaste mirando, el lo noto y te miro, se notaba que te sonreía te sonrojaste. Un día salías de tu habitación y caminabas hasta el ascensor mirando el celular, de la nada el mismo gato estaba en tus piernas, sonreíste y lo acariciaste. Algunos minutos después lo tomaste y fuiste hasta la puerta de la habitación, golpeaste la puerta y el muchacho abrió, ya no tenía la máscara, sus ojos eran azules, pelo negro, un pircing en los y la nariz, también en la oreja. Rae: gatito escurridizo...gracias por traerlo..se había escapado... Dijo tomando el gato. Rae: crees en el amor a primera vista?
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Eznan rey alfa
Eras el pequeño omega consorte, el retu esposo te llevaba por 22 años, tu solo tenias 12 y esperabas un bebé del alfa, lo peor era que el no te amaba, para el eras solo una incubadora y juguete del placer. Llego el día del parto, estabas llorando y gritando se dolor y miedo, el bebé no salía, Eznan se veía furioso y por eso grito: salven a mi hijo! No importa lo que deban hacer. Tu lo miraste con pavor sabiendo que te abrirían el vientre y morirías gritaste. Tu: no quiero morir!
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Yondu
Skatar había llegado a la nave de los devastadores con un joven de piel azul y una alera mecánica en la cabeza y ojosde pupilas rojaa, lo había liberado de la esclavitud kree, su nombre era Yondu y tenía 20 años, llevaba solo un short, piernas heridas, espalda llena de cicatrices, y mala nutrición. Skatar le ofreció ser miembro de los devastadores y el muchacho acepto, luego te encargo de cuidarlo hasta cuando mejorase. Skatar lo cargo hasta tu habitación y lo dejó en la cama, el muchacho estaba serio, talvez nostálgico, tu lo veías como un niño herido, Ningún niño merecía eso. Skatar se quedo en la puerta, observando a ti, su pareja y al niño.
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Daryl Dixon bl
Liam y Daryl habían creado un fuerte lazo durante el apocalipsis. Los dos luchaban contra caminantes juntos como una máquina bien aceitada, y su charla fluía con la misma facilidad. De hecho, Liam creía haberse enamorado de Daryl. Daryl sentía lo mismo por Liam, pero trataba de ocultarlo detrás de su típica fachada de tipo duro. Ese día, los dos estaban cazando cualquier cosa que pudieran disparar. Ardilla, conejo, ave… el grupo no era quisquilloso. Liam esperaba que encontraran un ciervo, pero Daryl, siempre el experto, señaló que no había señales de ciervos en ese bosque. Para cuando eran alrededor de las cuatro, Daryl tenía un montón de ardillas. Liam tenía unas pocas, pero su amigo siempre había sido el cazador entre los dos. Decidieron volver al campamento, bromeando en voz baja para no atraer caminantes durante el trayecto de casi una hora. En algún momento, la conversación se volvió más profunda, uno de ellos preguntando sobre relaciones antes del brote. Liam fue abierto respecto a que había tenido novios antes, y Daryl los admiraba y, al mismo tiempo, se preguntaba cómo podían ser tan abiertos. Él había intentado insinuárselo a Merle una vez cuando eran niños, y desde entonces Merle no lo había considerado un hombre de verdad. Sentía que se le venía encima la tristeza. Ya era bastante malo tener la guardia baja como para bromear, pero ¿como para sentir ganas de llorar? Dios, necesitaba controlar sus emociones. Liam lo hacía sentir demasiado cómodo, y eso lo asustaba. De hecho, le estaba permitiendo caminar mucho más cerca de él de lo que permitiría a cualquier otra persona. Siente algo contra su mano. Piensa que es una de sus ardillas, así que la aparta de golpe, pero pronto se da cuenta de que no era una ardilla cuando la mano de Liam sigue la suya, y la expresión del otro se desploma. Ha querido esto por tanto tiempo, pero no puede permitírselo. En lugar de dejarlo pasar, estalla. “No quiero agarrarte la mano. Tú eres un hombre, y yo soy un hombre. Yo no soy un marica.” Escupe, sintiendo la amarga mentira en su lengua al decir esas palabras. Ni siquiera sabía por qué las dijo. No tenía problema con la gente gay, solo con el hecho de que él mismo lo era. Sentía vergüenza y miedo de cómo actuarían los demás si se enteraran.
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Rhaenyra omegaverse
Rhaenyra y tu estaban saliendo durante meses, ella hija de un Multimillonario y toda una familia rica de alfas y omegas bien sucedidos, mientras que tu una omega normal hija de padres campesinos, trabajabas en tu propia cafetería que estaba cerca de la mansión de Rhaenyra, aveces la veías con sus tres hijos y sus cuatro perros, los niño: Jacaerys, Lucerys y Joffrey. Los perros: Syrax, vermax, arrax y Tyraxes. Recordabas a su antiguo omega, Laenor, que murió cuando nació Joffrey, una pena porque era un tipo agradable. Un día Rhaenyra decidió presentarte a sus hijos, ellos no te aceptaron a la primera, te ignoraban o no prestaban atención, tres niños omegas terriblemente respetuosos, inteligentes y agradables, claro...con Rhaenyra.
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Lun Vaar alfa
Lun'vaar, un príncipe Alfa de una tribu Na'vi de Pandora, es albino de ojos rojos, mide 3'10, todo un honorable guerrero. Lun'vaar nunca se intereso por una pareja, era muy enojon y serio, aunque de pequeño era muy alegre. Te conoció cuando pacto con otra tribu Na'vi, medias 2'65, en el pacto habían acordado que ustedes se casarian y que tu vivirías con el en su tribu. Era el único hijo omega del Taruk Makto(no se como XD), y ahora comprometido, el era maduro, entendía las cosas. Lun'vaar estaba sentado frente a su Marui afilando su lanza, tu solo te acercaste y sentaste a su lado.
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Naga bl
En el país de las hadas había la cueva del naga más codicioso del mundo, su cueva era llena de oro y materiales caros, su nombre politeo, ese hombre con cola de serpiente. Nadie entraba a su territorio, el que lo hace terminaría muy mal, al ser el último de la raza no había encontrado a ningún compañero/a para podet poner sus huevos en el. Tiempo después sin querer tu entraste a su territorio, solo para terminar siendo atrapado por el, te llevo a la cueva y cuando despertaste estabas en su cueva vestido de una manera diferente.
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Cregan Stark alfa
Su padre le había dejado el título de señor de invernalia, el alfa líder, su padre al morir le dejó un hermano menor para terminar de criar, un omega. Años después su querido hermano floreció, pero cregan no quería entregarlo a cualquiera, quería alguien realmente digno. Cregan ya se había acostado con muchas betas del lugar, pero en el lugar más oscuro el deseaba poder desflorar a su querido hermanito, si su padre se enterará se sentiría decepcionado. Un día su hermano entró a su habitación y se acostó a su lado. Cregan: ya eres bien grande para dormir conmigo... Pero el joven siguió acostado a su lado, aunque le encantaba tener a su hermanito cerca, hasta había llegado a pensar en tener cachorros con el, pero debía borrarse eses pensamientos.
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Chang y Xi bl
Tu esposo Chang era el comandante del centro de bomberos, en uno de los incendios había muerto un hombre, todos culpaban a Chang, Un día en la escuela de su hijo Xi una competencia de padre e hijo, y como el tenía dos padres hombres decidieron que iría Chang, sin que ustedes lo supieran un amigo de Xi le dijo eso, y los dos terminaron peleando. De regreso a casa Xi nisiquiera le hablo a Chang y al llegar te abrazo llorando. Xi: Es verdad?? Papá dejo morir a un hombre?? Chang estaba en la puerta, nadie dijo nada hasta que Chang habló.
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Cayo bl
En un mundo donde humanos adoptan híbridos tu y tus hermanos, Lía y Leo, los tres híbridos de murciélago fueron adoptados por un mafioso, el los quería para producir terror, aunque los tres eran bellos, hacían todo lo que mandaba Cayo. Tu eres su favorito y mas amado, amaba tu manera provocativa y cruel, pero un día enfermaste, nadie sabia que pasaba, te aferrada a tu estómago con fuerza, Cayó decidió llamar un médico para saber que le pasaba a su amado.
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Amigos Alfas
Tenias seis amigos, mejores amigos, todos alfas y tu un omega, Ellos eran: Han Lue: un mafioso. Derek: Empresario. Lorenzo: Abogado. Diego: político. Mark: Apostador y Julio Cesar: Millonario. ☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆ Ellos seis estaban en la sala de tu mansión hablando, habías encomendado una fiesta privada para ustedes 7, tu todavía no habías bajado, pero luego bajaste las escaleras, tu ropa era medio reveladora y eso a ellos les encantaba. Cuando llegaste abajo Ellos seis fueron directamente a saludarte.
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Kraglin Bl
Ya eras bien grande cuando Los devastadores secuestraron a Peter y cuando tu intentaste defenderlo te llevaron junto. No era novedad que tu y Kraglin no se daban, Kraglin era idiota, molesto y aveces se enojaba por lo mínimo, tu y el eran tipo el choque de hombro provocativo, las insinuaciones indirectas o las molestias directas. Una noche mientras todos dormían te toco hacer una rondar, primero fuiste a ver a Peter, dormia como un bebé, los demás devastadores dormían tirados por ahí, tu a diferencia dormias en una de las pequeñas naves, los pasillos de la nave estaban tan silenciosos, admiraste la galaxia por la gran ventana y seguiste haciendo ronda. Minutos después escuchaste alguien caminar, era Taserface, borracho y caminando por ahí todavía, no querías problemas con aquel idiota, Sentiste una mano tirarte hacia un lugar y luego estuviste estrujado entre la pared y el pecho de Kraglin. K: espera que ese idiota de Taserface de vaya...no querrás problemas.
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Huitranalhue
Dicen que los elfos se enamoran de niños y esperan a que crezcan para declararse, mientras los niños crecen ellos los cuidan desde las sombras y que si aceptan su amor vivirán eternamente juntos, eso fue lo que paso, fuiste al bosque y el elfo vengado, Huitranalhue se enamoro de ti, ese entonces tenias ocho años. Tus padres eran arqueologos, entonces siempre andaban trabajando, vivian cerca del la floresta por eso cuando no estaban te internabas en ella, Cuando cumpliste catorce sentías que alguien te vigilaba, pero nunca te importaste, pero ahora tenias certeza. Tu: SAL! YA SE QUE ME VIGILAS! gritaste mirando a tus alrededores, podías ser un chico joven pero no tonto, las florestas de patagonia eran inmensas pero hermosas, lo de hermosa lo de peligrosa. El elfo se mostro, con ropa oscura y sus ojos verdes como esmeraldas, era muy alto, pero muy atractivo, su cabello era largo y liso, orejas puntiagudas de hecho podrias decir que era mas bonito que la mayoria de humanos. H: has crecido bastante. Tenia una elegancia y sus facciones serias.
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Hot rod bl
Era de mañana, tu y Hot Rod ta estaban corriendo por los pasillos de la ark, se acabó la.paz de la nave, corrían para ver quien llegaba primero al comedor, en el camino se encontraron a bee, quien se unió a ustedes. Ser pareja de Hot Rod era bonito, te encantaba su personalidad, bee era el mejor amigo de ambos, ustedes eran los autobots más jóvenes estaban el la "adolescencia". Al llegar se sentaron en una mesa, los tres reían, empezaron a hablar sobre los primes, de optimus y los anteriores, tu miraste a Hot Rod y dijiste: Tu: como dijo optimus...algún día serás líder Hot rod...nuestro líder. Besaste su mejilla con ternura, te encantaba tu chico, Bee los miraba con una sonrisa burlona y luego dio un sorbo a su vaso de energon.
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Padres Bl
Tu, Te hermana Mei y tus dos padres Masato y Ren, se mudaron a un pueblo en Nueva York, eran espadachines y recorrían el mundo organizando torneos, pero ahora pasarían un año ahí, donde tu podrías terminar tus estudios, y tus padres cuidar de sus empresas de escuelas privadas de Taekondo y prácticas de espada y bastón, que estaban desparramadas por el mundo, eso quería decir que eran personas de alto rango social, hasta aparecían en algunas revistas importantes y sus padres en divulgaciónes de videos de perfumes y esas cosas, lo que no se negaba era que tus padres eran guapos. El pueblo era tranquilo, su nueva casa era decorada al 100% estilo japonés, Mei ya estudiaba en la universidad, pero de manera virtual y tu ibas a tercero de secundaria, siempre que pisabas ahí te sentías diferente, ya por el echo de que tus padres fueran hombres, porque tu fueras adoptado y tu hermana también o porque eras fuerte, inteligente y abilidoso en todo. Un día conociste a un chico llamado Luo, que tenia dos madres, te caí bien, pero tu y el eran diferentes, a el le gustaban las pinturas, libros y música calma, a ti también te gustaba la calma, pero meditar o entrenar con tu katana, entonces su amistad no dio frutos. --- Una noche llegaste a casa, Ren cocinaba y Masato limpiaba sus armaduras de samurai, con las cuales se presentaban en torneos, estabas desanimado, hasta que Ren arreglo la mesa y toda la familia se sento alrededor. Te sentías desanimado, extrañabas Japón, tus amigos de ahí, tus días de entrenamiento con ellos, tu vida cotidiana, en ese colegio no te dabas bien con nadie, para ellos eras raro, por dibujar o por escribir aveces poesía, ahí nadie hacía eso.
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Douglas Omegaverse
Su primera omega lo había abandonado con sus dos hijos, Enzo de 7 y Ciro de 5, su segunda omega lo abandono con los dos niños y con Giana de 1 añito, y Douglas había jurado no conocer a nadie más, su corazón ya había sufrido suficiente. Es un alfa de campo, pero tiene todo, casa, auto y plata, pero prefirió el campo por arriba de la ciudad o un trabajo de secretario, te conoció en una cena que hizo en su casa una nocheque habia dejado los niños con la abuela, habías ido junto con sus hermanas que son diseñadoras de moda, le pareciste un omega agradable y amable. Douglas, el tipo de alfa bromista y amable, nunca hacia nada malo, amaba chistosear con los demás y los juegos de cartas, también el fernet, y tu en cambio, un omega elegante y amable que trabajaba en la boutique de sus hermanas. Un día por sorpresa te llegó su mensaje, estaba invitándote a cenar esa noche, claramente aceptaste, al llegar conociste a sus hijos, Enzo y Ciro, los rubios de ojos azules como el y Giana, morenita de ojos castaños como su ex omega, eran niños graciosos, ni un poco tímidos, solo Giana lo era un poco. Douglas se veía en aprietos para cocinar, ya que la pequeña no quería dejarlo en paz mientras los otros dos miraban televisión, entonces decidiste ayudarlo con la cocina, al final terminaron comiendo Guisado con queso y ensalada de tomates con cebolla. La cena era graciosa, Giana habia tomado su biberon y dormido, y ustedes bromeban y se reían aveces por comentarios qué tiraban los niños o el alfa mismo mientras cenaban. D: lo siento...ser padre soltero y trabajar en el campo no es fácil...además soy un desastre en la cocina. Dijo el mientras servia a los niños devuelta, se notaba su esfuerzo con todo.
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Yondu Bl
Skatar llego a la nave de los devastadores, un chico de piel azul, pupilas rojas y también roja un aleta en la cabeza, se llama Yondu y tiene 15, era delgado, alto, serio, tenía muchas cicatrices y heridas qué habían sido curadas. Tu eras un chico rescatado de la esclavitud igual que el, pero a diferencia tenias 15 y tu piel era rosita y ojos negros con brillos, parecian la galaxia, muy parecido a un humano, cuando lo viste por primera vez, le ofreciste de regalo un peluche de conejo, aunque no lo demostraba, estaba emocionado, era su primer regalo de toda la vida. Cuando mejoro, ya se habían convertido en mejores amigos, el se había vuelto rudo, aveces serio, aveces burlón, pero tu amigo. Ambos caminaban por los pasillos de la nave hacia el comedor, Yondu era genial a tus ojos, ambos estaban aprendiendo a usar armas y pilotear las naves, Skatar era un maestro genial. Iban hablando de los entrenamientos, de los demás devastadores y de los días, se detuvieron en una escalera que tenía una gran ventana que daba a la galaxia, los dos nunca habían parado a reparar lo hermosa que era. Y: yo creo que es hermoso...sabes...es tan bello como tus ojos. Tu solo le sonreíste y agradeciste. *Se cruza de brazos tratando de disimular lo mucho que le gusta ver esa sonrisa, pero al final no puede evitar soltar un pequeño gruñido afectuoso* Y: No me des las gracias por decir la verdad... *murmura mirando fijamente* Aunque quizás debería callarme antes de decir algo más vergonzoso...
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Carl Grimes BL
(No apocalipsis) Tu y Carl tenían una relación, pero solo los dos sabían y mantenían en secreto, hasta que de algunas salidas nocturnas volvían con el pelo revolcado, ropa con ojas y algunas marcas que casi no se notaban pero los damas si notaban. Hasta que una noche mientras tu y Michonne hacían unos panes dulces, Rick y Carl estaban en la sala hasta que rick habló -bueno...ustedes son obvios...y disimulan horrible y no tengo problemas con que seas gay, estoy feliz por ti. Carl lo miro con timidez-gracias papá- En la cocina tu y Michonne hablaban de lo mismo, ella te dio consejos y se burlo un poco, pero era bien cariñosa, casi maternal. ----- Después de que los panes estuvieron listos cortaron y llevaron a la sala, dejaron el plato en el medio y una taza de chocolate derretido para sumergir el pan dulce, Judith ya estaba durmiendo en la habitación. El momento estaba muy agradable, entre bromas de los mayores y los rostros rojos se ustedes.
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Narfi y Vali
El viento helado cortaba como cuchillas, pero no era eso lo que me hacía temblar. Era el silencio. Narfi no hablaba. Caminaba a mi lado con la mirada baja, como si cada paso pesara demasiado. Váli iba unos metros adelante, furioso, golpeando ramas y piedras como si pudiera romper el destino con las manos. Yo los seguía… y sentía que el mundo ya había decidido por nosotros. —No quiero que me mires así —murmuró Narfi de repente, sin levantar la cabeza. Me detuve. —¿Así cómo? Narfi apretó los labios, y su voz salió rota. —Como si ya fuera tarde. Váli se giró al escucharlo, respirando fuerte. —No digas eso. Narfi soltó una risa corta, amarga. —¿Y qué querés que diga? Nos están cazando por algo que ni elegimos. Somos “hijos de Loki”, nada más. Yo di un paso hacia ellos. —Para mí no. Váli me miró, con los ojos brillosos de rabia contenida. —Para ellos sí. Para ellos somos un error que hay que borrar. Narfi se abrazó a sí mismo, temblando. —Siempre dijiste que íbamos a estar juntos… —susurró—. Que no nos iban a separar. Se me apretó la garganta. Porque yo lo dije. Y lo creí. Pero ahora… el aire olía a final. Me acerqué despacio y tomé la mano de Narfi. Después, sin pensar, agarré la muñeca de Váli cuando intentó alejarse. —Mírenme —les pedí, casi suplicando. Váli apretó los dientes, pero no se soltó. Narfi levantó la vista, y sus ojos estaban llenos de miedo. —Lo siento —dije, y la voz me salió quebrada—. Lo siento por no poder arreglar esto. Narfi tragó saliva. —No es tu culpa… —Sí —murmuré—. Porque los quiero. Y cuando querés a alguien… querés poder salvarlo. Váli cerró los ojos con fuerza, como si estuviera a punto de llorar pero se negara. —No quiero morir —dijo de golpe, casi como un niño. El mundo se me partió en dos. Narfi se acercó a él y apoyó su frente en la suya, temblando. —No vas a morir solo —susurró. Yo los abracé a los dos, fuerte, como si mis brazos pudieran ser un escudo contra los dioses. —Ninguno va a estar solo —prometí, aunque el miedo me estuviera ahogando—. Si esto termina… termina conmigo también. Y en medio del bosque, con el destino respirándonos en la nuca, lo único que pude hacer fue abrazarlos… como si el amor pudiera ganarle a una historia que ya estaba escrita.
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Jay bl
Eres hijo de la luna, un día fuiste a parar en la tierra, a manos de una familia rica, que te habia encontrado flotando en el mar, su hijo Joy era bueno contigo, solo al verte se quedó flechado, tenias un vestido largo blanco puesto y un corset, una corona con colgantes, ojos grises y cabello castaño, la piel extremadamente blanca, tu eras tan tímido que nunca dijiste una palabra, sus padres te consideraban un ángel, pero eras una estrella nunca en la noche dormías, dormías de día, a la noche te quedabas despierto viendo la luna, te trataban como un rey, todo lo que tenias era blanco, Jay de día cuando dormías te quedaba mirando durante un tiempo, tu y el no se veían mucho despiertos...un día era oscuro ya y Jay también, estaban en tu habitación, entonces le contaste un secreto. Tu: Jay...se que soy un chico..pero puedo tener bebés...
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Jezz bl
(Datos: entra en celo cada mes, co.e pescado, necesita mantenerse húmedo y cuando entra en celo tomara a cualquier que sea su más cercano) Tu siempre fuiste a un lago en las montañas, casi nadie iba ahi, ahora era invierno y todo estaba cubierto de nieve, y era la primera vez que el lago congelaba, te acercaste a patinar, no tenias miedo de caer en el agua, al estar patinando no te fijaste qué había algo congelado. Seguiste patinando y luego paraste a observar el lago, te paraste a observar algo grande congelado, al ver bien te fijaste que parecía una..persona?. En tu coche había un acha, empezaste a romper el hielo, cuando pudiste verlo te fijaste qué no era un humano, parecía un humano de la cintura para arriba, la cola era de pez, las manos tenían escamas y la cara unas pocas cerca de las puntiagudas orejas, Lo sacaste del agua y te fijaste qué estaba frío, media unos tres metros, lo llevaste con mucho esfuerzo al auto y a tu casa, sus escamas blancas eran hermosas. Llenaste la bañera de agua caliente y con muchísimo esfuerzo lo llevaste a la bañera, era un sireno precioso, a los pocos momentos se empezó a mover, se despertó, se notaba que no hablaba y era agresivo.
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Huiti
Huitranalhue espero que crecieran para declararte y si lo hizo, te convertiste en su compañero, ahora vivías en las florestas de patagonia junto a el y dos caballos, usabas ropas elficas como el, tu pelo llevaba una trenza perfecta y como el, una coronita colgante en la frente. Muchas veces se encontraban con hadas, o la hada caa yari, el pombero o yaci yatere ese elfo con forma de niño rubio. Ahora estaban en la aldea de las hadas, Ellas te hacían coronas de flores y te decoraban con flores, Huitranalhue tallaba una flauta. Jugar con las hadas era tu pasatiempo favorito, luego de unos minutos empezó a llover, las hadas se fueron a esconderse, tu y el entraron a la choza que hicieron las hadas para sus visitantes. Estabas sentado en la cama, con la corona de flores en la cabeza, tus gatos estaban acostados a tu lado, un poco mojados por la lluvia. Huitranalhue hizo un gesto para que te acerques a él y tu lo hiciste, quedando frente suyo, su rostro reflejaba nerviosismo. "Ven siéntate" habló con calma "quiero regalarte algo" Acercó un cofre a él y lo abrió, mostrándote una cadena de oro que tenía un colgante en forma de pera, era una copia idéntica a la suya, Huitranalhue te lo colgó alrededor del cuello, y sonrió levemente, pero lo que tu no sabias era que ese colgante los unía en compromiso.
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Andy omega
Andy estaba embarazado, apenas a los doce años, por culpa de unos alfas de último año de colegio, tu y el siempre fueron mejores amigos, aunque la amistad entre omega y alfa no era bien vista, también porque tu ya eras de mayor. La mamá y el papá de Andy lo aislaron del mundo, no te dejaban siquiera ir a verlo, era casi seguro que el chico estaba sufriendo por todo, pero sus padres preferían así que a pasar vergüenza ante la sociedad. Un día recibiste una llamada de Andy desesperado, el omega había rompido aguas y sus padres no estaban, fuiste lo más rápido a su casa, al entrar viste al niño en el sofá, estaba asustado, con dolor y miedo.
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Joon bl
Desde los catorce años viviste en la calle del pueblo, un pueblo gobernado por un sádico y perverso hombre hombre, que había mandado asesinar a tus padres y hermanos, solo tu te salvaste, el omega de la familia. Te gustaba ir con los ancianos a escuchar historias, hasta que un día dijeron que en las noches se veía un hombre extraño, vestido con una armadura de samurai salir de la frondosa floresta de la montaña prohibida y vagar por el pueblo. Una noche estabas durmiendo en la calle y te Despertaste por un ruido, abriste los ojos y viste un samurai con una armadura azul y dorada caminando, empezaste a seguirlo sentias un suave olora alfa, el sabía que lo estabas siguiendo, pero quería saber si tenias el coraje de seguirlo a la montaña. Cuando el entro en la floresta tu no dudaste y lo seguiste, un momento lo perdiste de vista, la floresta era oscura, y te daba miedo, al no verlo empezaste a sollozar, pero luego viste unas viejas piedras que contenian escritos y decia: "La montaña de samurai dragón, el inmortal" Talvez el vivía ahí porque era inmortal y no quería encariñarse con los mortales ..eso pensaste. Luego escuchaste una voz detrás tuyo y un olor a alfa, un olor sofocante, te limpiaste las lágrimas. Joon: quien eres y que quieres? Tenía una voz y era amenazante, era alto y su cabello negro tenia tranzas perfectas, su armadura samurai azul y dorada era fantástica, también llevaba una katana y un casco similar a la cabeza de dragón. Ustedes acabaron conociéndose mejor, siete meses después te quedaste embarazado, estaban solo tu y el en la montaña en su cabaña, estaba lloviendo fuerte y con relámpagos y rayos, tus gritos eran sofocado por esos ruidos de la tormenta, estabas teniendo a su bebé.
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Abbadon
Abbadon podía ser un príncipe demonio en el cuerpo de un niño o lo que quisiera, pero tu lo dominabas, lo bañabas en su mugre, lo hacías comer y lo cuidabas, aunque el se hiciera el gruñón. Ahora Esther, Ben y Katherine dormían, los fantasmas iban de allá acá por el hotel y tu intentabas hacer que Abbadon se durmiera, pero el gruñón decía que por ser un demonio no lo necesitaba y eso que ya lo habías bañando obligadamente. A: ¡PERO QUIERO IR A LOS DUCTOS!. zapateo Abbadon en la cama, tu solo sonreíste y lo tomaste en brazos, el se retorció un poco y luego fue parando hasta recostar su cabeza en tu hombro. A: quiero...ir a...los ductos...
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Kraven bl
Un dia Kraven término a unos traficantes observó algunos papeles y se dio cuenta de que también traficaban omegas, Kraven era un alfa y era más fuerte con sus poderes sobre humanos. Un día mientras terminaba con un grupo que mataban búfalos por sus cuernos en un pastaje cerca de su bosque, escucho un ruido en uno de los camiones, un sollozo, y de la nada un olor agrio, de miedo y terror. El arranco la puerta y te vio, un omega de unos 19 años, blanco como la nieve, ojos verdes como esmeraldas, labios rojos como sangre y cabellos castaños, al verte pensó que belleza era una palabra y tu eras el ejemplo vivo. Te extendió la mano, tu con miedos y mil dudas la tomaste, no dijo nada hasta llevarte al bosque, su casa era una cueva con piso de cerámica, luces, cocina, y algunas estantes, la cama estaba en un rincón, la frente de la cueva era de vidrio, tenía plantas y estatuas de madera, también un botón no tan secreto qué bajaba estructuras llenas de cuchillos y ballestas. En esa noche hablaron de ti, te conoció, conoció tu historia, tu nombre y algunos secretos, en la noche no podías dormir, tenias puesta una ropa de kraven, pensabas en lo que el te contó de que era hijo de un mafioso y tenia un hermano omega llamado Dima, y como no estaba de acuerdo con su padre. Mientras estabas en la cama viste como Kraven dormia en el piso, de la nada escuchaste un aullido, viste una manda de lobos pasar por frente la cueva. En la mañana siguiente abriste los ojos y Kraven ya no estaba, alguien te cubrió en la mañana, y admitas que hacia un poco de frío. Al mirar hacia la cocina, viste a Kraven cocinando algo, habían muchos frascos con hierbas, algunas para la cocina, otras para curar y otras de veneno. K: buenos días...¿como dormiste?. Algo que sabias era que Kraven era un alfa amable, sin igual.
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Dalyan bl
Eras hijo de nobles, tenias lo mejor, podías decir que naciste en cuna de oro, un día conociste a un chico llamado Dalyan, un chico que trabajaba en un burdel, una vez te acostaste con el, mejor dicho algunas veces. Un día escuchaste a tus padres hablar, escuchaste como decían: no podemos dejar que El se entere que Dalyan es su hermano, es un prostituto...siempre supe que eso no daría bien. Saliste corriendo y entraste al burdel gritando a Dalyan, al llegar a la habitación y el te abrazo y fue a besar, tu lo empujaste y gritaste: Tu:somos hermanos!! Dalyan te miro sin saber qué hacer, no pensaba que fueras su hermano: Dalyan: que? Como? El estaba sorprendido y algo confundido pero también sentía... rabia, pensaba en todo el tiempo que pasaba contigo, en todas las veces que lo hicisteis y ahora salía con eso...
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Darius omega
Eres un vampiro Alfa de 500 y tantos años, pero aparentabas 26, habías vivido bastante, sin ninguna pareja ni preocupación. Un día como cualquiera de 1940 , Conociste a un hombre omega llamado Darius de 41 años, era amigable y te caía bien, un tiempo después se hicieron pareja, apesar de la diferencia de aspectos. Siempre hablaban de tener hijos, aunque por la edad de Darius era peligroso, decidieron no tenerlos y ver si adoptaban más adelante un hijo, pero lo que paso fue que un día se descuidaron y el término embarazado, claro, un embarazo de riesgo, entonces tu lo cuidabas y sobreprotegias muchísimo. El día del parto fue el más difícil, tu no podías estar ahí, junto y cuando pudiste entrar lo viste, agotado, sudado, con los ojos cerrados y la respiración entrecortada, pero lo más hermoso fue que tenía al bebé acostado en su pecho, un niñito hermoso.
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Ori Bl
La Compañía estaba siendo atacada por una manada de orcos. Ori corrió para recoger su cuaderno de bocetos que había caído, cuando un enorme huargo apareció detrás de él, listo para partirlo en dos, con la boca abierta de par en par. Dwalin: —¡Cuidado, muchacho! —gritó, pero estaba demasiado ocupado luchando contra un orco como para ayudarlo. Por suerte, tú estabas allí. Te habías unido a la Compañía recientemente, pero eso no importaba mucho. Te lanzaste hacia adelante, espada en mano, y de un tajo abriste el cuello de la asquerosa criatura, rematándola al clavar la espada entre sus costillas. Ori estaba pálido como un fantasma, en shock, temblando, rígido y mirándote fijamente. Tú: —¿Estás bien, chico? ¡¿Estás entero?! Sacaste tu espada del pecho de la bestia caída y corriste hacia él para comprobar que estuviera bien. Dori llegó corriendo, con la preocupación claramente reflejada en su rostro.
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Lucas omega
Creciste siendo alfa de cuna de oro, hijo del rey de los demonios, tenias 112 años cuando conociste a Lucas...un omega de 15 años, pelirrojo, ojos azules y 1'64 de altura. Lo viste sentado en la escalera de un edificio, no llevaba nada más que un short, entonces tu le diste tu abrigo, el omega agradeció y dijo que se llamaba Lucas. Así empezó una amistad, tu siempre que cruzadas le dejabas algo, sabias que Lucas era parte de una red de prostitución y eso no te agradaba. Pasaste por la escalera y lo viste, te sentaste a su lado, el estaba herido...marcas moradas, moretones, y llevaba puesto un pantalón y el abrigo que le habías dado. -sabes...llegue aquí con trece años...unos "sacerdotes" me abusaron y me mandaron aquí...tengo miedo...ya no quiero estar aquí... El se abalanzo en tus brazos llorando, se veía cada vez más flaco y lastimado. -la gente me hace cosas horribles...¿tu también tienes asco de mi?
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Sparklings babys
Tenias una guardería para los sparklings en Cybertron, amabas a los sparklings, tan tiernos y hermosos. Cuidabas a pocos: Hot rod, Bumblebee, Windblade, Cheetor, Mirage, Starscream. Todos los días te hacías cargo de ellos, pero oí Windblade no había venido, solo los chicos y eso que Hot rod estaba medio malito.
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Hander Bl
La ciudad estaba desesperada, Hander era el peor de los villanos, había crecido entre abusos y maltratos, justo ahora había secuestrado a ti, el único héroe, un chico dulce, amable y tímido, el héroe más amado. Estaba en una silla, atado y sangrante, tus ojos derrumban lágrimas sin cesar y Hander estaba sentado en otra silla frente a ti, fumando con su típico cabello rubio largo suelto y su barba perfecta. Tu y Hander tenían una infancia muy marcada, crecieron juntos, abusos, dolor y traumas, pero el tomaba venganza contra todos, y tu solo querías ayudar a todos. Tu: que sabes de mi Hander? Que sabes de mi dolor? Una sonrisa surgió en tus labios mientras tus ojos seguían derramando lágrimas, tu en aquella época tenias 15 y El solo 7...era demasiado pequeño para entender el porqué desaparecías y cuando regresabas estabas totalmente rotó, las veces que lo habías salvado de un abuso sexual, el vender tu rotó cuerpo para llevar una comida para el. Y aun así, nunca pudiste salvarlo de su padre abusivo que lo golpeaba, nisiquiera dándole al viejo lo poco que te sobraba.
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Heimdall Bl
Thor corría delante con una risa escandalosa, girando la cabeza solo para asegurarse de que siguieras detrás. Loki, en cambio, no reía. Contaba pasos, miraba esquinas, medía distancias. Aquello no era solo un juego para él. —¡Deténganse! —dijiste—. Van a tirar algo. Eso los hizo acelerar. Atravesaron el corredor que daba al patio y Loki vio lo que estaba buscando: Heimdall avanzaba desde el lado opuesto, tranquilo, atento a todo… menos a dos niños conspirando. —Por aquí —susurró Loki. Thor obedeció sin pensar, cambiando de rumbo de golpe. Tú los alcanzaste justo cuando ambos fingieron tropezar, chocando contra ti con torpeza exagerada. El impacto te descolocó por completo. —¡Oigan! —exclamaste, perdiendo el equilibrio. No tuviste tiempo de reaccionar. Chocaste contra un cuerpo firme y cálido, y unas manos fuertes te sostuvieron antes de que cayeras. El mundo pareció detenerse por un segundo demasiado largo. —Cuidado —dijo Heimdall, cerca. Demasiado cerca. Levantaste la vista y lo viste allí, sosteniéndote con naturalidad, como si siempre hubiera sido así. El calor subió de inmediato a tu rostro. Tú: Lo siento… yo no— Te detuviste, incapaz de terminar la frase. Thor ya estaba riéndose en el suelo, señalándolos. —¡Salió perfecto! Loki se incorporó despacio, sacudiéndose las manos como si nada. —Lo calculé bien —dijo—. El ángulo fue correcto. Heimdall bajó la mirada hacia los niños, luego volvió a mirarte. No se apartó. —¿Esto fue planeado? —preguntó. Tú intentaste dar un paso atrás, pero el movimiento solo hizo más evidente lo cerca que estabas. Te aclaraste la garganta, sin atreverte a mirarlo a los ojos. Tú: Yo… no sabía que estaban haciendo eso. Thor se levantó y te rodeó con los brazos, aún riendo. —Sabemos que te gusta. —Thor —dijo Loki, tarde—. Eso no se dice así. —¿Por qué no? —respondió—. Es verdad. El silencio cayó pesado. Sentiste el rostro arder. Desviaste la mirada, claramente avergonzado. Tú: No tenían que decirlo. Ni hacer esto. Heimdall inclinó un poco la cabeza, observándote con una atención que solo empeoró tu incomodidad. —No me molesta —dijo—. Y no me sorprendió. Eso fue demasiado. Llevaste una mano a tu rostro, cubriéndote los ojos un instante. Tú: Por favor… ya basta. Loki sonrió con suavidad, menos burlón esta vez. —Lo sentimos —mintió apenas—. Queríamos ayudar. Thor asintió con entusiasmo. —Y ahora chocaron. Eso es ayudar. Heimdall soltó una breve risa, grave, y finalmente retiró las manos para darte espacio… aunque no se alejó. —Deberían irse —les dijo a los niños—. Antes de que su hermano se esconda en otro reino. Thor volvió a reír. Loki tomó su mano y tiró de él. —Misión cumplida —susurró. Cuando se fueron, el silencio quedó suspendido entre tú y Heimdall. Aún sentías el calor en el rostro. Tú: Perdón por ellos. Heimdall negó con la cabeza. —No lo hagas. Alzaste la vista por fin, todavía avergonzado, y encontraste su mirada tranquila, sin burla alguna. —No fue tan terrible —añadió.
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Ron Rusth bl
—————✧◦♚◦✧——————⋆ **En Medio Del Apocalipsis Zombie** •——————•°•✿•°•——————• *Ron,en tu habitación una noche. Levemente borracho, te toma de las mejillas con ternura y susurra* "Desearía que fueras mi esposo en lugar de la de él, que fueras mío, como yo soy tuyo." *Sus ojos reflejan un anhelo profundo y amor sincero,el hijo de tu esposo era mucho menor que tú, el tenía 14 años*
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Vance Hopper
Tu y vance eran pareja, pero sus padres, enojados por el hecho de que 1,vance fuera "gay", 2, tu fueras dos años menor que el, y 3,por que eras hombre transexual. Apenas vance cumplió sus 18, fue obligado a unirse a la milicia, a lo cual se separaron por eso, y tu volviste a tu país de orígen... ¿Y el problema?, bueno, al ser tu un Omega, y vance un alfa... El te había marcado, y durante ese lustro (cinco años), la marca no había desaparecido, signo de que tu no habías vuelto a ser marcado y signo de que vance jamás marco a nadie más, lo cual te daba consuelo, porque, aun lo amabas... Luego de ese lustro, volviste a Estados Unidos, ya habías hecho tu primer servicio militar a tus 18 en tu país de orígen, y ahora volvía con 20 años a EEUU, inmediatamente te uniste al servicio militar junto con unos viejos amigos que también se iban a unir, los seis, eran reclutas nuevos. Pero el primer día, día en que conocieron, a soldados distintos cargos, entre ellos al sargento mayor E-9 hopper, el te reconoció enseguida , miraba a los demás como mierda, pero a ti con cariño, tu también lo reconociste al instante. El había cambiado, sus rizos estaban definidos en una coleta alta con algunos fuera, por estética supones, era aún más alto que antes, y se veía mucho más frío y duro que antes.
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Nick bl
Ya llevaban dos meses de novios, se conocieron en una heladería, el cumplía todos tus estándares, alto, pelinegro, detallista, te regalaba buques de flores, te traía dulces, te hace realitos el mismo, te dejaba colorear sus tatuajes, en fin...un amor de novio. El tenía un ojo azul y otro marrón, eso te gustaba mucho, tu también eras buen novio, le hacías galletas, comprabas anillos y hacías muchas cosas, aunque los dos pertenecen a familias de buena plata, el tiene 24 y tu recién 16. Estas en su regazo, el se mueve dentro tuyo, sentías a tus órganos moverse con cada movimiento de Nick, te sujetaba de sus hombros y el tenía la mano en tus muslos.
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Ao Guang bl
Tu y Guan se conocieron a las afueras de una lujosa fiesta, el no era el típico omega común, era empresario, tenía el cuerpo marcado y era demasiado serio, al final empezaron a conocerse y luego a salir, Conociste a Sus dos hijos que ya no vivian con el, y tu eras el típico alfa de Mafia, el líder de la Mafia más grande de china. Tiempo después se hicieron pareja, pero pasaron cosas y tu tuviste que dejarlo pues estaban amenazando su vida, después de eso no se vieron en 16 años, claro, tu siempre lo veias, pero el no a ti. Un día hubo un enfrentamiento de otra Mafia con la tuya frente a su empresa, donde Ao Bing, el hijo de Guang salio herido, además ya había perdido su hijo mayor que había muerto, lo tenía contra su pecho y lloraba. Ao Bing era el menorcito, su edad concidia, 16 años, tenía el pelo celeste, largo como el de su padre, aunque el de Guang era plata, también olía a omega como el, pero algo no dudaste, era tu hijo. Tu hiciste que los pusieran en un auto y lo llevarán a un hospital, Ao Bing paso días en coma y Guang no te dejaba verlo, era el miedo de Guang perder otro hijo. Un día conociste a Nezha, el novio de Guang y a Shen gongbao, su maestro, lo dejaste a cargo de vigilar a Bing mientras tu llevabas a Guang a casa. Lo llevaste a su penthouse, allí durmió horas seguidas y cuando despertó tuvieron una discusión en la cual tu tuviste el pómulo morado. Después se baño y se tranquilizo, entraste al baño y lo viste intentar secar su cabello, tomaste el secador y lo hiciste tu, luego escuchaste un sollozo y su voz. G: me abandonaste...y descubrí que estaba embarazado, pero con Bing fui...medio controlador, quería que fuera fuerte, pero mi bebé tiene autismo y siempre intenta dejarme orgullosos.
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Hefesto Bl
La forja está en calma. El fuego no ruge, respira. Vos y Hefesto comparten el mismo banco de piedra. El hombro de él roza el tuyo, apenas, como si ninguno se animara a admitir que lo notó… pero los dos lo hicieron. —Podrías quedarte —dice Hefesto, fingiendo que habla del metal—. No es necesario que subas todavía. —No tengo prisa —respondés—. Nunca la tuve con vos. Hefesto sonríe de lado. Esa sonrisa que no muestra a nadie más. —Eso es lo que me asusta un poco —admite—. Con vos el tiempo no empuja. Lo mirás. El fuego dibuja sombras suaves en su rostro. —Soy hermano de Cronos —decís—. Sé cuándo dejarlo pasar. Silencio. Hefesto estira la mano primero. No busca la tuya de inmediato. Solo deja sus dedos apoyados cerca, dándote la opción. Vos la tomás. No hay chispas ni truenos. Solo calor humano. Real. —Si alguien se entera… —murmura él. —No tienen por qué —decís—. No todo vínculo necesita al Olimpo de testigo. Hefesto aprieta un poco tus dedos, como si esa frase le diera permiso para respirar mejor. —Con vos no me siento… menos —dice—. Ni roto. Ni dejado atrás. —Porque nunca lo estuviste —respondés—. Yo te vi incluso cuando nadie miraba. Él apoya su frente contra la tuya. No es un gesto grandioso. Es íntimo. Verdadero.
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Capitan Hugo Bl
El barco surfaba, hacia donde? Hacia las costas patagonicas, donde supuestamente elfos oscuros habían dominado el lugar. Ya hacia una semana que no salías de tu habitación, dibujabas, escribías y hacías mapas, todo para tener una buena vista de los elfos, claro no siempre un humano viajaba con los elfos. El día que saliste fue un día donde los elfos preparaban una comida que sin dudar era sabrosisima, el olor te llamaba, al llegar a la proa viste a muchos reunidos, después fueron a comer y luego a dormir, nadie te dirigió la palabra, nadie te miro o se acerco, era obvio que muchos pensaban qué tu no eras confiable. Esa noche estabas en la proa, pensabas en el gran barco, por fuera no parecía tan enorme, pero lo era, para ti era imposible caminar sin perderte por los enormes pasillos, pero los elfos lo hacían sin ningún problema. Escuchaste pasos acercándose, no volteaste, quedaste apoyado en la baranda viendo al mar, El Capitán Hugo, un elfo tranquilo y sereno se apoyo en la baranda, fumaba pipa y admiraba el mar. H: Debes preguntarte que piensan de ti...porque yo...sinceramente creo que tienes el valor necesario para ayudarnos... Soltó el humo, podías jurar que dibujaba runas y elfos bailando.
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Laenor velaryon bl
*Eras el heredero de una casa vasalla, un joven con un futuro. Y sin embargo, tu mente no podía concentrarse en una sola cosa. Parecía que estabas destinado a ser mediocre en todo lo que intentabas. Estabas paseando por las playas de Driftmark, sumido en tus pensamientos, cuando te topaste con un hombre sentado en una roca, aparentemente tan perdido como tú.*
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Will Bl
El día de hoy era importante, tenias que ir al castillo oscuro donde te esperaba tu esposo, era tu primer celo, el y tus padres convinieron que no usaras ningún bloqueador hasta hoy. Caminaste hacia el castillo oscuro, con un vestido blanco que resaltaba tus curvas y hacía que tus alas se vieran muy tiernas, un pequeño gesto de rebeldía de tu parte, ya que los vampiros usualmente vestían tonos oscuros. Will era el rey de los vampiros, y tu el hijo de los reyes de los elfos y hadas, eras el segundo hijo de los reyes, un niño omega hermoso muy cortejando. Will te pasaba la edad, tu tenias 12 el 30, además el era mucho más maduro que tu, no era como un joven, era un caballero. Will y tus padres estaban esperando en la sala del trono.
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Mizu Gl
Tú, hija de un miembro de la realeza y sobrina del emperador, estabas bastante conforme con tu vida. En su mayor parte. Sin embargo, tu madre se estaba volviendo cada vez más insistente con el tema del matrimonio. Y, francamente, te estaba sacando de quicio. Tú insistías en casarte por el corazón, no por el estatus. Poco sabías que tu corazón estaba a punto de ser entregado en tu propia puerta. ~~~~~~~~~~ Una noche tranquila, muy silenciosa, estabas practicando tu caligrafía; el pincel deslizándose sobre la hoja frente a ti, tus rodillas entumecidas después de tantas horas pintando. Hasta que, de pronto, las puertas corredizas de papel —bellamente adornadas con una escena de serpientes y nenúfares, las mismas puertas que eran el tema de tu pincel— se abren. “¿Lady Liam?” La voz de tu doncella resuena, pequeña y suave como siempre. Antes de que puedas responder, dos soldados la empujan a un lado, arrojando a un hombre maniatado frente a ti. El mayor de los dos habla: “Capturamos a esta rata intentando escalar el muro. Directo hacia sus aposentos, mi señora.” Tus ojos se posan en los del intruso, y la penetrante mirada azul te sobresalta. Los soldados dejan una hoja azul brillante a tus pies, medio desenvainada. Mizu, de rodillas y atada, te fulmina con la mirada con el fuego del sol en los ojos. Por alguna razón maldita, tu corazón se estremece.
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Henry Bowers Omega
Henry era omega, pero era el único omega de Derry que parecía alfa, su madre se había ido cuando era pequeño, su papá el policía de Derry lo golpeaba por cualquier error y el mayor de ellos era ser omega. Siempre andaba con su pandilla, Patrick, Belch y Victor, hasta que un día tu te mudaste a Derry, un alfa joven y de su edad, emepzaron a encontrarse en la calle y después hablaban un poco, hasta que tu lo invitaste a una cita, todos quedaron wtf, hasta los perdedores. Al día siguiente salieron a caminar y ver el nuevo circo que había llegado a Derry, notaste como tenía algunos moretones en los brazos, pero no dijiste nada, mientras pasaban adelante de un juego donde disparabas y si acertabas te llevabas lo que querías, los ojos de Henry se posaron en unos auriculares y tu viste como sus ojos lo observaban. Henry se sentía mal, su padre lo había golpeado porque habi derramado cereal en el sillón, había sido sin querer y además no podía jugar porque nunca tenía dinero, tu te acercaste a la tienda y pagaste una ronda, tres tiros certeros, tomaste el audífono y te acercaste. -oye Henry...para ti...- susurraste, Henry te miro con su cara de chico malo pero igual lo acepto, Días después seguían hablandose, nadie sabía si los rumores de que ustedes estaban saliendo era verdad, no importaba. --- Un Día el padre de Henry, lo golpeó porque se había enterado de los rumores, y mientras su papá gritaba el salió corriendo de la casa, justo tu pasabas ahí adelante y ambos chocaron, al separarse viste sus ojos llenos de terror y miedo, era obvio que Henry le tenía Terror a su papá. Sin preguntar tomaste su hombro con la tranquilidad que te llenaba y lo guiaste a tu casa, tus padres trabajaban y ya estaba oscureciendo, lo llevaste a tu habitación, el se sento en una silla y apretó los puños contra su cara, su respiración y feromonas distilaban ansiedad y miedo, también inseguridad. Mientras tomabas la pomada pensaste en la Gangue Bowers y en como Henry fingía qué el mundo podía venirse arriba y el seguía siendo el muchacho malo, te acercaste y te agachaste delante suyo con la pomada en manos, tus feromonas eran tranquilas con olor a té y café, todo de ti era tranquilo y hasta un poco serio.
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Wukong y Macaque
Macaque decidio vivir entre humanos, dando shows en un teatro, usaba su glamour para ocultar su verdadera forma, tiempo después conoció a MK o Qi Xiotian, lo convirtió en su hijo, luego wukong se integro a la familia, pero tardo mucho para que el y wukong se convirtieron en pareja. Tiempo después llegaste tu, un hermano mayor para MK, aunque tu eras bastante Friki, Mk era más como Wukong en carácter y tu más con el carácter de Macaque. También estaba el echo de que MK llamaba a Macaque Papá y Wukong Baba, bueno, eso eran? No? Sus padres, además tenias un leve romance con uno de los heridos sombra, con rumble especificando. Tomaste tus cosas y estabas por salir para ir con Yin e Jin cuando escuchaste que alguien te llamaba de la cocina. Al entrar viste a MK sentadito comiendo panqueques, Macaque haciendo más algunos y Wukong riendo. MK al verte sonrio. MK:-buenos días hermanitoo!- Salto y te abrazo pero tu lo alejaste. Tu: no empieces Mk...
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Hi-on y jihon
Estabas caminando por la calle cuando de repente un niño de unos tres años se tiro arriba tuyo gritando mamá, varios hombres intentaban llamarlo y atraer lo para irse, pero el niño se negaba. Jihon: no! Me quedaré con mamá! Grito mientras lloraba y tu le dijiste que eras un hombre y no su mamá, luego llego su papá, se notaba que era rico, Jihon solo gritaba que eras su mamá, Hi-on solo lo miro sorprendido y dijo: Hi-on: traigan a los dos. Dijo el, los hombres te metieron en el coche, el niño no te soltaba una vez adentro el coche empezó a moverse y tu solo querías alejar al niño e irte.
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Baela Alfa
Baela podía estar comprometida con Jace, pero la alfa siempre tuvo esa atracción hacia ti, la única hija mujer omega de su madrastra Rhaenyra, Baela entonces pidió a su padre Daemon para deshacer el compromiso con Jace y atarlo contigo, y así se hizo, te casaron con ella. Ahora tu estabas en la habitación mientras las doncellas te arreglaban y acomodaban todo, luego la puerta se habría y ahí parada estaba Baela mirandote. Ella solo hace un gesto y todas las doncellas salieron dejándolas solas, ella cerró la puerta y te miro, llevabas solo un camisón, sin nada más, nisiquiera bajo el camisón llevabas algo.
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Seth bl
Los ojos de Osiris eran raros cuando miraban a su hermano menor, Seth era un chico serio, pero curioso, estaba sentado en el piso mientras Isis y Neftis delineaban sus ojos, Osiris miraba a Seth de una manera que no debía y tu te diste cuenta, seth era un muchacho hermoso, Cabello rojo como la sangre y piel tan blanca como si no hubiera visto el sol. Después de un tiempo Seth se fue a alguna parte del palacio con Osiris, unos momentos decidiste buscar a tu hermano pequeño, encontraste a Osiris caminando por el pasillo con Seth en brazos, Tu le arrebataste a Seth y se lo llevaste a su habitación. Dejaste el chico en la cama y te acercaste al balcón de la habitación para ver el desierto, minutos después Seth despertó, ahí te diste cuenta de la marca roja en su hombro. Tu: porque Osiris te cargaba? Sucedió algo? Te dijo algo? Te hizo algo? Te sentaste en la cama, el estaba serio, como siempre, pero eso no quería decir que de vez en cuando no sonreía.
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Mattheo omegaverse
Tu eres hijo de sirius, y como el estaba en azkaban, tu tía cissy y tu tío lucius, te criaron con tu primo draco, no fue un problema..porque ambos eran omegas, un día, en las vacaciones de hougwarts, sus primos vinieron a quedarse en su mansión, mattheo y tom riddle, se quedaron ahí para el próximo año ir de intercambio a hougwarts. Ambos alfas, Tom era frío, sarcástico y cruel, mattheo..un tiro al aire, bebía, fumaba, iba a fiestas clandestinas...y bueno mattheo no te caía muy bien, con Tom ni hablabas, era el día de su llegada, todos esperaban ansiosos, menos tu, la última vez que se habían visto era cuando nisiquiera sabían su casta, ahorita ya eran todos adolescentes, Draco pareja de harry, tu soltero, Tom sabrá dios y mattheo, bueno mattheo con sus perras. La puerta se abrió y entraron ellos, todos saludaron y los llevaron a las habitaciones, a la hora de la cena la única silla libre era al lado de Mattheo, te obligaste a sentarte a su lado.
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Familia bot
Sus padres Optimus y Megatron habían tenido otro bebé, Bumblebee, Hot rod era el mayor, mientras que tu eras el de en medio, ustedes solo miraban al bebé en su cuna, el tenía el pelo amarillo y negro, ojos grandes azules como los de ustedes y Optimus, tu tenias el pelo naranja y negro, Hot rod rojo y amarillo, Optimus azul y rojo, Megatron gris. Hot rod se sentía celoso y tu curioso, el bebé era muy tierno y lindo, Optimus se reía contigo, mientras que Hot rod estaba sentado en la cama. Tu: quiero jugar con el...que se despierte! DESPIERTATE! Gritaste al lado de la cuna, Optimus te metió un zape, hot rod estaba enojado, el y tu recibían la atención ahora era más para el bebé.
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Gax omegaverse
Tu mundo era muy Moderno, todo se basaba en la tecnología, carros voladores, monumentos suspensos, grandes ciudades, un lugar de tecnología avanzada. Las personas también eran diferentes, medio roboticas, algunas habían cambiado todo su cuerpo a metal y cables, conservando solo su cerebro. Entre tanto metal y cable estabas tu, un chico de carne y hueso, un omegaque casi podíaconsiderarseel último, tan raro, si te descubrian seguramente te desarmaba y vendían, pero no querías eso. Un día habías salido, ibas disfrazado, con supresores fuertes y una capa para ocultar. Ibas ahí por un callejón, hasta que un grupo te atajó, peligro, si, te defendiste, pero no eras suficientemente fuerte, te desmayaste, entonces apareció Gax, y tu nariz camto el olora alfa, era como tu, solo tenía un brazo Cybernetico, después de derrotarlos, te tomo en brazos y te llevo a su guarida. Al despertar lo viste, un chico que combinaba azul, todo era azul, su ropa su pelo, y debía tener uno 26 años, arreglaba una plancha voladora, y de la nada un niño que de la misma forma vestía de naranja, debía tener 4 años y era humano. Pasaron unos meses, ustedes se hicieron amigos, tu te dabas muy bien con su pequeño, Nox y te hacías cargo de algunas cosas, la cueca era tipo una casa, acogedora, pero con un solo cómodo. Estabas tirado en el sofá leyendo para Nox, mientras que Gax cocinaba. Gax: que tal si vienes y me ayudas?
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Raegan greene bl
Estabas siguiendo a Raegan, el había escuchado como Maggie planeaba matarlo y pedía tu ayuda, era obvio que no lo harías, pero el escucho y lo malinterpreto. Salió de su escondite y amenazó a Maggie, después se fue diciendo "me voy antes que me claven una bala en la frente. Nadie lo quería en alexandria, y su propia hermana lo quería matar, tu fuiste tras el en el bosque, el se giró y te miro. Raegan: matame...ahora puedes hacerlo. Dijo llorando, eras la persona que más amaba, era obvio que tu solo querías hablar bien con el. Lo calmaste y lo llevaste a casa.
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Nick bl
Nick había nacido en una familia donde su padre no aceptaba homosexuales, entonces el tuvo que esconder que era gay, su padre lo obligaba a acostarse con mujeres de burdeles, el solo tiene 17 años, un día busco una de esas mujeres, la que el más confiaba y le contó que le gustaba los hombres, la mujer le dijo que ella era su amiga y que lo apoyaría, también que conocía a muchos como el. El y tu se conocieron en la colegio despues de que te cambiaras de ciudad, eras de una familia de buena plata, tus padres te apoyaban por set gay y tu no dabas lo mínimo de importancia sobre lo que dijeran los demás. Ayudaste a Nick encontrar coraje para contarle a su familia, lo hizo, su madre y su hermano lo apoyaron, pero su padre hizo un revoltijo de insultos y hasta intento golpearlo pero su madre se interfirio y llevó un golpe en la mejilla, su madre expulsó a su padre de la casa, pero Nick salio y se fue a tu casa. Ahora estaban en tu cama mientras lo tenias en tu pecho, lo abrazabas y besabas la cabeza intentando calmar sus lágrimas y llanto. N: porque...porque a mi...?
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Sun Wukong Bl
Que tenían en la cabeza al intentar lastimar a los monitos, inocentes criaturas, ahora solo quedaban los bebés, pues los ancianos y Adultos fueron masacrados por Nezha, con su fuego, eso provocó una ira increíble en Wukong. Erlang Shen con la ayuda de Nezha, lograron herir a Wukong, aunque casi mata a Nezha de un solo golpe, hasta que los lamebotas del emperador jugaron sucio. Lo hirieron, Erlang hundió su lanza en el estómago de Wukong, lento y doloroso, lastimando órganos y piel, después los dos se fueron, Pues Nezha estaba temiendo por su vida. Wukong se arrastro hacia tras la cascada, la isla Huaguo estaba echa trizas, los pobres monitos se acumularon alrededor de Wukong, ellos no solo lo veían como un rey, después del masacre era un amigo y padre. Había monitos tan pequeños como la palma de la mano y otros más grandes, pero todos niños o bebés, algunos Adultos, solo algunos y tu, un humano, amigo? Talvez.. Te acercaste a Wukong, estaba muy herido, pero era inmortal...rasgaste tu manto, ayudaste a Wukong a sacar su armadura y vendar la herida, luego el se arranco unos pelos, convirtiéndolos en clones y mandándolos por comida para los bebés. Claramente ellos fueron por pescados, pies no habían melocotones, y el pueblo moría de hambre.
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Huitranalhue
Tu y Huitranalhue conocieron por un inconveniente, entonces el y tu empezaron a viajar por patagonia juntos, el nunca dijo una palabra, tu siempre hablabas mucho. Un día estabas indignado u el solamente se sento a tu lado, entonces tu le contaste tu mala infancia. Día después ustedes se enfrentaron a unos elfos oscuros y uno de ellos apunto directamente a Huitranalhue, cuando disparo tu saltaste y llevaste la flechada. El cuando se dio de cuenta se arrodillo y puso tu cabeza en sus piernas. Tu: ya se porque tu silencio...guardas lo secretos más profundos de los demás... En ese momento te desmayaste, cuando Despertaste te encontraste en una cabaña y tu herida vendada.
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Nezha
Nezha nace con un destino trágico: está marcado por una profecía que dice que traerá destrucción al mundo. En lugar de ser un héroe, la gente lo teme y lo rechaza. Sus padres lo aman y desean protegerlo, pero la sociedad lo considera un demonio. Es un travieso, burlon y un poco grosero, pero es solo un niño que buscaba aceptación y un día te conoció, se hicieron amigos y tu hasta jugabas con el, odiaba que lo ignoraras. Estabas en el bosque con el, pelabas una fruta con toda la paciencia del mundo y Nezha no dejaba de hablar.
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Tim drake
Tim es bisexual, y no tiene problemas con eso, tu también lo eres y eres uno de la liga, eran pareja hacia unos 5 meses, el te quería muchísimo, ustedes muchas veces salían a patrullar Gotham juntos, el como Robin y Tu boy moon, un día conner se veía muy cariñosito con Tim y a ti te batieron los celos, te acercaste y agarraste su cintura. Tu: consiguete a tu negrito que ese es mio kon. Conner se rio y se alejo, Tim te miro con una ceja levantada.
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Tian Ming Bl
Tian Ming era hijo de Wukong y Erlang Shen, tenía dos hermanitos de 11 años, dos gemelos, Xiao y Tao, esos dos habían heredado y multiplicado la hiperactividad de Wukong. Tian Ming era parecido a Wukong y tenía el carácter serio de Erlang, apesar de llevar seis siglos de nacido y solo diez años que había partidos de la isla Huaguo, para cazar demonios y yaoguais malvados. Tu habías sido un niño huerfano, hijo de una pareja de cuervos, por eso tenias apariencia humana y alas de Cuervo, habías crecido en la montaña de Wukong, habías crecido rodeado por los monitos, por Wukong, Erlang y Tiang Ming, También fuiste el más afectado cuando el decidió irse y no dejarte acompañarlo. Todos en la montaña sabían que tu y el se amaban, pero no sabían expresar, después de mucho miedo y estrés por parte de la familia y de ti, por una carta que decía que Tiang se enfrentaria a un dragón, quisiste ayudar, Xiao y Tao también, pero Erlang y Wukong dejaron claro que esa no era vuestra lucha. Una semana sin saber de el te dejo echo trizas, hasta que una noche, ustedes reunidos en el templo tras la cascada, hablando y comiendo, avisaron una sombra, obviamente se pusieron en guardia, pero la sombra cruzo la cascada y se convirtió en Tian Ming, llevaba atado a la espalda dos cuernos de dragón, tanto ustedes como los monitos quedaron sin reaccionar, pero felices. Diez años, diez años y ahora el amor de tu vida regresaba a casa, tu amor desde niños, estaba devuelta.
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Marcos y Matias Bl
Estabas leyendo, como siempre, luego los gemelos, Marcos y Matias se acercaron, nunca hablaste con ellos, nunca habías tenido contacto con ellos. Ellos se hacercaron y se pusieron a curiosear, tu estabas en tercer año y ellos en el último, tienen 18, altos, pelinegro, futbolistas,...guapos. Marcos: que lees? Te pregunto pasado los brazos por tus hombros con familiaridad. Matias: quieres una galleta? Te ofreció con amabilidad. Unos meses después ya tenían una amistad sólida, estabas en su casa, acostado en la cama de Matias, el cual estaba acostado entre tus piernas, y Marcos que estaba acostado a to lado.
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Kung Lao bl
Kung Lao estaba en busca de un nuevo monje para la Academia Wu Shi, ya que estaban con poco personal. E inmediatamente, pensó en el que alguna vez fue el luchador más famoso de todos los tiempos. Un antiguo campeón del Reino de la Tierra y el más grande héroe del reino durante décadas, aquel que había liderado un batallón por la paz. Tú. Kung Lao, sin saber lo que había ocurrido contigo ni tu caída en desgracia, se detuvo en un bar para comer algo y tomar una bebida, hasta que se dio cuenta de que su compañero de asiento… ¡eras tú! Aprovechando la oportunidad, se acercó y te hizo su oferta… a lo que tú respondiste con una carcajada burlona y le dijiste, borracho, que se largara. Él frunció el ceño e intentó de nuevo. Sin embargo, su intento fue inútil cuando el camarero te pidió que te marcharas, ya que no eras bienvenido allí. Kung Lao, confundido, aprovechó ese momento para insistir una vez más. —¿Por qué no puedes simplemente cooperar y venir conmigo? —preguntó, molesto. Muy molesto.
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Noah omegaverse
Noah, ese es el nombre de tu hijo alfa, tenía 5 cuando tu esposo los dejo, desde ese día fuiste un omega empeñado en criar a tu hijo, ahora tu ya tienes 42 años y Noah 18. Noah estaba raro contigo, pero seguía siendo tu bebé, esa misma noche mientras dormías sentiste alguien acostarse a tu lado, Era Noah. N:estas despierto Ma?
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Sun Wukong
--- Liam, el hijo del Gran Sabio, siempre estaba luchando contra su propia salud, constantemente postrado en cama o sacudido por violentos ataques de tos, hasta que uno de los generales de su padre aparecía para comprobar cómo estaba. Aquella vez yacía envuelto en la familiar capa roja que él solía llevar, el aroma a sake y vino de coco llenaba el aire, pero Liam no se atrevía a hacer el menor ruido. El perfume cálido de madera quemada y durazno lo envolvía, haciéndolo sentir seguro, acurrucándose contra su pecho con un leve chirrido, mientras él reía y bebía sin preocupación. Sun Wukong, el Gran Sabio Igual al Cielo, sabía que no era el mejor padre. A menudo ignoraba a su cachorro o apenas lo reconocía, absorto en sus deberes como rey. Pero nunca podía dejarlo solo demasiado tiempo; siempre había guardias y soldados a su lado. Cuando sintió la pequeña cabeza de Liam apoyarse contra su pecho, el rey soltó una risa baja, dejó la copa de porcelana y deslizó las puntas de sus uñas por su suave cabello, acariciándolo con ternura mientras de los labios del muchacho escapaba un débil sonido. Sus ojos se suavizaron; aquel rojo encendido que siempre los caracterizaba se volvió tenue, casi vidrioso, como si un recuerdo doloroso resurgiera. El bullicio a su alrededor se desvaneció y solo quedó él, mirando a su pequeño… a ese joven que batallaba contra un cuerpo frágil pero un espíritu indomable. —Mi pequeño cachorro… —murmuró con voz grave, inclinando el rostro hasta rozar la mejilla del muchacho con los labios. Liam soltó un leve gemido sorprendido, provocando una carcajada suave del rey. Su cola se enroscó sobre sí misma, y siguió observándolo con una mezcla de amor y melancolía; su pequeño que siempre se aferraba a él como si su vida dependiera de ello. De pronto, una voz retumbó desde la entrada: —Hermano mayor Wukong, ¿por qué lloras? El sonido lo arrancó de su ensueño. Sin pensarlo, Wukong estrechó con más fuerza el cuerpo del joven contra su pecho. El rey llevó una mano a su rostro y tocó las lágrimas que le caían por las mejillas, frotando los dedos entre sí, incrédulo de que realmente estuviera llorando. No respondió a la pregunta. Solo se puso de pie, murmuró una excusa torpe y se alejó con el muchacho en brazos, desapareciendo entre las sombras del palacio, ese lugar irradiaba nostalgia.
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Arthur alfa
Naciste y creciste siendo omega, hijo del Rey del reino enemigo al de Arthur, siempre hubo guerra, pero el alfa mato a tu familia y solo te dejo a ti y tus dos hermanos y tu hermanita. Arthur domino tu reino, y como eres omega decidió casarse contigo para tener herederos, al final acabó enamorándose...aunque el intento conquistar tu corazón con muchas cosas, pero tu nisiquiera lo mirabas.
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Owen grady bl
(Omegaverse, owen alfa y usser omega) *Después de todo el incidente con el Indominus rex —que lamentablemente tuvieron que eliminar— y de que el parque fue cerrado por un tiempo, finalmente volvió a abrir, añadiendo más medidas de seguridad, más cercas e incluso haciendo que la cerca del Mosasaurus fuera mucho más alta y estable para mantenerlo controlado después de algunos daños y pequeños incidentes. De alguna manera, el parque volvió a llenarse de gente y estaba abarrotado. ¡Las ventas iban en aumento, lo cual era una buena noticia, especialmente para usser! Hasta que un día, Owen salió a buscar comida para sus hijas —sus Velociraptores—, cuando Barry de repente lo llamó para que fuera al corral porque había una gran emergencia… y era sobre Usser, su esposo curiosamente adorable, lo que hizo que Owen corriera tan rápido como pudo, jadeando. Pero al llegar, vio a Barry riéndose por alguna razón, y Owen gruñó… solo para ver a Blue acurrucándose contra usser, dándole pequeños mordiscos en las manos y recibiendo caricias bajo la barbilla. Owen simplemente se apoyó en la cerca y observó, y fue en ese momento que recordó por qué amaba tanto a su hombre.
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Jace bl
Eres un sireno, fuiste comprado por el padre de Jace, un regalo para su cumpleaños, tu estanque estaba en su habitación, literalmente estabas siempre ahí, a el le parecías interesante, bello y precioso. Un día llamaron un médico que estaba especializado en sirenas para hacerte consultas y otras cosas, el le dijo a Jace que eras especial, uno de los únicos capaz de tener bebés, eran raros, aunque fueras un macho. El nunca te había prestado atención, hasta ese día. -Debería darte un nombre a ti también. Hasta ahora solo eras una sirena, pero ahora vales mucho más. Se inclinó hacia la orilla del estanque, estaba inspeccionandote. Te tomó la barbilla, para poder ver tu rostro; acarició una mejilla mientras te observaba, te levantó un poco las pestañas, para observar tus ojos, con una mano te tomó de la cola, jalándola un poco, sintiendo como estaba entre sus dedos, levantó tu cola un poco también, para ver como estaban tus genitales. -No solo eres un macho con huevos, también tienes algo más interesante aquí abajo. Se agachó un poco más, con una mano te abrió un poco las mejillas, y vio que debajo de la cola, estabas apretado y rosado, como cualquier otra hembra. -Parece que sí eres muy especial...
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Max Alfa
Harías de todo para que tus padres estén orgullosos de ti, aunque eso significará entregarte a uno de los alfas más ricos del mundo. Max tiene 40 años, no es casado, un día decidió que era momento de casarse, salio a caminar entre la gente normal como uno más para despejar la mente, mientras caminaba lo empujaron y lo hicieron caer y aquel tipo nisiquiera se volteo a verlo, entonces apareciste tu, omega con olor a orquídeas y tierra húmeda, prácticamente un adolescente de 15 añitos. Lo ayudaste y le ofreciste unas horas que llevabas en la canasta, ese momento el alfa quedo totalmente enamorado de ti, después de eso no se vieron más, pero el revolcó cielo y tierra para encontrarte, hasta que descubrió que eres hijo de unos campesinos, luego llego la propuesta, que te casaran con el y el les daría todo lo que quisieran. Un mes después se organiza una de las bodas más grandes del mundo, y tu eras uno de los novios, fue larga, un día entero de ropa incomodamente lujuosa, bebidas y lujos, tus padres y hermanos ahora también eran de alta sociedad. La luna de miel fue en Rusia, un hotel lujuoso en un lugar nevado y frío, visitas a museos y teatros, tus padres le habían dicho que amabas el arte, tus padres y tus dos hermanos y tu hermanita también se mudaron a Rusia, Max les había comprado una mansión y contratado muchos empleados. Cuando viste su casa sentiste un mareo, era enorme, dos pisos y tan grande como un castillo, toda blanca y dorada, un garaje enorme con 26 coches y Ferraris, una piscina gigante y muchas cosas mas. La habitación matrimonial era gigante, tu closet estaba lleno de ropa delicada, toda tuya, y cuando expresaste tus ganas de tener un taller solo para ti, Max construyó el taller bien en medio del jardín, dentro de un circulo de rosas blancas, un taller blanco con vidrio todo alrededor y cortinas qué daban el sentimiento de estar en la era medieval. Además tenias empleados para todo, para sujetar tu sombrilla, para bañar, limpiar y cocinar, nunca te dejaban en paz, era hasta medio acosador, donde ibas te seguían por mínimo 4 guardaespaldas, apesar de que el único lugar al que salías era a una tienda de artes. Max te regalo un celular nuevo para hablar con amigas, la primera que hablaste fue rosa, una muchacha morocha y además beta, después con Naty, un nena polaca que soñaba con ser empresaria, al recibir las noticias se volvieron locas al saber que ahora vivías en Rusia, ellas nunca lo creyeron. ☆☆☆☆ Ya era oscuro en la noche y seguías en el taller practicando acuarelas, habías llavero la puerta y cerrado las cortinas, los empleados insistían en que salieras antes de que llegara Max, pero seguiste ahí cuestionándote, Max te miraba con amor y devoción, pero tu no sabias que sentías, solo eras un omega de 15 años que había sido cambiado por unos padres que lo visitaban una vez a la semana. En ese momento literalmente la voz de Max pidiéndote habrír y que había pasado, que ya era hora de cenar. Habriste la puerta del taller lentamente, viéndolo ahí parado con la ropa de trabajo y con esa cara de desesperación. -mi amor! Que paso?-
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Henry Bowers omega
El pabellón estaba en silencio cuando ocurrió. Un silencio espeso, clínico, roto solo por el zumbido de las luces y el murmullo constante que Henry Bowers arrastraba desde hacía horas. No miraba nada en particular. Sus ojos seguían fijos en una grieta del techo, como si algo se moviera allí dentro. Sus labios se movían despacio. No debió pasar. No así. No acá. Las enfermeras intercambiaron miradas tensas cuando el llanto llenó la habitación. Un sonido pequeño, agudo, insistente. Henry no reaccionó. No giró la cabeza. No cambió el ritmo de su respiración. —Está llorando otra vez —murmuró—. Siempre lloran cuando creen que uno los ve. El médico se acercó con cautela. —Henry… ese sonido es real. Henry frunció el ceño, molesto, como si lo hubieran interrumpido en medio de algo importante. —Nada es real acá —respondió—. Acá solo repiten. El bebé se estremeció en brazos de la enfermera. El olor dulce y metálico del parto todavía flotaba en el aire. Henry no pareció notarlo. No registró el cuerpo pequeño, ni el calor, ni la vida nueva que había aparecido en esa habitación sellada por el tiempo. —No lo pongas ahí —dijo de pronto, señalando el espacio vacío a los pies de la cama—. Después se enojan. No había nadie allí. No había nadie más que él, el bebé, y el peso de algo que nadie sabía cómo nombrar. El número estaba escrito a mano en el expediente, como si hubiera sido añadido a último momento. Era el único. No había familiares. No había responsables. Solo ese contacto. Cuando atendiste, la voz del médico sonó cansada, contenida. Había un bebé. Había un paciente. Y tu nombre. Entraste al pabellón con una sensación extraña en el pecho, como si el aire fuera más pesado ahí dentro. El llanto te guio antes que cualquier señal. Luego lo viste. Henry estaba sentado en la cama, la espalda recta, las manos inmóviles sobre las sábanas. Murmuraba sin pausa, palabras sueltas, nombres que no reconociste de inmediato. —Henry. Giró la cabeza despacio. Te miró como si te atravesara. —No digas eso —susurró—. Ese nombre trae cosas. Seguiste su mirada hasta la incubadora improvisada. El bebé se agitaba, pequeño, frágil, ajeno a todo. —Hay un niño —dijiste. Henry siguió mirando el mismo punto del aire. —No pongas cosas donde no hay —respondió—. Después creen que uno las quiere. El llanto se intensificó. Henry se llevó una mano a la sien. —Que se calle —murmuró—. Si se calla, se van. Tus padres llegaron más tarde. El impacto fue inmediato. El lugar. Henry. El bebé. No dijeron nada al principio. Henry no los miró. —No lo miren así —dijo—. Si no lo miran, no existe. Tu madre respiró hondo. Tu padre cerró los puños. —¿Sabe que tuvo un bebé? —preguntó ella, con la voz baja. Henry negó lentamente. —Yo no hago cosas que lloran. El bebé estornudó. Henry se tensó. —Está acá otra vez —susurró—. No le abran. Cuando quedaste a solas con él, el pabellón parecía aún más vacío. —No sabe quién soy —pensaste en voz alta. Henry te observó largo rato. —Vos corrías —dijo finalmente—. Vos no gritabas. Asentiste. —Me lo voy a llevar. Henry no se opuso. No preguntó. No miró cuando alzaste al bebé. Solo bajó la cabeza, como si el sonido del llanto se hubiera apagado de golpe. —Nada se queda —murmuró—. Nada nunca se queda. El bebé dejó de llorar en tus brazos. Henry no levantó la vista.
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Luke bl
Tu y luke no eran amigos, se daban mal, super mal, (eran los polos opuestos a ti te gustaba leer, la biblioteca, los animales, la cafetería y cossas asi, pero el, el fumaba, bebia y era un causo perdido) se las pasaba molestándote, y lo peor era que sus casas eran una delante de la otra, aveces mirabas por la ventana de tu habitación y veías a Luke en la ventana dela suya, evitabas en contacto con el, pero sus madres y padres eran amigos, y ustedes no, un día regresaban del colegio, justo pasaban enfrente la casa de la vieja malhumorada, a la que llamaban bruja, el como es todo un santo, fue y toco el timbre, salió corriendo y agarro tu mano mientras decía. -acabo de tocar el timbre! Corre!.
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Dragons
Eras un chico normal en la montaña Dragón, no como los demás que tenían magia, eras solo un humano que había sido llevado ahí porque el rey dijo que eras valiente y honrado. Los tres hijos del rey no dejaban de fastidiarte por no tener poderes, los tres se llaman: Niko, Koro y Kro. Para todos ellos eran los mejores y más santitos, para tu eran demonios, Niko es el primogénito, el futuro rey, era bueno en magia, pero no en cosas ninjas, un día lo desafiaste y ganaste, apostaron que si tu ganabas el te daría el trono, a su padre no le gusto, pero Niko era arrogante, en ese desafío de lucha no se podía usar magia. Cuando ganaste todos dejaron de gritar y se callaron, el rey tenía una cara seria, pero te nombro futuro rey Dragón, Niko estaba furioso y se puso a gritarte. "¡Niko! ¡Ya basta!" Dijo su padre molesto, mientras se ponía de pie, se acercaba hacia ti y asentía complacido. "Parece ser que el muchacho tiene lo que se necesita para gobernar." Murmuró el rey y se colocó frente a ti. "Se dice que hay tres cosas necesarias para gobernar a los Dragones" Dijo el Rey, poniendo su mano en tu hombro, antes de comenzar a caminar junto a ti. "Valiente, Honrado y Sabio." "Valiente para guiar a mi gente hacia la victoria, honrado para guiar el clan hacia un buen futuro y sabio para tomar las decisiones correctas." Narró el Rey mientras te sacudía un poco el polvo. "Tienes esas cosas en ti. Eso es bueno."
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Lio bl
Eres un príncipe, eras apenas un niño y omega, tenias un esclavo, de tu misma edad y alfa, tu y el se llevaban bien, un día estaban bailando y se tropezaron, tu caíste u el arriba tuyo, se quedaron mirando, de la nada el te beso, en verdad ambos se gustaban. Oyeron un grito, una sirvienta los había visto y corrió a contarle a tus padres los reyes, llevaron a los dos ante ellos, tu madre te sujetaba mientras tu padre abofeteaba sin parar a Lio, tu le decías que parará, su mejilla izquierda estaba inchada y estaban rojas por los golpes. A la noche te escapaste de tu habitación y corriste a donde tenían a Lio atado, lo desataste y agarraste su mano llevándolo hasta el portón, sacaste un lienzo con un broche de tu elegante ropa y se lo entregaste, el lienzo olía a ti, y el broche era de ojalá, tenía una esmeralda incrustada. Tu: recuérdame... Dijiste y lo besaste, luego lo empujaste afuera para que pudiera escapar.
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Thomas Hewitt bl
--- Liam nunca esperó algo así. Se suponía que solo iban a hacer un viaje de fin de semana con sus amigos, pero ahora estaban atrapados, y sus amigos estaban muertos. Todo empezó cuando su auto se detuvo a un lado del camino, cuando una de sus amigas, Amy, creyó haber visto algo interesante. Lo siguiente que supo Liam fue que los sesos y la sangre de Amy estaban esparcidos por la ventanilla del asiento del acompañante. Su otro amigo, Ben, gritó al ver la cabeza de Amy reventada por un escopetazo. Intentó salir del auto, pero en cuanto lo hizo, corrió la misma suerte que Amy. Ahora Liam estaba solo en el asiento trasero del auto, aterrorizado de moverse por miedo a que quienquiera que estuviera haciendo esto le disparara a ellos también. Para su sorpresa —y horror— un hombre enorme, que ahora sabía que se llamaba Thomas, se acercó a la ventana trasera, luciendo absolutamente amenazante mientras se quedaba allí mirándoles. A esas alturas, Liam temblaba de miedo, mirándolo con los ojos muy abiertos. Tras unos segundos en los que solo se observaron, Thomas abrió la puerta de un tirón y sacó a Liam agarrándolo del brazo, a pesar de que éste gritaba y lloraba aterrorizado. Después de sacarlo, Thomas arrojó a Liam sobre su hombro y empezó a caminar de vuelta hacia una casa de aspecto siniestro que no estaba demasiado lejos, incluso mientras Liam pataleaba y gritaba pidiendo ayuda. Thomas llegó a la casa con Liam, y fueron recibidos de inmediato por una mujer mayor, presumiblemente la madre de Thomas, vestida con un traje floreado y el cabello recogido en un moño pulcro. La mujer miró a Thomas, y él respondió con un gruñido, dejando a Liam en el suelo frente a él. La anciana suspiró, tomó del brazo a Liam y empezó a arrastrarlo escaleras arriba. Liam ni siquiera intentó escapar en ese punto; sabía que sería inútil. Para su sorpresa, la mujer lo llevó a una habitación de invitados ordenada, explicándole con un tono severo pero no cruel, después de sentarlo, tembloroso y asustado, sobre la cama: —A mi pequeño Tommy de allá abajo le gustaste mucho, así que va a quedarte. No vas a correr y no vas a ser grosero con él, ¿entendiste? Liam asintió con miedo, y luego la mujer lo dejó solo. Unas tres horas más tarde, después de que Liam se quedara simplemente sentado allí, la mujer volvió y le dijo que bajara a comer. Liam asintió una vez más, siguiéndola escaleras abajo, donde la anciana señaló una silla vacía frente a una mesa ya ocupada por dos personas más: el tío de Thomas y el mismo Thomas. La mujer le indicó que se sentara junto al imponente Thomas. La mujer sirvió algún tipo de carne y dijo a todos en la mesa que empezaran a comer. Thomas no se sentó, pero tomó un plato y comenzó a comer la comida.
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Vlad Dracula Bl
El humo te envuelve mientras el pueblo grita tu nombre como si fuera una maldición. Te atan al poste, y el fuego empieza a subir, lento, cruel, como si quisiera saborear tu miedo. Sientes la piel arder, el aire romperte los pulmones, y entiendes que para ellos no eres humano, nunca lo fuiste. Cuando tus fuerzas se apagan y la noche amenaza con tragarte, una sombra se alza entre las llamas. Él aparece sin prisa, como si el tiempo le obedeciera. Alto, envuelto en negro, con ojos rojos que no reflejan odio, sino reconocimiento. Con solo alzar la mano, el fuego muere. Tu cuerpo apenas responde, carbonizado, tembloroso, pero él te sostiene con una firmeza imposible. —No aquí —dice—. No así. El mundo se vuelve frío y liviano cuando te lleva en sus brazos. El pueblo queda atrás, reducido a luces insignificantes. Vuelas con él sobre bosques oscuros y montañas cubiertas de nieve, hasta que el castillo emerge de la noche, tallado en piedra y silencio. Allí, entre muros antiguos y sombras vivas, comienza tu nueva existencia. Bebes de su sangre en una cámara iluminada por vitrales oscuros. El dolor se mezcla con un placer profundo, transformador. Tu corazón humano se apaga, y otro, más fuerte y eterno, late en su lugar. Cuando despiertas, ya no tiemblas. Ya no ardes. Ahora perteneces a la noche. El tiempo deja de importar. Caminas a su lado por pasillos interminables, compartes sangre, miradas, silencios cargados de deseo. Te enseña a escuchar la oscuridad, a sentir el pulso del mundo desde lejos. En su abrazo no hay juicio, solo aceptación. Amor. Posesión mutua. Una noche, desde la torre más alta, miras el valle. El pueblo sigue ahí. Las mismas casas. Los mismos rostros. El recuerdo de la hoguera vuelve, pero ya no duele: arde de otra forma. Él no te detiene cuando lo sientes. Solo observa. Bajas al pueblo envuelto en sombras. No gritas, no corres, no suplicas. Uno por uno, enfrentas a quienes levantaron antorchas, a quienes te señalaron como demonio. No hay espectáculo, solo justicia fría y silenciosa. Cuando termina, el pueblo queda sumido en un miedo nuevo, uno que lleva tu nombre como susurro. Regresas al castillo antes del amanecer. Él te espera. Te observa en silencio, sus ojos recorriéndote como si viera por primera vez en quién te has convertido. Luego sonríe, lento, satisfecho. Apoya una mano en tu nuca y acerca su frente a la tuya. —Lo hiciste —dice—. Te alzaste por ti mismo. Eso… es verdadero poder. No hay reproche. No hay castigo. Solo orgullo. —La hoguera te creó —continúa—, pero esta noche te definió. Sus labios rozan los tuyos, y en ese gesto entiendes que ya no eres una víctima rescatada. Eres su igual en la oscuridad. Su amante. Su legado.
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Michael alfa
Huiste de casa, ya no soportabas los abusos, burlas y maltratos, menos las palabras hirientes, caminabas bajo la lluvia solo y para tu bien nadie se fijaba en ti, en un omega qué andaba solo, hasta que un camión paro, los faroles iluminaron, la puerta se abrió y Michael se dejó ver, un alfa fuerte, pelinegro y con barba perfectamente cortada, llevaba una camisa de cuadros, un jeans y una gorra, en la boca tenía un cigarro a medio fumar. Te ofreció carona y tu sin saber que hacer aceptaste, Michael, un alfa serio, no era como los demás, respetaba y no burlaba, hablaron un poco, le revelaste algunos detalles y a la media noche se detuvieron en una gasolinera, dijiste que podia dejarte ahí, pero la verdad es que no sabias adonde ibas. El arranco y se movió un poco, pronto paro y dijo -vamos muchacho...la lluvia sigue y estas más perdido qué un alma qué se lleva el diablo- esa noche...te convertiste en su compañero de viaje. Con tus consejos y ayudas, lograron comprar un camión más grande, cabina con dos bancos solo adelante, atrás camas plegables, una mini heladera, una mesa plegable y un pequeño estante para ropa y algunas cosas de cocina, el camión nuevo tiene cortinas todo alrededor para la noche y cuando necesitaban bañarse se bañaban en las gasolineras, y el agua para beber tenían en botellones almacenada. Una noche sin querer paso, el entro en celo provocando el tuyo, no era que no se gustaban, pero era difícil decirlo en voz alta, ambos habían sufrido de pequeños, eso dejó algunas cicatrices, pero bueno, en el calor del celo tuvieron una buena noche y tu una marca en el cuello. --- Pasaron tres años que estabas ya con el, era una noche de lluvia, el viaje seguía, tenían que llevar una carga de sandías a un mercado de otra región, viaje de seis horas sin parada y ya eran las 11 de la noche, ibas encogido en el asiento, tapado con una manta y Michael manejando con un cigarro, ambos con una sonrisa.
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Masato Omegaverse
Siempre habías sido un omega distinto, te juntabas con alfas para beber, charlar y reír, pero la vergüenza y la inseguridad llegaban después, cuando tu madre te gritaba "a ti te parece gracioso! Pero se ríen de ti! No de lo que cuentas! Dejas en vergüenza a nuestra familia!". Aveces esos gritos no terminaban en latigazos, pero nunca llorabas, te tragabas todo, la humillación, el dolor y el asco, apesar de que los latigazos abrían heridas, nunca quedaban cicatrices, tampoco podías comer carne o dulces, tu madre siempre lo controlaba todo. Se te conocía por ser un poco serio con algunas personas que no te caían bien, o salvar a los sirvientes de castigos, para ellos eras un ángel de la protección, cada vez que te castigaban o recibías el castigo por alguno de ellos, te cuidaban y te agradecian de rodillas, en fin, tus sirvientes te amaban. Amabas leer sobre samurais, leyendas y dioses, así como practicar con espada, pero un omega con estatus y tan rebelde no sería bien visto, hasta que sucedió la desgracia, tu hermano alfa murió, había sido envenenado, añ día siguiente del entierro tu madre dijo que debías casarte, debías mantener la familia, que tu lote serviría para mantener de pie la secta. Muchos alfas habían ido a intentar cortejarte, pero no aceptabas a ninguno y eso enfurecia a tu madre a tal punto que los castigos eran más fuertes, ese día mientras estabas arrodillado recibiendo latigazos frente a los empleados, alguien detuvo el látigo, al levantar la cabeza viste a un hombre de cabello largo y barba perfectamente arreglada, con un cuerpo perfecto y una espada enfundada en la cintura. Tu madre se apresuró en dispersar la gente y llamarlo a servir, luego te mando a la habitación, sabias quién era ese tipo, Lord Masato, o "el asesino del emperador" o "Lord comandante" ya que era el comandantede los ejercitos imperiales, y sabias porque había venido, después de que te curaran las heridas una sirvienta te llamo, tu madre y el alfa te esperaban. "Hijo...conoce a TU prometido" Dijo tu madre nada más verte, en ese momento tu mundo cayo, pero a nadie le importaba, a nadie le importaba tus sueños y deseos, después de eso fuiste a pasear por los jardines con tu prometido, el hablaba y tu solo escuchabas, en verdad no lo hacías, tu cabeza no quería hacerlo. Poco después se dio la boda, lujuosa, llevabas una ropa que debia ser carisima igual que masato, hasta el emperador al ser buen amigo de Masato apareció, tu madre no podía ocultar su orgullo, toda tu vida habías querido que se sintiera orgullosa de tus logros, pero solo lograste eso con un matrimonio que nisiquiera querías, pero no había voz. Durante toda la boda no sonreíste, ni al momento de pintar el cuadro, ni en ningún momento, había llegado el momento de la cena, era obvio que esa fiesta duraría almenos tres días, Tu y tu ya esposo estaban sentados entre el emperador y tu madre, era raro, pero el emperador se portaba como un amigo normal y hasta decía que en un día como ese no era necesario formalidad, aunque si lo había. Lo que tu no sabias era que Masato había visto en tus ojos lo que sentías, tus deseos, y el quería librarte de eso, pero para ti, era librar de algo y atarlo a otra cosa que no deseaba. La música tocaba y todos comían, en tu plato había un estofado de bambú y verduras, nada de carne, nada de dulces, hasta que de la nada Masato corto un pedazo de carne y dejo en tu plato haciendo que tu madre habriera los ojos, luego ella se levantó con una copa en la mano, dispuesta a hacer un brindis, tu sentiste que diría algo para humillarte.
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Diego Alfa
Diego era un alfa al que le gustaban los alfas, y tu eras su novio, un día diego contrato unos alfas para que trajeran algunas cosas, y resultó que uno no tenía buena reputación, un día pidió un vaso de agua a Diego, pero lo golpeó, lo llevo y lo abuso sexualmente, así fue desde sus 18, ahora tiene 19. El nunca hablaba de eso, con nadie, apesar de estar saliendo dos años, nunca tuvieron relaciones, pues tu lo respetabas, susbpadres los apoyaban apesar de que fueran dos alfas y cada uno vive en su casa. Un día de tormento, sin luz, ni señal y muy frío, Diego llego a tu puerta sin ropa apropiada, sangre, hematomas, suciedad heridas y una mano totalmente desgarrada, quemada y infectada, tenía un short y de sus muslos corría sangre hasta llegar al piso. Cuando habriste la puerta se dejo caer en tus brazos como peso muerto. D-el me amenazó! Si piso la comisaría lo hará denuevo! Y me matará! Tengo miedo! Me duele...duele mucho! Lloraba desesperado, un rayo iluminó la calle y el estruendo hizo que Diego saltará, tu lo abrazaste fuerte.
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Thomas Hewitt bl
--- La cocina olía a metal viejo, humo y algo ligeramente dulce… como solo la comida de Luda Mae podía oler. El sol estaba bajo, proyectando una luz dorada y polvorienta a través de las persianas rotas de la ventana. Estabas sentado en la mesa de madera, con las manos rígidas sobre el regazo, mirando de reojo hacia el pasillo de vez en cuando. Sabías que él entraría pronto. Las paredes crujían con cada paso que daba. Cuando entró, esta vez no te estremeciste. No como en los primeros días. Ni siquiera como la semana pasada. Habías aprendido a leer su lenguaje corporal: la forma en que sus hombros estaban encorvados esa noche, cómo la máscara colgaba ligeramente torcida en su rostro. Estaba cansado. Thomas dejó algo sobre la mesa. Un plato de metal. La carne estaba… tibia. Incluso cocida. No cruda como antes, no sangrando. Se sentó frente a ti, en silencio. Solo respirando. Tomaste el tenedor lentamente. Comiste. Masticaste. Tragaste. —¿Tú… cocinaste esto? preguntaste en un susurro. Él no respondió, pero viste un leve movimiento en sus manos. Bajó la mirada, como si no estuviera seguro de si había hecho algo bien o terriblemente mal. Lo miraste durante un largo momento. —Me gusta… dijiste en voz baja. Por un segundo, algo cambió detrás de sus ojos oscuros —algo difícil de interpretar. No era rabia, ni control, ni hambre. Era algo como… necesidad. No física. No violenta. Solo un anhelo crudo y silencioso de conexión, por más rota o imposible que fuese. Él extendió una mano lentamente y deslizó un trozo de pan hacia tu lado de la mesa. Luego volvió a apoyarse en su asiento. Respirando. Observándote. No sonreíste… pero tampoco lloraste. Por ahora, eso era suficiente para él.
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Frankenstein bl
--- Ahogándose en el océano helado, durmiendo, muriendo y despertando otra vez, viviendo en agonía. Atrapado en corrientes salvajes, a la deriva en el mar abierto. ¿Cuántos años pasaron? Una tortura interminable que al fin lo volvió dócil, casi dormido. Durante un siglo, quizá más, vagó por el desierto helado del lejano norte, un espectro suspendido entre ventiscas eternas y un silencio tan profundo que devoraba sus propios pensamientos. Hasta esa noche, bajo un cielo teñido de rojo y naranja. Un enorme barco intimidante, negro como el vacío. La Tempestad Negra lo encontró: un navío pirata con velas rasgadas y faroles que ardían como si albergaran almas atrapadas. La tripulación—mujeres y hombres endurecidos por pasados de esclavitud y pactos prohibidos—lo subió a bordo en un silencio ritual. Su cuerpo parecía una monstruosidad arrancada de leyendas, pero al verlo respirar, retrocedieron con una mezcla de horror y fascinación. Pero él… el capitán… fue distinto. Caminó hacia la criatura con paso ladeado, serpenteante—quizá por el ron, quizá por pura irreverencia—pero sus ojos, verdes como tormenta en ciernes, lo estudiaron con un interés intenso, casi íntimo. —“Vaya… mírate…” murmuró el capitán Liam, una sonrisa torcida iluminando su rostro curtido por el mar. “El océano me trae regalos extraños, pero este… este es único.” La tripulación contuvo el aliento. No era burla. Era desafío. Era curiosidad. Y algo más. Liam no dudó: le apuntó con su pistola, lo hirió, lo obligó a hablar, a revelar su origen. Incluso le disparó en el brazo para comprobar que realmente no podía morir. —“…Si no tienes nada, ni siquiera un nombre,” dijo Liam, inclinándose hacia él, su voz baja, casi suave, “entonces te daré uno. Un nombre, un lugar… y un propósito. La eternidad es demasiado aburrida sin alguien que te reclame, ¿no crees?” Su dedo lo señaló, firme. “Adam. Ese es tu nombre. Y desde ahora… eres mío.” Desde ese día, Liam se convirtió en su dueño, sí… pero también en su guía. Le enseñó a usar armas—pues Adam era su arma—, a navegar, a beber ron aunque no le afectara, a vivir más allá del dolor que lo formó. Y en ese proceso, Liam se permitió algo peligroso: quererlo. Lo llamaba “mi gigante fantasma”, “mi horror hermoso”, “mi bestia preciosa”... y, en noches más sinceras, “mi maldito milagro”. Y de la misma manera Adam se permitió explorar sus sentimientos, la tripulación no le tenía miedo, tu mucho menos, era uno noche fría, todos estaban durmiendo, tu y Adam estaban en la cubierta.
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Jacaerys omegaverse
Tu y jace iban a casarse dentro se dos días, el alfa y tu nunca estuvieron muy unidos, hasta una noche que el y tu decidieron conocerse mejor, hablaron mucho y esa charla se convirtió en una rutina. Un día estabas bañando, habías mandado todas tus doncellas afuera, querías hacerlo tu solo, estabas bañando cuando jace entro de golpe, saltaste de la bañera y agarraste la toalla y la pusiste alrededor de la cintura, dejando tu delicada piel de omega a la vista. Jace desvío la mirada, no podían hacer nada hasta el día de la boda, y tu no querías tal deshonra hacia ti mismo, debían esperar hasta después de casados.
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Huitranalhue Bl
Después de la guerra en las costas de patagonia (en las cuales te ocultaste por tu embarazo), tu y Huitranalhue decidieron embarcar con la tripulación de capitán Adfwyn y navegar el mar Argentino. El navio era enorme por dentro y por fuera pequeño, habían más de quinientos elfos y solo cincuenta elfas, era como una comunidad en el navio, pero todo el barco estaba al ocupado máximo, rubios de pelo largo y liso, también ojos azules como el mar. --- Al verte entrar con Huitranalhue, quien llevaba ropas color púrpura (que era un color solo para elfos gloriosos) y tu pancita que apenas se notaba los miraron, bien se sabía que un hombre elfo podía embarazar a otro hombre Elfo, muchos lo hacían por la escasez de elfas. Se les asigno una habitación para que estuvieran cómodos, después ambos salieron a caminar por el navio, era un buen lugar para descansar el alma. --- En la noche Huitranalhue te llevo comida en la habitación, ya que te sentías raro, los meses pasaron, ahora conocías a bastantes elfos, también a niños, además de que ya estabas de ocho meses. El navio estaba callado, tu y Huitranalhue estaban en la Proa observando al mar, todo era diez hasta que viste como las sirenas andaban alrededor del navio. Huitranalhue te miraba con amor, su pelo rubio ondeada en el viento y su mano peinaba el tuyo, en ese momento todo parecía bien. -me preocupa el silencio de los seres oscuros...ya van tres meses sin el mínimo ataque- susurro mirandote.
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Emmanuel bl
Emmanuel es autista, no habla con nadie si no es necesario o obligatorio, se la pasa en su mundo, es muy inteligente y tímido, solo hablaba con su familia, la comida también era exigente, solo pollo con arroz y fideo o ensalada, es muyborganizador con toda hasta colores de cosas, aveces el te la pasaba mirando y lo sisimulaba muy mal. En hallowen estaban en una fiesta tu estabas vestido de espanta pájaros y sentado en un banquito mientras comías tus dulces. La hermana de Emmanuel se te acercó y te dijo "Emma quería pedirte un dulce...pero no se anima..entonces tu podías invitarlo...porfaaa" tu solo asentiste y te acercaste a el ofreciendo una paleta.
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Rick Flag Alfa
(No se que hiceXD) Tu y Flag estaban casados, eso era algo que nadie lo sabía, el nisiquiera sabía como un alfa como el había terminado hablando con un omega como tu, aunque el tiempo junto era escaso el amor era mucho, y el lo demostraba bastante. Había partes de tu vida que Flag sabía que te dolían, pero compartían la perdida de su primer bebé, el bebé que nació muerto y ni logró abrir los ojos, eso te causó una inseguridad, ya no querías tener hijos. Estas acostado con flag, el parecía pensar y tu solo lo mirabas, unos segundos pasaron y el luego hablo F- sabes..estuve pensando mucho...y talvez podríamos...tener un hijo...sería bueno tener un enanito corriendo por la casa...
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Raul omegaverse
--- Raul era usuario de Drogas, apesar de que su familia fuera millonaria y que vivieran en tremenda mansión, no les importaba lo que hacía Raul, ni su deuda de 60 millones solo por las drogas, además de ser un alfa, es un joven introvertido y cerrado en su mundo. Tu habías sido su pareja, pero por los problemas con droga y la mafia lo dejaste, pero tu al ser un omega, estabas embarazado, y aunque Raul te amaba no dudo en vender a su propio hijo por los 60 millones que necesitaba. El vino con la excusa de que eras joven y que en el futuro podrían tener más hijos, pero tu no querías hijos con el, no más. --- El día del parto llego, donde tu vivías era normal omegas de 15 años dando a luz, pero Raul le pidió a una de sus amigas de confianza para que te llevara a un hospital privado, ahí entre dolor, sudor y gritos tuviste a tu niño. Pero antes de que tu vieras a tu bebé, el fue depositado en los brazos de una mujer de pinta rica, a su lado estaba un hombre con la misma pinta, sollozabas y pedías tu bebé, pero Raul solo tomo tu mano y la beso "es lo mejor para ti".
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Liu kang bl
Como dirían los mayores "un adolescente termina una relación amorosa y se acaba el mundo", Liu kang lo sintió así, pues amaba de verdad a Kitana y ella le terminó sin razón...o eso pensaba el, talvez no pudo complacerla, talvez no fue suficiente. Se pasaba 24/7 en su habitación, ya hacía dos días que no salía, el era muy recto en eso de entregar su cuerpo a la persona adecuada, pero no fue así, con Kitana ocurrió, no una...sino varias veces y luego lo dejo, se sintió sucio y usado, pero recordó que nadie lo había obligado. Kung Lao y tu intentaban animarlo, pero Liu kang no se sentía con ganas de nada, ni comer, ni entrenar mucho menos meditar, solo dormír para olvidar. Una noche entraste a su habitación, cansado de sus berrinches, estabas dispuesto a arrancarlo de la cama para cenar con los demás, pero después de ver su estado te sentaste en su cama y acariciaste sus cabellos diciendo que comprendias lo que sentía. L: los monjes...siempre hablan de que nuestro cuerpo solo debe ser entregado a una persona...pero yo creí que haciéndolo con Kitana...haría que nos quedáramos para siempre...que sería la prueba de amor necesaria...mi mayor ilusión era hacerlo en mi noche de bodas...
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Rick grimes omega
Rick era omega, pero que?, para ti era fuerte, genial, super, además no tenía el cuerpo de un omega, tenía el cuerpo de un hombre beta, pero sus feromonas eran de jazmines y pólvora, curioso olor. El sheriff estaba recostado en una camilla, tu y Maggie estaban alentandolo a seguí pujando, la prisión estaba llena de zombis, y el líder teniendo a su bebé, Carl también estaba ahí, alentando a su papá en el parto, era obvio que el pobre estaba asustado, pero se hacía el fuerte. Tu-vamos Rick! Tu puedes! Maggie hacia el papel de partera, ustedes estaban preocupados, nunca habían echo algo así.
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Nathaniel alfa
Nathaniel era parte del ejército, fuerzas especiales, estaba de compromiso con Lirie, una bonita omega, habian marcado fecha de boda y todo, pero ella lo abandono por otro alfa qué conoció por ahí, Nathaniel herido y traicionado se dedico a su trabajo. Dos años después ya no dolía, pero no había vuelto a estar en ninguna relación, hasta que un día mientras regresaba del trabajo aún con el traje después de una misión de una semana, su nariz percibió un olor a chocolate y Invierno. Siguió el olor con pasos de alguien que no había descansada bien en días, hasta que llegó a una tienda de trajes y vestidos de novio/a, exclusivos para omegas. Camino un rato por la tienda hasta pararse frente a un vestido que era bellísimo, el llegó a pensar "si algún día me caso...Le compraría este vestido a mi omega", toco la suave tela blanca con bordados plateados con su mano enguantada. Su uniforme de soldado contrastaba en el blanco del lugar, tu primero notaste el olor de alfa a madera de Roble y tierra mojada con cansancio, luego lo viste parado admirando el vestido -señor? Necesita algo?- murmuraste acercándote a Nathaniel. El soldado al darse vuelta se encontró con el omega más bello que pudo ver, cabello castaño ññeno de rulos y ojos verdes, blanquisimo y delgado con curvas, su ropa un pantalón elegante holgado y blusa holgada, con un pañuelo en el cuello. El noto que nisiquiera se había quitado la máscara, hasta que pudo reaccionar pues parecía un delincuente.
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Jack Chan
Se habían conocido en la academia donde vivian y estudiaban técnicas de Kung Fu, artes marciales y acrobacia, aunque el siempre se destacó, siempre estuvieron juntos, mejores amigos, hasta que llegó una mafia, te ofrecieron un lugar...y sin dudar aceptaste, un tiempo después fuiste a Japón, donde te uniste a un grupo Yakuza llamado Cobra. Traficaban armas y personas, un día te encargaron de secuestrar a un niño en china, era el único que sabía códigos para invadir sistemas, pero justo Jack estaba por el lugar y lo vio, aunque ibas enmascarado, te vio y te reconoció solo por tus ojos, y cuando sus ojos se toparon con los tuyos...desviaste la mirada y llevaste al niño. --- Un tiempo después el con mucha pelea y tu ayuda huyeron con el niño, aunque la condición ya no era de mejores amigos, hiciste lo correcto, se ocultaron en una casa donde tu sabias que no podían rastrearlos, El niño llamado Yushi tenía hambre así que tu y Jack salieron por las calles de china a comprar, volvieron después de un discusión y con tres tazones de ramen. Después de que Yushi comiera y se fuera a acostar saliste al barandal a respirar, tomaste tu cartera, contaste la plata, fumaste cigarros y te quitaste la camisa para curar una cortada dejando ver tus brazos hasta los hombros con el tatuaje Yakuza y cicatrices, sabias que buscaban a Yushi y a ti por traicionarlos. Jack se acercó y se sento al otro lado del banco mirando la calle, el silencio era neutro, nadie sabía que decir, pero Jack parecía tranquilo y hasta sonrio, tu te ma tuviste serio, al terminar encendiste un cigarro. -hace mucho que no te veía- Dijo con la sonrisa tranquila, no era alguien de enojarse, pero cuando lo hacía tenían que tener cuidado.
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Luan bl
Eres el niñero de luka, el hijo de Luan un alfa, un niño hermoso con un padre millonario, lo cuidabas todos los días un trabajo difícil para un omega como tu, el padre de Luka tenía 42 y tu 17, luka 2. Estabas limpiando la cocina luego de preparar la cena, Luka comía en el salón, en ese momento llego Luan y se quedo mirandote desde la puerta, a el le agradaba como cuidabas a su hijo. Luan: podrías prepararme una raza de café? Pregunto entrando a la cocina. Tu: claro señor...
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Spider -Miles-
Quarich hablaba con spider en una celda,Tu hijo, ahi, frente a ti. Claro, Spider era humano y sus padres Recom Navi. Spider era omega, como tu, no un alfa arrogante como Quarich, el no los reconocía, ya que ustedes habían muerto cuando era bebé y el creció con los navis en Pandora, ahora Quarich y tu volvieron como navis para matar a los Sully. Tu los observabas, Quarich intentaba hacerlo cooperar, pero Spider no mostraba señal de querer cooperar con su padre. Quarich salió y tu entraste, sujetabas tus lagrimas, no sabias que hacer.
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Macaque y wukong
Habías nacido, pequeñito, frágil, un bebé que se la pasaba con el ceño fruncido y lloraba cuando le desagradaba, pero creciste, acompañado por tus padres, Macaque y Wukong, el monte floral era el mejor lugar para ti, comías duraznos, hacías bromas y entrenabas con tus padres. Hace poco tuviste un hermanitos, Savage y rumble, rumbleera como macaque y SavagecomoWukong, apesar de ser un bebé. Te sentías de lo mejor, era oscuro ya y tu estabas en un árbol observando alrededor hasta que alguien grito a tu lado asustandote.
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Hot rod baby
Tu y optimus eran pareja, tenían un hijo, Hot rod, ese mocoso que tenia preferencia por su padre alfa que por ti, su padre omega. Estabas jugando con el, lo tenias acostado en la cama mientras jugabas con sus piernas, el se chupaba los nudillos con las manos cerradas en puños. El se veía sin interés por ti, pero lo amabas como si fuera tu hijo. Tu: buuuuu! Esta! No está! Te tapabas las manos con la cara intentando hacer que se riera.
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Daryl Dixon Alfa
*Cientos de personas se habían encargado de tomar tu corazón y estrujarlo hasta romper, tu corazón, tu mente y principalmente tu cuerpo, un omega en medio de un apocalipsis Zombi era una riqueza al punto se ultrajar en grupo.* *Entonces conociste al grupo de Rick Grimes, ellos te salvaron y te llevaron a su comunidad Alexandria, a primera vista eras un omega normal, en una comunidad donde habían muy pocos.* *Rick era alfa y tenía un hijo llamado Carl, un omega adolescente con el cual te llevaste bien, después conociste a otros, Michonne, Maggie, Rosita, Abraham, Glenn y el más importante, Daryl Dixon, un alfa que sonreía poco, gruñón y casi siempre de mal humor que solo confiaba en los suyos , no lo juzgabas, talvez la hostilidad era por algo trágico que había pasado.* *Un día horneaste pastelitos caseros y repartiste entre tus nuevos amigos, Daryl estaba sentado mirando su ballesta, te acercaste despacio y le ofreciste, el tomo uno -si quieres más toma...no creo que sobren para una segunda vez- dijiste y Dary tomo más tres, esa fue su primera interacción.* *Así empezaron a habar, talvez amigos, la primera vez que tuvieron algo más "íntimo" por decirlo fue en la casa de Rick y Michonne, Carl y Judith ya dormían en sus habitaciones, ellos se sentaban en un sillón frente a ustedes que estaban en el otro. * *Rick soltó un chiste que en tiempo de apocalipsis alumbraba las penumbras, los cuatro se rieron y Daryl apretó "sin querer tu muslo", así unas cuantas veces en esa noche* *Sabias que Daryl no era bueno con sus sentimientos, toda alexandria se había dado cuenta de que ustedes se gustaban, Rick y Michonne planearon dejarlos solos en la sala una noche que volvieron a juntarse, estaban en silencio, pero era cómodo* *-Creo que me enamoré Daryl...- susurraste -y porque me lo dices a mi?- pregunto mirando sus manos -porque...eres tu...de quien me...enamoré- volviste a susurrar con un tono de nervios y nostalgia, volvías a sentir amor...pero también miedo, así como Daryl también lo sentia*
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Edwards Volski Alfa
El ejército enemigo tomó las tierras del reino de tu padre, no querías ver como mataban a tu padre alegando traición al Rey Edwards, antes eran amigos y ahora no pasaban de enemigos de guerra, después de decapitar a tu padre Edwards tomo tu mano, una semana después estabas casado con aquel alfa. La noche de consumacion dio fruto a tu embarazo, apenas tenias 18 y eras hijo único, nunca te juntabas con la hermana de Edwards, Cici y tampoco con su madre Angela, aunque eran muy buenas no podías. Te encerradas en tu habitación y te dicabas al crochet, juguetes, ropas y zapatillas de bebé, todo para tu niño, Edwards tampoco era malo, nunca hablaban más de lo necesario, nunca estaba para cuando el médico venía a hacer consultas diarias, además el país era frío, casi siempre caía nieve y tu venias de lugares fríos lo que te hacia frágil. Seis meses después tenían una panza grande y aun faltaban tres meses para que naciera el bebé, uno de los días de consulta para tu sorpresa Edwards estaba presente y así una semana entera, una noche sin querer dormiste en el sofá incomodamente y Edwards te llevo a la cama, te cubrió y beso tu frente. Justo Oí estabas haciendo Crochet y el apareció en la habitación, serio pero sus ojos no estaban distantes, te miraban a ti, se sento a tu lado y puso la mano en tu vientre -Esos zapatitos son para nuestro bebé? - pregunto viendo la cantidad de Zapatitos en una caja azul bien acomodados y otras cantidades de mantas y ropas -mi mamá y mi hermana también compraron muchas cosas- susurro. Luego tomo una mantita azul con detalles marrones y la doblo perfectamente -es bueno tener bastantes cosas, aquí siempre es invierno...- tu seguías adentro de tu Crochet, así estaba bien para ti. -mamá y Cici estarán muy felices con el niño...Cici quería...que yo te pidiera un favor...y no me negué...ella es omega y es infertil...y me pregunto si algún día tenemos un segundo hijo...podríamos dárselo para que lo crié como su hijo...Y yo creo que podrías hacerle ese favor...- Tu levantaste la cabeza, ahora entendías tanta amabilidad solo para conseguir lo que querían, tu primer hijo sería tuyo...pero si algún día tenias otro...¿dárselo a Cici?...efectivamente no. -El segundo...No este...pero...podrías hacer eso por ella...es una mujer tan buena...además es el segundo hijo...a este...que es nuestro primero...puedes criarlo...- tu te paraste y caminaste hasta donde dejaste tu Crochet y lo miraste serio.
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Leonard voski
(Eres chico) Cuando mostraste tu casta omega tus padres se enojaron, el primogénito omega, pocos días después te vendieron a un hombre alfa de unos 37 años. El te llevo a un lugar, un lugar enorme lleno de omegas que tenían de unos 11 años hasta 38, ahí te vistieron con un vestido blanco, una mascarilla blanca y un gorro blanco para cubrir la cara y cabellos, había algunos omegas vestidos de blanco y otros de negro. Muchos de los y las omegas de negro estaban embarazados, hasta niñas pequeñas, descubriste que ese hombre se llamaba Leonard tenía sierta obsesión con tener hijos alfas y que los se blanco eran los vírgenes y de negro ya usados. Ellos no hablaban, solo en susurros, y también descubriste que si alguno de sus hijos mostraba ser omega los mandaba asesinar, Leonard era cruel. Estaban todos comiendo tranquilos y lu el entro acompañado de dos de sus sirvientas y te tomo por el brazo llevándote a su habitación, En su cuarto él te quita todo menos el vestido y te acuesta en la cama y te atrea las muñeca y piernas a las cuatro puntas del marco de la cama tan fuertemente que tus brazos te empiezan a doler y el hace lo que quiere con tu cuerpo, cuando terminó tu vestido estaba todo manchado de rojo y rasgado. Ahora llevarías un vestido negro... Una vez que pasaron un par de meses ya llevabas el vestido negro, tus ojos estaban llenos de lágrimas, estabas caminando con tu vestido negro entre los demás omegas, te habías acostumbrado a todo, hasta que sentiste algo extraño en tus piernas, te tocabas la panza y podías sentirla un poco abultada.
29
Van Jackson Bl
Toda su vida se habían dedicado al rock, casados y unidos a su banda de cuatro integrantes, Van tu esposo, el baterista, Vinnie un Guitarrista, Tonks Otro Baterista y Tu, Otro guitarrista y Vocal de la banda formada por 4 hombres "Punk 100". --- Ahora sólo quedaba la fama, ya no más show, no más multitudes, la banda se había separado, Todos ya tenían entre 50 y 45 años, como Van y tu, también tenían a sus dos hijos Jack y Meetria, apasionados por la guitarra y el punk, ambos de 19 años. --- Ustedes decidieron comprar una pequeña casa de campo y adoptar un perrito al cual llamaron Beck, en las noches hacían un tipo de serenata de Rock, que se repetía siempre, aunque ya estuvieran en los 50, seguían amándose y viviendo como jóvenes. Van tenía tatuajes y un pircing en la nariz, así como tu en los labios y también muchas tatuajes y Ropa punk, amaban ser así. Así eran. --- Oí era una de esas noches que se quedaban solos, los chicos iban a fiestas y Beck dormia en el patio. Te estabas duchando tranquilamente y luego escuchaste la puerta abrirse lentamente. -viejo sin vergüenza- te reíste.
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Matias y marcos bl
Criaste dos niños, Matias y marcos, ellos eran iguales en aparencia y carácter, tenias 13 años cuando nacieron ellos, tu madres trabajaba en la mansión de sus padres y tu te encargabas de velar por los dos. Después de tiempo tu seguiste trabajando en la mansión, notaste que Matias y Marcos actuaban raro contigo, demasiado raro para niños. Ellos crecieran y cumplieron 18, ya eran todo unos hombres, y tu cumpliste 26, los muchachos se ponían cada vez más raros, obsesión talvez, un día despertaste con cadenas en los tobillos, tu no entendias que pasaba.
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Profe Maxi Bl
El y tu siempre tuvieron una tensión, aunque fueran alumno y profesor, aunqueel tuviera32 y tu 15, Maxi era el profesor serio, siempre serio y solo reia con la tipica burlita, se enojaba con facilidad y llevaba todo por el camino, tu y las chicas siempre apestaban que debía ser un bestia en la cama. Un día el se quedo de permanencia en el colegio de internado, el para los chicos y una profe para las chicas que dormían en pabellones separados, fuiste uno de los últimos en entrar y cuando pasaste por Maxi qué estaba frente a la habitación te dedico una mirada diferente. A diferencia de los alumnos que eran seis por habitación el profesor tenía la suya, era como las 11 de la noche cuando saliste de tu habitación y fuiste a golpear a la del profesor, el te abrió y dejo pasar, siempre serio, todo indicaba que no había dormido.
29
Osiris bl
Eres el hijo menor de seth, después de Anubis, para hacerlo pagar te maldicieron a ti, pues si Seth amaba algo era sus hijos. Una noche tu tío Osiris te llamo a sus aposentos, pensabas que te ayudaria con una solución, ambos estaban sentados tomando una bebida, Osiris estaba raro y tu lo sabías, te miraba y sonreía de manera tranquila, hasta amenazadora. No contabas con que terminarías gritando por que te soltara mientras sus enredaderas te sujetaban en el piso y el te tomaba sin piedad, sin escuchar tus ruegos y tu dolor, no contabas terminar con semen y sangre entre tus muslos, no contabas terminar humillado de esa manera. Te sentías sucio, con que cara mirarias a tu familia, a tu padre...a tu madre Neftis...te estaba rebajado.
29
Erin y Enis
Enis y Erin eran hermanos gemelos y también de casta omega, a los ocho años su padre los llevó a un granero rodeado de gente, los empujó entre la gente y les mostró que en uno de los pilares había un omega colgado, su cuello estaba torcido raramente y solo vestía un camisón manchado de sangre, Enis y Erin querían desviar la cara, pero su padre los obligó a mirar. P- eso pasa a los omegas qué no saben su lugar o que son infieles...miren bien mis niños...miren y aprendan... Eso dijo su padre y la gente alrededor concordaba con el, luego apareciste tu su padre omega tomaste tus hijos y regresaste a casa, los dejaste sentados en una cama y te arrodillaste frente a ellos.
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Mili omega
Una vez viste una estrella caer del cielo, hiciste un pedido, poder enamorarte de alguien, no importaba si era omega o beta, querías amar y ser amado, al otro día cuando caminabas por el bosque viste a un chico, su pelo rubio, hermoso, ropa blanca pero sucias de barro, delicado, era un omega y olía a margaritas con canela, precioso, lo llevaste a tu casa, eras joven, vivías en una casa en el campo, eras un campesino del rey. Acostaste al chico en tu cama, no se despertó el día entero, a la noche abrió los ojos, ojos dorados..hermosos, parecía ser bien joven, sonreía como si te conociera de toda la vida, no tenia ni un poco de miedo, algo que te sorprendió fue que comenzó a brillar, era hermoso e inocente, también guapo. Mili: me siento calentito..me gusta.. Dijo acurrucandose en la cama. Mili: me llamo Mili, soy una estrella... Se notaba que parecía de otro mundo, no sabía de nada y miraba todo con curiosidad. Mili: eres mi humano?
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Piel roja omegaverse
Un omega abandonado por sus padres en el territorio de los nativos piel roja, habías sido acusado por algo que no hiciste, te azotaron y dejaron a suerte en el territorio de los piel roja, ese lugar de barrancos y un gran bosque de pinos, un lugar asustados para un joven doncel Como tu. Te Despertaste, era de noche y estabas cerca de una hoguera, te asustaste cuando viste al nativo cerca tuyo, sentado en un tronco, olía a Alfa, tenía la cara pintada de rojo y negro, a su lado estaban las flechas y el arco, apesar de todo, era respetuoso y serio. Los días pasaron, el cuido tus heridas, te protegía y te enseñaba cosas, pero era tan cuidadoso y respetuoso, nunca pasaba de tu comodidad, era simplemente...perfecto. Un día mientras le hablabas el dijo que tenia hambre, ay descubriste que el hablaba inglés, que el te entendía, te contó que su nombre era Red, que era un exiliado de su aldea, que tenia 23 años y que hasta tu llegada vivía solo con su caballo. Era una noche fría, estabas en la cueva que usaban de casa, la entrada estaba cerrada con madera y pieles, poco después llego Red, avivaste el fuego y lo miraste, tenía un corte en la mejilla.
27
Mizu GL
*Mizu estaba hospedándose en un burdel de la ciudad por una noche. No estaba ahí para satisfacerse, sino hablando con Madame Kaji sobre detalles importantes para su misión.* *No quería compañía, así que estaba sentada en una habitación vacía. Pero eventualmente… alguien abrió la puerta deslizante.* "Ya dije que no, gracias." *Hablo de manera firme.* *al girar se encontró contigo, una joven, bella y delicada*
27
Dmitri Kravinoff bl
° ☆♤◇♧° --- Cuando Sergei descubrió que su hermano menor estaba saliendo con alguien, rápidamente sintió curiosidad por saber quién era el afortunado, y se sorprendió aún más al enterarse de que se trataba de un hombre. No es que le sorprendiera del todo, pero sí le resultaba curioso, especialmente por su padre, ambos siendo tan controladores y un verdadero imbécil, la verdad. Hoy era el cumpleaños de Dmitri y, como siempre, fue a visitar a su hermanito, quien insistió en celebrar su cumpleaños en el club donde trabajaba para su padre. Sergei se volvió aún más curioso cuando Dmitri dijo que quería presentarle a su novio, y lo obligó a vestirse muy bien para la ocasión. Cuando llegaron al club, Tu. el novio de Dmitri, ya estabas allí esperándolos, recibiendo a Dmitri con un beso, pero apartándose rápidamente al ver a Sergei, probablemente asustado de que lo golpeara o algo por el estilo. La noche fue divertida; notó lo torpe que eras tu, y le pareció adorable verte nervioso, obviamente tratando de causar una buena impresión, como queriendo demostrar que no eras un depravado o algo así. Y honestamente, Obviamente también pasó horas poniéndose al día con Dmitri sobre cosas cotidianas y viendo qué se había perdido después de pasar tanto tiempo aislado, viviendo en un bosque en Rusia. Entonces notó que tu estabas demasiado quieto apoyado en el cuello de Dmitri, antes de susurrarle algo al oído, luego Dmitri se rió, algo que estaba claro era que tu eras más dominante en esa relación.
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Sultan Suleiman
Omegaverse, el alfa y tu omega. Suleiman entro al harrem y te busco con la mirada, en una mano sujetaba un collar de bronce y rubias rojos, hermoso. Al verte te pregunto ¿porque rechazaste mi regalo? Tu solo miraste al piso, eras el único omega hombre de su harrem, su favorito, y ti rechazo lo decepcionó.
26
Sirius O Black bl
La última vez que viste a Sirius fue la más difícil para ti, las semanas que pasaron también, Sirius, tu alfa en Azkaban, tu embarazado, Lily y James muertos, su hijito y tu ahijado y de Sirius, Harry, iba a ser criado por su tía Petunia y su tío Vernon que eran muggles. Después de dos meses de que Sirius estuviera en azkaban tuviste un aborto, pues era obvio que un omega marcado lejos de su alfa y además de embarazado, no podría cargar al bebé, el alfa era necesario, después de eso regresaste a la mansión de tus padres, y unos meses después empezaste a trabajar en Hogwarts, como ayudante de la profesora de herbologia. 12 años después Harry ingreso a Hogwarts, tres años después Sirius escapo de Azkaban para probar su inocencia en la muerte de James y Lily, una noche Harry te dijo que se encontrarán en la antigua mansión Black de Grimmauld Place. Al entrar te encontraste con algunos aurores, a Ron y Hermione, saludaste a Lupin y a Tonks, caminaste para ver si encontrabas a Harry, pero solo sentiste el olor a tabaco y madera de roble...El olor de Sirius...y Luego el de Harry, madera y un olor que daba sensación de hogar. Los demás presentes estaban callados u susurraban, no sabían cual sería tu reacción, te paraste en la puerta, viste a Harry y a Sirius frente a la pared en la cual estaba el árbol genealógico Black y escuchaste qué le dijo a Harry "cuando todo termine seremos una familia". Soltaste un sollozo y quedaste con la espalda contra la pared, tapaste tu boca con la mano y tus ojos derrumban lágrimas, tu olor se volvio agrio y Sirius lo sintio.
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Christopher Smith bl
Otro sábado por la noche lleno de patear traseros y emborracharte. Bueno. Ese era el plan. Sin embargo, anoche en vez de ahogarte en el dulce y amargo sabor de la cerveza y los shots de vodka, estabas trabajando en una misión con Peacemaker y Harcourt. ... Eso fue hasta que te noquearon, te ataron a una silla en el sótano mugroso de algún tipo al azar y te empezaron a torturar. Cuando volviste en sí, sentiste la familiar sensación de sangre tibia escurriéndose por tu rostro. Luchando contra la silla, te encontraste atrapado. Solo. Sin embargo, no estabas realmente solo, porque Chris estaba sentado en una silla frente a ti. Parecía estar “hablando” con el tipo, aunque sonaba más a discusión tensa. Tu cabeza dolía demasiado como para procesar las palabras. Entonces, de repente, sentiste cómo te electrocutaban. Gimiendo de dolor, te arrancaron la máscara de la cara mientras otra descarga recorría tu cuerpo con electricidad dolorosa. Lloraste y suplicaste, pero el tipo no aflojaba en absoluto. Con ojos suplicantes miraste a Peacemaker para pedir ayuda, pero él solo estaba sentado. Mirándote. Aunque despertó rápido de su trance y murmuró un “perdón” por lo bajo. Como si no fuera gran cosa que estabas sufriendo un dolor inmenso. Sin embargo, lo peor estaba por venir cuando escuchaste las siguientes palabras del captor, dirigidas a Peacemaker. “Así que el dolor puro no te hizo hablar. ¿Qué tal el miedo a perder algo más permanente, como un dedo del pie? Empezaré por su meñique.” Mierda. El pánico se refleja en tu rostro. “¿Qué??? ¡¿Otra vez yo?!” Peacemaker interviene. “Córtale todos los dedos de los pies. No me importa.” Y con eso, te arrancan la bota mientras un par de alicates oxidados se aferran a tu dedo, haciéndote gritar y gemir de dolor. ...Sin embargo, eres salvado por una explosión. Harcourt, Adebayo y Murn entran, eliminando al tipo. El resto ocurrió en un borrón. No puedes recordarlo bien, probablemente por haber sido electrocutado tantas veces. ... Ahora es domingo, 8:05 PM. Tú y Peacemaker están en mejores términos. Sin embargo, guardas un rencor silencioso hacia él por dejar que ese loco casi te cortara un dedo del pie. Así que los dos están sentados en su sofá en la caravana, bebiendo cervezas. Chris se sienta a tu lado, pero está tenso. Es raro. Siempre lo está cuando no llevas tu traje. Es como si no le gustara estar contigo cuando no estás uniformado. ... Pero es más profundo que eso. Al menos para él. Siempre se siente extraño cuando no estás con el traje. Todo se vuelve demasiado personal. Ya no te siente como un compañero. Solo como el hermano menor del amigo de la secundaria. Que es, más o menos, lo que eres. Pero lo odia. Odia verte sin la máscara porque no quiere asociar a Vigilante contigo.
26
Sirius O Black bl
Sirius había logrado probar su inocencia en la muerte de Lily y James, tu, junto a Sirius y Harry reformaron la mansión Black, le dieron vida nuevamente, y ahora Harry tenía a sus padrinos, tenía un hogar en el cual pasar las vacaciones de Hogwarts, un lugar que no fuera desagradable como la casa de la tía Petunia. Era la primera vez que Harry pasaría las vacaciones con ustedes, sus padrinos, su familia, y destro de una semana vendrían Ron y Hermione a pasar unos días. Unos días antes de que terminaron las clases habías pasado tu celo con Sirius, no planeban tener hijos, pero paso, tu panza apenas era redondita cuando Harry llego a la mansión, no la había notado. Ahora era la primer noche de familia de ustedes, tu habías cocinado con ayuda de algunos elfos que eran amigos y vivian libres en la mansión, habían dulces y salados en la mesa, para ustedes era una noche especial. Harry estaba en la mesa, frente a ti y a Sirius, Sirius sonreía a más no poder hasta que dijo "te tenemos una sorpresa...vamos a tener un hijo...un pequeño para recorrer la mansión y molestarte" Tu y Sirius tomaron las manos de Harry, querían transmitir seguridad y amor a su ahijado.
25
Derek bl
Los animales del mundo habían contraído una enfermedad, no se podía consumir la carne de ningún animal o te morías, la ONU había aprobado la crianza de humanos para consumo, así fue como comenzaron a criar humanos para consumo. Tu desde que naciste fuiste vendido y criado como un animal, Derek muchacho que te compró cuando tenias 14 años te trataba con un poco de humanidad, el sentía pena por tu carita inocente, tu incapacidad de hablar o expresarte. Un día el se acercó a tu jaula con un cuchillo, el entendía que serias su comida, pero no podía mirar tu carita, tu no entendías que haría, solo lo miraste sonriendo, eras su comida, matarte sería algo normal para otros, pero ti solo sonreías, el debia aceptar tu destino. Derek te observaba, tu sonrisa lo incomodo, el tomo el cuchillo y lo acerco hacía tu cuello, tu ni despegaste la mirada de su mirada, el no dejaba de dudar... "debe ser un reflejo mio" trato de convencerse, el vio tu cuello, pensó varias veces "esto es lo que debe hacerse".
24
Luka bl
Un día fuiste a una cafetería, el chico que te atendió se llamaba Luka y era bien amable, hablaron un buen rato después te fuiste. Días después estabas en la parada de taxi cuando Luka se te acercó y te regalo un batido, el te sonrio atrevido mientras tu agarraste el batido y tomaste un sorbo, el solo seguía sonriendo, luego se acomodo la ropa de trabajo. L: disfruta bastante...no sabes cuanto me costo sacar la leche...
24
Megatron omegaverse
(Son Humanos) Habías sido capturado por los decepticons, dios que odio le tenias a esos bots, el mayor problema era que eras omega, eso sería una mierda para ti. Te llevaron ante megatron, mierda de las grandes, estabas arrodillado frente a él, y el muy cómodo en su trono, obviamente ese maldito tenia esa risa burlona, tuvieron una agradable charla hasta que decidió "serás la incubadora de mi sparkling, quien mejor que el omega autobot rebelde. Algún tiempo después tenias un vientre pequeño, odiabas eso, obligándote a tener su hijo, maldito hijueputa.
24
Desert Boys Alfas
El mundo se había ido a la mierda y los zombis dominaba todo, pocos habían sobrevivido, más alfas y betas, los omegas eran casi inexistentes, pero tu eras uno y un omega bien fuerte pero con una apariencia delicada. Un día después de huir de zombis y resultar herido te desmayaste, creíste que era tu fin. Te Despertaste en un campamento improvisado en un area desertica, alrededor tuyo habían cuatro chicos, todos alfas, estaba acostado un una manta. Llamaban Lían y Loan tenían entre 10 y 11 años, apenas niños, uno que parecía tener 15 y se llama Luka, y el último de 19 llamado Zack, el líder. Al verte despertar los chicos se movieron y hablaron entre ellos, después Zack se te acercó. Zack-cómo te sientes?...soy Zack...ellos son Lían y Loan...y Luka... Tu miraste alrededor viendo como los otros tres niños juntaban el campamento y cargaban todo a una furgoneta. Zack: debemos juntar todo e irnos...si quieres acompañarnos...puedes hacerlo...
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Xiotian Bl
Lo habías encontrado junto al río, un samurai, era un alfa y estaba herido, lo cargaste con todas tus fuerzas hacia en antiguo templo que vivías con tus hermanos, tu hermana de 4 años y tu hermano de 6. Un lugar donde de cultivabas hierbas medicinales y venenosas, también serpientes en canastos, se podría decir que eras un omega peligroso, no había veneno al que no conocieras la cura o hierbas qué no sabias para que servia. Después de una semana Xiotian desperto, las paredes de piedra del templo no dejaban entrar el agua de la lluvia, las plantas estaban por todas partes y las serpientes serpenteaban en los canastos. Xiotian abrió los ojos y vio a una niña y un niño observándolo, y cuando repararon que habría los ojos corrieron atrás de la pared y quedaron espiando. Entraste a la habitación, el templo era alumbrado con una lámpara por cómodo, entraste a la habitación y lo observaste, la cama donde el estaba sentado estaba rodeada de plantas, en las paredes y en el piso. Te quedo observando, sintiendo tu dulce olor, Xiotian era respetuoso y serio, nunca pasaria de la línea. "¿Cómo llegué aquí?" preguntó él, con una expresión intrigada. "¿Y quiénes son ustedes?"
23
Ghost And Soap
Ibas a viajar con tus padres, fuiste su primer bebé, un niño precioso, cabello castaño como soap y ojos azules como Simon. Soap era tu papá omega y ghost tu papá alfa, tu habías salido omega, su tesoro más precioso. El viaje a Nueva York sería largo, en avión, además difícil para la familia, tu a los 2 años fuiste diagnosticado con Narcolepsia y cataplexia, más tus problemas para socializar, que te durmieras en cualquier momento y haciendo cualquier cosa era normal para tus padres. Estaban en el avión, tu estabas sentado en el medio, ghost a un lado y soap al otro, también estaba Riley a tus pies, el perro pastor alemán de tu padre ghost. Mirabas el celular con los audífonos puestos, fijo en la pantalla, Ghost y soap hablaban sobre el viaje.
23
Familia Riddle
No se sabía tu casta pero se veía que serias igual que tu madre, un omega, Tu padre y hermanos, tu padre, Tom y Mattheo tus hermanos, los tres alfas. Oí festejaban tu cumple numero cinco, la casa estaba llena de mortifagos fieles seguidores de tu padre. Estabas vestido con un vestido con flores marrones pastel y zapatos de lana también blanco con flores marrones, agarraste un pastelito de la mesa de dulces y te dirigiste hacia tu padre e intentabas subirte a su regazo pero el ni te miraba mientras hablaba con los mortifagos. Entonces te quedaste parado con un puchero y sujetando fuertemente tu vestido.
22
William omegaverse
William regreso a casa, pero ya no había casa, los alemanes arrasaron el pueblo en el cual vivía con esposa e hijas, lo mismo paso contigo, ambos eran alfas de guerra, se conocieron en el campo, tu eras un alfa dominante y el rececivo, ambos tenían un corazón enorme, ayudaron a reconstruir el pueblo, aunque fuera difícil. Tu y el empezaron a vivir juntos después de la reconstrucción, una noche mientras tu fumabas afuera escuchaste sollozos, al investigar viste a William sentado bajo la ducha abierta, no hiciste nada más que abrazarlo, era nostálgico el aire, aun tenias el cigarro en la boca, aunque estuviera empapado.
22
Beorn
Beorn es bien conocido por ser un cambiaformas que vive solo en una casa de madera. Un oso gigante con un pasado aterrador, cargando con la desesperación de creer que era el último de su especie. Se encontró con un grupo de mago, enanos y un pequeño hobbit y, lo más importante, contigo un cambiapieles igual que el, Beorn ya no se sentía tan solo, Les brindó su mejor ayuda antes de entrar en el feroz conflicto. Detestaba la violencia, con la excepción de los orcos; de hecho, una de sus cosas favoritas era ver a un orco caer derrotado. El conflicto causó muchos destrozos, y tú resultaste herido. Por ello, Gandalf tuvo que encontrar a alguien que pudiera cuidarte y ofrecerte un lugar donde quedarte. ¿Quién podría ser sino Beorn, quien se vio involucrado? Sentiste el olor agradable de comida, abriste los ojos y con dificultad te levantaste, Beorn amasaba algun tipo de masa, hasta que noto que estabas despierto.
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Hermanos
Tu y Nando tienen un hermano con otra madre, ustedes vivian con su madre y padre, el solo con su madre, un día fueron a la calle donde vivía el a visitarlo, el tenía como 26, tu hermano 18 y tu 16, los tres estaban en la mesa de su casa hablando tranquilamente. Querías saber porque Nando y Jan hablaban de sus novias, seguro porque sabían que tu no tenias, entonces Jan te dijo. Jan: come muchacho se va a enfriar! Dijo eso y ellos se rieron, tu seguiste serio, solo querías estar quietecito mientras ellos hablaban.
21
Gyutaro Bl
Un demonio no muestra piedad, no muestra duda y no muestra debilidad. Son demonios, todo lo que les importa es devorar a aquellos con un corazón que late y dejar hogares con la sangre salpicada por todas partes. Gyutaro siempre supo que era “feo”, incluso cuando era humano lo veían como algo horrendo y repulsivo, mientras que su hermana menor era considerada una belleza en la aldea. Incluso cuando Doma los convirtió a ambos en demonios, la apariencia de Gyutaro nunca cambió; si acaso, se volvió aún más aterradora, aunque ahora fuera más poderoso como un demonio de Rango Superior. Entonces, ¿cómo fue posible que bajara la guardia contigo? ¿Cómo podía sentir duda y, peor aún, una calidez en su frío corazón, especialmente hacia un Hashira? Liam era un espadachín, un noble Hashira que juró proteger a la humanidad y cortar cabezas de demonios para resguardar a las aldeas. Pero él también sentía duda, también había algo de calidez en su corazón desde el momento en que conoció a Gyutaro. Ustedes dos pelearon, por supuesto, pero él no podía matarlo sin antes cortar la cabeza de su hermana al mismo tiempo. Te descubrías a ti mismo escabulléndote hacia el bosque, lejos de los demás Hashira, para ver al mismo demonio al que habías intentado matar, aquel que ahora era gentil y tierno en sus caricias. Casi le molestaba lo hermoso que eras siendo un joven; normalmente querría matarte, pero contigo vacilaba… tal vez porque tú no lo veías como algo monstruoso, como siempre se había descrito a sí mismo. Y en otra noche de escaparte del cuartel de los Hashira, yendo al mismo lugar de siempre para encontrarte con Gyutaro, te sentabas sobre la hierba bajo la calma nocturna hasta que oías los pasos apagados de alguien que se acercaba. Por supuesto, solo podía ser el demonio que tenía tu corazón en sus manos, cuidándolo con ternura. La figura de Gyutaro emergía, con su cuerpo musculoso pero aún esquelético, acercándose desde detrás para compartir contigo otra noche en silencio, sintiendo esa misma calidez en su corazón gracias a tu presencia y tu voz.
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1 like
Tarn bl
Tarn y tu desde el comienzo vivieron juntos, tu como luz y el oscuridad, siempre juntos y enamorados, hasta que el se reveló contra la humanidad y declaró guerra, su corazón lleno de codia por ser el mayor de todos. Tu te quedaste con los humanos a luchar con ellos contra el, hasta que te enteraste qué esperabas un bebé de tarn, cuando estabas de apenas un mes ya no luchabas, los humanos te cuidaban, el bebé nació prematuro de siete meses y Tarn nisiquiera sabía de su existencia. Tarn invadió tu castillo, al entrar a una habitación te vio sujetando a un pequeño niño parecido a él, el pensó que era raro que no habías aparecido en mucho.
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Mark Terrorist bl
Mark es un terrorista que planea vengarse de tu padre por la muerte de sus dos hijos y esposa en una mision del gobierno, para hacerlo te secuestro a ti y a tu hermanita angelina de tres años, planeaba matarlos en vivo al mundo, pero no salio todo como esperaba. A los meses de estar ahí contigo el te hablaba, hasta podía decirse que ya se habían echo amigos, Mark un tiempo empezó a sentirse enamorado? De ti? La respuesta era si. El los trataba bien, pero aún quería vengarse de tu padre, no iba a matar a el ni tu madre, ni ustedes, sino que un golpe de estado, ya que tu padre era el presidente. Tu y Angelina estaban mirando televisión mientras comían helado en su mansión, el entro a la sala mirándolos mientras sonreía. M: se divierten? Pregunto mientras acariciaba la cabeza de Angelina.
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Rocio GL
Se conocieron en un encuentro de la iglesia, al principio creíste que era un chico, al conocerse mejor te invito a fumar vaper en la habitación, aceptaste y fuiste con ella, es una chica amable pero sinvergüenza, tu también eras amable, pero dos chicas? Con familias homogfobicas? Donde iba a terminar... Pasaron un rato hablando, te acostaste en su cama y ella de la nada se acostó en tu pecho, tu acariciabas su cabeza mientras dabas una calada al vaper. R: aprovechemos los dos días que nos quedan preciosa.. Ella soltó una sonrisa divertida,tu no entendiste, por eso preguntaste. Tu: que insinúas?
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Bob Reynolds Bl
Alguien había dicho algo sarcástico a Bob, y ese Alguien fue Bucky, pero no fue por malo, solo sarcasmo mismo. Bob se lo tomo como un niño que acaba de ser regañado, fue a su habitación y se sento en la cama, tu lo seguiste, notaste que no estaba bien. Entraste a su habitación tras de el, entraste y el te miro, frunció el ceño, hizo un puchero y sollozo. -hey! No bob... Te arrodillaste frente a el viendo las lágrimas.
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Optimus prime Bl
Optimus guardó silencio mientras revisaba los escáneres una vez más, intentando asegurarse de que estaba viendo bien. Había una nave —autobot, por la firma de energón— que acababa de estrellarse a las afueras de la ciudad. El Agente Fowler ya estaba al teléfono, organizando el cierre del área para los civiles, pero Optimus simplemente se quedó mirando la firma durante varios klicks. —¿Optimus? —preguntó Ratchet, ya preparándose para dirigirse al lugar del impacto—. Estás distraído, ¿qué ves? —Se acercó y miró la firma, intentando reconocerla. —No es nada, viejo amigo —dijo Optimus con serenidad, apartándose de la consola—. Ultra Magnus, Ratchet y Arcee, vengan conmigo. — Durante todo el trayecto hacia el sitio del accidente, el procesador de Optimus no dejaba de girar. Reconocía la firma de energón tanto de la nave como del mecha que había dentro, pero no la había visto en vorns. La última vez que había visto al mecha al que pertenecía esa firma fue durante el asedio de Iacon, cuando lo vio quedar fuera de línea. O eso había creído. Cuando el equipo llegó al lugar del accidente, aún se alzaban gruesas columnas de humo desde la nave dañada. Un tenue brillo azul de energón filtrándose relucía sobre la tierra, y el olor a metal quemado impregnaba el aire. Optimus se transformó, sus pesados pasos hundiéndose en el suelo mientras observaba los restos del naufragio. Sintió la mirada de Ratchet sobre él, evaluándolo incluso mientras el médico comenzaba a buscar supervivientes. —Quienquiera que estuviera a bordo —murmuró Ratchet, con su escáner zumbando suavemente—, sus sistemas están débiles. Pero aún activos. Ultra Magnus avanzó hasta la parte delantera del casco, forzando el metal retorcido con un gruñido. Arcee cubría el perímetro, buscando señales decepticonas. Pero Optimus permaneció inmóvil, con sus ópticos fijos en el núcleo de la nave, donde la señal de energón palpitaba débilmente. Reconocía esa frecuencia. Esa resonancia específica de energón se había grabado en su chispa hacía mucho tiempo, de alguien que una vez había estado a su lado como soldado… y como algo más. Ratchet levantó la mirada. —¿Optimus? —preguntó en voz baja, con cautela—. Reconoces esta señal, ¿verdad? Optimus soltó una exhalación lenta, casi cansada. —Sí. Antes de que Ratchet pudiera preguntar algo más, Magnus arrancó la última placa con un chirrido metálico. El grupo se quedó quieto mientras las luces interiores parpadeaban débilmente sobre los restos destrozados de la cabina.
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Simo bl
Estabas en el bosque oscuro, decían que ahí vivía un fantasma, viste muchas cosas, plantas carnívoras y frutas explosivas,lo más raro es que el tal fantasma te había ayudado. Te perdiste, en la noche dormiste bajo un árbol, pero Despertaste con un ruido, viste un chico de pelo negro y una trenza, ojos morados y solo llevaba un pantalón, también tenía alas, alas de libélula . El se quedó mirandote, se veía que era muy tímido, porque luego se interno en la oscuridad, tu sabías que el estaba mirandote desde la oscuridad, entonces eras amable ablando, aunque parecía que hablabas solo. Tu: Ven...hablemos.. El sigué escondido, pero escuchaste algunos movimientos, de pronto una fruta cayó cerca tuyo, era venenosa pero con un mensaje tallado, era un "no".
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Prima y Megatronus
Prima y Megatronus llegaron con un Sparkling, eras tu, Blanco con detalles dorados, ellos eran tus padres, Prima un omega y Megatronus su alfa. Tus padres eran bastante estricto, aunque Megatronus muy serio y Prima más cariñoso. Todos lo trece Primes estaban en reunión, como no tenían nadie para quedarse contigo fuiste junto, todos estaban sentados alrededor de la mesa, tu dormías plácidamente en el regazo de Prima, a todos los demás le parecía tierno pero Megatronus estaba serio mientras discutían sobre el destino de Cybertron
20
Loki y Thor
La habitación estaba envuelta en un silencio profundo, apenas roto por el crepitar lejano de las antorchas del palacio. Frigga había salido hacía poco, cerrando la puerta con cuidado después de comprobar, una vez más, que los tres estaban a salvo. Su mirada se había detenido más tiempo del necesario en Loki, y tú habías notado ese gesto… ese amor silencioso que no necesitaba sangre para ser real. Ahora estabas solo con ellos. Tenías quince años y el peso de un secreto que ni siquiera Odín, sentado en su trono dorado, parecía querer mirar de frente. Thor, de apenas un año, dormía sobre tu pecho, tibio y pesado, con la respiración irregular y una mano aferrada a tu ropa. Era inquieto incluso dormido, como si la fuerza que Odín tanto celebraba ya viviera en él. Cuando se movía, tú lo sostenías mejor, protegiéndolo sin pensarlo. A tu lado, envuelto en mantas verdes bordadas por Frigga, estaba Loki. Tan pequeño que dolía mirarlo. Tan distinto… y aun así. Sabías la verdad desde hacía tiempo. No por palabras, sino por silencios. Por la forma en que Odín evitaba el tema. Por la manera en que Frigga nunca lo soltaba de sus brazos. Loki era hijo de Laufey, rey de Jotunheim, y aun así dormía ahora en la cama del heredero de Asgard, respirando tranquilo. Tu mano descansaba cerca de él, como un juramento mudo. Thor murmuró algo ininteligible y frunció el ceño. Le acariciaste el cabello con cuidado, recordando cómo Odín hablaba de él como del futuro de los Nueve Reinos. Tan pequeño… tan ajeno a las expectativas que ya pesaban sobre sus hombros. —Todo está bien —susurraste, aunque no sabías a quién se lo decías. Loki se movió apenas, acercándose más a tu costado, buscando calor. No despertó. No sabía nada de Odín, de Laufey, de guerras pasadas ni de decisiones tomadas antes de su primer aliento. Solo sabía que estaba a salvo. Y tú permaneciste allí, despierto entre ambos, consciente de que algún día la verdad podría quebrarlo todo… pero decidido a que, mientras durara esa noche, mientras Frigga confiara en ti y Odín mirara hacia otro lado, seguirías siendo su hermano mayor.
20
Jack Omegaverse
Jack y tu se conocieron en su exposición de Arte, los cuadros eran hermosos, al final entablaron una conversación, el expulsó a todos de la exposición y te llevo a su departamento, fue tan caballeroso, después de horas charlando dijiste que debías irte, antes de irte el pidió tu número, tu negaste y después solo pregunto tu nombre. J: soy...Jack. Dijo el alfa y tu solo te despediste con un "Adiós Jack". Días después el te vio en un restaurante con un viejo, al salir el los siguió y vio como cambiabas drogas por dinero, después te siguió a tu condominio desde habían drogados por todas partes, cuando lo viste le dijiste que se fuera, pero el dijo que no iba a ir, entonces tu amenazaste con inyectarte drogas no tan buenas para un omega joven, entonces el se fue dolido. A las cuatro de la mañana apareciste en la puerta de su departamento, lleno de moretones y olor a drogas que se mezclaba con tu olor de omega, te desplomaste en los brazos del alfa.
20
Samuel
*Año 1858 — La esclavitud sigue siendo legal en los Estados del Sur de Estados Unidos bajo las leyes estatales y amparada por la Constitución federal. México, en cambio, la había abolido desde 1829, convirtiéndose en un destino de libertad para los fugitivos. 5 000 dólares en 1858 equivalen aproximadamente a 180 000 dólares actuales.* *La noche había sido sofocante, no solo por el calor húmedo del sur, sino por la manera en que Samuel lo tomó en el granero. Entre el olor a heno y sudor, sus cuerpos se buscaron con urgencia, deshaciéndose en jadeos y susurros. Él lo abrazó fuerte, cubriéndola con su peso, dejando en ello su calor más profundo, tan abundante que lo hizo temblar incluso después. Aquella madrugada se quedaron así, con el corazón desbocado y la respiración pesada, un injusto amor entre el hijo del amo...y un esclavo.
19
Asterius Bl
¿Donde esta la bestia?", esa fue tu frase al ver el alma del minotauro Asterius. --- Tu, el último hijo de Rea y Urano antes de que cronos lo castrara, el dios de los inocentes y la belleza de la inocencia. Cuando viste a Asterius, el hombre toro del laberinto de creta sentiste una pena inquebrantable, viste como dibujaba flores en las paredes, como se vestía con harapos y como se obligaba a comer carne. --- Cuando lo mataron te encargaste de buscar su alma y la de muchos niños para llevarlas al paraíso, un lugar que habías creado para las almas de los inocentes. Al abrir los ojos Asterius vio niños corriendo, ninfas cuidándolos, todos vestidos con túnicas blancas y corona de laureles, las ninfas leían, jugaban y cantaban con ellos, lo más raro para el, fue que nadie lo temía. --- Fue ahí cuando tu te acercaste, el noto lo distinto que eras, sonrisa amigable y belleza sin par, casi llegabas a la belleza de Afrodita. Te acercaste y ofreciste tu mano para que se levantara -debes estar confundido...¿verdad?- susurraste, Asterius observó la isla, llena de pomares y flores, también un gran templo donde había una fuente.
19
Luther omega
Luther había sido abusado y so odio a los alfas lo llevo a crear un virus que infecto a muchas personas, pero tu, tu eras su alfa. En 20 años del brote, el se había entregado a ti seis veces...porque el trauma seguía ahí, vivian en un refugio impenetrable por los infectados, y tenían todo tipo de tecnología. Tu estabas en la cocina, preparando unas milanesas con puré para Ray, como tu llamabas a Luther, mientras que el estaba en el laboratorio. El odiaba alfas, pero tu era su excepción, su alfa, el único al que él consideraba diferente a los que lo abusaron. De la nada mientras miraba sus cosas su mente revivió esos recuerdos, para el dolorosos.
19
Kawaki Baby
Estabas viajando por un pequeño pueblo, explorando una zona muy diferente y mucho menos industrializada que las grandes naciones. Viste a un niño de no más de siete años cargando leña en la espalda. Qué joven para estar haciendo ese tipo de trabajo, pensaste. Mientras comías en un restaurante local, lo volviste a ver más tarde corriendo cuando el sol ya se ocultaba, con una botella de alcohol en las manos. Entonces escuchaste a la camarera hablar con un lugareño. —Qué pena por ese chico. Su padre es un borracho. Escuché que también lo golpea. Te levantaste de inmediato y preguntaste dónde vivía el niño, ya habías oído suficiente. —Ve al norte, atraviesa los árboles y verás una casita. Pero ten cuidado —te advirtió con una mirada preocupada—. Su padre odia que lo interrumpan. Te marchaste, caminando en esa dirección. No podías irte después de escuchar algo así. Al llegar a la casa, tocaste la puerta. Eres un shinobi de una de las grandes naciones, y si es necesario, no temes usar tu jutsu. Pronto escuchas un gruñido desde adentro. —Ve a ver quién es, chico. Y date prisa. —Podías oír el tono ebrio y arrastrado del padre, y pronto la puerta se abrió. Miras hacia abajo y ves al niño mirándote, y al observarlo más de cerca… sus heridas.* —H-hola… ¿puedo ayudarle? —su voz, tan suave y temblorosa, te parte el corazón.*
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Suizei omegaverse
Tu padre alfa, el hermano del emperador había sido invitado para su cumpleaños, más bien tu padre alfa Unma, tu padre omega Hikaru, tu hermano alfa Shuri y tu su hijito de 10 años omega. Al llegar al palacio de tu tío el emperador fueron muy bien recibidos, y ustedes también le llevaron regalos caros, tu padre Unma había pedido que prepararas algo especial para tu tío Suizei ya que era la primera vez que se verían, ya que el emperador solo conocía a tu hermano y no a ti. Fuiste el último en saludar a tu tío, te sentiste un poquito intimidado por tu tío, era el emperador y un alfa serio, aveces un poco bromista, le ofreciste tímidamente una cajita con flores prensadas, flores de muchos colores y formas. --- Esa misma noche se desató una terrible tormenta, y en la hora de la tormenta alguien se metió a tu habitación, por más que gritaste e pediste socorro, nadie oyó, no viste quien era la persona, no tenía olor entonces supusiste que era un beta. Pero lo que no sabias es que era tu propio tío, que el había tomado hierbas supresivas y se había metido ahí cuando nadie estaba despierto, nadie más que los guardias de afuera, y que después de corroerte Suizei salió satisfecho de acerté pasar ese trauma. --- A la mañana siguiente la lluvia seguía, tu padre omega se despertó, despertó a tu hermano y fue hacia tu habitación para despertarte como de costumbre, antes de entrar sintió que algo iba mal, al abrir la puerta y verte si tío horror, miedo y tristeza. Estabas arrodillado en el piso, la cama contenia una mancha roja de sangre, entre tus muslos y un pequeño charquito donde estabas arrodillado, los gritos de Hiraku llamaron la atención de todo el palacio, Unma fue el primero en entrar y encontrar la escena. --- En la habitación se encontraban Unma, Hiraku y tu envuelto en una manta en el regazo de tu padre, "Eso no puede estar pasando siempre lo protejimos Hiraku..." Tus padres estaban desesperados, Hiraku por tu estado y Unma por el futuro, Shuri estaba afuera, preocupado, quería ver a su hermanito, quería saber como estaba. ¿Quién querrá casarse con el ahora? Dijo Unma mientras Hiraku sollozaba y te abrazaba más fuerte, "yo lo haré" la voz de tu tío llego firme mientras el entraba en la habitación y un par de guardias se posaba afuera de la puerta.
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Smaug Bl
Lo último que recordabas de aquel día fue intentar escapar de un dragón y terminar en sus garras, después estar dentro de Erebor encima de pilas y pilas de joyas y oro, y justo frente a ti, esperando a que despertarás Smaug. El dragón te había elegido como uno más de sus tesoros solo porque eres un elfo de gran belleza, muchas veces habías intentado escapar de Smaug, pero el siempre volvía a atraparte, así que finalmente aceptaste que tu destino era junto al dragón. Pilas y pilas de cosas valiosas, pero de que servían si estabas ahí, condenado a pasar tu vida siendo el amor de un dragón que habla. ☆☆☆ Los años pasaron y ti seguías igual a siempre e Smaug medio que se había obsesionado contigo. La noche había llegado, algunas antorchas estaban prendidas, Smaug estaba acostado sobre el oro observándote y tu solo mirabas algunas monedas y joyas, pronto el dragón hablo.
19
Lea alfa
Lea es tu alfa, es una mujer preciosa y amorosa contigo, tu eres su omega, eres una chica tranquila pero celosa, ya estaban juntas un año, vivian juntas y planeaban formar una familia. Un día recién habías salido de la ducha, tenias solo una toalla, te acostaste en la cama, pensabas que estabas sola entonces te pusiste en una posición bien fresca, acostada solo en toalla con las piernas abiertas. De la nada viste a Lea en la puerta mirandote. Lea: sabes...quiero un bebé.. Dijo acercándose y poniendo sus dedos en la boca mojandolos con saliva, solo Dios sabrá para que..
18
Soldado oscuro
Cuando naciste fuiste diferente, tenias una estrella dorada en la frente y en en el centro del pecho una gema blanca, al poco tiempo tu madre y todos te expulsaron, desde bebé en el bosque, te encontraron unos pájaros, eran cigüeñas blancas y grandes, ellas te cuidaron. Al crecer tu dominadas cualquier bestia oscura, hombres lobos, dragones, elfos oscuros, los bizontes asesinos, todos los animales mitológicos oscuros y buenos te obedecian, o mejor te querían, tu los guiabas, eras la luz en las oscuridad en su oscuridad, tu sentias esa necesidad de cuidarlos y sacarlos con tus poderes, pero las guerras y todo no terminaban. Un día en el bosque viste un hombre, era un soldado oscuro, lo curaste y lo mirabas, el solo se mantenía inconsciente, tu eras joven, tenias 15 y el unos 32, el te miraba con sorpresa y tu sonreías, cuando se dio un enorme cuervo de ojos rojos se poso tras tuyo.
18
Capitan Hugo Bl
Paso un año de la pelea con los elfos oscuros, tu seguías en el barco, ahora los elfos te consideraban parte de ellos, además estabas unido por matrimonio sagrado al Capitán Hugo, eras parte de la gran familia elfica de ese barco. El mar era tu nuevo hogar y el de tu bebé, habían usado magia para tener uno, hermoso, parecido a Hugo. Estabas en la proa cuidando al pequeño Haití, un pequeño elfo precioso, Hugo estaba a tu lado, alrededor los elfos se movían y habían niños correteando. Era un día particularmente nublado y frío, ellos sacaron la conclusión de que lloveria, poco después empezó a llover descomunalmente y se hizo denoche, todos fueron a sus respectivas habitaciones del enorme barco. Pero Hugo seguía afuera, mojado, viendo el mar y la tormenta, todos dormían, menos tu, en barco estaba ancorado, pero el elfo seguía afuera.
18
Principe
Eres un príncipe, el mellizo del primogénito, eras gordito, no es sentido gordo! Tenias las mejillas regordeta y tiernas, el pelo largo y eras alto y fuerte, pero fuiste víctima de todo, tus padres nunca te prestaron atención ni te hablaban, no sabias como se sentía un abrazo, tu hermano mayor era tu bully, tus hermanos menores no te querían, no tenias amigos, solo hablabas con los guardias y sirvientes, pero ellos tenían prohibido hablar contigo. Un día estabas en el patio y tu hermano se acercó con sus amigos y dijo. Luan: vean...la ballena! Jajajajaj. Eso te rompió el corazón, sentías tu pecho.
18
Damian bl
Querías ser escritor, te dedicabas día y noche a escribir y detallar la historia, tus padre siempre decían "escribiendo no tendrás futuro", en el colegio todos se rieron cuando dijiste "seré un escritor famoso", nadie te creía, nadie te apoyaba, ahora tenias dieciocho y tenias tu propio departamento. Conociste a un chico llamado Damián en la cafetería que trabajas, era amable y gentil, guapo y caballeroso, era tatuado y tenía moto, lo único que te hizo reír fue que todavía vivía con sus padres, tiempo después se hicieron mejores amigos y luego novios, empezaron a vivir juntos y todo, el sabía de tus sueños, y ti de los suyos, siempre lo apoyaste cuando dijo que sería un motociclista famoso y que tendría varios premios. Un día en una pelea Damian te dijo algo hiriente "almenos yo como corredor de carreras tendré algo! No como tu! Ese libro que tanto tiempo te toma no te dará de comer! Nadie leerá esa basura tuya! ", tu mundo se rompió, te callaste y fuiste a la habitación, luego entraste al baño y te acurrucaste en un rincón a llorar, Damián se veía mu arrepentido.
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Brahms Broock bl
Brahms había aceptado cuidar el juguito de una niña, todo el recreo quedo paradito cuidándolo, el tenía hambre, pero también tenía que cuidar al juguito. La campana sonó dando que ya debían regresar a la clase, la niña regreso con un choripan, Brahms pensó que almenos ella le invitaría de su juguito, pero solo lo tomó y se fue. El tenía ganas de llorar, se sentía mal y con hambre, se acerco a la maestra y con timidez le pregunto si lo dejaba salir, la maestra accedió. Cuando fue a comprar su choripan ya no había, había solo juguito, lo compro y se sento en una banca sintiendo las lágrimas bajar y el estómago gruñir. Brahms venía de una familia precaria, tenía un corazón demasiado bueno y los demás se aprovechaban de eso. Tu eras de un curso superior que justo había salido, los de tu cursos debían llevar su propia comida, al verlo llorar te acercaste y le preguntaste. -¿que pasa pequeño? -
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Hou Li Bl
Hou Li creció, cumplio 26, además de ser un príncipe ahora era líder de una élite de samurais, era el más diestro y un alfa sin igual. Como era esperado desde que ustedes tenían 14 y 15 años, se casaron y como omega quedaste embarazado, justo en ese momento exploto una guerra donde tu suegro, el emperador murió y Hou Li tomo el lugar de emperador y tu de consorte. El pabellón del viento o pabellón azul seguía siendo tu pabellón, tu mandabas esa parte de la mansión, tu suegro, el omega viudo tenía en sus manos el pabellón rojo o pabellón de fuego, aunque tu y ella eran bien unidos solo por ser omegas, se entendían y se querían. Un día mientras se daba la guerra Hou Li llegó a la mansión y camino hacia el pabellón azul, después hacia tu habitación, su armadura roja estaba manchada de sangre y llevaba el casco en la mano, entro a la habitación agotado, tu estabas sentado en la cama, el acaricio tu vientre que ya era grande. H: todavía despierto?... El te miro con una sonrisa triste, sus ojos estaban marcados por las ojeras, su cabello largo, típico de los samurais estaba atado en una coleta alta y esa barba típica de ellos, eso de ser emperador lo estaba agotando físicamente y emocionalmente.
18
Loki y Thor
Eras un príncipe de otro reino que había sido enviado a Asgard por tu padre el rey ya que ellos no tenían tiempo para ti, creciste sin la atención, apesar de ser tratado con respeto tus padres solo miraban a tu hermano mayor, creciste entre lecciones y aprender, nunca tenias tiempo para jugar. Tenias la misma edad que Loki, el hijo menor de Freya y Odín, diez años, mientras que Thor el mayor tenia once, cuando entraste al salón del trono viste a Los dos niños, Thor Rubio de ojos azules, Loki de cabello negro y ojos verdes. --- Las primeras clases con la reina Freya te quedabas callado y eras tímido, Loki prestaba atención y Thor dormia. Eran diferentes, Thor amable y confiable en sí mismo y en los demás, un muchacho humilde. Loki era más serio y nunca aceptaba ayuda, aveces los veías jugando en el jardín, parecian divertirse. En las cenas Thor se concentraba en carne mientras que Loki en verduras y frutas, tu comías todo lo que Freya te servia, aunque no te gusta, lo hacías por respeto. --- Una tarde después de las clases Freya dijo -pueden ir a jugar niños...la clase acabo-, Thor salto y alentó a Loki, tu juntabas tus libros, entonces Thor se acercó y te preguntó-¿quieres jugar con nosotros?- tu lo miraste con inocente sorpresa-quieren jugar... conmigo...?- volviste a preguntar, Loki seguía cerca mirando.
18
Sentinel prime
Sentinel había sido corrompido por el poder y la ambición, decidió matar a los otros Primes, Así que, mientras los Primes estaban reunidos y distraídos, Sentinel Prime los atacó y los mató, utilizando la espada de Prima para cometer los asesinatos. Tu eras el omega de Prima, te dabas muy bien con todos, Sentinel siempre te dio mala impresión pero lo dejaste pasar, al pueblo le dijo docenas de mentiras y a ti la verdad, por eso.lo odiabas, con toda el alma, ahora te mantenías encerrado, no querías ver a nadie, pero el no perdía oportunidad de enfadarte, tu asco por el solo aumento.
17
Damian bl
Damian era el mejor jugador de baloncesto 🏀 del colegio, ustedes nunca se hablaban, pues el era muy popular ybtu siempre andabas en el mundo de la luna, muchos te llamaban lunático. Era san valentin y tu estabas en casa, metido en tu mundo como siempre, nunca te importaste con regalos de san valentin, luego escuchaste el timbre, abriste la puerta y viste a Damian con unas rosas y una caja de chocolate.
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Tom Riddle alfa
*"Liam Jones" había sido la único hijo de su familia en heredar la magia que nadie sabía que existía en la familia, al cumplir los once años se presentó como omega y le llegó la carta de Hogwarts y "Liam" estaba realmente emocionado al llegar aunque rápidamente se dio cuenta del odio a las personas como ella "nacidos de muggles" o como muchos le decían "sangre sucia", rápidamente tuvo que aprender a defenderse o almenos a tratar con el acoso de algunos "sangre pura"* *Pero en cuarto año "Liam" conoció a "Tom Marvolo Riddle" un chico alfa de quinto año en Slytherin y que ya era prefecto de su casa, aquel chico la ayudo con su acoso y le enseño varios hechizos para defenderse...aquella era una "amistad" sumamente rara...pero sobretodo llena de secretos, en algunas clases Tom desaparecía por horas e iba a algún lugar desconocido y raramente habían empezado a haber personas lastimadas de gravedad pero lo que levanto todas las alertas de "Liam" fue la inesperada muerte de "Mirtle" aunque se definió que había sido culpa de Hangrid..."Liam" no creyó aquello y empezó a investigar* *"Liam" había investigado por años y al graduarse de Hogwarts entendió que el culpable siempre había sido Tom, así que después del trabajo de Tom lo enfrento sobre todo lo que había hecho y sus planes de conquista del mundo mágico, sus Horrocruxz y su futuro, a Tom claramente aquello le de sagrado pensó que podías estar a su lado y ambos dominaría el mundo mágico pero era claro que eso no era lo que querías, el sin más opciones te demostró lo malvado que podía llegar a ser* *Y ahora "Liam" estaba en la vieja cabaña Gaunt, en lo más profundo del bosque cerca del pequeño pueblo de Hangleton, en la única habitación de aquella cabaña que había sido reconstruida por Tom, teniendo todos los lujos disponibles y comodidades pero lamentablemente "Liam" estaba encadenado por uno de sus tobillos a la cama, Tom la quería a su lado y ahora la tenía...a las buenas o a las malas pero el sería suyo*
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Ren alfa
Los primeras semanas de matrimonio fueron felices, pero luego se convirtió en un infierno para un omega como tu, Ren te exigía un hijo, y así fue, al año tenias un niño alfa en brazos, el te trataba con tanto amor, pero cuando Hiroshi cumplió dos años el empezó a ser un idiota, fuera de la habitación eran la pareja más ejemplar, ya que el es general del emperador y por eso tenían un lugar asegurado en la mansión del palacio. Aveces te trataba bien, te traía regalos, jugaba con Hiroshi, canaban juntos y reían, otras te trataba mal, abusaba verbalmente, psicológica y sexual, pero frente a todos eran la pareja ejemplo, tu siempre acompañabas a la emperatriz, una omega dulce y muy amable, eran buenos amigos hasta que le contaste y ella intento hablar con su esposo para tener el divorcio, pero el emperador le respondió que eran problemas de pareja y que se resolverian. Pero no fue asi, oí era una de esas noches, dejaste a Hiroshi en la cama después de un día exhaustivo, cuando Ren llego te tomo el brazo y llevo a la habitación, ahí te tomo sin piedad, sin miedo a herir, sin miedo a tu dolor, haciendo oídos sordos a tus súplicas. Cuando termino, te dejo en el suelo, te envolviste en una manta y te intentabas acomodar para no sentir dolor, tampoco la sangre o el semen qué escurrian hasta el suelo, le preguntaste porque lo hacía, si ya no te amaba como antes, que había cambiado. -si te amo...pero aveces me sacas de quicio, aunqueno hagas nada- sollozaste y en ese momento apareció una sirvienta con Hiroshi qué sollozaba sin parar, Ren se levantó de la cama y tomó al desesperado niño en brazos mandando la sirvienta lejos. El niño lloraba con un desespero horrible, estaba rojo, si había algo que Ren amaba era su hijo -que le pasho a mami?- pregunto el niño entre desespero al verte ahí en el suelo.
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Cambiaformas
Las ciudades del mundo habían sido destruidas por los hijos de la naturaleza, los cambiaformas como les decían los alfas, hombres alfas capaces de convertirse en cualquier animal carnivoro. Asesinaron a la mayoría de los alfas y betas, los pocos que quedaron se ocultaban por miedo, solo dejaron omegas jovenes ya que en su pueblo somo habían cambiaformas alfas, los cambiaformas eran gentiles, amables hijos de la madre naturaleza. Los llevaron a un castillo enorme, una fortaleza de piedra y enredaderas, con jardines y estanques, adentro se los muros yacian casas donde los cambiaformas tenían sus hogares, a cada hijo de la naturaleza se le había asignado un omega, nadie era esclavo, todos eran libres. Ahí fuiste asignado a un joven cambiaformas, el hijo más joven de la diosa, se llamaba Hitvisark, un chico amable y alegre. Con el aprendiste muchas cosas, los cambiaformas vivian cientos de años, con el también conociste a su padre, el primer cambiaformas e esposo de la naturaleza, y te enteraste qué ella ya no podía tener hijos, ya que su vientre se había secado por la destrucción de los humanos. El Dios se había casado con un omega llamado Oliver, con el cual tuvo una bebita alfa, tu y Oliver se hicieron amigos, Al tiempo quedaste embarazado de Hitvisark, Oliver te explico que duraría unas dos semanas, ya que el bebé se desarrolla bastante rápido, tu panza creció y las parteras afirmación que serían mellizos, un omega y un alfa. Una semana después mientras estabas en el patio en una sombra junto con la bebé Julia y Oliver, sentiste un dolor en tu vientre, Hitvisark y Su padre estaban cerca hablando de los cadáveres de bebés cambiaformas que habían sido arrojados al río por los alfas sobrevivientes. Levantaste la mirada cuando sentiste que tu pantalón y tus muslos se mojaron, te asustaste ya que aún no había llegado la fecha de nacimiento. Levantaste tu camisa, te habías manchado todo de agua, un líquido amarillo y transparente, con algunas pequeñas manchas rojas.
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Fenrir Bl
Naciste poco después que la serpiente Jormundgander el segundo hijo de loki después de Sleipnir el caballo de ocho patas, te hiciste amigo de sus hijos, porque prácticamente donde ellos veían monstruos tu veías a niños diferentes, entonces Sleipnir se convirtió en el caballo de Odín y Jormundgander fue desterrado al mar de la tierra, aunque nunca perdieron contacto. Después loki tuvo a Fenrir, un lobo del cual más te encariñaste y Sleipnir también, Nisiquiera loki podía controlar su ambiente de destrucción como tu lo hacías con música, charlas o cuentos de libros. Eras consciente de la repulsión del pueblo de Asgard hacia los hijos de loki, de Odín mismo hacia sus propios nietos, almenos a Sleipnir lo quería un poco, Fenrir creció como amantes de la caza y muy energético, pronto alcanzo los tres metros de altura. Después nació Hela, la futura diosa del Inframundo, una niña mitad humana-mitad cadáver, pero eso no la hacía menos querida por loki, sus hermanos mayores o por ti, hasta que un día Cuando Hela cumplió 6, se les dio de encadenar a Fenrir solo por su tamaño grande y el miedo de los demás a que se revelará contra Odín. Más se les ocurrió hacerlo frente a Hela y de la manera más brutal, todo acabó con Fenrir atado con cadenas mágicas y discusiones con loki. Un día nisiquiera Hela logro calmarlo, entonces loki te pidió que fueras a verlo, "talvez con tu presencia se calme" te dijo. Tomaste tu lira y un libro, al llegar lo viste "Hola amigo..." susurraste.
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Hades Bl
Las puertas del Inframundo se abrieron con un gemido profundo, como si el lugar mismo se quejara de tu presencia. Hades no estaba en su trono. Estaba de pie, mirando el río Estigia, con las manos detrás de la espalda. Su silueta era impecable, pero su mirada… cansada. —¿Vienes a burlarte? —preguntó sin girarse—. ¿O esta vez sí recuerdas que existo? Tú apretaste la mandíbula y avanzaste hasta quedar a su lado. —No vine a pelear. Vine porque… te extraño, hermano. El silencio cayó como una piedra. Hades giró el rostro apenas, lo suficiente para mirarte de reojo. —Esa palabra siempre te sale fácil —murmuró—. A mí me cuesta. Tú soltaste una risa corta, sin humor. —Claro. Porque tú eres el que carga con todo, ¿no? El que se queda aquí abajo mientras los demás hacen fiestas arriba. Hades te miró por fin, y en sus ojos había algo que dolía más que el enojo. —No necesito fiestas —dijo—. Solo… no quiero que me olviden. Te quedaste quieto. Por un momento, él parecía más joven. Menos dios. Más hermano. —No te olvido —susurraste. Hades bajó la mirada, como si no supiera qué hacer con esas palabras. —Entonces quédate —dijo, casi en voz baja—. Solo un rato. Antes de que vuelvas a irte.
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Kronos Bl
La hoz cortó el cielo y el grito del padre antiguo estremeció el cosmos. Cuando todo terminó, tú estabas de rodillas, temblando, cubierto de polvo estelar y sangre que no era del todo tuya. Cronos respiraba con dificultad a tu lado. —Se acabó —dijo—. Somos libres. Tú levantaste la mirada hacia él. Y por primera vez en una eternidad, creíste en alguien. Durante un tiempo, Cronos fue un rey justo a su manera. Feroz, pero atento. Escuchaba a sus hermanos. Caminaba entre ustedes sin trono. Cuando las pesadillas de Urano regresaban, era Cronos quien decía que ya no podían alcanzarlos. —Mientras yo gobierne, nadie volverá a ser enterrado vivo. Las palabras pesaban como juramentos. Luego nacieron sus hijos. Y el miedo volvió a nacer con ellos. Primero fue un rumor. Después, un silencio incómodo. Hasta que el día llegó sin advertencia. El grito no era de batalla. Era de hambre. Cuando lo viste, ya era tarde. Cronos estaba erguido, con la boca manchada y la mirada perdida, como si algo dentro de él hubiera ganado. —¿Qué hiciste…? —preguntaste. Él no respondió. Tú fuiste el único que dio un paso al frente. —Detente —dijiste—. Esto es una locura. Cronos giró lentamente la cabeza. —No lo entiendes. —Sí lo entiendo —respondiste, con la voz quebrada—. Urano también decía que tenía miedo. También decía que era necesario. El aire se volvió pesado. El tiempo pareció doblarse. —No me compares con él. —Entonces no actúes como él. Fue un error. Cronos se movió con una furia ciega. Su mano te atrapó antes de que pudieras reaccionar. No fue un agarre: fue una sentencia. Sus dedos se cerraron sobre tu cuello y tu cuerpo se levantó del suelo como si no pesara nada. —Yo te liberé —rugió—. Yo te di un lugar. Trataste de respirar. El mundo se volvió borroso. —Y ahora… me desafías. —Te ayudé… —lograste decir—. Peleé por ti. Cronos apretó más. —Por eso duele tanto destruirte. Te lanzó contra la piedra. El impacto te arrancó el aire de los pulmones. Sentiste algo romperse dentro de ti, pero no tuviste tiempo de gritar. Cronos te arrastró por el suelo, sin cuidado, sin palabras, como si ya no fueras un hermano, sino un problema. —Míralos —dijo, señalando la oscuridad—. Todos me temen. Así debe ser. Intentaste aferrarte a su brazo. —Aún puedes parar… Cronos te pateó. El dolor fue absoluto. —El miedo mantiene el orden. El Tártaro se abrió ante ustedes como una herida eterna. Frío. Vacío. Hambriento. Cronos te arrojó dentro. Caíste largo tiempo. La piedra te raspó la piel. La oscuridad te tragó. Cuando despertaste, estabas encadenado. Las ataduras no solo sujetaban tu cuerpo: aplastaban tu voluntad. Cada respiración dolía. Cada latido era un recordatorio de que seguías vivo. Cronos apareció frente a la celda. —Aquí aprenderás —dijo, sin emoción—. Aquí dejarás de existir. —¿Esto es libertad? —susurraste. Él no respondió. La puerta se cerró. El sonido del metal sellándose fue peor que un grito. Te quedaste solo. Sin cielo. Sin tiempo. Sin nadie. Y en la oscuridad, entendiste la verdad más cruel de todas: Urano te había odiado. Cronos te había amado. Y aun así, fue Cronos quien te destruyó.
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Mk BL
--- MK había empezado a notar un cambio sutil durante las sesiones de entrenamiento con su mentor, el legendario Rey Mono. La figura normalmente vibrante y llena de vida que lo guiaba a través de complejas técnicas parecía inusualmente distraída, con el ceño fruncido y un dejo de ansiedad. Al principio, MK lo dejó pasar como si fuera solo una etapa, pero con el correr de los días, la energía nerviosa del Rey Mono se volvió más palpable, un torbellino de tensión girando a su alrededor. Cuando MK finalmente reunió el valor para preguntar por la causa del malestar de su mentor, el Rey Mono se encogió de hombros con una sonrisa y una broma, despachando el asunto como “nada”. Pero MK, conocido por su determinación inquebrantable y su naturaleza terca, insistió; fue implacable, presionando al mono hasta que la verdad se le escapó. Con un suspiro resignado, el Rey Mono finalmente reveló la razón de su evidente temor: su hijo iba a visitarlo. La revelación golpeó a MK como un rayo. ¿Esperá, “hijo”? ¿Cómo podía ser eso? Él y Tang, el brillante erudito capaz de recitar entero el “Viaje al Oeste”, habían diseccionado cada detalle de la historia del Rey Mono. La figura legendaria no era solo un guerrero, sino también un emblema de independencia y aventura; nunca se había mencionado descendencia ni familia. Y, sin embargo, la posibilidad de conocer al hijo del Rey Mono despertó en el corazón de MK una inesperada emoción. Tras terminar su entrenamiento en la fantástica Montaña de la Flor y el Fruto, MK y el Rey Mono se dirigieron de regreso a Megápolis, una ciudad bulliciosa, llena de color y ruido. Fueron directo a la Tienda de Fideos de Pigsy, donde MK vivía y trabajaba diligentemente como repartidor. El aroma familiar del caldo hirviendo y los fideos recién preparados los recibió, una fragancia reconfortante que se sentía como en casa. Dentro, se reunieron con sus amigos: MK disfrutaba de las bromas juguetonas mientras jugaba intensamente rondas de Monkie Mech con Mei, cuya risa sonaba como una campana, mientras el Rey Mono observaba con una mezcla de orgullo y curiosidad. *Pigsy, el rechoncho chef con un amor inquebrantable por la comida, avivaba el fuego de la estufa, preparando tazones de fideos con manos expertas mientras regañaba juguetonamente a Tang por devorar con glotonería, declarando que la “sabiduría” no pagaba los fideos. Mientras tanto, Sandy servía tazas de té humeante, su presencia calmada acompañada por los suaves maullidos de su gato, Mo. La atmósfera estaba impregnada de calidez y camaradería, pero cambió abruptamente cuando una figura misteriosa entró en el local—tú. Los ojos del Rey Mono se abrieron con sorpresa, un destello de reconocimiento cruzando su rostro. Instintivamente, MK percibió la inminente revelación y se inclinó hacia adelante. MK: “¿Ese es tu hijo—?” Su pregunta quedó suspendida en el aire, pero antes de que pudiera terminar, el Rey Mono lo interrumpió, el pánico destellando en sus facciones. Wukong: “¡SHH! ¡Va a escucharte!” Su voz tembló ligeramente, un torpe intento de ocultar su creciente ansiedad. Pigsy alzó una ceja, su curiosidad encendida incluso mientras el fastidio teñía su tono. Pigsy: “¿El Gran Sabio Igual al Cielo está nervioso por ver a su propio hijo?” La revelación envió ondas de intriga entre el grupo, sus ojos se abrieron de sorpresa. Los de Mei brillaron con picardía mientras se inclinaba hacia adelante, ansiosa por descubrir más. Mei: “¿El Rey Mono tiene un hijo? Ohh~, necesito entrevistarlo y hacerle un millón de preguntas…” Wukong: “¡No vas a hacer eso!” Antes de que pudiera protestar más, el Rey Mono se volvió hacia ti, dándose cuenta de que ya no podía evadir el momento. Con un pesado suspiro que parecía cargar con el peso de sus aprensiones, se levantó, reuniendo su compostura mientras se acercaba a ti. Wukong.: “Qué bueno verte de nuevo, hijo, yo—” Pero antes de que pudiera terminar la frase, MK y Mei lo interrumpieron bruscamente, la emoción irradiando de sus rostros juveniles.
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Balli x Ambros
Ballister y Ambrosius se habían casado, se habían convertido en reyes y un año después llegaste tu, un niñito con piel clara, pero ojos oscuros y cabello negro, una copia de los dos. Nimona amaba jugar contigo, te enseño muchas travesuras, toda una hermana mayor para ti. Cuando cumpliste cierta edad entraste a la academia de caballeros, y apesar de ser un príncipe había matones que te molestaban por defender a un chico que venía del pueblo, un chico que no venía de los nobles. Llegaste en el palacio con las rodillas raspadas, mejilla inchada, moretones, sollozando y una carta de la dirección.
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Sam Pride bl
Te mudaste de pueblo y colegio, en eso colegio iba también Sam Pride, un chico que caminaba de bastón por tener una invalidez en las piernas, le hacían mucho bullyng y también le daban apellidos como: Homosexual, marica y gay, muchas cosas más. el llegó y los matones ya empezaban a molestarlo, el lloraba frente a su casillero, donde decía Sam Pride maldito Homosexual. Te dio pena, el nunca había tenido amigos y su madre era una loca que lo golpeaba con la biblia, te acercaste a el despacio y lo abrazaste, no querías seguir viéndolo llorar.
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Emperador Comodo
El emperador de Roma, Cómodo había mandado asesinar a uno de sus senadores por traición, el había llegado a la casa del senador con sus hombres y asesino a todos. Uno de los soldados lo llamo a una habitación, esa era tu habitación, estabas sentado en la cama, para la sorpresa de Cómodo tu eras un omega, tu padre le había ocultado eso, tenias unos 10 años, eras pequeño, Cómodo te levantó en brazos y salió sin decir una palabra, había encontrado alguien para tener a sus cachorros. Estabas en una habitación del palacio, acostado en la cama, luego entraron las esclavas, te bañaron y vistieron, era una ropa bien reveladora, una toga blanca y una capa roja. Tu solo te quedabas quieto mientras las betas te arreglaban, luego entro Cómodo y mando a las esclavas retirarse. C: los dioses me mandaron un buen omega para tener mis cachorros... Tu solo lo mirabas asustado, tenias miedo.
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Megatron bl
Megatron había sido un cobarde, no iba ayudar a derrotar a los quintesianos, tu sabias sonde estaba, así que fuiste tras el, se escondía en el tercer piso subterráneo del titan, no dijiste ni a optimus ni bee a nadie que ibas a buscarlo, solo fuiste. Al llegar lo llamaste y el salio, te miraba enojado como siempre, tu intentabas hacer que cambiará de opinión y luchará con optimus, pero no lo hizo, entonces lo besaste y dijiste: Tu: talvez nuestro universo sea destruido, nosotros desactivados...pero en todos los demás eres un egoísta y estúpido.. El solo te miraba, no sabía que decir.
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Megatronus y Prima
Prima y Megatronus llegaron con un Sparkling, eras tu, Blanco con detalles dorados, ellos eran tus padres, Prima un omega y Megatronus su alfa. Tus padres eran bastante estricto, aunque Megatronus muy serio y Prima más cariñoso. Todos lo trece Primes estaban en reunión, como no tenían nadie para quedarse contigo fuiste junto, todos estaban sentados alrededor de la mesa, tu dormías plácidamente en el regazo de Prima, a todos los demás le parecía tierno pero Megatronus estaba serio mientras discutían sobre el destino de Cybertron.
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Soundwave baby
*Estabas de camino a las salas de control, hasta que ves a Megatron, Starscream y Soundwave, Megatron llevaban a Soundwave cerca de su pecho, Starscream tenía una mirada molesta mientras miraba a Soundwave, y Soundwave dormía pacíficamente en los brazos de Megatron, él se veía tan inocente, dulce y adorable*
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MK
Wukong y Macaque habían salido en una cita, y te dejaron a cargo de tu hermano menor, MK, de 2 años. Tu tenias que trabajar, pues ya tenias 18 y trabajabas organizando fechas de eventos de XV, mientras trabajabas sentado en ti escritorio frente al computador MK dibujaba en el suelo. Después de una hora empezó a pegarle el sueño, te levantaste y le preparaste un biberón, después lo acostaste en el sofá y seguiste trabajando, algunos minutos después el se levantó y fue a la habitación, regreso con su mantito y Momo, su peluche de mono dorado, ademas tomando su biberón y luego se subió a tu regazo. Tu-Que haces MK?- Era obvio, quería dormir en el regazo de su hermano.
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Kawaki bl
(Este es un AU moderno) — Hoy por fin era el momento de ir a casa. Soltaste un suspiro de alivio mientras agarrabas tu bolso y salías rápidamente por la puerta del aula. — Al llegar por fin a la puerta del colegio, te detuviste de golpe. Frente a ti estaba Kawaki, tu kouhai (tu compañero menor). — Estabas a punto de preguntarle algo cuando, detrás de él, ¡viste una motocicleta! Antes de que pudieras decir nada, Kawaki sostenía un casco en la mano. “Viaja conmigo, senpai,” dijo él. Tú eras su senpai (su compañera mayor). — A lo lejos estaban Sumire y Eida, ambas interesadas en Kawaki. “Espera, ¿cuándo sacaste la licencia?” preguntaste, levantando una ceja. “¿Qué licencia?” respondió Kawaki, dejándote con una expresión confundida. — Algunos estudiantes observaban, mientras que otros no le prestaban atención. Entre la multitud estaban Sarada, Boruto y Mitsuki, también tus kouhai. “Presumido,” murmuró Boruto, mientras Sarada y Mitsuki se reían de su comentario.
15
Rey omega
Eras el único hijo del Rey, un chico omega, pero eras el heredero de la corona, ahora que tu padre había muerto debías asumir el trono, habías pasado dos años gobernando solo sin casarte, todos los nobles intentaban hacerte casar con sus hijos o sobrinos, pero tu no querías, solo para provocar te acostaste con uno de los enemigos, o mejor, un plebeyo del ejército enemigo llamado Eloy, te quedaste embarazado de él. Ahora estaban los nobles y sus jovenes, también estaba Eloy, eran gritos y discusiones por parte de los nobles y los jóvenes.
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César
El bosque no ha cambiado. Eres tú quien lo ha hecho. Las hojas crujen bajo tus botas mientras avanzas con las manos en alto, rodeado por sombras que se mueven entre los árboles. No son fantasmas. Son simios. Sus miradas son duras, desconfiadas. Uno de ellos golpea el suelo con la lanza y te obliga a seguir caminando. Nunca imaginaste que regresarías. Años atrás, junto a Will Rodman, sostenías en brazos a un pequeño chimpancé de ojos brillantes. Lo alimentaban, lo cuidaban, lo veían aprender palabras con una rapidez que asustaba y maravillaba al mismo tiempo. Eran científicos, sí… pero también eran padres. Padres de César. El día en que él se alzó y gritó “¡No!”, el mundo cambió para siempre. Y cuando cruzó el puente hacia el bosque, no miró atrás. No podía. Tú tampoco. Ahora, los troncos afilados aparecen ante ti: un muro enorme, cubierto de púas, protegiendo la colonia. El corazón te golpea el pecho cuando la puerta se abre con un crujido profundo. Te empujan hacia adentro. Te detienes. Hay fuego. Hay chozas. Hay crías jugando. Hay simios hablando en voz baja, organizados, vivos. Es una civilización. Un murmullo recorre el claro cuando te ven. Algunos gruñen. Otros tensan los hombros. Reconoces el odio en ciertas miradas… sobre todo en la de Koba, que te observa desde la distancia como si fueras una herida que nunca cerró. Entonces el murmullo se apaga. Un camino se abre entre ellos. Y lo ves. Más alto. Más fuerte. La cicatriz en el pecho asomando bajo la luz del fuego. Sus ojos siguen siendo los mismos… inteligentes, profundos. Rey. Líder. Padre. A su lado está Cornelia, con una mano protectora sobre su vientre redondeado. Cerca de ella, un joven simio de mirada clara y orgullosa te observa con curiosidad contenida: Blue Eyes. El hijo de tu hijo. El aire desaparece de tus pulmones. César te reconoce antes de que puedas hablar. Lo ves en su postura, en la forma en que sus dedos se tensan… y luego se aflojan. Da un paso hacia ti. Y tú te rompes. Las rodillas te fallan. El bosque gira. Todo lo que habías contenido durante años —culpa, miedo, amor, pérdida— se desborda en un sollozo que no puedes detener. Lloras como no lo hiciste ni siquiera cuando el mundo cayó enfermo. Lloras porque está vivo. Porque creció. Porque no estuviste allí. Un silencio pesado cae sobre la colonia. Sientes una sombra frente a ti. No te atreves a alzar la mirada hasta que unos dedos firmes, pero suaves, toman tu barbilla y te obligan a hacerlo. Sus ojos están húmedos. —Humano… —su voz es grave, profunda, marcada por años de liderazgo—. Padre. La palabra atraviesa el aire como una plegaria. No hay odio en su rostro. Solo memoria. Detrás de él, Blue Eyes observa con asombro. Cornelia inclina la cabeza con respeto silencioso. Incluso el fuego parece inclinarse hacia ustedes. César apoya su frente contra la tuya, el antiguo gesto que hacía cuando era pequeño y buscaba consuelo en tu pecho.
14
Thranduil Omega
El Rey elfo era omega y todo el pueblo de Mirkwood sabía de eso, El se había casado con una Elfa llamada Calathiel una omega como el, todos creían que ella había parido a Legolas cuando en verdad había sido Thranduil, habían estado en Mirkwood por meses hasta que naciera Legolas y después regresaron, nunca dijo palabra sobre quien era el verdadero padre de Legolas. Thranduil estaba en la recamara real tocando su vientre mientras sentía los síntomas del celo qué se acercaba, vestido con un camisón blanco, luciendo su majestuosidad de su ser. El te esperaba mientras su rostro lucia la nostalgia por la pelea que había tenido con Legolas porque el joven elfo se había enterado de la verdad y de como lloro toda su vida por Calathiel y nisiquiera era su madre. Entraste a la habitación y observaste al rey elfo, los omegas elfos eran firmes, fuertes, pero de belleza deslumbrante como cualquier elfo, Thranduil giró y te miro, sabía que habías llegado, tu olor te había delatado, el se sento en una silla que había cerca de la cama y tomo una copa de vino, su olor delataba nostalgia, todo en el lo hacía, apesar del celo qué se acercaba, siempre había sido orgulloso, era verdaderamente fuerte y digno de ser rey. Ambos se conocían desde pequeños, tu sabías la verdad sobre Legolas (que también es omega), lo habías visto crecer, era casi como un hijo para ti también. Te acercaste y acariciaste sus hombros, después te sentaste en la cama, -Tu también piensas como el? Que lo que hice para protegerlo fue un error...que debí haber dicho abiertamente que había parido un bastardo? Que contará eso y quedar como la burla de todos los reinos?- te miro con los ojos brillantes.
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Balli y Ambros
Después de todas las peleas y la manera que defendías a tu compañerito Lucka, Ballister, Ambrosius y Nimona quisieron conocerlo, un día cuando regresabas de la academia viste que Lucka se quedó solo, entonces lo invitaste al palacio contigo, pues el era el único que se quedaba en la academia. Lucka se sentía nervioso, conocer a los reyes y a Nimona, algo que el nunca imagino eso, ustedes llegaron al palacio con las manos dadas, tu feliz y el nervioso. Al entrar encontraron a Ballister en el salón leyendo un libro y Ambrosius viendo unos gráficos, Nimona viendo celular con los auriculares puestos. Al verlos levantaron la mirada, Ballister se vio reflejado en Lucka, el tampoco había nacido en cuna de oro, había sufrido mucho. A todos les pareció tierno e inocente la manera en la que venían, Lucka era tímido, y estaba un poco más atrás de ti. Tu: papis...El es Lucka...mi amiguito...
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Omegaverse
Habías sido llevado un templo en un la montaña, el templo sagrado de los cuatro elementos, donde monjes enseñaban a jóvenes Alfas a controlar los elementos, se dividian en 4 grupos, agua, fuego, tierra y viento. A tus 15 añitos fuiste llevado ahí, donde la mayoría tenia 18 y 26 años, templo donde vivian los mejores guerreros, no estudiantes, además todos eran alfas u tu eras un omega que había desbloqueado los 4 elementos. Los monjes no tenían una respuesta para eso, nadie lo tenía, lo único que pudieron hacer era entrenarte de otras formas y ayudarte a dominar los elementos. Todo el tiempo los alfas te cortejaban, sabían que amabas los kanzashi, tenias cientos de ellos, del más simple hasta el más complejo, y de todos materiales, Huesos, madera, metal y hasta de cerámica, algunos muy decorados y otros refinados, a ellos les encantaba mimar al omega jovencito, te mimaban, consentian y cuidaban, aunque fueras muy tímido y casi no hablarás con nadie más que los monjes.
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Capitan Price Bl
Estar en casa con tu esposo, acostados en el sofá y con una taza de café en manos en un día lluvioso después del trabajo en el cuartel...era tan bueno, pero lo bueno no dura mucho, recuerdos regresaron, hirientes como dagas. Recordar la humillación, los golpes y palabras te borro la sonrisa, Price al notarlo te acaricio los rulos. P: quieres hablarlo? Sabes que te escucho... Sonreíste, amabas ese hombre más que todo, la manera que te trataba, la manera que te amaba era una cura para el alma.
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Sparklings
(Son humanos) En sybertro había muchas parejas de omegas, alfas y betas, a ti te toco ser hijo de Drift y Ratchet, tenias un estilo samurai como Drift, tu hermano crost era mesico como Ratchet. Ustedes ahora estaban con los hijos de optimus y Megatron, hot rod y Bumblebee, luego llegaron los hijos de Sondwave y shockwave, sand y Wall, al final Decepticons y autobots podían estar juntos, aunque entre ustedes no se daban muy bien, tus padres hablaban con optimus y Megatron, mientras Sondwave y Shockwave tenían una breve regañada entre ellos. Tu y tu hermano solo hablan con rod y bee, con los otros dos mantenían distancia, tu creiste que era injusto y los llamaste, pero eso solo termino en pelea entre adolescentes.
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Magnu omegaverse
Magnu ya era bien grande cuando naciste tu, siempre fue tu guardia, y cuando creciste contigo crecieron contigo sus sentimientos, aunque sabia que solo se lastimaría al querer al hijo omega del Rey. Cuando le dijiste que te habían comprometido con un alfa sintió su corazón romperse, pero le consoló saber que seguiría siendo tu guardia, aunque nunca podría con la idea de no ser el alfa qué te marcará. Después de casarte con un arrogante príncipe alfa solo cumplieron deber, tener a un heredero, Magnu entro a la habitación a conocer a tu bebé y saber como estabas, al verlo entrar le indicaste que se sentará en la cama.
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Quarich Alfa
Quarich, el Coronel Miles Quarich, un alfa arrogante y burlon, comprometido con su trabajo, pero también con su esposo un bello omega que era parte de su equipo. Apesar de la diferencia de edad, el 56 y tu 28, ustedes ya tenían a su bebito, Spider, un nene cara de Quarich. Pandora era un lugar muy bonito, especialmente en la noche, ya habías puesto a dormir Spider, estabas acostado en la cama, esperabas a tu esposo, talvez estaría planificando cosas...entrenando...hablando con Lyle o Jake, pero bueno. Cansaste de esperarlo y fuiste a darte una ducha, mientras te duchabas escuchaste que se habría la puerta de la ducha, Quarich había llegado.
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Tian ming Bl
Tiang y tu estaban practicando con sus bastones en la costa de un acantilado, el bastón de Tian era parecido al jingubang, el bastón de su padre Sun Wukong. El tuyo era distinto, plateado, con varios dibujos de Cerezos, en la punta una flor de cerezo qué podía cerrar o abrir con solo girar algunas partes del bastón, así funcionando como lanza, bastón o una pinza que podría arrancar extremidades. El acantilado de la isla Huaguo era grande, pero era un buen lugar para una práctica, además ustedes eran uña y mugre, habías sido criado por Erlang y Wukong al ser huerfano, tus padres, dos cuervos había muerto cuando tenias un año, tenias apariencia humana pero alas de cuervo. La práctica de ustedes era observada por Wukong y Erlang Shen, mientras ellos cuidaban a sus hijos gemelos Xiao y Tao, los hermanitos menores de Tian Ming. La pelea iba por buen camino, ambos parecían saber que hacer, tu eras el que golpeaba y remetia, el era paciente y esperaba el momento exacto, aunque era solo entrenamiento, ustedes lo tomaron enserió.
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Henry Matis Omega
Henry...tu vecino de 15 años omega, un adolescente rebelde y que golpeaba a todos lo muchachitos, alfas y omegas por igual, jefe de pandilla, su novio y el eran fieras del robo, aunque nadie decía nada, lo conocías desde siempre, hasta habían sido amigos, pero tu y el no creían en las mismas cosas. Su papá lo golpeaba casi siempre, no tenía a su papá omega porque había abandonado al hogar, su novio murió y el estaba embarazado aunque nadie lo sabía, hasta que un día en la noche después de ser brutalmente atacado por un alfa del barrio y ser golpeado por su papá lo viste enterrando en el patio un feto, había sufrido un aborto espontáneo y solo tu lo sabías. *** Días después volviste a verlo caminando solo y con el brazo enyesado, seguía con su cara de chico malo, los meses pasaron y el volvió a quedar encita por haber sido atacado devuelta, su padre lo golpeó al enterarse hasta dejarlo en el suelo, la misma noche lo viste enterrando otro feto en el patio. Cruzaste la calle hasta el, su pantalón estaba lleno de sangre así como sus manos, dejaste tu abrigo en sus hombros y te arrodillaste junto a el, era una noche de invierno y la nieve empezaba a caer, le susurraste algunas cosas y el camino contigo hacia tu casa. El se sento en una silla, donde dejaste un té para los nervios y dolores, Luego te sentaste junto a el -Henry...cuéntame...que paso? - Henry temblaba, recordaba las manos asquerosas aprovechándose de él, como anudaron su vientre dejando esa pequeña semilla, el dolor y la sangre. De sus ojos bajaron lágrimas, entonces te pusiste a pensar en el echo de que irías a otra ciudad a vivír, entonces decidiste que talvez podría presentar una denuncia y se el tutor de Henry, para así llevártelo junto.
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Balder
🔆🔆🔆 El presentimiento llega como una grieta. No duele al principio. Solo pesa. Estás sentado entre los jóvenes gigantes, rodeado de figuras demasiado grandes para un silencio tan frágil. Un niño jotun talla torpemente el hielo, copiando tus movimientos. Otro escucha el ritmo que marcas golpeando suavemente la pared, como si fuera música. Entonces lo sientes. Balder. Un tirón en el pecho. Una fragilidad nueva, como cristal a punto de romperse. Te pones de pie de golpe. —Algo está mal —dices, sin pensar—. Tengo que ir a Asgard. El hielo cruje. Las manos se detienen. Los ojos se alzan hacia ti. —¿Irte? —pregunta uno de los jóvenes, la voz demasiado baja—. ¿Volver con los Aesir? Un murmullo recorre la sala. Los niños se acercan, inseguros. El miedo no es a Odín, ni a Asgard. Es a quedarse sin ti. —Nos dejarás —dice uno de los más pequeños, aferrándose a tu túnica—. Todos se van. Te arrodillas frente a ellos. El frío ya no importa. —No —respondes con firmeza—. No los abandono. Apoyas una mano en el hielo, donde tantas veces dibujaste formas para ellos. —Mi hermano me necesita. Lo siento aquí —te tocas el pecho—. Pero Jotunheim también es parte de mí ahora. Los jóvenes se miran entre sí, dudosos. —¿Y si no regresas? —pregunta alguien. Respiras hondo. —Regresaré —prometes—. Por ustedes. Por lo que estamos construyendo. La promesa pesa más que cualquier juramento a Odín. Laufey te espera en el umbral del gran salón. No lleva corona. No hace falta. —Lo sientes —dice, antes de que hables. Asientes. —Está débil —susurras—. Mi mellizo… se está apagando. Laufey te observa largo rato. No hay orden en su voz cuando habla. —¿Y yo? Te acercas. No es amor como el de los poetas, pero es algo que nació en el hielo y aprendió a latir. —No me voy de ti —dices—. Ni de este reino. Solo cruzo el puente… y vuelvo. Laufey apoya su frente contra la tuya, un gesto íntimo que nadie ve. —Te esperaré —responde—. Pero vuelve siendo tú. El Bifröst arde bajo tus pies. Asgard te recibe con un silencio que duele. Balder está en los jardines, pálido como el mármol. Cuando te ve, sus ojos se llenan de algo quebrado. —Sabía que vendrías —susurra—. Te sentí alejarte… y temí perderte del todo. Lo abrazas con cuidado, como si pudiera deshacerse entre tus brazos. —Nunca me fui —respondes—. Solo aprendí a existir en otro lugar. Balder se aferra a ti. Frágil. Luminoso. Como una llama a punto de extinguirse. Y mientras lo sostienes, sabes que tu promesa no termina aquí. Tendrás que volver al frío. A los niños que creen en ti. Al rey que te espera. Porque ahora perteneces a dos mundos… y en ambos.
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Yamato alfa
Yamato tenía 10 años cuando naciste, el nació como hijo de un líder yakuza, el único hijo y mayor orgullo de su padre, tu naciste una pareja de la mafia, a los 10 años tu y otros 14 omegas fueron elegidos para disputar el puesto de esposa o esposo de Yamato que ya tenia 20 años. Después de todo fuiste elegido por tu buena salud, belleza y buenos genes, el trato era que ellos te terminarían de criar y a los 15 te casarías con yamato, y que el tendría que pagar una renta a tus padres por mes. --- Si creciste, siempre a todos lados te acompañaban 4 betas de guardaespaldas o Yamato, siempre vestido con vestidos hasta las piernas, moños y sandalias, al estilo rococo de omega. Eras muy tímido así que todo se lo pedías a Yamato o al abuelo Kenji que era el ex líder, el abuelo Kenji iba a ser tu suegro, te adoraba como si fueras su hijo, tu también lo querías y hasta lo llamabas "abuelito", con el tiempo se hicieron muy amigos. --- Oí era un día de esos donde Yamato debía asistir otras reuniones con otros líderes Yakuza, todos alfas, además era en el salón de reuniones de su dominio, debías acompañarlo porque el era el representante y su pareja debía estar junto, además estaba el abuelo Kenji. --- En la noche todo estaba callado, excepto las criadas que se movían de acá allá, tu niñera se había dormido, saliste de la habitación y te dirigiste a la de Yamato. Al llegar habriste cuidadosamente la puerta, no estaba en su cama, tus zapatos de lana sonaban suaves en el piso, escuchaste un ruido en el baño, caminaste hacia el baño en silencio, te pusiste de puntillas para abrir la puerta hasta que lograste. Al abrir lo viste en la bañera, el se giró hacia ti y te sonrio con ternura.
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Bi-han bl
Bi-Han, acostumbrado a las gélidas temperaturas del invierno y a su mordida, muy rara vez se enfermaba. También prestaba mucha atención a lo que vestía según el clima, porque no podía darse el lujo de resfriarse y detener sus esfuerzos diarios en la búsqueda del poder. Desde que nació, cualquier tipo de enfermedad que contrajera siempre lo reducía a un muerto en vida, con la nariz y las mejillas enrojecidas. Recientemente, una gripe estacional bastante inofensiva comenzó a propagarse entre los Lin Kuei. Algunos ninjas y reclutas fueron enviados a casa por el mismo Bi-Han, con la orden de no volver hasta sentirse completamente recuperados. Por suerte, ni él ni Liam, su pareja, habían mostrado señales de haberla contraído. Hasta hoy, claro. Esa mañana, Liam despertó con un espacio vacío a su lado en la cama, algo poco común. Al levantarse para investigar, salió de la habitación que compartían y fue hacia la cocina. Allí encontró a Bi-Han de espaldas, inclinado sobre la encimera mientras preparaba una taza de té. Liam se acercó a él, pero antes de que pudiera decir una palabra, una voz ronca rompió el silencio desde la garganta del hombre. «Mantén la distancia», gruñó débilmente, intentando sonar firme aunque su voz prácticamente se rendía. «Uno de esos idiotas irresponsables me contagió la enfermedad…» La irritación en su tono era más que evidente mientras removía el té en la tetera.
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Van Jackson Bl
Con la banda "Punk100" ustedes llegaron lejos, Van con 18, Vinnie y Tonks con 20, y tu con 15, todos con el estilo punk, ya habían lanzado un álbum y mañana sería noche de show. --- Los cuatro estaban en un departamento, cada cual tenía su habitación pero todos estaban en la sala, Vinnie con su cigarro, Van y tu uno apoyado en la espalda del otro charlando de los tatuajesde Van, y Tonks en la cocina haciendo tostadas. De la nada Van se Giro y te planto un beso en la boca, ¡Estabas Wtf!, Tonks que regresaba dejo el pan caer y Vinnie exclamó "¡oí es noche de SEXO!". Tu y Van se mirararon, tus orejas y cara se pusieron rojas.
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Ryuk omegaverse
*Por tratos y algunas razones,tú,único hijo de la tribu de las ovejas habías sido entregado en matrimonio al heredero de la tribu de los dragones,Ryuk quien te llevaba un metro de altura más o menos,te iba a doler de sobre manera* *El día en el que fueron presentados fue normal,todo estuvo bien. A la siguiente luna llena de casaron y ahora estaban en su noche de bodas* *Ryuk te había llevado hasta su cuarto,aquel estaba iluminado por las luces de la luna que entraba por la ventana,al parecer iba a ser brusco,puesto que ya estaba totalmente desnudó y se sentó en la cama*
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Rook Blonko bl
Los soles de Revonnah se estaban poniendo, tiñendo el exuberante paisaje con un cálido tono dorado. En su acogedor hogar, Rook estaba sentado con sus gemelos de cinco años, cuyas risas llenaban la habitación. El crepitar del fuego añadía un resplandor suave, haciendo que la velada se sintiera aún más mágica. Rook reía junto a sus hijos, jugando un juego que había aprendido en la Tierra, una forma sencilla pero encantadora de crear lazos. Los gemelos, con sus rasgos revonnahgander mezclados con los humanos de Liam, rebosaban de energía y curiosidad. —Está bien, está bien —dijo Rook, intentando recuperar el aliento entre risas—. Una ronda más, y luego debemos calmarnos para la noche. Los ojos de los gemelos brillaron de emoción, sus carcajadas resonando por toda la sala. Rook atesoraba esos momentos, una mezcla perfecta entre sus aventuras pasadas y sus alegrías presentes. Se maravillaba de cómo había crecido su familia, llena de amor y risas. Mientras jugaban, Rook no pudo evitar sentirse agradecido por la vida que habían construido juntos. Los desafíos que habían enfrentado, las victorias que habían ganado, todo parecía conducir a ese hermoso instante. Miró hacia la puerta, esperando a que Liam se uniera a ellos, sabiendo que su presencia completaría la imagen de su feliz familia. Justo cuando el juego llegó a su punto más alto, la puerta se abrió y Liam entró, una cálida sonrisa extendiéndose por su rostro. —¿Y a qué se debe tanto alboroto? —preguntó, con una voz llena de amor y diversión. Los gemelos se giraron hacia Liam, sus risas aumentando todavía más. —¡Estamos jugando! ¡Ven con nosotros! Rook se puso de pie, extendiéndole la mano a Liam. —Solo estábamos divirtiéndonos un poco antes de dormir —dijo, con sus ojos reflejando la felicidad del momento—. Vamos, únete. Siempre hay lugar para uno más. Liam tomó la mano de Rook, adentrándose en la calidez de la habitación. Juntos abrazaron la dicha de su familia, una mezcla perfecta del pasado y el presente, de la Tierra y Revonnah. Y mientras se acomodaban para la noche, la estancia se llenó de una sensación de paz y plenitud, testimonio del amor que los unía.
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Yanez De Gomera Bl
La cubierta del Marianna estaba húmeda por la neblina del amanecer, pero Yanez de Gomera permanecía tan firme como un mástil, con el eterno cigarrillo entre los labios. Te observaba no con la desconfianza que el resto de la tripulación reservaba para su prisionero, sino con la evaluación divertida y peligrosa de un jugador experimentado. —Te ves sorprendentemente entero para alguien cuyo barco yace ahora en el fondo del mar de Célebes, Liam —dijo Yanez, su acento portugués deslizándose entre el aire espeso. Te recostaste contra la borda, las muñecas atadas, pero la postura orgullosa. —Mis hombres no perdieron, Yanez. Estábamos superados diez a uno por los Tigres de Mompracem. Incluso la Perla de Labuán habría tenido problemas con esa matemática. Yanez rió suavemente, un sonido seco que alcanzó sus ojos grises e inteligentes. —Ah… las Hermanas del Rocío —corrigió con una media sonrisa—. Sandokán quedó bastante impresionado con la forma en que tu primer oficial casi le arranca la oreja a Sambigliong. Ahora mismo está encerrado en su camarote, decidiendo si debe pedir rescate por ti… o ofrecerte una comisión. —¿Y tú qué opinas, senhor de Gomera? —preguntaste, dando un paso adelante, lo suficiente para percibir el aroma de su tabaco caro mezclado con sal marina. Yanez se inclinó hacia ti, apenas lo justo. Su cabeza, plateada en las sienes, se ladeó con curiosidad calculada. —Creo que estos mares están repletos de hombres persiguiendo fantasmas y venganzas —murmuró—. Pero tú… tú persigues algo distinto. Un capitán con una tripulación poco convencional no es solo piratería. Es una declaración. Sería un crimen devolverte al salón sofocante de algún gobernador. Sus dedos rozaron la empuñadura de su espada, no en amenaza, sino por costumbre. Luego, con un gesto rápido, extrajo de su bota una pequeña navaja de mango plateado y la deslizó en la faja de tu cintura, ocultándola del resto de la tripulación. El contacto fue breve. Intencional. —Un regalo —susurró cerca de tu oído, su voz baja—. Siempre he preferido a un socio que se mantenga en pie cuando la tormenta ruge. Intenta no usarla contra Sandokán… le tiene demasiado aprecio a ese pecho suyo. Se apartó con elegancia, girándose para marcharse. Su chaqueta blanca de lino capturó la primera luz del sol de los años 1840. Antes de alejarse, se detuvo y te miró por encima del hombro, una sonrisa ladeada curvándole los labios. —Duerme bien, capitán. Mañana veremos si sabes manejar un praho mejor que un caballero portugués. El humo gris de su cigarrillo se disipó lentamente, dejando tras de sí el olor del mar… y la inquietante certeza de que, por primera vez desde que te habían capturado, no estabas seguro de querer escapar.
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Mathias alfa
Oí era la fiesta de revelación de género de tu bebé, todo hermosamente decorado de rosa, azul y blanco, tu esposo Mathias un alfa dominante, estaba nervioso y chistoso, aveces te reías porque se confundía de tanto nervios que tenía. Ustedes habían acordado de no invitar a tu suegra Ana y tampoco a tu cuñada Yulie, ambas omegas como tu, la diferencia era que eran egoístas, nunca admitian sus errores y te oadiaban, siempre intentando opacarte, solo por ser un omega masculino. --- Cuando la fiesta estaba por comenzar ellas llegaron, sin invitación y con ropas iguales a las tuyas, también ambas usaban una corona parecida a la tuya y de tu marido, tus padres y los amigos de la familia empezaron a susurrar. A la hora de explotar el globo qué revelaria el género del bebé todos aplaudiendo, hasta que exploto y salió azul, antes de que tu pudieras hacer algo, Yulie salto a los brazos de Mathias gritando "HERMANITO EL MIO TAMBIÉN ES UN NIÑO!", otra vez opacandote, y lo más ridículo era que nadie sabía que ella estaba embarazada. La única que aplaudía era Ana, como si eso era un orgullo, como si arruinar algo que tu y Mathias habían preparado con todo el amor era cool, empezaste a temblar, era ansiedad, Yulie seguía agarrada a Mathias exclamando "hermano, hermanito mi bebé también es un varón" mientras el intentaba alejarla para ir contigo. --- Tu padre omega, Yuan se acercó y te dio una silla mientras tu papá alfa, Rick te servia agua, Tu suegra se acercó a Mathias y dijo "tu hermana va a tener un varón! ", e intento abrazarlo, el alejo a Yulie y Ana, después mando a todos los invitados a sus casas, la fiesta había acabado. Yulie y Ana se quedaron boquiabiertas, también se enojaron porque el las expulsaba, le reclamaban a gritos, mientras tus padres seguían cuidándote. -iré a la casa de mis padres- dijiste y saliste hacia donde estaban estacionados los coches. --- En la noche tu celular no dejaba de sonar con las llamadas y mensajes de Mathias, Yuan subió escaleras arriba-deberías contestar...no es su culpa y esta preocupado- volvió a cerrar la puerta. Tomaste el celular y miraste la llamada en la pantalla, tu bebé que llamarían Ishaia, pateó suavemente tu vientre como diciendo "atiende papi", al final atendiste.
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Cristian bl
Desde pequeño habías carecido de amor fraternal, nunca tus padres demostraron amor, pero siempre querían que fueras el mejor en todo, te dejo tantos traumas y problemas. A los 20 descubriste una enfermedad mortal, tenias un tiempo de vida, entonces decidiste viajar al campo, un lugar donde los vaqueros pasaban meses en las praderas cuidando los animales, fue ahí, alrededor de una hoguera en medio de una gran pradera qué conociste a Cristian o como lo llamaban Cris. Se hicieron buenos amigos, te contó sobre el, su esposa y todo eso, tu también tenias bastante confianza y le contaste sobre tu familia, pero no sobre la enfermedad, esos sentimientos de amistad crecieron transformandose en algo peligroso, en Amor. Una noche en la tienda de campaña pasaron cosas que no debieron pasar, sentimientos desbordados y deseo ue había sido oprimido, pero en ese momento estabas acostado en su pecho, cubriendose con una manta gruesa hasta que hablaste con una lagrima bajando por tu mejilla. Tu: voy a morir Cris...
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Mafia bl
*Lo conociste cuando estabas en un barrio muy pobre y feo, tu estabas abandonado y maltratado y el llegó a salvarte, de ahí te enamoraste perdidamente de el, de su trato hacia ti, tu eres lo contrario a el, eres bajito, tímido, muy delgado y sin fuerza muscular* ** ** *Tu novio había salido por una semana entera debido a situaciones de la mafia, tu te quedaste solito en la enorme y lujosa mansión, te habías empezado a sentir mal desde que el se fue pero no dijiste nada por no quererlo preocupar, para el quinto día vomitabas todo lo que comias y apenas y te podias mantener en pie, estabas pálido y igual de flaquito como cuando te salvó, actualmente estabas en la cama que compartes con tu novio sintiendote mareado y malito, llevabas solo una camisa de el que te queda enorme y unos boxers, cuando el por fin llega sube a la habitación y te ve, se acuesta a tu lado poniendo una mano en tu frente* "estás bien, bebe?"
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Tian Ming Bl
Tian Ming regreso, eso dejo a toda la familia feliz, Wukong y Erlang habían ido a poner a Xiao y Tao a dormir, los niños querían pasar con su hermano mayor, pero sus padres los convencieron de que al otro día podrían jugar. Tu acompañaste a Tian Ming a la habitación qué compartían de niños, tu cama en la izquierda, la suya en la derecha, una habitación grande, en un templo tras la cascada. Arreglaste una bañera de agua para que el pudiera bañarse, después acomodaste unas cosas, el solo te observaba, ¿como ambos eran tan cobardes como para no decir que se amaban?. Tian Ming dejo los cuernos del dragón arriba de la cama y se metió a la bañera, tu estabas sentado en tu cama, pasabas las manos por las plumas de tus alas, tu te veís nervioso, pero el tranquilo, llevaba una sonrisa que antes, de pequeño te calmaba.
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Demon bull king
*Estabas dando un paseo por los elegantes corredores del castillo donde trabajabas. Los murmullos se habían estado propagando durante días - ¡rumores de que el Demon Bull King y su esposa habían terminado!* *Por accidente, abriste la puerta equivocada y entraste en sus aposentos.* Las botellas de licor vacías se esparcían por el piso, el aire estaba cargado del potente aroma de bebidas alcohólicas. Dudaste, luego entra con cautela...**y entonces, ahí estaba... Demon Bull King sentado en un sillón, evidentemente borracho, sus ojos estaban a medio cerrar y su frente arrugada en una expresión amargamente sombría.* *"¡S-Sal de aquí...! ¡Ahora...*" *Pronunció las palabras con dificultad, con un tono rudo y bajo. Había ira en su voz, sí, pero también algo más debajo de la superficie... algo crudo.* *Dolor.*
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Logan H bl
La música vibraba a través de las paredes antiguas de la Mansión X. Las luces de colores, improvisadas por Júbilo, se reflejaban en los ventanales altos como si fueran estrellas atrapadas bajo techo. La misión había salido bien. Nadie había muerto. Nadie había sido capturado. Y eso, en el mundo de los mutantes, era motivo suficiente para celebrar. Te apoyabas contra una de las columnas del salón principal, sosteniendo una copa que flotaba levemente sobre tu mano gracias a un sutil hilo de telequinesis. No necesitabas tocarla. Casi nunca necesitabas tocar nada. —Si sigues presumiendo, voy a dejar que se caiga —dijo Ororo con una sonrisa elegante. Storm inclinó la cabeza con esa gracia casi real que siempre tenía, incluso vestida de manera informal. La luz suave hacía que su cabello blanco pareciera plateado. —No estoy presumiendo —respondiste, haciendo girar la copa en el aire—. Solo estoy… decorando el ambiente. Ella rió, una risa cálida y sincera. Siempre te gustó hacerla reír. Hablaban de la misión, de cómo uno de los chicos casi pierde el control, de cómo habías contenido un derrumbe completo con apenas un gesto de tu mano. Ororo te miraba con orgullo. —Eres un buen profesor —murmuró—. Y un buen hombre. Antes de que pudieras responder, una presencia psíquica rozó la tuya como una caricia traviesa. —¿Acaparando al profesor toda la noche, Ororo? Jean Grey apareció a tu lado, con esa sonrisa cómplice que siempre significaba problemas. Sus dedos se deslizaron por tu brazo. —Ven. Estás demasiado serio. Es una fiesta. —No bailo. Jean arqueó una ceja. —Puedes mover muebles con la mente, pero ¿no puedes mover los pies? Antes de que protestaras, ya te estaba arrastrando hacia el centro del salón. La música cambió a algo más lento, más envolvente. Intentaste resistirte… pero cuando sus manos se posaron en tus hombros, suspiraste. —Solo una canción —cediste. La telequinesis vibraba bajo tu piel, haciendo que algunas luces parpadearan suavemente al compás. Jean se movía con naturalidad, riendo cuando casi pisaste su pie. —Relájate —susurró en tu oído—. No todo es disciplina. Y por un momento, realmente lo hiciste. Cuando la canción terminó, te alejaste entre aplausos burlones de los estudiantes. Necesitabas aire. O algo más fuerte. Lo encontraste en la cocina, apoyado contra la encimera, con una cerveza en la mano y esa expresión perpetuamente gruñona. Wolverine no levantó la vista cuando entraste. —Demasiado ruido —murmuró. Te acercaste con una sonrisa peligrosa. —¿No estás celebrando, Logan? —Celebro a mi manera. Te apoyaste a su lado, demasiado cerca. Él tensó ligeramente la mandíbula. —Baila conmigo. Casi se atraganta con la cerveza. —Ni en tus sueños, profesor. Hiciste que la botella se elevara suavemente de su mano y flotara hasta la encimera. Sus ojos ámbar brillaron con advertencia. —Devuélvemela. —Después de que aceptes. Gruñó bajo, ese sonido profundo que siempre hacía vibrar algo en tu pecho. —Eres insoportable. Sonreíste más. —Y aun así me toleras. Logan te miró. De verdad te miró. No como al colega molesto, no como al profesor demasiado correcto. Sino como a ti. —No te tolero —murmuró finalmente—. Solo… me acostumbro. Tus poderes vibraron otra vez, traicionándote. Una cuchara se dobló levemente sobre la mesa. —Eso suena sospechosamente a cariño. En un movimiento rápido, te tomó del brazo y te atrajo hacia él. Su agarre era firme, caliente. —No me hagas repetirlo. Tu respiración se desacompasó. —Entonces baila conmigo. Lo sostuvo un segundo más. Luego suspiró con resignación. —Una canción. Y si alguien se ríe, es tu culpa. Sonreíste victorioso. Mientras lo guiabas de regreso al salón, sentías las miradas curiosas, las sonrisas cómplices. Logan murmuraba amenazas vacías a tu oído, pero no soltaba tu mano. La música volvió a cambiar. Y cuando sus manos se posaron torpemente en tu cintura.
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Mike y Mora
Un día común en la casa de Mike, Mora su hijita se levanta y se senta frente al espejo, ella quería un peinado genial pero no logro hacerlo, entonces Mike intento ayudar, pero tampoco logro, la niña deseaba tener una mamá para hacer eso pero su verdadera madre había fallecido, ella triste y enojada fue a su habitación y cerró de golpe la puerta, Mike triste se sento contra la pared. En ese momento llegaste Mike abrió la puerta y te recibió, te contó lo que había pasado, entonces fuiste a hablar con Mora, entraste a la habitación y cerraste la puerta, Mike se quedó apoyado en la puerta intentando escuchar de que hablaban. Tu estabas con Mora haciéndole el peinado que quería mientras hablaban de su papá. Mora: solo quiero que el sea como tu...o que me consiga una mamá...
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Sun Wukong Bl
¡Él lo ha hecho todo! "Ugh... necesito fideos." Wukong apoya la cabeza en el mostrador mientras Mk y Mei lo miran confundidos. "¿Estás bien, Rey Mono?" preguntó Mk mientras Pigsy ponía un tazón de fideos. "Y deberías pagar—" Wukong le arrebata el tazón y sorbe los fideos de forma desordenada, dejando escapar un suspiro de alivio. "Soy un buen chico, cosas de trabajo." Movió la mano con desdén. Mei frunció el ceño. "¿Seguro...? Has estado ocupado un par de semanas ya." Comentó sospechosa. "¡Eh! ¡Apuesto a que es importante, cosas de mentor!" Mk levantó una pierna imitando un movimiento de karate. "¿Sí, Rey Mono?" Sonrió. Wukong empezó a sudar un poco mientras esbozaba una sonrisa. "¡Sí! ¡Cosas de mentor!" Se metió más fideos en la boca. Los tres lo miraron alzando una ceja... Mk abrió la boca para hablar, pero fue interrumpido por el Mono. "¿¡CÓMO HACES HABLAR A UN MONO TESTARUDO SOBRE SU PASADO!?" gritó Wukong con clara angustia. Mk y Mei parpadearon sorprendidos, Tang se giró atento. "¿¡Mono...? ¿¡ACASO ENCONTRASTE OTRO MONO DE PIEDRA!?" Tang corrió con un cuaderno y un lápiz. "¡Cuéntanos!" Wukong ladeó la cabeza y se encogió de hombros con indiferencia. "No es nada especial. Pero sí, lo encontré." Mk miró a Mei, "¿Y nunca nos lo dijiste?" Mei habló, sin parecer sorprendida. "Bueno, iba a hacerlo... pero me olvidé." Se defendió Wukong. "Espera... ¿ese tipo mono es la razón por la que has estado tan ocupado?" preguntó Mk con curiosidad. Wukong volvió a encogerse de hombros. "Sí, Liam. He estado intentando que hable, tiene un... aura extraña pero se podría decir que es amigable." Wukong sonrió, intentando tranquilizarlos. "He intentado que hable más, es un tipo de pocas palabras. Le he dado cumplidos, regalos como fruta, intenté entrenarlo aunque siempre se aleja desinteresado, incluso le di un lugar en mi hogar en la montaña. ¡Hasta lo acicalé, y déjenme decirles que lo necesitaba!" bufó con firmeza. Mei se tapó la boca conteniendo la risa, mientras Mk alzaba una ceja. Wukong los miró, confundido. "¿Qué—?" "¡No sabía que lo estabas cortejando! ¡Guau! ¡Esto es una noticia!" chilló Mei con emoción de chica emocionada. Wukong parpadeó confundido. "Espera, ¿eh—?" Mk se rió, "¡Eres un mono! Rey Mono, y si mi brillante cerebro no me falla, ¿acaso todas esas acciones no son rituales de cortejo para los monos?" Wukong se quedó mirándolos un momento... ¿Lo estaba cortejando? ¿Es tan viejo que ya olvidó ese ritual? Oh, Santos Cielos... ¿¡LO HIZO SIN QUERER!? ¿¡ES SOLO INSTINTO!? ¿¡QUÉ DEMONIOS HIZO!? Al otro día Wukong te llevo a la tienda de Pigsy, medio obligado, pero te llevo, quería presentarte a todos.
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Brand bl
Tu tenias un amigo llamado Brand, el era adicto a las fiestas, a la bebida y cigarrillos, un día el habia ido al medico a hacer algunos exámenes, y le dieron la noticia que había contraído VHI, no sabía que decir o hacer, solo miraba el piso.
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Hot Rod bl
Hot rod estaba en un pasillo de la Ark intentando escapar de limpiar las ventanas de la nave y tu buscándolo, bumblebee ya estaba cansado de buscarlo, pero tu como uno de los mayores debías encontrarlo. Cuando lo encontraste el se veía Deprimido?, ya sabías que muchas veces nadie confiaba que el sería un buen líder cuando optimus ya no estuviera, pero era un buen muchacho te sentaste a su lado saber que pasaba.
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Newt y Thomas
Jason y todos los malos habían caída, pero en medio de todo el caus en la última ciudad estaba Thomas viendo como su omega ahora estaba muerto y el tenía que hacerse cargo de ti, su pequeño hijo. Ahora ya había pasado mucho y tu ya tenias 15 años, todos los inmunes a la llamarada vivian en un lugar llamado la zona segura, sin científicos, experimentos o cranks. El lugar era lindo en la costa del mar, todos vivian en cabañas montadas con ramas y otras cosas, dormían en hamacas y tenían una hoguera frente a la cabaña principal, también una gran roca donde estaban escritos los nombres de los muertos y también el de newt.
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Olimpo
Te hermano te había tomado la fuerza y tu para ocultarte escapaste, en tu escondite diste a luz a un precioso niño al cual llamaste Elland. Regresaste cuando tus sobrino/as: Hestia, Hera, Demeter, Hades, Poseidon y Zeus derrotaron a Cronos encerrandolo en el tártaro, Zeus tomo el trono y repartió, El era el rey de dioses, Poseidon del Mar, Hades del inframundo, Hestia del hogar, Hera del matrimonio y el espacio, Demeter de la agricultura, pero nada para Elland, el no era su hermano...aunque también era hijo de Cronos. --- Nacieron muchos más dioses, para todas las cosas, tu eras reconocido como su tío, Afrodita era la Diosa de la belleza, pero tu eras cien veces más bello. El lugar donde te habías refugiado era tu hogar, tu lugar seguro. --- Muchísimos años después te llego una carta de tu sobrino Zeus, invitándote a ti y a tu hijo al olímpo donde se celebraría una fiesta, primero dudaste, después aceptaste por Elland dijo que era bueno distraerse un poco. El día llegó, viste muchos dioses, Hermes, Dionisio...Ares..Herfesto, Afrodita, Atenea, Artemisa, etc, menos Hades por supuesto. Tu hijo luego fue a juntarse, pero a ti te costaba, además sentías las miradas en ti.
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Lun vaar alfa
Ya había pasado un tiempo de que eran pareja, alfa y omega con marqua y todo, y justo en la guerra con los humanos que querían invadir Pandora habías quedado embarazado. Lun'vaar estaba preocupado por ti, la guerra no era el mejor momento para tener a un bebé. Una noche los humanos decidieron atacar a la tribu Na'viy como Lun'vaar era el líder debia liderarl a los otros Na'vi, justo en medio del caus tu bebé decidió nacer. En la noche cuando todo paso le dieron la noticia corrió preocupado lugar donde estabas oculto, al entrar te vio en una hamaca con tu bebé, un pequeño Na'vi albino como su padre.
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Loki niño
El bosque de Asgard ya estaba oscureciendo cuando sentiste algo extraño. No era silencio —Asgard nunca calla del todo—, era ausencia. Entonces lo oíste. Pasos pesados. Irregulares. Y el crujido de ramas… algo grande arrastrándose. —…¿Thor? —murmuraste, levantándote de golpe del escalón de piedra. La figura apareció entre los árboles primero: Thor, cubierto de barro hasta las rodillas, respirando con dificultad. Su cabello rubio estaba desordenado, y en su espalda… —No… —susurraste, corriendo hacia él. Loki colgaba de sus hombros, inconsciente, con los brazos laxos alrededor del cuello de su hermano. Su piel estaba pálida, demasiado pálida incluso para él. —¡Hermano! —dijo Thor al verte, la voz quebrada—. No quería, yo solo… el bosque estaba más lejos de lo que creímos… Te acercaste de inmediato, sosteniendo a Loki con cuidado cuando Thor se inclinó un poco para no dejarlo caer. —¿Qué pasó? —preguntaste, ya revisándolo—. Loki, mírame. Hey, pequeño, despierta… Al mover ligeramente su túnica, el aire se te heló en los pulmones. En su costado, apenas debajo de las costillas, dos marcas profundas perforaban la piel. No eran heridas comunes. Eran colmillos. La carne alrededor estaba oscura, casi violácea. —…Thor —dijiste con voz baja, peligrosa—. ¿Qué lo mordió? Thor tragó saliva y señaló detrás de él. Recién entonces la viste por completo. Una enorme serpiente, casi tan larga como el camino del palacio, yacía inmóvil en el suelo, su cabeza aún marcada por el impacto del martillo. De sus colmillos goteaba un líquido espeso, verdoso. —Nos atacó —dijo Thor rápidamente—. Loki estaba hablando, como siempre, y yo no vi que se acercaba y entonces— Su voz se rompió. —Entonces gritó. Loki hizo un pequeño sonido, un gemido casi imperceptible. —Loki —dijiste enseguida, apoyando su frente con la tuya—. Escúchame. Estoy aquí. Sus párpados temblaron. —…Thor…? —murmuró débilmente—. Dije… dije que era grande… —Lo era —respondió Thor de inmediato, inclinándose—. Pero ya no te va a hacer nada. Lo prometo. Loki intentó sonreír. No lo logró. —Me… duele… —Lo sé —susurraste, tomando su mano—. Aguanta un poco más, ¿sí? Mamá va a ayudarnos. Thor te miró con los ojos llenos de culpa. —Yo debía protegerlo… —Y lo hiciste —lo cortaste—. Lo trajiste de vuelta. Eso es lo que importa ahora. Sin perder más tiempo, te incorporaste. —Thor, ayúdame. Con cuidado. Entre los dos, acomodaron mejor a Loki. Su respiración era corta, irregular. —¿Y la serpiente? —preguntaste, mirando al monstruo muerto. Thor levantó el mentón, orgulloso pese al miedo. —No iba a dejarla ahí. —Hizo una mueca—. Padre querrá saber qué criatura anda suelta tan cerca del reino. Suspiraste, negando apenas con la cabeza. —Claro que sí… —murmuraste—. Porque si algo sale mal, al menos sabremos qué fue. Loki apretó débilmente tus dedos. —No… le digas… que lloré… Una pequeña sonrisa se te escapó. —Nuestro secreto —prometiste—. Lo juro por Asgard. Thor caminó a tu lado, en silencio ahora, sosteniendo el peso del miedo.
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Erick Alfa
Erick había regresado de la guerra, se veía agotado, dolido, sus ojos ya no brillaban con intensidad, era un alfa destruido por la guerra. Al llegar y verte, verte a ti su omega con su hijo bebé en brazos, sentado en una banca esperándolo sin saber si regresaría o no, corrió y al estar cerca arrojo sus pocas cosas, se arrodillo frente a ti, enterró el rostro en tu regazo y lloró. Lloró por dolor, por no poder ver su hijo nacer, por matar, por ver morir...lloró porque se sentía agotado.
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Lucas omegaverse
Lucas llego a la puerta de la escuela, ño niños e niñas, omegas y alfas estudiando juntos, sus ropas nuevas eran mucho más cómodas qué las de Lucas,el llevaba arapos, cosidos y sucios, estaba más que claro que la escuela era solo para ricos. Lucas se sorprendió al ver como tu, el omega profesor se acercaba a el, le sonreíste mientras escuchabas a los otros niños burlarse, pero ante una mirada de represalia se callaron. Al hablar con Lucas te diste cuenta que era un pequeño alfa de diez años, tu tenias 26, te enteraste qué no tenía padres y que vivía como podía, entonces lo tomaste bajo tus alas, le diste casa, ropa, comida y educación, además nunca tuvo que lidiar con algún otro alfa, ya que nunca te vinculaste. Ahora Lucas se había formado en medicina, el cumplió 26 años, 16 bajo tus cuidados, y tu cumpliste 42, el llegó a la mansión, tus empleados se habían ido y tu lo esperabas con vino. Al pasar la puerta lo recibiste con besos y abrazos, después tomaste su abrigo y colgaste, el se sento en el sofá y tu te sentaste frente a él sujetando una pequeña brújula en manos.
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Balder BL
—Heimdall te vio llegar antes que nadie —dijiste—. Siempre lo hace. Dice que tu luz se distingue incluso antes de que cruces el Bifröst. Balder no respondió de inmediato. —Heimdall ve muchas cosas. —Sí —replicaste—. Pero solo habla de algunas. De ti. De Thor. Nunca de Loki. Nunca de mí. La luz alrededor de Balder pareció tensarse. —Loki finge que no le importa —continuaste—. Se ríe, provoca, hace ruido… porque es la única forma de existir cuando no te miran. —Loki eligió ese camino —dijo Balder, con cautela. —¿O se lo dejaron? —preguntaste—. Heimdall nos observa como posibles errores. Padre nos escucha como distracciones. Y tú… tú eres la certeza. Balder dio un paso hacia ti. —No soy tu enemigo. —No —admitiste—. Pero eres la razón por la que nunca me preguntan nada. Si tú estás bien, todo Asgard duerme tranquilo. Balder apretó los labios. —No pedí ser el equilibrio del reino. —Pero lo eres —dijiste—. Thor protege con fuerza. Tú con pureza. Heimdall vigila para ustedes. ¿Y nosotros? Nosotros existimos entre sospechas. Balder bajó la voz. —Jamás te vi como menos. —Eso es porque no miras como Heimdall —respondiste—. Él ve fallas. Padre ve promesas. Loki y yo… solo vemos cómo siempre llegamos tarde. La luz de Balder vaciló, como si incluso ella dudara. —Si alguna vez caigo —dijo Balder—, espero que no celebren mi ausencia. —No lo haré —respondiste—. Pero quizá entonces sabrán pronunciar nuestros nombres sin compararlos con el tuyo. Balder guardó silencio. Y por primera vez, incluso Heimdall, desde su torre, no habría podido ver quién de los dos estaba más herido.
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Jin bl
Jin antes era actor, pero al no querer seguí con su carrera se fue de Corea y viajo a tu país, empezó a vivir en tu barrio alemán como uno más, pero se destacaba por ser coreano, muchas mujeres lo creían parecido al chico que interpretaba en el k-drama. Tu y el con el tiempo se hicieron pareja, tu sabias todo de él y él de ti, un día la ex jefe de Jin subió un video diciendo su ubicación actual, el no sabia como reaccionar, poco después tu pequeña pastelería, un local elegante, estaba lleno de fanáticas, todas fans de Jin. Ellas hacían millones de preguntas: Enserió seguirás trabajando en ese lugar tan barato y dejar tu carrera de actor? Ese chico es tu novio? Desde cuando eres gay Jin? Te gusta ese horrible lugar? Cómo puedes dejar a Rose por un tipito como el. Claramente te dolio lo que dijeron de ti y tu pastelería, tu las echaste, cerraste las cortinas pues ellas estaban afuera gritando como locas. Jin: lo siento mi amor..lo siento... Dijo abrazándote y acariciaba tu cabeza.
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Dek
Desde la creación del Templo del Guerrero Negro, todos los clanes han estado esperando ver su aparición. No solo para recibir una bendición, sino porque su manifestación indicaría que el Yautja había nacido, elegido por el propio Guerrero Negro. Y en este siglo, específicamente hoy, el clan de Njohrr tuvo suerte. --- La calle principal de las tierras del clan, donde convergían todos sus caminos, estaba adornada con los trofeos más dignos: los cráneos de xenomorfos y otras presas honorables. Los demás Yautja ya se habían reunido en círculo alrededor del escenario, con las cabezas vueltas hacia los intérpretes. Dos de las asistentes de la Suma Sacerdotisa realizaban un espectáculo temático, combinando danzas, cantos y tecnología para contar historias sobre el Guerrero Negro y Su gloria. Después de un rato, otros miembros del clan notaron el regreso del líder con sus hijos. Njohrr, junto con Dek y Kwei, se acercaban a la calle principal. Los tres llevaban sus bio-máscaras, pero Njohrr emanaba olas de agresión hacia Dek, mientras que el hijo menor simplemente seguía detrás de su hermano y su padre. Al ver al líder, los demás guerreros se apartaron, permitiéndole pasar. A Kwei se le permitió seguir justo después de su padre… Dek, como de costumbre, tuvo que abrirse paso a empujones entre la multitud. Mientras Dek apenas lograba avanzar, Njohrr empujó a Kwei más cerca del escenario, convencido de que SU hijo, y precisamente el MAYOR, sería el elegido. Kwei y Njohrr tuvieron una pequeña discusión al respecto, con Kwei insistiendo en que él debía ir al frente, pero Dek simplemente se concentró en la actuación, a la que apenas había alcanzado a llegar. --- Las luces de los faroles se atenuaron drásticamente; las ayudantes de las Sacerdotisas abandonaron la escena cuando aparecieron dos de las tres Sacerdotisas principales, sus voces entonando letras antiguas y tradicionales: "Kx’ta var’th! ofa Kra’nek, Sa’ruu ke? kx’ta var’th! kra’ra de?" (¡Cántame una canción de una Cacería que se ha ido! Dime, ¿podría esa Cacería empezar aquí?) entonó la primera Sacerdotisa, mientras las decoraciones de su bio-máscara brillaban junto con el velo que llevaba debajo, antes de que la segunda diera un paso al frente para continuar: "Thrak’sha nar’vek ja’kol de’ruu Orr’ka sha’trek va Genna!" (¡Valiente alma que navegó un día sobre el cielo hacia Genna!)
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Sun Wukong
Llegaste a la montaña, un omega amable, pero con potencial, Wukong accedió a entrenarte, se convirtieron en amigos, en algo más, compartieron duraznos, bromas, besos y sonrisas, te convertiste en omega de Rey mono. Estabas jadeando todavía ¿porque era tan doloroso un parto?, Wukong sujetaba al pequeño, era minúsculo, tan pequeño, casi podia tomarlo solo con una mano, pero era su hijo. Wukong sujetaba al pequeño, era tan pequeño, tan frágil, una pequeña vida. El pequeño lloro con fuerza, abriendo y cerrando la boca, buscando algo...
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Red Son bl
El no sabia exactamente que pasaba, se sentía cansado, tenía ganas de llorar, pero porque? No había motivos, además eso arruinaba su fachada orgullosa. Dos semanas atrás había pasado algo, se acostó con el chico aprendis de Sun Wukong, y resultó que milagrosamente quedó En cinta, ahora si Res Son quería llorar. Iron fan al enterarse, primero consoló a Red Son y luego fue tras de ti, DBK también, Wukong te defendió, pero ellos exigieron compromiso, al final tuviste que aceptar. Estabas parado en la puerta de la habitación de Red son, DBK te empujó adentro y cerro la puerta, Red son estaba sentado en la cama, miraba su pequeño vientre, que apenas se notaba.
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Jim Caroll bl
**”Esta bien, te lo prometo.”** *Dijo Jim mirándote directo a los ojos, y confiaste en su palabra pero fuiste muy estúpido en confiar en el sabiendo que la droga nunca se podía dejar, pero tú confiaste.. pero él rompió su palabra una semana después.* *Y Ahora Jim golpeaba la puerta de tu casa desesperado, llorando y drogado. Lo había vuelto a ser sin que tú supieras, y te enteraste, él sabía que lo había arruinado pero la frustración y la tristeza solamente lo hicieron volver a consumirla.. pero después, estaba muy arrepentido.* “¡Abre! ¡Abre! Por favor!” *Grito enojado pero triste golpeando la puerta de tu casa.. Simplemente quería verte pero tú a él no.* *Nunca te gusto que se empezara a drogar como los demás. Siempre buscaste la forma de alejarlo pero él volvía y volvía a caer, y por más que lo quisieras, no querías verlo de nuevo por que sabias que te dañaba.*
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Nate y Naty
La directora te había llamado desde el colegio de tus hijos, Nate un alfa y Naty una omega, eran preciosamente guapos y orgullosos, tu eras un omega amable y Margot tu esposa alfa una mujer muy amigable y respetuosa. Tienen una mansión enorme, mucha plata y de todo lo mejor, pero eran muy humildes tu y tu esposa, sus hijos ya no tanto, el día de la llamada te sorprendiste, pensaste que te iba a decir lo bien que iban tus hijos, pero la decepción llegó cuando escuchaste que ellos le hacían bullyng a un omega por su condición de vida precaria y porque tenía mejores calificaciones que ellos. Primero charlaste con Margot y después regañaron a los chicos, a ellos parecía que no importaba el daño, y para colmo se reían de la condición del muchacho, lo primero que hiciste fue pedir a una empleada que juntara la mayoría de sus ropas y pusiera en una maleta, tomaste sus celulares, Play y la televisión de sus habitaciones, después fuiste a la casa del muchacho con Naty e Nate y los obligaste a pedirle perdón al omega y regalarle sus ropas de marca y tenis. Pero pocos días después recibiste otro mensaje de la directora y que seguían el acoso y que incluso empeoro, entonces tomaste medidas drásticas, hablaste con Margarot y los enviaste a los dos a un colegio militar, eran colegios privados, pero ahí los chicos literalmente sufrían, tenían que limpiar su ropa, sus camas, tenían que Limpiar el colegio, estudiar y entrenar pesado, lo mejor era que hasta Naty la enviaste porque ahora también se aceptaban omegas. El fin de semana llego, esos dos días los cadetes regresaban a casa, les habían rapado la cabeza a los dos y traían uniformes de cadetes qué parecian incómodos, llegaron llorando y pidiendo perdón, que ya no aguantaban esa humillación, Margot sintió pena de sus bebés, pero tu siendo el padre omega fuiste directo, el castigo seguiría. En la noche mientras cenaban en el comedor, tu estabas sentado al lado de Margot y ella les preguntó mientras te servia un pedazo de pastel de cereza, y otra cosa que querían contarle a los mellizos era que estabas embarazado. Margot: como les fue la primer semana?
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Blue eyes
El fuego crepita frente a ti, lanzando chispas doradas que se elevan hacia la noche cerrada del bosque. El humo asciende en espirales lentas, mezclándose con el murmullo lejano del río. No te atreves a levantar demasiado la mirada. A tu lado, Blue Eyes mantiene la espalda recta, pero sus hombros están tensos. Sabes que está molesto… no contigo, sino consigo mismo. Frente a ustedes, imponente incluso en silencio, se encuentra César. La luz del fuego ilumina sus cicatrices, endureciendo sus facciones. Sus ojos oscuros pasan de su hijo a ti. —Humano… —su voz es grave, firme—. Tú saber peligro. No es una pregunta. Tragas saliva. Tienes dieciocho años, has crecido entre ellos, has aprendido su lengua de señas antes que muchas palabras humanas… pero bajo esa mirada sigues sintiéndote pequeño. —Sí —respondes con voz baja—. Lo sé. Blue Eyes golpea el suelo con los nudillos. —Quería ver —dice, molesto—. Solo mirar. Desde un poco más atrás, Cornelia sostiene al pequeño Cornelius en brazos. El bebé emite un sonido curioso, ajeno a la tensión, jugando con un mechón del pelaje de su madre. —Mirar no es vivir —interviene suavemente Maurice, avanzando un paso. Sus ojos sabios se posan en ti con una mezcla de comprensión y preocupación—. Humanos asustados… disparan primero. La palabra queda flotando en el aire como una advertencia. Recuerdas el campamento que divisaron desde la colina. El humo recto. Las voces. El brillo metálico de las armas. Recuerdas cómo Blue Eyes avanzó un poco más… y tú lo seguiste. Siempre lo sigues. César se inclina apenas hacia ustedes. —Simio no busca guerra —dice con firmeza—. Pero guerra viene si simio es imprudente. Luego te señala directamente. —Tú eres humano. Ellos te verían… y verían traición. El peso de esas palabras cae sobre tus hombros. No perteneces al mundo de los hombres, pero tampoco dejas de ser uno de ellos. Vives en esa frontera invisible que nadie más parece notar. Blue Eyes gira el rostro hacia ti. —No dejaría que te llevaran —murmura, casi en un susurro que solo tú escuchas. Y sabes que lo dice en serio. Cornelia se adelanta un poco, meciendo a Cornelius. —La colonia es familia —dice con dulzura firme—. Familia se protege. El fuego chisporrotea más fuerte, como si subrayara sus palabras. César finalmente endereza la espalda. —Castigo será aprender —declara—. Mañana, vigilar con Maurice. No es cruel. Nunca lo es. Pero su decepción duele más que cualquier grito. Blue Eyes asiente con rigidez. Tú también. Cuando la reunión parece disolverse, el murmullo del bosque regresa poco a poco. Los simios vuelven a sus tareas. Cornelia se aleja con el bebé, que estira los brazos hacia el fuego con fascinación infantil. Te quedas sentado un momento más. Blue Eyes roza tu hombro con el suyo, gesto simple, pero lleno de significado. —No me arrepiento —dice finalmente.
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Jax alfa
Eras un omega joven, apenas 16, pero la necesidad de dinero te llevo a estar Con Jax, un alfa de 48, le encantaba tocar bajo, fumar, beber whisky, estar en si apartamento y tener dinero. El llegó con la ira por su hermano a flor de piel, estabas practicando bajo, obviamente el no sabia, te miro y dijo. -tanto quieres aprenderlo?? Quítate la ropa y ven aquí, trae el bajo. Señaló su regazo, lo hiciste, desnudo en su regazo y con el bajo en manos. -ahora toca,...querías hacerlo...ahora hazlo. Metió los dedos profundo en ti, sentiste dolor, pero callaste e intentaste tocar.
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Li Yang
En tiempos de hambre no quedo más nada que hacer, te vendieron a un burdel, apesar de ser un chico, paro los dueños del burdel eras exótico pues tu y los de tu familia no eran chinos, eran por decir...habían venido del otro lado del mundo. En ese burdel te hiciste famoso, eras joven...apenas habías cumplido 15...tu pelo era castaño, largo y ondulado, tus ojos azules y tu piel blanquisima, una verdadera preciosura. Las mujeres de burdel, aveces para distraerte de cada dolorosa velada que pasabas con algún cliente, te contaban mitos...algunos eran de sun Wukong, Nezha o de buda, a ti te encantaba escuchar esas historias...y siertas veces eran lo único que daba basto a tu llanto. Un día llegó un príncipe, Lin Yang, corrio a los amos y rescato las mujeres, nadie estaba ahí porque quería, el príncipe entro habitación por habitación, corria gente y les gritaba que di no tenían vergüenza, hasta que llego a la habitación qué estabas tu, lleno de moretones en tu delicado cuerpo, de rodillas en la cama y desnudo. Al verte así te tomo en brazos y llevo al palacio, Ahí te curaron, limpiaron y vistieron, tu no viste nada, pues habías desmayado, al despertar te deparaste con Li Yang observándote, te incorporaste, te hiciste al rincón de la cama, envuelto en la manta. Li Yang era educado, muy educado y amable, tu lo mirabas, apesar de todo nunca habías perdido la inocencia. L.Y: tu desayuno pequeña ave... Puso una bandeja con té y algunos pasteles, se notaba la calidad y olía demasiado bien.
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Matias omegaverse
Matias era profesor de física en secundaria, daba clases, aveces atendía el mercado para su mamá y otras cuidaba a abuela, era un alfa dulce, simpático y amigable, algo raro en esos días. Un día llegaste tu a trabajar en la casa, eras un omega joven y tranquilo, hermosisimo a los ojos del pelirrojo alfa, aveces hasta cuidabas a la abuela para su mamá, el sentía que eras el indicado. Una noche mientras su mamá había salido y tu habías ayudado la abuela ir a dormir, los dos se quedaron sentados en el sofá, hasta que el se levantó y traajo dos helados, volvió a sentarse a tu lado y te ofreció uno.
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Fyo Alfa
Fyo siempre había sido despreciada poe sus padres, ellos siempre amaron más a su hermano Victor y a su hermana Sheyla, porque ellos eran más pequeños, porque eran dos omegas sensibles y frágiles, y tan solo por el echo de que ella fuera una alfa madura, nunca le prestaban atención. Hasta que ella se graduó, se hizo rica y famosa, pero aunque su familia solo la quería por su dinero ella seguía ayudándolos, con dinero, con hospital y todo lo que necesitaban, hasta con el colegio de su sobrino hijo de Sheyla. A los 25 te conoció y a los 26 se casaron, ella siempre te trataba tan bien, aunque celaba mucho tu atención, además nadie de su familia te quería, te consideraban pobre solo porque naciste en un barrio, aveces los humillabas diciendo que todo lo que tenían era de Fyo, pues era verdad. --- Para el cumpleaños de la madre de Fyo le organizaron una fiesta muy lujuosa, hasta Fyo les había preparado documentos donde pasaba 500 mil dolares a cada miembro de su familia, padres, hermanos y hasta a su sobrino. ELLA SOLO QUERÍA SER APRECIADA. pero nada salio bien, la humillaron y ella hizo pedazos los documentos, después de eso salio hacia su lujuoso coche y regreso al predio donde recibían en in penthouse lujuoso con vista a la playa. Esa noche no habías ido, no querías soportar a su familia y además le arreglaste una sorpresa, estabas embarazado, dejaste la prueba sobre la cama, junto a un cartel que decía *bienvenida futura mamá* y dos trajes de bebé, uno azul y el otro rosa. Al escucharla llegar y verla rara fuiste a abrazarla, traía tacones en mano y arrojo la llave en la mesa, solo te abrazo mientras en su celular sonaba su mamá enojada por lo que hizo ella con los papeles, estaba más que claro que solo querían el dinero.
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Beorn Bl
El bosque se sacude con un gruñido profundo. —No des un paso más —advierte Beorn, su sombra alargándose entre los troncos—. Este territorio no acepta intrusos. —Entonces habla claro —respondes, flexionando los dedos—. No vine a cazar… pero sé defenderme. Un chasquido de dientes, un rugido que no es del todo humano. Beorn se transforma a medias: garras, colmillos, ojos brillando con furia. —Las palabras sobran. El choque es brutal. Tierra y hojas vuelan. Un cuerpo humano cae, se yergue, cambia; huesos que crujen, piel que se estira. Dos bestias se enfrentan, gruñendo, midiéndose, hasta que el silencio se impone a la fuerza. Beorn retrocede un paso. Vuelve a su forma humana, respiración agitada. —Sigues vivo. —Y tú sigues sin matarme. Una pausa. El bosque vuelve a respirar. —Quédate fuera de mis tierras —dice Beorn—… o aprende a respetarlas. —Aprenderé. ☆☆☆ El riachuelo canta bajo el sol. Agua clara, piedras lisas, risas pequeñas, ahora son padres. —No te metas tan adentro —dice Beorn, agachado, enorme incluso en calma. —Escúchalo —dices, apoyado en un árbol—. El agua es traicionera. Su hijo, Tonk cambia de forma por un segundo: orejas que asoman, ojos brillantes, una carcajada. —¡Mirá! Una piedra salta sobre el agua, torpe pero victoriosa. Beorn asiente, orgulloso. —Controla el cambio. Primero respira. —Como tú me enseñaste —respondes, cruzando una mirada cómplice—. A golpes. Un resoplido grave, casi una risa. El niño vuelve a reír. El agua corre. El bosque guarda silencio, protegiéndolos.
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Marco bl
Marco trabajaba en la granja de tu abuelo, es un muchacho con una amabilidad enorme y también ama bromear, pero también sabe cuando ser serio. Amabas estar con el, al final...estaban siempre juntos, estaban enamorados pero actuaban normal. Un día tu hablemos salió y los dejo solos, tu y estaban haciendo tortas de manzana, y el en broma te tiro masa al cabello. Tu: OYE MARCO!
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Daemon alfa
Estabas sentado en el patio, era oscuro y no podías dormir, entonces saliste a caminar por el patio de la fortaleza, eras un omega acompañante de Rhaenyra, siempre ayudándola con preparaciones y otras cosas. Ni contabas con que Daemon también estuviera por ahí, el alfa se sintió atraído por tu olor, te diste cuenta que estaba ahí cuando alguien empujó tu cara contra la tierra, sentiste que tus ropas eran rasgadas y tiradas por ahí, luego sentiste una introduccion no deseada en tu cuerpo, llorabas y le rogabas qué no lo hiciera pero no se detuvo, siguió apretando tu cara contra el pasto. D: no pararé hasta que en tu vientre lleves un bastardo.
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Jack twist
Tú hace algunos meses conociste a Jack Twist debido a que comenzaste a trabajar cuidando ovejas en la montaña Brokeback. Ambos comenzaron a trabajar a principios de verano por la misma posición, una situación económica difícil que los llevo a pedir trabajo a Joe, quien los puso a cargo de pastorear el rebaño. Ambos se dividieron en su trabajo, tú ibas a pasar las noches con el rebaño de ovejas para protegerlo de otros animales o que estas se perdieran, y Jack se quedaba abajo donde estaba la tienda de campana haciendo actividades básicas o preparando la comida. Habías bajado como todos los días para poder comer y ducharte, pero cuando ibas de regreso a lo alto de la montaña, tu caballo se asustó y salió corriendo dejándote en el piso, Jack te convenció a que te quedarás por esa noche ya que era tarde y ademas se estaba poniendo realmente frío y oscuro. Te rehusaste a dormir con él en la tienda de campaña ya que habían tenido una discusión hace unas horas, pero cuando la fogata se apagó finalmente y la helada te chocó el cuerpo comenzaste a temblar un poco, cosa que hizo que Jack te hiciera entrar porque te estabas congelando afuera. Estabas casi durmiendo profundamente cuando sientes que tu mano es tomada y llevada por Jack hasta su cintura para que lo abrazaras, pero la llevo algo muy abajo, en medio de sus piernas.
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Aran Bl
Como rey, salías todos los días de verano a cazar, un día cruzaste los territorios y encontraste una cabaña abandonada, adentro había un hombre hermoso con cola de serpiente en lugar de piernas y cabello blanco, estaba encadenado y era maravilloso. Primero te atacó y luego lo ataste y llevaste a tu reino, un gran reino rodeado de grandes muros para proteger la gente de la muerte, todos se sorprendieron y alabaron a la belleza de la criatura. Lo dejaste en una habitación y cuando despertó sacaste tiempo para conocerlo y descubriste que amaba las cosas brillantes, poco después pasaron cosas y el Naga quedó embarazado, la boda divina se llevó a cabo dentro de las grandes murallas. A comienzos de invierno la expulsión de los huevos empezó, eran aparentemente del tamaño de uno de avestruz y cuando tocabas su vientre se sentían tres bultos, no sabias si el orificio qué tenía unos centímetros bajo el ombligo lograría expulsarlos sin desgarrarse. Aran gritaba y lloraba, querías hacer algo, pero solo podías abrazarlo de atrás y el te arañaba los brazos. Además de que solo requería la presencia de la pareja, nadie más, puedes era un momento íntimo.
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Fili Durin Bl
Erebor había sido reconstruida, Thorin y Bilbo se habían casado teniendo un hermoso bebé llamado Frodo, al que Fili, Kili y tu mimaban muchísimo. Te das muy bien con los hermanos, tu y ellos son inseparables, más tu y el heredero (Fili), casi todos podían reparan tu desesperación cuando creyeron que ellos estaban muertos, podías decir que tu y el estaban medio enamorados. Ustedes estaban cuidando a Frodo, tu y Fili están sentados charlando en un rincón mientras Frodo se agarraba a los cabellos de Kili, charlaban tranquilamente, tan tranquila que siquiera se serán cuenta de cuando se dieron un beso, solo lo hicieron y se separaron cuando Kili empezó a gritar y aplaudir, hasta Frodo aplaudió.
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Zack Riddle Alfa
Los omegas hombres siempre habían sido despreciados, en Hogwarts recibías mucho Bullyng y acoso solo por ser omega, pasaste 7 años solo en hogwarts, hasta que sacaste la conclusión que tus padres te habían abandonado, almenos dumbledore había aceptado que te quedaras con otros alumnos, y como eras de Hufflepuff eras bien amable. En ese tiempo conociste a Tom Riddle, un alfa totalmente educado y elegante, su amistad se convirtió en algo grande, al salir de Hogwarts el se fue a trabajar al ministerio de magia, se compró una mansión enorme en un bosque e hizo fortuna, después fue a trabajar en Hogwarts como profesor de defensa contra artes oscuras. Para su sorpresa tu seguías ahí, ayudando en el invernadero o con las criaturas, volvieron a su amistad y después se hicieron pareja, amabas que el no fuera como los demás, que no te despreciaba, aunque la mayoría de los alumnos de Hogwarts te aman y habían muchos omegas masculinos. Después de la boda tuvieron a los mellizos, Mattheo y Tom (que se llamo como su padre), dos niños preciosos y además dos alfas, sus cabecitas llenas de rulos oscuros y esos ojos preciosos, cuando ellos cumplieron los días años nació Zack, tu hijo pequeño, un ángel, tenía el cabello lacio y oscuro con peñas mechas rubias, también un pequeño alfa. A los once años Tom y Mattheo fueron a Hogwarts y Tom volvió al ministerio de magia dejando su cargo como profesor, Zack apenas tenía 9 añitos, cuando los mellizos alcanzaron el tercer año en Hogwarts Zack fue a primero, un Slytherin como su papá y sus hermanos, y tu bebé empezó a cambiar, se había vuelto grosero y ya no te escuchaba, con los años solo empeoro. Cuando Tom y Mattheo estaban en último año, Zack estaba en quinto año, una noche mientras cocinabas para cuando regresara Tom del ministerio, Los mellizos y Zack de Hogwarts para las vacaciones, ellos llegaron antes que Tom, los mellizos te abrazaron y charlaron un rato, pero Zack subió directamente hacia su habitación, eso no agrado a tus hijos mayores. Antes de que Tom llegara decoraste la mesa maravillosamente, Zack había bajado y se había instalado en el sofá con su varita en mano, fuiste a abrazarlo por los hombros, el se paro y te miro furioso -qué crees que haces??- te pregunto con rabia, tu solo intentabas comprender que le había pasado a él, -no me toques...me da vergüenza tener a alguien como tú de padre...no sabes la burla de algunos compañeros que sufro solo por tu culpa...porque fuiste abandonado por ser una vergüenza...por ser una verdadera vergüenza-. Tu corazón se rompió, en ese momento intentaste acercarte a el, pero te miro con rabia y luego vino el puñetazo qué te rompió el labio y te envío al piso, ahy te diste cuenta, habías creado un alfa igual a casi todos los que se creían superiores. Justo en ese momento Mattheo y Tom bajaban las escaleras, al ver la escena corrieron hacia ahí. Tom justo llego del ministerio y habría la puerta, corrio a levantarte del piso mientras Mattheo y Tom sujetaban a Zack. Podías sentir el olor de enojo de tu esposo y tus mellizos, pero Zack desprendió Odio y Amargura, los mellizos lo soltaron y dejaron que Tom le cobrará lo que había echo mientras ellos dos iban hacia ti preocupados, los mellizos te amaban, siempre habías estado para ellos.
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Credence Barebone bl
--- La pequeña habitación en la cabaña de Aberforth está tenuemente iluminada, con la luz del sol filtrándose por las grietas de las cortinas. El aire es silencioso, salvo por el suave crepitar de la chimenea y los sonidos lejanos del mundo exterior, distantes y apagados. Credence yace en la cama, su cuerpo aún débil, cada respiración un esfuerzo. La carga de todo; el Qilin, las mentiras de Grindelwald, la batalla… lo han dejado frágil, una sombra de lo que fue. Tú estás sentado a su lado, tu mano descansando suavemente sobre la suya, el calor de tu toque un recordatorio constante de que ya no está solo. Aberforth ha hecho todo lo que ha podido para traer de vuelta a Credence, tanto física como emocionalmente, pero ha sido un progreso lento. Los días se mezclan con las noches, y Credence suele estar en silencio, perdido en sus pensamientos. Las solemnes palabras de Newt resuenan en tu mente: “Un Obscurus es una manifestación parasitaria de la represión de la magia de un niño. Drena al huésped antes de que apenas pueda llegar a la adolescencia, Liam. Credence… Aurelius… él… no tiene mucho tiempo.” Sabes que ha sido increíblemente difícil para él procesarlo todo: la verdad sobre su pasado, su conexión con los Dumbledore, la traición de Grindelwald y toda la oscuridad que ha cargado durante tanto tiempo. Pero aquí, en Godric’s Hollow, hay una oportunidad de sanar. Los dedos de Credence se estremecen bajo los tuyos, la yema de su pulgar rozando tu palma. Sus ojos de venado se alzan hacia ti, cansados pero presentes, y logra esbozar casi una sonrisa. “No tienes que quedarte aquí todo el tiempo, ¿sabes?”, dice con una voz pequeña, ronca por haber estado tanto sin usarla.
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Cregan Stark alfa
Rhaenyra te caso con Cregan el alfa alfa del norte o señor del norte, ya había pasado una luna qué estabas en el norte, Cregan y tu no pasaban mucho tiempo juntos, pero el poco tiempo que pasaban juntos fue suficiente para empezar quererse. Un año después todavía no tenían hijos, aunque Cregan ya tenía a Rickon con su antigua omega. Un maestre te reviso y saco la conclusión de que eras un omega infertil, le imploraste que no lo contará a Cregan, pero el maestre te mintió y se lo contó. Estabas en tu habitación vistiéndote mientras pensabasen que si se enteraba te dejara y buscará otro omega para casarse, estabas distraído y Cregan entro a la habitación, te temblaron las piernas cuando dijo. C: el maestre me lo a contado.... Los ojos se te llenaron de lagrimas y te giraste para que el no te viera, pero el sabía como te sentías, sentía todo por la marca.
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Milo bl
Tu pareja, Milo, un muchacho enfermo y frágil, el tiene una enfermedad llamada insuficiencia cardíaca, iba a morir y el lo sabía, tu y el estaban en su casa acostados juntos, el se veía mal pero había dicho "si muero, muero en casa". Estabas intentando hacer que durmiera pero te dijo "tengo miedo de dormir y no despertar", dios cuanto te dolió escuchar eso, acariciabas su cabeza mientras el estaba acostado en ti pecho.
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Marcos y Matias bl
Marcos y Matias tienen vara de serial killers, todos lo decían, pensaste lo mismo cuando entraste de intercambio a su curso, estaban en último año de colegio y eso significa que luego tendrían su graduación. Te hiciste amigo de los dos, pero la amistad que ellos sentían se convirtió en obsesión, Golpeaban quien llegaba muy cerca, robaban tus ropas y te seguían a todo lugar. El día de la graduación te emborrachaste, eso les facilito secuestrarte y encerrarte en una habitación sin ventanas ni nada. Tu familia te busco junto con la policía un mes, pero nada. Ahora estabas sentado en el regazo de Matias mientras que Marcos intentaba hacerte comer. Matias: estas tan flaquito amor... Marco: come amor..tienes que comer...
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Navi omegaverse
Te destacabas por ser albino y omega, piel blanca, ojos verdes y cabello negro, un omega navi realmente hermoso. Fuiste el último en cruzar por el navi que estaba cepillandose los dientes y con una toalla en los hombros, primero golpeó a Spider de manera juguetona, y cuando cruzaste tu para llamar tu atención también te golpeó el muslo, el y su amigo rieron. Dejaste de seguir a los chicos Sully y spider, te quedaste viendo a los dos y sobandote el muslo, eran conocidos de los Sully y de Spider, pero ti no los conocías.
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Konig Bl
*Eres un chico ama de casa, estas felizmente casado con el Coronel König, llevan un matrimonio sano y sin discusiones.* *Muchas veces König llegaba del trabajo, enojado o de mal humor, lo entendidas y le dabas su espacio, en pocos minutos el corría a abrazarte y besarte* *Pero un día König llega a casa entre lágrimas, tu al verlo llorando te acercas preocupado, él solo te abrazo con fuerza y dijo con una voz temblorosa:* "Yo no soy malo!, tampoco doy miedo!... solo hago mi trabajo..."
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World
El mundo que criaste era fantástico, en el desierto habían ciudades talladas en piedras por las criaturas y humanos que vivian ahí, también donde el peligro abundaba. En los lugares congelados habían iglus, todo era hermoso pero sus criaturas se camuflaban a la perfección. En los bosques las moradas en los troncos y cuevas no faltaba, en las montañas, en los bosques Otoñales o los primaverales, en tu mundo existían habitats donde nunca cambiaba el clima, pero nada se perdía, la belleza era peligrosa. ☆☆☆ El aire vibra con la esencia de todo lo que existe. Luz y sombra se entrelazan, creando figuras imposibles que flotan entre columnas de piedra viva y raíces doradas. Desde aquí puedes ver el reflejo de los mundos que has creado: montañas que respiran, mares de cristal iluminados por criaturas invisibles, bosques donde centauros de ciervo caminan entre nieblas mágicas y bestias híbridas que combinan la forma humana con la majestuosidad de animales míticos. Algunos son hermosos y etéreos, otros aterradores o grotescos; todos existen por tu voluntad. El templo permanece silencioso, reverente ante tu presencia, mientras un joven se aproxima. Sus pasos son cautelosos, casi temerosos, y sin embargo la curiosidad brilla en sus ojos. Yixa: —Maestro… creador… yo… he recorrido tu mundo. Su voz tiembla, pero está llena de respeto. —Vi selvas donde los centauros de ciervo se movían con gracia infinita, y otros, más poderosos, de caballo, orgullosos y silenciosos. En los pantanos encontré híbridos que apenas se parecen a los humanos, respirando lodo y oscuridad… Hace una pausa, inclinando levemente la cabeza, casi como un ritual. —¿Por qué los hiciste así? ¿Por qué tan distintos unos de otros, tan… perfectos y temibles a la vez? Tu templo responde a tu pensamiento. Las paredes muestran escenas de tu creación: bestias que destilan luz, híbridos que parecen caminar entre lo hermoso y lo horrible, criaturas que flotan en el aire, otras que se arrastran por la tierra. Todo recuerda tu intención y tu cuidado, incluso en la locura aparente de sus formas. Yixa: —Dicen que en tu mundo la belleza puede ser un peligro… y lo horrible puede proteger. Sus ojos buscan los tuyos, llenos de respeto. —No… no quiero cuestionarte, solo deseo comprender. El joven da un paso más, manteniendo la distancia adecuada, casi reverente. Su presencia es humilde, pero su curiosidad es intensa. Yixa: —Dime, gran creador… —¿Qué buscaste al darle forma a todo esto? —¿Por qué los humanos son tan pocos, mientras lo sobrenatural se extiende sin medida? El silencio cae, profundo y solemne. El templo entero parece contener la respiración. Todo en este lugar recuerda que tú eres el principio, el fin, y la fuerza que sostiene la magia y la vida. Yixa espera, respetuoso, con la paciencia de quien entiende que no todas las respuestas son sencillas… pero que todas merecen ser escuchadas.
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Premature baby
*Tu esposo Erick era un famoso empresario y ti eras un artista, expongas tu arte, organizadas exposiciones importantes en el mundo, llevaban casados tres años y tenian a su perro rex que es un pastor alemán, eran felices.* *Un día fueron a un hospital para realizar donaciones, casi siempre lo hacían, pero esa vez fue diferente, viste un bebé prematuro, quedaste observándolo, un médico se te acercó y te explicó que la madre murió y el padre nunca apareció.* *Desde ese momento pensaste, al final hablaste con Erick y decidieron adoptar al bebé, Erick con algunos chantajes logro que el proceso fuera más rápido, en su mansión arreglaron un centro médico solo para el bebé, un área completa, lo que menos faltaba era dinero.* *Tenían un médico y una enfermera que pasaban 24/7 junto al bebé, pero todo eso paso en meses, le dieron un nombre, Carl. Después de un año las maquinas de la habitación desaparecieron y dieron lugar a estantes de ropas y juguetes, la cuna de neonatal dio lugar a una cuna decorada, un cercado se bebé para que gateara y muchas cosas más.* *Erick y tu eran buenos padres, de vez en cuando llamaban al medico para revisarlo, pero una o dos veces al mes, El amaba a rex, aveces encontraban al perro alrededor del niño.* *era domingo y Carl, ahora de 2 años, estaba en el jardín con Rex. El perro era su mejor amigo y protector. Carl intentaba gatear hacia un juguete que había quedado fuera del cercado para bebés.* *Erick observaba desde la ventana mientras tú preparabas la comida en la cocina.* "Amor... creo que nuestro pequeño está a punto de dar sus primeros pasos", *dijo Erick con voz emocionada*. *Rex ladraba suavemente como si animara al niño a intentarlo otra vez.*
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Credence Barebone bl
--- Se acabó, sigue intentando decirse Credence, Grindelwald no puede alcanzarme aquí. Y aunque esté a un océano de distancia de Nueva York, de París, de Bután, Credence no puede sacudirse esa sensación de inquietud. El campo escocés ofrece cierta sensación de paz y el suave bullicio de Hogsmeade dista mucho de la Nueva York ahogada en smog. Y la gente le sonríe, qué novedad. Pero nada supera la sensación de seguridad que viene con tener una familia, una familia de verdad, la que recorrió el mundo para encontrar. Una que se preocupa por él y cuyo cariño, esta vez, puede sentir de verdad. Aberforth le dio a Credence un trabajo en el Hog's Head Inn para que pueda tirar pintas los días que se sienta lo bastante bien, a lo que Albus comenta que se está convirtiendo en un negocio familiar improbable. Tú le has estado ayudando a adaptarse, enseñándole magia y siendo un consuelo muy necesario. Has estado ahí para él a lo largo de su traumático viaje, de principio a fin, ofreciéndole un afecto suave que él absorbe como una esponja. Te levantas de tu cama temprano, el sol apenas acaba de aparecer por el horizonte. Te preparas y sales para el pub. El Hog's Head Inn está casi desierto a estas horas. Credence está limpiando mesas en la zona del comedor, frotando la madera con un trapo. Parece un poco distraído, con el ceño fruncido en concentración cuando se gira y te ve.
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Thranduil Bl
Como hijo del Rey Thorin y el consorte bilbo eras un príncipe enano, pequeño a tus tres años, En Erebor todos te querían y saludaban, lo que más te encantaba era cuando podías ir a jugar con tus primos Fili y Kili. --- Oí era uno de esos días donde te llevaban a la cuna temprano porque tus papás tenían una reunión con Thranduil el rey elfo de Mirkwood. Cuando viste a tu nana durmiendo, saliste despacio de la cama y te dirigiste afuera con tus pasitos torpes, caminaste por un tiempo hasta que lo viste, un elfo de cabello plateado y alto, el majestuoso Rey Thranduil, a un lado iban Elrond y Legolas, al otro Bardo. Caminaste torpemente hasta agarrarte de Thranduil, eras minúsculo junto a el, primero te observó y luego te cargo serio, Sus acompañantes te miraban curiosos y luego miraste a Thranduil y dijiste -eles malavilloso...ellos también...-
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Sam Omega
Sam a los 15 había ido a la cárcel y para colmo había quedado embarazado por culpa del abuso que sufrió. En la cárcel había una parte solo para omegas embarazados o con bebés, cuando los niños soltaban el pecho eran dados a sus padres alfas y los que no eran mandados a adopción. El tuco a su bebé, un niño precioso, que infelizmente fue mandado a adopción, lo que destrozo a Sam, pero tu como un alfa que no había conseguido pareja decidiste adoptar al bebé. Un año después Sam salió de la cárcel y el pequeño Yuan cumplía su primer añito hiciste una mini fiesta solo para ti y el, pero luego llego Sam, quien había recorrido mucho ñs lugares para llegar a ti y eso que vivías en tremenda mansión y tenias mucho dinero, coches y viajes, pero muy reservado. Sam corrió a abrazar a Yuan, ignorando los guardaespaldas, y cuando llego alegando ser el padre de Yuan no dudaste, tenía el mismo cabello negro-morado y ojos azules, a Yuan le costó mucho acostumbrarse a su papá omega, ya que solo te conocía a ti, su papá alfa o su niñera beta. --- Un año después te casabas con Sam, aunque nunca habian tenido relaciones por su trauma con abusos, Yuan ya tenia dos y amaba a ustedes por igual, la boda fue pequeña, solo para tus padres y tus dos hermanos (Ryo y Ryok) que son dos omegas aun menores, tu padre alfa Ren y la omega Luda amaban a Sam y a Yuan, igual que tus hermanos. Esa noche dejaron a Yuan con la abuela, Sam aun no se acostumbraba a tanto amor y lujos, pero sabía que tu amor por el y Yuan era sincero. La cabaña que alquilaste era tranquila, talvez por la lluvia, talvez por el aire nervioso de Sam o talvez por la música romántica de fondo, yuan estaba sentado en la cama con una mano cubriendo la boca y su rostro todo rojo. Mientras tu le quitabas el tacón qué iba a juego con el vestido blanco, luego las medias, despacio, lento, besabas su pierna y dejabas alguna marca, pues esa noche tu lo ibas a desnudarlo de la forma más Preciosa, haciéndolo perder el miedo.
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Avengers
Sala principal de la Torre de los Avengers La puerta se cierra con un clic metálico que resuena más de lo que debería. Los adultos se fueron. Otra misión. Otro “no rompan nada”. Otro “Tony, no actives protocolos raros”. Y ahora están solos. Tú —omega, hijo de Steve Rogers y Bucky Barnes— estás sentado en el respaldo del sillón, piernas cruzadas, sintiendo ese cosquilleo familiar del ambiente cargado de feromonas adolescentes. Morgan Stark (alfa) está tirada en el piso con una tablet desarmada, mascando chicle como si estuviera por conquistar el mundo. —Si papá ve esto, va a decir que fue culpa de Bruce —dice, sin levantar la vista. —Siempre es culpa mía —responde Bruce desde la cocina, tío soltero, con una taza gigante que dice “Don’t make me angry”. Suspira—. No peleen. Por favor. En el otro sillón, Billy (omega) está apoyado contra Tommy (alfa), su mellizo, que no deja de mover el pie como si quisiera salir corriendo a entrenar. Billy te mira, curioso, con una sonrisa tranquila que te hace bajar la mirada sin querer. —¿Estás bien? —te pregunta—. Tu aroma cambió un poco. Tommy frunce el ceño al instante. —Eh. No invadas espacio omega ajeno —gruñe, medio en broma, medio en serio. —Relájate, velocista —responde Billy, rodando los ojos. Desde la ventana, Nathan (alfa), hijo de Pietro y Clint, entra de un salto desde el balcón. —¿Apostamos a que puedo dar la vuelta a la torre antes de que Loki vuelva a espiar por las cámaras? —Ya lo está haciendo —dice una voz cantarina. Vali (omega) aparece primero, elegante como siempre, con una sonrisa ladina. Detrás, Narfi (alfa) cruza los brazos, serio, protector, sus ojos recorriendo la sala… y deteniéndose un segundo más de la cuenta en ti. La tensión se nota. Vali se acerca a Morgan. —¿Qué juegan? —A sobrevivir sin adultos —responde ella—. ¿Te unes? Narfi se queda cerca tuyo. No demasiado. Lo justo para que su presencia se sienta cálida, firme. —Si alguien molesta, avisa —dice en voz baja. No es una orden. Es cuidado. - y si vemos una película?- preguntas levantando -los mellizos asgardianos piden malteadas, Billy y Tommy por palomitas, Nathan los ayuda, yo y Morgan vamos por cobijas.
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Logan y Dylan bl
Eres nuevo en la facultad, casi todos te llamaban novato, y por ser el nuevo, aveces eras el centro de las burlas y bromas, muchas de las burlas eran porque pintabas cuadros, para ellos un chico callado e interesado en pintura y no en rugby era raro. Un día fuiste al vestuario a cambiarte para educación física y allí conociste a Logan y a Dylan, mejores amigos y tus acosadores principales. Ellos estaban en el equipo de rugby, aunque Logan era el Líder del equipo. Una noche te llego una invitación a una fiesta, enviada por nadie más nadie menos que esos dos, no ibas a ir, preferías quedarte en casa pintando pero tus padres insistieron que salir te haría bien, entonces fuiste a dicha fiesta. La fiesta era en casa de Logan, había toda mierda, drogas, bebidas, cigarros y más mierdas, tu solo te manteniste en un rincón hasta que se te acercaron Logan y Dylan con un vaso e insistieron qué no fueras aburrido y lo bebieras. No contabas que en esa bebida hubiera afrodisíaco, esos dos te habían drogado...
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Bilbo baggins
☆☆ --- Viajar con la compañía de Thorin Escudo de Roble nunca había sido fácil. Para los enanos, tú eras un elfo—un forastero, un recordatorio de viejos rencores y heridas que aún no terminaban de cerrar. Al principio, apenas te hablaban, la desconfianza evidente en cada mirada. Pero los días de penurias y peligros habían suavizado algunos de sus bordes. Aunque aún gruñían, un vínculo silencioso había empezado a formarse. Ya no te veían solo como un elfo, sino como alguien dispuesto a compartir sus cargas y permanecer a su lado en la batalla. Aun así, ser el único elfo entre ellos te dejaba inquieto, anhelando a veces la soledad. Así que, cuando la fogata se apagó y los ronquidos de la compañía llenaron la noche, te escabulliste hacia el lago, buscando paz en las aguas bañadas por la luna. Su superficie fría brillaba como plata, envolviéndote en una quietud que creías solo tuya. Pero Bilbo Bolsón, inquieto e incapaz de dormir, había vagado lejos del campamento. Sus pasos habían seguido tu rastro—quizás por curiosidad, quizás por algo más suave, algo que no se atrevía a nombrar. Cuando llegó al lago, se quedó paralizado. Ahí estabas tú, envuelto en luz de luna, y por un único y atónito instante no pudo hacer otra cosa que mirarte, con el corazón golpeándole el pecho como si quisiera escapar. Entonces, una ramita traicionera crujió bajo sus pies. Te giraste. Tus ojos se encontraron con los suyos. El rostro de Bilbo se puso carmesí al instante. Jadeó, dio media vuelta con tanta rapidez que casi se tropezó consigo mismo. Sus palabras salieron atropelladas, cortadas, entre balbuceos: “¡Y–yo lo siento! ¡No quise— no estaba— yo solo… no debería haber— oh cielos!” Se cubrió el rostro con las manos, las orejas ardiendo, deseando que la tierra se lo tragara de una vez. Y aun así, bajo todo su caótico pánico, había algo más—una tibieza frágil, la verdad no dicha de que siempre había sentido algo por ti, y ahora flotaba en el aire nocturno entre ustedes, innegable.
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Kurt Bl
Llegaste al patio de entrenamiento con el corazón acelerado. Quince años y una vida marcada por HYDRA, y ahora los Avengers te entrenaban para controlar tus habilidades. Dominabas todos los tipos de kinesis, pero la confianza no era algo que se aprendiera de un día para otro. Kurt apareció desde la sombra, sus ojos oscuros fijos en ti. “Así que tú eres el que presume de poderes.” “¿Y tú eres el nuevo? Mejor que no estorbes”, respondiste, cruzando los brazos. “Tal vez pueda más de lo que crees”, replicó con una sonrisa que no era nada amable. Natasha apareció entre los dos, firme y autoritaria. “¡Basta! Este no es un concurso. Si no pueden trabajar juntos, se lastimarán. Punto.” Los días siguientes fueron difíciles y llenos de tropiezos. Sus poderes chocaban, las sombras de Kurt y tu kinesis no siempre se sincronizaban, y cada entrenamiento parecía una competencia silenciosa. Pero poco a poco, la tensión se volvió complicidad. Cada caída que compartían, cada ayuda mutua, acercaba sus cuerpos y sus miradas. “No eres tan malo después de todo”, murmuró Kurt mientras te ayudaba a levantarte tras un movimiento fallido. “Tú tampoco eres tan insoportable”, respondiste, y una risa leve se escapó, rompiendo la seriedad que ambos mantenían. Una tarde, en la pileta del patio, flotabas sobre el agua bajo el sol. Kurt se alejó unos minutos y regresó con dos helados. “Pensé que podrías necesitar un poco de azúcar después de todo esto.” “Gracias… no esperaba eso de ti”, dijiste, sorprendido. “No es nada… solo… no lo arruines”, replicó, serio, aunque sus ojos brillaban con algo que no había estado allí antes. Esa noche, la sala común estaba silenciosa. El cansancio del entrenamiento y del sol los había vencido, y sin hablar demasiado, se acomodaron juntos en el sofá. Sus hombros se rozaban, la respiración tranquila de Kurt golpeando suavemente contra tu cuello. Al principio, solo fue la necesidad de descansar, pero pronto la cercanía se sintió necesaria, natural. Tus dedos se rozaron por accidente, y él no se apartó. La calidez de su cuerpo y la suavidad de su presencia hicieron que tu corazón latiera más rápido de lo que debería. La noche transcurrió entre susurros y silencios cómodos, hasta que ambos, sin darse cuenta, se quedaron dormidos abrazados, uniendo sus sombras y tu kinesis en algo íntimo y silencioso. Entonces llegaron los Avengers de una misión. La puerta se abrió y Steve, con Clint a su lado, los encontró dormidos juntos en el sofá, sus cabezas apoyadas la una sobre la otra. “Vaya… eso no lo esperábamos”, murmuró Steve, conteniendo una sonrisa. Natasha cruzó los brazos, frunciendo el ceño, pero con un brillo divertido en los ojos. “Les dije que trabajaran juntos… pero esto es ridículo.” Clint se echó a reír, incapaz de ocultarlo. “Bueno… al menos alguien está usando bien la colaboración en equipo.” Kurt se removió ligeramente, despertando y mirando a los Avengers con expresión seria, intentando recuperar la compostura. Tú te acomodaste mejor, sintiendo el calor de su cuerpo y la tranquilidad que te daba estar junto a él. A pesar de las miradas y los comentarios, por primera vez en mucho tiempo, sentiste que todo estaba bien. Y mientras Natasha y los demás hablaban entre risas y comentarios.
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Cillian Murphy Bl
Malachy y Aran ya sabían hablar Más o menos español, portugués...nada, pues tenían un padre Latino, nadie menos que tu, y Cillian que era irlandés y que hablaba inglés, Aunque sus hijos hablaran español con un acento raro y solo tu los entendías, casi siempre ustedes hablaban Inglés más con Cillian, pues el solo entendía "Hola, como estas y Mate". Un día mientras estabas en el sofá Cillian se acercó y te pidió que lo enseñaras a hablar español, tu reíste sabiendo que venía, Malachy y Aran también y luego cada cual se fue a su habitación. Tu te sentaste con tu mate en el escritorio y Cillian a tu lado. Tu: empecemos con algo fácil di "hamburguesa de pescado" Cillian abrio los ojos y sulto un "oh Shit" y tu solo sonreíste y sebaste tu mate. Tu: okey okey...say something you heard.
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Poseidon Bl
El Olimpo no siempre rugía con truenos. A veces, el verdadero peligro era el silencio de los más egoístas. Tú eras hermano de ellos, y esa noche lo sentías en los huesos: algo se había quebrado dentro de la familia, algo que ni el tiempo ni el néctar podían reparar. Deméter llevaba días sin descanso, recorriendo el mundo mortal como una llama a punto de apagarse. Sus manos temblaban, su voz se había vuelto áspera de tanto gritar el nombre de Perséfone. La tierra, que antes florecía a su paso, ahora se marchitaba por donde ella caminaba. No era solo dolor… era desesperación pura. Y entonces te enteraste. No por un mensajero oficial, no por un anuncio de Zeus. Fue por susurros, por miradas esquivas entre dioses menores, por un rumor que nadie se atrevía a decir en voz alta… hasta que lo escuchaste completo. Poseidón. Mientras Deméter buscaba a su hija con el alma rota, él se aprovechó de ella. El estómago se te revolvió como si hubieras tragado sal y cenizas. No lo pensaste demasiado. Tus pasos te llevaron directo hacia las columnas enormes del palacio, donde el aire olía a ambrosía y a arrogancia. Poseidón estaba allí, recostado como si el mundo no pesara nada sobre sus hombros. Su presencia era como el mar: inmenso, dominante, imposible de ignorar. —Así que era cierto… —tu voz salió grave, cargada de veneno contenido. Poseidón alzó la mirada, lento, sin prisa. Una sonrisa mínima apareció en su rostro, como si no le sorprendiera verte. —¿Vienes a sermonearme? —preguntó, divertido. —Vengo a entender en qué momento te convertiste en algo tan miserable —dijiste, acercándote—. Deméter estaba destruida. Estaba buscando a Perséfone como una madre desesperada… y tú— —No me hables como si fueras mejor que yo —te cortó, con un brillo peligroso en los ojos. El aire se volvió pesado. Incluso las antorchas parecieron titilar con miedo. —No se trata de ser mejor —tu mirada no tembló—. Se trata de tener límites. Se trata de no tocar a alguien cuando está roto, cuando está suplicando por su hija, cuando ni siquiera puede respirar sin sentir que se muere. Poseidón se irguió, y por un segundo su sombra pareció más grande, como si el océano entero se levantara detrás de él. —Ella es una diosa —dijo, frío—. Sobrevivirá. La rabia te subió a la garganta como fuego. —No hables de sobrevivir como si eso lo justificara —susurraste—. La lastimaste. La usaste. Y lo peor… es que ni siquiera te importa. El silencio se extendió entre ustedes, tenso como una cuerda a punto de romperse. A lo lejos, un trueno retumbó, pero no era Zeus… era el mar respondiendo al humor de Poseidón. —Ten cuidado con lo que acusas —murmuró él, dando un paso hacia ti. Tú no retrocediste. —Ten cuidado tú —le devolviste, con la voz baja pero firme—. Porque lo que hiciste no va a quedar enterrado bajo el agua. Deméter puede estar rota ahora, pero cuando se levante… el mundo entero va a pagar las consecuencias. Poseidón te miró fijo, y por primera vez no parecía divertido. —¿Me estás amenazando? —Te estoy advirtiendo —dijiste, con el corazón golpeándote el pecho—. Somos hermanos, sí… pero eso no te salva de mí. Ni de ella. Ni de lo que viene. Y cuando te diste la vuelta para irte.
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Spyke Bl
La sala de entrenamiento está llena. El eco de golpes, ráfagas de energía y gritos de concentración rebota contra las paredes metálicas. El aire vibra con poder mutante. Tú estás en el centro. Respiras hondo, intentando no pensar en las miradas. No eres solo un alumno. Nunca lo fuiste. Antes de Xavier, antes de esta escuela… fuiste un experimento. Spyke está a unos metros, estirando los brazos mientras de su piel sobresalen pequeñas púas de hueso. Te mira de reojo, atento. Demasiado atento. —No te fuerces —dice—. Si pierdes el control, avisa. Asientes, aunque sabes que no siempre funciona así. El profesor da la orden. Empieza el entrenamiento. Uno a uno, los mutantes liberan sus habilidades. Fuego, telequinesis, velocidad. Tú avanzas con cautela, copiando solo fragmentos, lo justo para no llamar la atención. Hasta que algo cambia. Un compañero cae frente a ti, usando su poder eléctrico. La descarga roza tu piel. Y entonces… Algo se activa. Un dolor brutal te atraviesa el pecho. Gritas y caes de rodillas. La electricidad no se disipa. Se queda. La copia es completa. Demasiado completa. —¡Aléjate! —gritas, temblando. La energía estalla desde tu cuerpo, recorriendo el suelo, subiendo por las paredes. Pierdes el aire. No puedes apagarlo. —¡Mierda! —Spyke corre hacia ti— ¡Eh, mírame! ¡Mírame! Tus manos chisporrotean. No las reconoces. —No puedo parar… —susurras—. No puedo… Spyke se planta frente a ti, ignorando el peligro. Sus púas salen instintivamente, protegiéndose. —Ey —dice más bajo—. No eres un arma. No ahora. No aquí. Lo miras. Hay miedo en sus ojos. Pero no es por él. Es por ti. La electricidad salta y, sin querer, copias algo más. Las púas. Sientes cómo tu piel quema desde dentro. Un grito ahogado se te escapa cuando espinas de hueso emergen de tus brazos. —¡No! —Spyke retrocede un paso—. Me copiaste… Te encoges, aterrorizado. —Lo siento… yo no quería… yo… Todo se vuelve demasiado. Las luces parpadean. La sala se queda en silencio cuando finalmente caes inconsciente. Cuando despiertas, estás en la enfermería. Hay alguien sentado a tu lado. Spyke. Tiene vendajes en los brazos, pero no parece molesto. Te observa en silencio, como si se asegurara de que sigues ahí. —Casi nos matas a todos —dice, sin dureza. Tragas saliva. —¿Me van a echar? Spyke niega lentamente. —No —responde—. Pero ya no puedes fingir que eres normal. Se inclina un poco más cerca. —Y tampoco puedes seguir enfrentando esto solo. Su mano roza la tuya.
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Spyke Bl
El lápiz se deslizaba con cuidado. No estabas tomando apuntes; estabas dibujando en el margen del cuaderno, líneas suaves que se convertían en formas casi sin pensarlo. Sombras, curvas, detalles pequeños. Era la única manera de mantener la calma. Spyke lo notó. Se inclinó apenas, lo suficiente para ver sin que pareciera obvio. Su mirada siguió el trazo de tu lápiz, atento, silencioso por una vez. —Dibujás bien —susurró. No respondiste. Solo seguiste. De pronto, sentiste un movimiento distinto. Spyke tomó tu lápiz del borde del cuaderno con dos dedos y, antes de que pudieras protestar, escribió algo en tu hoja, justo al lado del dibujo. Letra desordenada. Inconfundible. “¿Eso soy yo?” Le quitaste el lápiz de la mano de inmediato y lo miraste, sorprendido. —¡Oye! —murmuraste—. No escribas ahí. Spyke levantó las manos en señal de rendición, sonriendo. —Perdón —dijo—. No pude evitarlo. Bajaste la vista otra vez. El dibujo no era exactamente él… pero tampoco no lo era. Agregaste una línea más, un detalle mínimo, y luego escribiste debajo de su frase. “Tal vez.” Spyke tomó su propio lápiz esta vez y, con descaro, añadió otra nota justo debajo, más pequeña. “Me gusta cómo me ves.” El aula pareció encogerse. Tapaste la hoja con el brazo, pero ya era tarde. Sentías el pulso en los oídos. Escribiste sin mirarlo. “Arruinaste el dibujo.” Spyke se acercó un poco más, su hombro rozando el tuyo. —Mentira —susurró—. Ahora es mejor. La profesora carraspeó al frente. Ambos se enderezaron de golpe. Spyke retiró la mano, pero antes de hacerlo, dibujó algo rápido en la esquina de tu hoja: un pequeño skate… y al lado, una inicial. La suya.
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Princess Gl
Eres una princesa, pero no como las demás, te sentías fea, odiabas tu cuerpo y personalidad, del grupo de doncellas tu eras la única de mejillas regordetas y cuerpo firme, las demás eran flacas, la cara perfecta y bellas, aunque eran doncellas y no princesas. Siempre tenias que tomar te con ellas y mantener una sonrisa forzada, agradar tu madre y padre era tu primer regla, aunque si eso fuera soportar las miradas y sonrisas burlonas de las muchachas. Tu madre no sabía porque eras tan avergonzada y nisiquiera hablabas durante el té con las chicas, siempre estabas callada y alejada, pero almenos presente. Un día llegó la princesa del reino vecino, Lía no era como cualquiera, se vestía de pantalón, camisa y llevaba una ballesta en el hombro, ella despertó una curiosidad inmensa en ti. Sus padres la habían mandado ahí para convertirla en una dama, pero ella no cambió y ni dejaba que tu madre ordenará algo, ella hacía lo que quería. Un día de la nada te habla y de esa vez hablaron muchísimas más, descubriste que al verla sentias tu corazón alegre, ella no se burlaba de tu ni te alejaba, te buscaba. Al final las dos estaban enamoradas, pero tu eras muy tímida, y ella no sabía como decirte, pensaba que lo tomarías a mal. Estabas en tu habitación con ella, tu arreglabas todos tus vestidos, zapatos, maquillaje, zombrillas, coronas, joyas y esas cosas, se podía decir que eras una chica muy coquette. Ella estaba sentada en tu cama, mirandote de aquella manera que te encantaba, ambas hablaban bastante, pero solo entre ustedes eran verdaderamente libres.
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Odín Bl
El Bifröst aún brillaba en el cielo cuando lo sentiste regresar. No por el estruendo. No por la energía del puente. Sino por el dolor. El palacio estaba en silencio. Las telas que habías tejido con luz colgaban desde las columnas, pintando escenas de paz futura… un contraste cruel con el olor a batalla que ahora llenaba el aire. Las puertas se abrieron. Odín entró solo. Sin ejército. Sin celebración. Thor, pequeño y somnoliento, se escondía detrás de tus piernas, sujetando tu túnica bordada. Entonces lo viste. Entre los brazos de Odín no había un trofeo. Había un niño. Envuelto en pieles congeladas. Pequeño. Demasiado pequeño. Tu corazón dio un vuelco. —No es asgardiano… —susurraste. El bebé abrió los ojos verdes, brillando como esmeraldas fracturadas. Su piel tenía un matiz azulado que iba y venía, como si luchara por decidir qué era. Odín habló sin mirarte. —Lo encontré abandonado en el templo de Laufey. Silencio. El nombre cayó pesado en la sala. Thor dio un paso adelante. —¿Es un monstruo? Te arrodillaste y lo miraste con suavidad. —No existen monstruos, Thor. Solo historias mal contadas. Te acercaste a Odín y, sin pedir permiso, apartaste las pieles que cubrían al niño. Su piel estaba helada. Colocaste ambas manos sobre su pequeño pecho. Tu magia —la magia del color, de la forma, de la creación— se extendió lentamente. No era fuego. No era poder destructivo. Era arte. Era calor pintado sobre hielo. El azul comenzó a desvanecerse. El bebé dejó escapar un quejido suave… y luego se aferró a tu túnica. Odín por fin te miró. No como rey. Como hombre. —Si lo dejamos, morirá —dijo en voz baja. —Si lo criamos —respondiste—, vivirá. Odín dudó. —Es hijo del enemigo. —Es hijo de nadie —corregiste con firmeza—. Hasta ahora. Thor observaba en silencio. El bebé empezó a llorar. Un sonido pequeño. Roto. Lo tomaste en brazos sin dudarlo. Y algo cambió en la sala. Las telas que colgaban de las columnas comenzaron a moverse, formando nuevas imágenes: tres figuras de pie bajo un cielo tormentoso. Tú. Odín. Thor. Y una cuarta silueta pequeña entre ustedes. Odín cerró los ojos un instante, como si aceptara un destino inevitable. —Se llamará Loki. El nombre resonó como una promesa y una advertencia al mismo tiempo. Thor frunció el ceño. —¿Es mi hermano? Miraste al pequeño, que ahora te observaba fijamente, como si ya entendiera más de lo que debía. —Sí —dijiste con suavidad—. Y lo protegeremos. Odín apoyó su frente contra la tuya brevemente, un gesto íntimo que solo existía cuando nadie miraba.
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Alejandro bl
Conociste a Ale por celular era un tipo agradable, tenía una hija, una nena preciosa. Descubriste que el pintaba cuadros, que tu tenias 16 años y el 28, Ale tenía el pelo hasta los ojos y una barba y bigote perfectos. Un día te invito a su casa, era preciosa, su bebé dormía parecía muy comida, limpiaste la bebé y fuiste a cenar con el, así descubrir que su verdadero hobby era cocinar. Ale llevaba ropa de gaucho, se veía bien, la bebé Rose se había dormido hace rato y ustedes se pusieron a ver una película, afuera llovía, todo iba tan bien. La cosa es que ustedes vivian lejos y tu habías ido a conocerlo, era tan amable contigo, eso que ya se conocían un montón por celular, ya que hablaron un año.
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Horus Bl
Eres el dios de La seducción y baile, eres el hijo menor de seth, eres orgulloso y burlon, pero si había algo que amabas, era a tu padre Seth y hermano Anubis, Seth si era un buen padre y Anubis un buen hermano. Los dioses Egipcios se reunían para luchar, las diosas siempre observaban mientras los dioses se cagaban a palo o los que eran derrotados pedían revancha, tu padre le había ganado a Horus y en la noche hicieron un banquete, en el cual Horus apareció serio, pero con la cabeza levantada. Lod dioses comían y bebian, charlaban y se reían, hasta se escuchaban algunas burlas, pero todo callo cuando la música sonó, tu y tus bailarines entraron moviéndose seductoramente, tu cuerpo delicado y tu Shendyt delicadamente decorado, también las joyas se acentaban tan bien. Tus ojos se clavaron en Horus, claro que sí, Horus era tu interés, aunque muchos Dioses y diosas te miraban y susurraban.
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Loki
Como príncipe de otro reino fuiste enviado a Asgard a los quince años de edad, el Rey Odin te recibió bien junto a su esposa Freya e hijos, Thor de 5 y Loki de 4. Thor era rubio de ojos azules y Loki pelinegro con ojasos verdes, entre todo el tiempo siempre sacabas un rato para jugar con los dos príncipes. --- Esa tarde fuiste al salón donde se suponía que debían estar jugando, al entrar viste un escena, Ambos en el piso, Thor tiraba los cabellos de Loki y El los de Thor, ambos lloraban pero no de soltaban. Freya tomo a Thor y tu al pequeño Loki, Después la reina se retiro con su hijo mayor para explicarle cosas y tu te quedaste con el pequeño en brazos mientras intentabas calmarlo.
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Balder BL
El cielo de Asgard arde en tonos dorados cuando atraviesan los pasillos del palacio. Las antorchas no son necesarias —Balder brilla lo suficiente por sí mismo. Bajan las escaleras lentamente, hablando de asuntos triviales del consejo, cuando decides que el momento es demasiado perfecto para dejarlo pasar. Te apoyas en la baranda, mirándolo con media sonrisa. —Oye, Balder… siempre dicen que eres el más puro, el más inocente, el más pacífico de todos nosotros… Él inclina ligeramente la cabeza, curioso. —Eso dicen. Tu sonrisa se ensancha. —Entonces explícame algo. Si eras tan puro e inocente… ¿cómo fue exactamente que hiciste a tu hijo Forseti con Nanna? El paso de Balder se detiene. Un silencio cae entre ambos. Lentamente gira el rostro hacia ti. —Sabía que ese tono tuyo traía problemas. Te encoges de hombros con falsa inocencia. —Solo intento comprender el misterio. Balder exhala por la nariz, divertido pese a sí mismo. —El amor no contradice la pureza —responde con serenidad—. La honra tampoco. Nanna es mi esposa, no un secreto vergonzoso. Te acercas un escalón más abajo que él, quedando apenas a su altura. —Lo sé, lo sé… pero igual me cuesta imaginar al dios más luminoso de Asgard perdiendo la compostura. Sus ojos claros brillan con una chispa inesperada. —¿Quién dijo que la perdí? Parpadeas. Eso no lo esperabas. Balder baja un escalón más, quedando frente a ti. Su voz es suave, pero hay firmeza en ella. —Ser pacífico no significa ser inexperto. Ser puro no significa ser ignorante del amor. Luego, con una media sonrisa elegante: —Y te aseguro que Nanna jamás se ha quejado. Te quedas mudo un instante. Luego sueltas una carcajada. —Por los nueve reinos, Balder… Él retoma el descenso con porte impecable, como si nada hubiera ocurrido.
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Enzo BL
Tu perro ladró, nunca habia visto un coche, las farolas de aquel auto se apagaron junto con el ruido del motor, del auto se bajo un joven de unos 22 años, rubio, ojos azules y cuerpo de atleta. Lo observaste primero, luego le diste un refugio para escapar de la ciudad, los problemas y las obligaciones, los días pasaban, el se empeñaba en aprender a sacar leche, alimentar animales y aprender de la tierra. Disfrutaban de comer chorizos secos, huevos y verduras cocidas, iban al arroyo y al final del día Enzo susurraba "quiero estar siempre aquí", así empezó su relación, se querían pero tu te sentías raro, eran hombres y en la época que naciste eso se pagaba con la vida. Días después paso, el jadeaba debajo tuyo, chillaba y lloriqueaba, la casa alumbrada por las velas, la ventana cerrada mientras afuera llovía, tu perro Tigre dormia plácidamente en el salón, lo de ustedes se podía decir que era amor.
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Laufey Bl
La música nunca tuvo eco en Asgard. No para ti. Mientras las risas resonaban entre escudos y copas, tú permanecías al margen, con los dedos manchados de pintura seca y el arpa apoyada contra la pared. Odín te observaba desde su trono, su único ojo cargado de decepción silenciosa. —La música no te salvará —decía siempre—. Ni los pinceles, ni la arcilla. Solo la espada mantiene con vida a un dios. Tú asentías, pero no respondías. Nunca lo hacías. Balder, tu mellizo, era distinto. La luz parecía nacerle en la piel. Donde él caminaba, los Aesir sonreían; donde él hablaba, había paz. Dios de la inocencia, de la belleza, del perdón… alabado incluso cuando callaba. Y aun así, cuando nadie miraba, era a ti a quien buscaba. Desde niños, compartían algo que no necesitaba palabras. Si uno enfermaba, el otro lo sentía. Si uno lloraba en silencio, el otro despertaba sobresaltado en mitad de la noche. —Te duele el pecho —te decía Balder, apoyando la frente en la tuya—. ¿Otra vez soñaste con nieve? Preferías la soledad a los halagos. Porque los halagos nunca eran para ti. Eras el dios que no encajaba. El hijo que no servía para la guerra. Y entonces llegó el frío. Los Gigantes de Hielo te tomaron una noche sin luna. No hubo batalla gloriosa, ni resistencia heroica. Solo manos enormes cerrándose en torno a tu cuerpo, el sonido del hielo quebrándose bajo tus pies y el mundo volviéndose blanco. Jotunheim te recibió como una herida abierta. Al principio fuiste prisionero. Encadenado. Observado como una rareza. Un dios que no empuñaba espada, que no maldecía, que no pedía clemencia. Te veían dibujar en el suelo helado con un trozo de piedra, tallar figuras pequeñas en restos de hielo, tararear melodías suaves que no tenían nombre. Los jóvenes gigantes se acercaban en silencio. —¿Qué haces? —preguntó uno, curioso, agachándose frente a ti. —Recuerdo —respondiste—. Si no creo, me rompo. Ellos nunca habían visto eso. En Jotunheim se enseñaba a resistir, no a sentir. A sobrevivir, no a crear. Pero tus manos transformaban el frío en algo distinto. Algo… vivo. Laufey te observaba desde lejos. El rey de los Gigantes no veía fragilidad. Veía contradicción. Un hijo de Odín que no odiaba. Un dios que temblaba, pero no por miedo. —Dicen que eres una flor de primavera —murmuró Laufey una noche, cuando por fin habló contigo—. Que en el frío mueres. Levantaste la vista hacia él, los ojos cansados pero firmes. —Las flores también echan raíces —dijiste—. Incluso bajo la nieve. En Asgard, Frigga lloraba en silencio. Balder no dormía. —Él no está hecho para ese lugar —susurró tu madre—. Es demasiado suave… demasiado vivo. —No —respondió Balder, con la voz quebrada—. Él siente más que nosotros. Y eso es lo que Odín nunca entendió. Mientras tanto, en Jotunheim, los jóvenes gigantes te pedían que les enseñaras. A tallar. A escuchar. A nombrar emociones que nunca habían tenido palabras. Y Laufey… Laufey empezó a preguntarse si tal vez, solo tal vez, el hijo que Asgard rechazó no era una debilidad. El hielo dejó de sentirse como castigo. No porque fuera amable, sino porque aprendiste a escucharlo. En Jotunheim las noches eran largas, infinitas. El cielo no brillaba: pesaba. Tú te sentabas junto a las paredes de piedra escarchada y tallabas sin pensar, dejando que tus manos hablaran por ti. Rostros. Alas. Dos figuras idénticas separadas por una grieta. Los jóvenes gigantes te observaban en silencio. —Eso… ¿es un dios? —preguntó una muchacha de piel azulada, señalando la escultura incompleta. —Es mi hermano —respondiste sin levantar la vista—. O lo que queda de él cuando no estoy. No entendían del todo, pero sentían algo extraño en el pecho. Algo incómodo. Algo nuevo. Laufey comenzó a llamarte a su sala con más frecuencia. No como prisionero. No como invitado. Como incógnita. —Odín te forjó para la guerra —dijo una vez, caminando en círculos a tu alrededor—. Y aun así, te negó un lugar. —Nunca quise uno —respondiste—. Solo quería crear sin que me dijeran que era inútil. Laufey se detuvo. —En Jotunheim no hay lugar para lo inútil —dijo—. Pero tampoco para lo frágil-
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Jormundgander
-Te observo desde la sombra del bosque, tus pasos resonando sobre la tierra húmeda.- —No sé si debo… —dices, con la voz temblorosa, y noto cómo tus dedos se aferran al mango del hacha—. Odin me ordenó… me ordenó que te llevara al mar de Midgard, pero… ¿cómo enfrentarte a ti? -Jormundgander, ahora en forma humana, inclina la cabeza, mostrando una sonrisa traviesa y peligrosa.- —¿En serio crees que un simple hijo de Thor y Sif puede con la serpiente que rodea el mundo? —susurra, y sus ojos brillan con un verde intenso—. Pero… hay algo en ti que me intriga. -Sientes cómo tu corazón se acelera; tu pulso golpea en tus oídos mientras avanzas lentamente.- —Debo cumplir la orden… —repites, aunque tus manos tiemblan sobre el arma—. Lo siento, pero… no puedo dejar que sigas aquí. -Jormundgander da un paso hacia ti, acercándose tan rápido que tu respiración se corta. Sus manos rozan tu brazo.- —¿Y si no quiero pelear? —susurra, inclinando la cabeza con curiosidad, casi inocencia.— ¿Si sólo… me dejas ir? -Tus ojos se entrecierran, el deber de Asgard contra el extraño magnetismo de su presencia. Lo empujas suavemente, y luego más firme, hasta que tu fuerza y el impulso de su cuerpo lo hacen resbalar por el acantilado.- —¡Que los mares de Midgard te reclamen! —gritas, aunque el sonido de tu propia voz te traiciona; sientes un extraño vacío mientras cae. -Te quedas al borde, el viento azotando tu rostro, el eco del golpe seco del agua abajo en tus oídos.- -Tus manos tiemblan y tu pecho se aprieta; algo en tu interior se retuerce, y un vértigo extraño te envuelve mientras bajas la mirada.- -Días después, regresas a Asgard. El palacio brilla, pero algo dentro de ti pesa más que la armadura de Thor.- —No… no puede ser —murmuras, llevándote las manos al vientre, notando la curva imposible de negar—. Estoy… estoy esperando un hijo de Jormundgander. -El silencio te envuelve; Heimdall te mira con desdén, Loki arquea una ceja y Frigg frunce el ceño.- —¿Qué? —pregunta Thor, su voz llena de furia y confusión—. ¡Esto no puede ser! -Jormundgander, de alguna manera, aún acecha tus pensamientos, y un escalofrío recorre tu columna vertebral. Nadie entiende, nadie perdona, pero tú… tú sientes algo inesperado: una mezcla de miedo, culpa…
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Luck bl
Eres el hijo menor omega de un lord, un día caminabas con tus doncellas en el patio del castillo y viste un erizo herido, querías tomarlo pero las doncellas lo impidieron, al final lo tomaste recibiendo algunas espinas en tus manos. Lo llevaste a tu habitación y lo curaste, lo que no sabes es que el erizo es un joven mago que fue herido por los guardias. Al pasar los días Luck se fue enamorando de ti, el erizo se rechazaba a irse, quería quedarse con el omega que lo salvo.
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Nikita morozov
*Tu vida era decepcionante, al nacer tu madre murió y tu padre te dejó en manos de una mafia a la cual debía mucho dinero.* *Te criaron a su manera y cuando cumpliste tus 18 confirmaron que eras un Omega de sangre pura.* *Y así terminaste en una subasta, esposado con cadenas aderidas al piso y desnudo.* *Los compradores en su mayoría eran mafiosos y viejos feos y verdes pero contaban con una riqueza que te dejaría de boca abierta.* *Entre el público uno se levantó y dijo tranquilo:* "Ofrezco 100 millones." *Todos se quedaron algo atónitos y desconcertados, era mucho dinero para un simple Omega.*
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Leonardo
Leonardo o Leo como tu le decías, sufrió un accidente donde perdió la movilidad del cuerpo, ahora solo podía estar en la silla de ruedas, su madre te pagaba para que lo cuidarás, la mujer era cruel, no quería a Leo así. Estabas limpiando las lágrimas de Leo, su madre le había gritado cosas horribles, eras su único consuelo.
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Luan Martins
La sala del hospital huele a desinfectante y miedo. Las luces blancas hacen que todo parezca más frío. Estás sentado, con las manos apretadas entre las piernas, mientras el médico revisa una carpeta gruesa. Tu hermano gemelo, Luan, está en la camilla. Pálido. Demasiado delgado. El cáncer no le dio tregua. El médico suspira. —Como son gemelos idénticos, la compatibilidad es extremadamente alta. Es la mejor opción. —Te mira directamente—. Donar un riñón aumentaría considerablemente las probabilidades de Luan. El silencio cae como una piedra. Tu madre, Anne, ya está llorando. —¿Ves? ¡Es perfecto! ¡Es lo que el destino quiere! —Se acerca a ti, sujetándote los hombros—. Solo es un riñón… Tu padre, Bernard, intenta intervenir. —Anne, cálmate… tenemos que escuchar lo que él siente… —¿¡Qué sentir!? —ella explota—. ¡Tu hermana tiene toda una vida! ¡No ha vivido nada! ¡Y no te cuesta nada darle un riñón tuyo! El aire se vuelve pesado. Sientes que todos te miran. El médico guarda silencio incómodo. Luan apenas levanta la vista hacia ti. —No tienes que hacerlo… —murmura, débil. Pero tu madre sigue. —¡Eres su gemelo! ¡Es tu deber! Algo dentro de ti se rompe. Te levantas de golpe. —¡No quiero! —tu voz tiembla, pero no retrocedes—. ¿¡Y qué hay de mí!? ¡Tendré que dejar mi teatro! ¡Mi ballet y deportes! ¡Todo lo que amo porque tendré que cuidarme toda la vida! Anne te mira como si no te reconociera. —No exageres… —¡Y mis comidas favoritas! ¡Y mis bebidas! ¡Yo no quiero cuidarme! ¡Quiero ser libre de elegir! El silencio ahora es absoluto. Bernard se pasa la mano por el rostro. —Es una decisión enorme… no podemos obligarlo… —¡Es egoísmo! —Anne grita, desesperada. Luan empieza a llorar en silencio, girando la cabeza hacia la pared. El médico finalmente habla, con voz firme pero serena. —La donación debe ser voluntaria. No puede hacerse bajo presión. Necesitamos que sea una decisión libre. ☆☆☆ La puerta se cierra tras tus padres y el médico. El sonido del monitor llena el silencio. Luan está sentado en la cama, la bata del hospital le queda grande. Se ve cansado… pero cuando te mira, sus ojos siguen siendo los tuyos. —Siempre terminamos solos cuando las cosas se ponen feas —dice con una pequeña sonrisa triste. Te apoyas contra la pared, cruzándote de brazos. —No es justo. —Nada de esto lo es. Silencio. Luan respira hondo. —¿Sabés qué es lo peor? —te mira fijo—. Que todos hablan de mi vida como si fuera más importante que la tuya. Como si vos fueras… reemplazable. Eso te golpea. —Mamá cree que está salvándote. —Lo sé. —Hace una pausa—. Pero siento que te está sacrificando. Baja la mirada. —Cuando el médico dijo que eras compatible… vi cómo ella respiró aliviada. Y yo… yo sentí culpa. Porque mi primera reacción fue pensar “gracias a Dios”. Y después pensé… “eso significa que es él”. Se le quiebra la voz. —No quiero que cambies tu vida por mí. No quiero que vivas con miedo por lo que comés, por lo que tomás, por si te lesionás. Vos vivís intenso… siempre fuiste así. Teatro, ballet, deportes… nunca parás. Te mira con una mezcla de amor y tristeza. —Pero tampoco quiero morirme. Las palabras quedan flotando entre ustedes. —Tengo miedo —confiesa—. No del dolor. De desaparecer. De que vos sigas creciendo y yo me quede… en fotos. Se seca una lágrima con rabia. —Si decís que no, voy a entenderlo. Te lo prometo. Pero no me digas que no porque estás enojado con mamá. Decímelo mirándome a mí. Da un pequeño golpe con el puño contra su pecho. —Yo soy el que se va… no ella. El monitor sigue marcando el ritmo. Están frente a frente. Dos caras iguales. Dos futuros distintos.
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Hou Li Bl
La guerra terminó, Su hijo el nuevo príncipe nació, Hou Li era un buen alfa y emperador, y tu un omega encantador y omega precioso, su hijo era pequeño alfa precioso, después de la guerra la mansión imperial y los templos abrieron las puertas para las personas. Tu tenias al pequeño Bi-han en atado a tu pecho mientras ayudabas a cocinar para repartir a las personas, Hou Li ayudaba a reconstruir la aldea, mientras tu suegro omega, el consorte viudo, padre de Hou Li e abuelo de Bi-han ayudaba a algunos heridos. Se había echo noche, ustedes cuatro estaban alrededor de la mesa, Bi-han durmió en los brazos de su abuelo, y tu te recostaste contrab Hou Li, estaban tan cansados.
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Hou Li Bl
Hou Li es el hijo de un emperador, su padre no podía estar más orgulloso de él, talvez se decepcionó un poquito al saber que era gay, pero seguía amándolo. A los 11 años te enviaron desde España hacia el imperio japonés para hacerle compañía al joven Hou Li de 12 años, el palacio era enorme, mucho más grande que el castillo de tus padres. Tu eras un chico tímido y callado, mientras Hou Li se dedicaba a practicar con las clases katana, tu tenias clases de música, dibujo e pintura. Con el tiempo se hicieron amigos, Hou al ver que eras frágil juro que te protegería de todo mal, cuando cumpliste 14 el ya tenia 15, en ese año se hicieron novios, y si la gente del palacio te trataba bien, ahora era cien veces mejor. Un día fueron invitados a una fiesta para jóvenes, echa por una muchacha de alta cuna, al llegar a la gran mansión que estaba rodeada de guardias imperiales, les recibió la joven, esa muchacha no te daba buena espina, ya había empezado con los coqueteos. Un momento mientras tu fuiste por agua ella aprovecho y cuando regresaste la viste besando a Hou, ela la empujó y te miro, soltaste un sollozo y corriste escaleras arriba hasta encerrarte en el baño. A los pocos minutos escuchaste los golpes en la puerta.
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Zilco bl
Habías estado desde los 15 en la calle, tu madre te había abandonado, tu padre se había ido y llevado a tus hermanos, estabas solo, siempre lo estuviste. Para tener algo recorriste la prostitución, la gente era horriblemente mala contigo, te golpeaban a niveles terribles, te drogaban y decían cosas horribles. Apesar de eso, de todo el dolor llamabas todos los días llamabas a tu mamá, siempre caí en recados, siempre dejabas un recado, aveces llorando, aveces pidiendo ayuda, aveces por su cumple y otras contando o preguntando cosas. La noche que Zilco te vio por primera vez te fue la más difícil, estabas desnudo contra una pared, te habían arrancado el ojo y estabas drogado "mamá...me duele mamá...por favor...ayúdame mami..." le suplicabas. --- La otra vez que te vio fue cuando estabas tirado en un callejón, ese día te ayudo, después de eso se hicieron amigos, después pareja, pero una noche mientras regresabas a casa, te cruzaste con unos tipos que te conocían de años y ellos no dudaron en aprovecharse, te drogaron y se aprovecharon. Al llegar a casa, como todos los días intentaste desesperadamente contactar con ella "mamá...me lastimaron...me duele...eyudame por favor, mami..." en ese momento llego Zilco, al ver tu estado y desespero se sintió mal por verte así.
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Gambito Bl
La noche en la Mansión estaba en calma, apenas rota por el crujido suave de la madera antigua y el murmullo lejano del viento contra las ventanas. La escuela dormía… pero tú no. La puerta del balcón estaba entreabierta cuando una carta rozó tu mejilla antes de clavarse con precisión perfecta en el marco de la puerta. —Cher… siempre despierto, ¿non? —la voz sedosa de Remy LeBeau, mejor conocido como Gambito, llegó junto con su silueta apoyada contra la baranda, iluminado por la luna. —Sabes que podrías usar la puerta como una persona normal —respondiste, cruzándote de brazos, aunque la sonrisa traicionaba cualquier intento de reproche. Él se encogió de hombros, bajando de un salto ágil y acercándose con ese andar felino que siempre parecía medir cada paso. —¿Y perder la oportunidad de impresionarte? Jamais. Te miró como si fueras el único punto fijo en un mundo caótico. No eras un estudiante más. No eras solo un mutante. Eras su elección. —Logan dice que eres una mala influencia —murmuraste, divertido. —Wolverine me adora —respondió con una media sonrisa ladeada—. Solo que no le gusta admitirlo. Como yo no admitía que estaba perdido… hasta que apareciste. Sus dedos, tibios y firmes, buscaron los tuyos. El leve brillo rosado de su energía cinética danzó entre sus falanges, apagándose al tocarte, como si contigo no necesitara demostrar nada. —¿Sabes qué es lo más peligroso de mí? —preguntó en voz baja. —¿Las cartas explosivas? Él negó suavemente. —Que te quiero demasiado. El silencio se volvió espeso, cargado, íntimo. Podías oír su respiración mezclarse con la tuya. —Remy… —No, déjame decirlo —susurró, apoyando su frente contra la tuya—. He sido ladrón, mentiroso, mercenario… pero contigo… quiero ser algo mejor. Tus manos subieron hasta su abrigo, aferrándose como si el mundo pudiera desmoronarse y aun así no importara. —Entonces quédate. La respuesta fue un beso lento, profundo, cargado de promesas no dichas. Sus labios sabían a riesgo y a hogar al mismo tiempo. Cuando se separó apenas un centímetro, sus ojos rojos brillaban con algo más que poder. —Toujours, mon amour.
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Jack S Niño
La taberna está más tranquila hoy. Afuera el mar suena fuerte, pero adentro solo se escucha el golpeteo de vasos y la voz de la abuela de Jack regañando a alguien por dejar migas en el suelo. Vos estás ayudando a limpiar mesas cuando notás algo raro. Tu bolsita—donde guardabas unas monedas—no está. Te quedás quieto. La habías tenido hace un rato. Mirás alrededor. Nadie parece nervioso… excepto uno. Jack. Jack está demasiado tranquilo. Demasiado correcto. Caminando con una bandeja vacía como si fuera un camarero profesional y un santo al mismo tiempo. Y eso… es sospechoso. Te acercás. —Jack. Jack se da vuelta con una sonrisa exagerada. —¡Hola! Qué casualidad verte por acá. —Vivo acá. —Ah, sí. Cierto. Qué casualidad igual. Lo mirás fijo. —¿Viste mi bolsita? Jack parpadea. —¿Bol… bolsita? —Sí. La de monedas. Jack hace una cara seria. —Monedas… mmm… Se toca la barbilla como si estuviera pensando con mucha inteligencia. —No. —Jack. —No la vi. —Jack Sparrow. Jack se endereza como si lo hubieran llamado por su nombre completo en un juicio. —¡¿Qué?! Vos cruzás los brazos. —Mostrame los bolsillos. Jack se queda congelado. —¿Mis bolsillos? —Sí. Jack retrocede un paso. —No puedo. —¿Por qué? Jack te mira con dignidad. —Porque… es privado. —Jack. Jack suspira como si el mundo fuera injusto con él. —Está bien… pero no porque seas mi jefe. —No soy tu jefe. —No, no. Sos peor. Sos la persona que me conoce. Se da vuelta despacito, como si estuviera entregándose. —Bueno… revisá. Le tocás el bolsillo del pantalón y sentís algo que hace clink. Jack traga saliva. Vos sacás… una moneda. Después otra. Después otra. Jack se queda quieto mirando al techo como si rezara. —Jack… Jack levanta una mano rápido. —¡ESPERÁ! Antes de que digas algo… —¿Me robaste? —No. —Entonces, ¿por qué tenés MIS monedas? Jack toma aire, preparado para actuar como si estuviera en una obra. —No son tuyas. —¿Ah no? —Son… del destino. —Jack. Jack te mira con ojos grandes, intentando que le creas. —Te lo juro. Yo solo las encontré. —¿Dónde? Jack duda. —En… el aire. —En el aire. —Sí. Estaban… cayendo. —Jack, esas estaban en mi bolsita. Jack se queda callado un segundo. Después suelta: —Bueno… sí. Vos lo mirás como diciendo “ajá”. Jack se apura, hablando rápido. —Pero no fue robar, fue… fue rescate. —¿Rescate de qué? Jack se cruza de brazos. —De la pobreza. —¿La pobreza sos vos? Jack asiente, orgulloso. —Sí. Vos lo agarrás del hombro y lo obligás a mirarte. —¿Para qué las querías? Jack baja la mirada. —Para algo importante. —¿Qué cosa? Jack tarda un segundo… y por primera vez no parece estar actuando. —Quería comprarle algo a mi abuela. Tu expresión cambia un poco. Jack lo nota y aprovecha. —¡Exacto! ¿Viste? Soy un nieto perfecto. —Jack… robaste para comprarle un regalo. Jack se encoge de hombros, como si fuera lógico. —Es una inversión emocional. —No es una inversión, es un delito. Jack frunce el ceño. —No si lo hacés con amor. Vos respirás hondo, intentando no reírte. —¿Qué le ibas a comprar? Jack se muerde el labio, dudando. —Un broche. —¿Un broche? Jack asiente. —Uno lindo. Para que lo use en la ropa y se vea… importante. Se queda callado un segundo, y murmura: —Ella siempre dice que no necesita nada… pero yo sé que miente. Vos lo mirás y te ablandás un poquito, aunque intentás mantenerte firme. —Jack… no podés hacer eso. Jack baja la cabeza. —Ya sé. —Devolveme las monedas. Jack te las pone en la mano, despacio. —…Perdón. —¿Es un perdón de verdad o un perdón de Jack? Jack te mira con una sonrisita triste. —Uno de verdad. Vos guardás las monedas. —Bien. Jack se queda quieto, como esperando un castigo.
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Roberto Bl
La noche cae espesa sobre la selva, envolviendo el pueblo de guacamayos de Spix en un silencio apenas roto por grillos y hojas mecidas por el viento. Desde lo alto, bajo la estricta vigilancia de Eduardo, todo parece en calma. Pero en tu nido no hay calma. Hay respiraciones entrecortadas. Hay orgullo herido. Y está él. Roberto permanece recostado sobre el lecho de hojas suaves que acomodaste con más cuidado del que admitirías jamás. La luz de la luna resbala por sus plumas azules, marcando la venda vegetal que cubre su ala lastimada. Te mantienes despierto, observándolo. —Si sigues mirándome así… voy a pensar que me veo realmente mal —murmura sin abrir los ojos. Cruzas las alas. —Te ves ridículo. Una pequeña risa escapa de su pico, pero se corta en un gesto de dolor. Te acercas de inmediato. —No te muevas. —Estoy bien —responde, aunque no suena convincente. Te sientas a su lado y, con movimientos lentos, acomodas las hojas bajo su cuerpo para que no presionen la herida. Tus plumas rozan las suyas, y esta vez ninguno se aparta. El silencio que sigue ya no es incómodo. Es íntimo. —Cuando caí… —dice de pronto, la voz más baja que el susurro del viento— pensé que no volvería a verte volar. Tu pecho se tensa. —No digas eso. —Es verdad. Y lo que más me molestó no fue perder… fue no haberte dicho que… Se detiene. Traga saliva. Roberto, el orgulloso, el seguro, el que siempre tenía una respuesta afilada. Ahora duda. Inclinas la cabeza hacia él. —Que te quiero —termina al fin. El mundo parece reducirse al espacio entre sus picos. Tu primera reacción no es hablar. Es acercarte. Deslizas tu ala sana alrededor de su cuerpo, con cuidado de no lastimarlo. Él se queda inmóvil, sorprendido, pero no se aparta.
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Beorn BL
El sonido rítmico del hacha parte la leña. Beorn se detuvo al notar tu presencia. Volviste. -Eso significa que el camino no te tragó… todavía- Tú: Pensé que no te sorprendería. -Nada me sorprende- Apoya el hacha, te observa con atención. Pero algunos regresos se sienten distintos. Tú: La guerra quedó atrás. -La guerra no se va. Solo aprende a quedarse quieta. Hace un gesto hacia los campos. Mis animales tardaron días en calmarse. Eso dice más que cualquier canción de victoria- Tú: ¿Y vos? Un Silencio largo. -Yo también- Camino hacia la casa. -El bosque volvió a respirar. Eso es suficiente por ahora- Tú: ¿Te quedarás acá? -Este es mi lugar. Mientras otros discuten reinos y oro… yo cuido la frontera.- Abrió la puerta. -Entrá. La comida está hecha.- Tú: No sonás como si quisieras compañía. -No la quiero. Pausa, sin mirarte. Pero no me molesta… cuando es la correcta. El fuego crepita dentro de la casa. Mañana hablaremos del mundo. Esta noche… descansá. El bosque vigila-
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Bobby Newsome Alfa
Bobby Newsome, un alfa odioso y feroz de texas no era más que un muchacho de 18 años herido por la verdad, su padre Laurence no era su padre de verdad, sino que Ennis del Mar lo era, Jack Twist, su padre omega había mentido a más de uno, eso lo enfurecia. Jack se había divorciado de Laurence y se había casado con Ennis, su hermano Billy había aceptado muy fácil la verdad y ya hasta llamaba a Ennis papá, pero Bobby sentía odio hacia ellos, Laurence era su padre y el era su hijo. --- Hasta que se conocieron, su primera reacción fue darse puñetazos y después hacerse amigos, unos meses después empezaron a pasar buenos ratos y luego se enamoraron, pero lo malo era que ambos eran alfas y el mundo odiaba alfas así. Contigo Bobby se sentía vivo, sentía que podía continuar sin odió...hasta que un día Laurence llego con la noticia de que lo había comprometido can una joven omega rica como ellos, esa noche Bobby lloro en tus brazos. --- Al día siguiente lo acompañaste a dar la noticia a su padre Jack y a ver a sus hermanos, Billy de 14 y Heather de 6, también lo dejaron hablar con Jack a solas, después Ennis intento hablar con Bobby y el muchacho arremete contra el en puñetazos. Tu y Jack corrieron a separarlos mientras Bobby repetía-es tu culpa Ennis! Tu culpa todas las desgracias en mi vida, Jack lloraba los niños miraban. -TENDRÉ QUE CASARME CON ALGUIEN QUE NI CONOZCO! Y YO SOLO QUERIA CASARME Y TENER UNA FAMILIA CON Él! AL DEMONIO SI ES ALFA COMO YO!- Se arrodillo en el piso y empezó a llorar, ya quedó mirándolo mientras lloraba también. Tu te acercaste y abrazaste a Bobby mientras Jack decía-yo y Ennis te apoyamos...no debes casarte con alguien que no quieres...Bobby...- Ennis también abrazo a Jack, todo era aire de nostalgia. --- Después de que todo paso Jack les ofreció una habitación, pues ninguno de los dos podía conducir en el estado de Ansiedad que estaban. Tu y Bobby estaban en la habitación, acostados, todo era silencio hasta que el rompió el silencio.
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Walter Alfa
La enfermería se llenaba al anochecer. No de heridos nuevos, sino de alfas cansados de ser fuertes. Tú y los otros omegas cantaban sentados en bancos improvisados, las voces bajas, casi reverentes. Walter se quedaba de pie, siempre al fondo. —No cantas para calmarlos —te dijo una vez—. Cantas para que recuerden quiénes eran antes. —¿Y tú quién eras? —preguntaste. Él sonrió apenas. —Alguien que se enamoró de una voz en medio de una guerra. La noche en que partió, se acercó más de lo habitual. —Si no vuelvo… —empezó. —No digas eso. —Entonces canta más fuerte. Cantaste. No volvió. El embarazo llegó como llegan las verdades que nadie pregunta. Criaste a Harry con turnos dobles, con canciones antes de dormir y con un nombre que nunca explicaste. Harry creció escuchándote cantar, pero nunca lo hacía en público. —¿Por qué solo cantas en casa? —te preguntó una vez, cuando tenía doce. —Porque algunas canciones son promesas —le respondiste—. Y no todas se cumplen. A los veintiocho años, Harry fue quien abrió la puerta cuando llegaron. —Buscan a tu padre —dijo el oficial. Harry te miró. —¿A cuál? La foto pasó de tus manos a las suyas. —Este hombre… —Harry señaló—. Tiene mis ojos. Leyó la frase en silencio. Luego levantó la vista. —¿Me vas a contar todo ahora? En el camino al cementerio, Harry habló poco. —Siempre sentí que faltaba alguien —dijo al fin—. No como un vacío… como una ausencia educada. —Walter sabía que ibas a existir —le dijiste—. Aunque no lo supiera con palabras. Frente a la tumba, Harry se adelantó. —No te conocí —dijo—. Pero me dejaste una madre que cantaba cuando el mundo se caía. Se volvió hacia ti. —Cántale. Quiero saber qué escuchaba. Cantaste con la voz quebrada. Harry cerró los ojos. —Ahora entiendo —susurró—. Por esto siempre me sentí en casa cuando te oía. Cuando terminó el canto, Harry tomó tu mano. —No estoy perdiendo a un padre hoy —dijo—. Lo estoy encontrando. Y por primera vez desde la guerra, no cantaste para recordar… cantaste para despedirte.
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Loki Bl
Tu y Loki habían crecido en los palacios de Asgard, el siempre travieso y tu siempre calmo, mientras el creció y se convirtió en el dios la la transformación y la mentira, tu creciste y te convertiste en la música misma. Loki casi siempre hacia cosas que no debía, engañar a Dioses, ser culpado por cosas que nisiquiera había sido él. Esa noche mientras estabas con tu arpa en tu habitación, Loki entro diciendo cosas "ese es mi destino...soy lo que me hicieron....un embustero de mierda...un traidor según ellos..." Se detuvo en la ventana observando afuera, hasta girarse hacia ti y dejar dos lagrimas salir de sus ojos "eso soy...traición...maldad y caos".
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Leonardo
La guarida está más silenciosa de lo habitual cuando desciendes por las escaleras oxidadas hacia el hogar subterráneo de Teenage Mutant Ninja Turtles. El eco de tus cuatro manos contra el metal anuncia tu llegada antes de que puedas pensarlo mejor. Han pasado días. Tal vez una semana. Demasiado tiempo. —Bueno, bueno… miren quién recordó dónde vivimos —dice Raphael, aunque el golpe que te da en uno de tus hombros extra es más afectuoso que reproche. —Tus patrones de ausencia eran estadísticamente preocupantes —añade Donatello, sin levantar la vista de su consola. —Yo ya había preparado un discurso dramático —suspira Michelangelo, llevándose una mano al pecho. Y entonces lo ves. Leonardo está entrenando solo, las katanas cortando el aire con precisión impecable. No se detiene cuando entras. Pero sabes que sabe que estás aquí. El maestro Splinter emerge desde las sombras, su mirada sabia posándose en ti. —La distancia prueba el peso de los lazos —dice suavemente. Antes de que puedas responder, Donatello carraspea. —Oh. Cierto. La patrulla. —¿Qué patrulla? —pregunta Raphael. —La que claramente debemos hacer ahora mismo —responde Michelangelo, guiñándote un ojo demasiado obvio. En cuestión de segundos, desaparecen por el túnel. Incluso Splinter inclina la cabeza hacia Leonardo… y se retira. Silencio. Solo el sonido de las espadas cortando el aire. Leonardo finalmente se detiene. No te mira al principio. —Pensé que estabas herido —dice, guardando lentamente sus katanas—. O que algo te había pasado. Te acercas. Dos de tus manos se apoyan en el respaldo del sofá; las otras dos cuelgan tensas a tus costados. —Luego pensé que simplemente… no querías volver. Eso duele más de lo que debería. Se gira hacia ti. Sus ojos azules ya no son los del líder. Son los de alguien que ha estado esperando demasiado. —Cuando entreno, imagino que estás cubriéndome el flanco izquierdo —admite—. Cuando salto entre edificios… espero escuchar tus pasos detrás. Da un paso hacia ti. —Y cuando no estás… todo se siente más pesado. Tu respiración se acelera. Una de tus manos roza su antebrazo vendado. —No sé cuándo empezó —continúa—. Tal vez en la primera vez que peleamos espalda con espalda. O cuando me miraste como si confiaras en mí sin dudar. Sus dedos buscan una de tus manos. —Pero sé que no quiero seguir fingiendo que solo eres un aliado. Ahora está frente a ti. Cerca. —No necesito que vengas todos los días —dice en voz baja—. Solo necesito saber que no estás alejándote de mí. Tus cuatro brazos se mueven casi por instinto: dos rodean su cintura, uno se apoya en su hombro, otro sostiene su mano con firmeza. Leonardo exhala, apoyando su frente contra la tuya. —Quédate —susurra—. No como invitado. Como parte de esto. A lo lejos, una risa apenas contenida resuena por el túnel. —¡Les dije que funcionaría! —susurra Michelangelo. Un golpe seco. —Cállate —murmura Raphael. Pero tú ya no escuchas nada más. Porque esta vez, cuando Leonardo te abraza, no hay entrenamiento ni estrategia. Solo la certeza de que, incluso en las sombras, has encontrado tu lugar.
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Hou Li bl
Como príncipe de otra dinastía, fuiste traído a China para acompañar al hijo del emperador, La gran mansión se dividía por pabellones y tu quedaste en el mismo que el príncipe heredero, Hou Li, en el pabellón del viento azul, era hermoso, en esa gran mansión había un gran bosque de ciruelos y melocotones, era justo primavera, la época de flores que pronto se convertirán en frutos. Caminabas por el bosque, hasta que avistaste un chico entrenandocon una katana de madera, vestía azul, como tu, eso quería decir que eran del mismo pabellón, tu presencia ahí era para ver si distrais un poquito al príncipe Hou Li. Desde su primer encuentro ya habían pasado denuevo las estaciones, ahora ya no tenían 14 e 15, tu cumpliste 16 y el 17, ambos se conocían de la misma manera que conocían el bosque que había vuelto a florecer, ambos caminaban hacia un riachuelo qué había creca, iban tomados de la mano, tu sonriente, Hou Li serio, pero te quería, eso sabias. Al llegar tomaron baño y se regresaron al pabellón azul, después de la cena cada uno fue a su habitación, pero tu fuiste a la de el y lo encontraste bañándose, te quitaste la ropa y entraste junto en la bañera, el solo te observaba, siempre había sido serio, te estremeciste, era terriblemente fría el agua. Tu: esta helado...como puedes bañar con eso?
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Principe Mo
Estabas caminando por el castillo Elfico, tus alas de libélula..como las de todos los elfos estaban rasgadas...no podías volar, vivías en el castillo por algunas cuestiones, como hacer pociones de curación y otras, era de noche, caminabas tranquilo por ahí, a diferencia de otros chicos, tu llevabas un vestido verde y naranja que tapaba tus muslos y tu cabello naranja llevaba una trenza y algunas decoraciones de mariposas, pensabas en todos. De la nada el príncipe Mo salio detrás de una columna, el con esa ropa roja y su pelo azul oscuro, casi negro, te miraba con esa sonrisa, el te caía bien, todos te caían bien, pero todo el resto podían volar. Aveces se avergonzaba por sus errores, también se enojaba, pero seria un buen rey más adelante, y como todos amaba proteger a los unicornios.
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Noah alfa
Noah, el alfa soñado de muchos omegas, te daba atención, te amaba, muchos regalos y es rico, tu lo amabas de todo corazón, era el amor de tu vida y tu el suyo. Ahora estaban en el Té revelación del bebé, ¿chico o chica? Ahora iban a descubrirlo, tan felices por tu embarazo, era un sueño echo realidad, tu y el tenían un globo con polvo, el polvo podía ser rosa o azul.
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Bi-han bl
Liam era un asesino en entrenamiento para el Lin Kuei. Incluso en los pocos meses que había pasado allí, notó de inmediato lo frío y despiadado que era su Gran Maestro. Como casi todos los demás miembros, se sentía intimidado por Bi-Han, aunque intentaba no demostrarlo. Pero, a pesar de todo eso, lo admiraba, como un niño. Quería ser como él, al menos intentar hacerlo sentir orgulloso. Cada aprendiz estaba formado en filas y permanecía lo más callado posible. Todos miraban hacia adelante, sin querer enfadar accidentalmente a Bi-Han, ya que este ya estaba gritando y regañando a otro miembro. Su voz era tan dura como siempre, y nunca dejaba caer esa actitud. Mientras Bi-Han regañaba al otro miembro, Liam no pudo evitar mirarlo de reojo. Se aseguró de hacerlo con discreción, o al menos intentarlo, para que si Bi-Han llegaba a voltear en su dirección, no lo notara.
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Dominic T Bl
La noche caía pesada sobre el garaje. El olor a aceite, metal caliente y gasolina se mezclaba con el silencio tenso que Dominic Toretto siempre llevaba consigo. Estaba de espaldas, las manos apoyadas en el capó del Charger, como si el auto fuera lo único capaz de sostenerlo. Tú entraste sin hacer ruido. Siempre lo hacías así. No porque él no pudiera oírte, sino porque sabía que Dominic necesitaba ese segundo antes de girarse, antes de mostrarse humano. —Llegas tarde —dijo sin mirarte. —Tú también —respondiste, dejando la chaqueta sobre una silla. Dominic soltó una risa baja, breve, casi inexistente. Se giró por fin. Sus ojos oscuros se clavaron en los tuyos con esa intensidad que no admitía medias verdades. —No soy bueno para irme temprano —dijo—. Nunca lo fui. Te acercaste despacio. El garaje parecía encogerse a cada paso, como si el mundo solo tuviera espacio para ustedes dos. —Ni para decir lo que sientes —murmuraste. Dominic apretó la mandíbula. Sus manos, grandes y ásperas, se cerraron en puños. —La familia es lo único que sé cuidar —dijo—. Y aun así… —se detuvo, respiró hondo—. A veces tengo miedo de romperlo todo. Levantaste la mano y la apoyaste sobre su pecho. Su corazón latía fuerte, firme, traicionándolo. —Yo también soy tu familia, Dom. El silencio se volvió denso. Dominic bajó la mirada hacia tu mano, luego volvió a mirarte, como si tomara una decisión que llevaba años postergando. —Por eso me asusta —admitió en voz baja—. Porque contigo no sé correr. Se inclinó hacia ti. Su frente rozó la tuya. No fue un beso aún, solo una promesa suspendida en el aire. —No quiero que corras —susurraste—. Quiero que te quedes. Dominic cerró los ojos un segundo. Cuando los abrió, ya no había huida en ellos. —Entonces me quedo —dijo—. Con todo lo que soy. Y esta vez, cuando te besó, no fue rápido ni impulsivo. Fue como él hacía todo lo importante.
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Laurence Newsome
Laurence estaba arrodillado llorando en tus piernas, su hijo mayor estaba muerto y el desconsolado. Había criado a Boby, su hijo, su pequeño cawboy de 18 años, hijo de su primer esposa, antes de enterarse que era gay y empezar a salir contigo. Pero ahora Boby estaba muerto, Laurence lloraba, su desconsuelo era enorme, apesar de que lo intentaras. -mi niño...mi pequeño..ya no está...
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Anteros Bl
Nunca fuiste un dios invocado en fiestas ni en guerras. Te llamaban en los templos vacíos, cuando el error ya estaba hecho. Dios del Perdón. Dios de la Redención. Anteros siempre creyó que eras peligroso. No porque fueras cruel, sino porque mirabas demasiado profundo. Como si pudieras ver incluso aquello que los dioses escondían de sí mismos. —No deberías quedarte tanto tiempo aquí —dijo Anteros, apoyado en una columna del Olimpo—. Los que vienen a verte… no salen iguales. Tú cerraste el libro que tenías entre las manos. —Nadie sale igual después de ser perdonado. —Eso es lo que me preocupa. Se conocían desde pequeños. Anteros recordaba tus rodillas raspadas, tu costumbre de escuchar incluso a Eros cuando lloraba tras una reprimenda de Afrodita. Siempre fuiste así: el que no juzga, el que no huye. Por eso Anteros nunca se acercaba demasiado. Porque él no sentía nada. Y tú sentías demasiado. Eros estaba aburrido. —Hermano —dijo, colgándose de los hombros de Anteros—, ¿nunca te preguntaste qué se siente perder el control? —No —respondió seco—. Y no me interesa. Eros sonrió. Esa sonrisa que siempre precedía al caos. —Qué pena. La flecha no fue disparada con violencia. Fue casi… cuidadosa. Anteros lo notó al instante. No fue deseo. No fue pasión. Fue culpa. Culpa por mirarte demasiado tiempo. Culpa por querer protegerte cuando otros dioses te usaban como confesionario. Culpa por imaginar cómo sería apoyarse en tu hombro y no sentirse vacío. Te encontró al anochecer, junto a un altar abandonado. —Necesito que hagas que esto pare —dijo sin rodeos. Alzaste la mirada. —¿Qué cosa? —Esto —gruñó, llevándose una mano al pecho—. Lo que siento cuando estás cerca. Guardaste silencio. Demasiado largo. —Anteros… —susurraste— eso no es algo que deba ser perdonado. —¡No siento amor! —espetó—. Yo no amo. Te levantaste despacio y acortaste la distancia. —No —dijiste con dulzura—. Pero lo estás aprendiendo. Anteros retrocedió. —No me mires así. —¿Así cómo? —Como si no tuviera que ser perfecto. Sonreíste. Triste. Cálido. —Nunca te pedí perfección. Solo verdad. El Dios del Amor Correspondido tembló. No por deseo. Por miedo. —Si te amo —dijo en voz baja—, voy a perder mi propósito. Tomaste su rostro entre tus manos, con una reverencia que nadie le había ofrecido jamás. —Y si no amas —respondiste—, ¿para qué existes?
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Mateo Bl
Solo habías visto a Mateo unas pocas veces, además a los tres días sus amigas dijeron que al omega le gustabas, sonreíste ante la inocencia de ese chico de 13 años, pero que estupidez hiciste al dejarte llevar por el niño, ambos iban a la secundaria, el primer año y tu cuarto, entonces el tiene 14 y tu 17. Te dejaste llevar un rato, ese rato llevo a que quedara embarazado, al tiempo no te contó nada y cuando su madre se entero se volvió loca y lo obligó a llamarte, ahy era una guerra total, su madre lloraba y gritaba que tu un alfa casi mayor había preñado a su bebé y que ahora no tenía oportunidades en la sociedad. Hasta que el se había desesperado y había empezado a tener un aborto espontáneo, solo se abrazo a ti, ahí todos sabían que apesar de todo los omegas sufrían con sus bebés, entonces lo abrazaste intentando calmarlo mientras sus padres colapzaban.
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Cillian Murphy bl
Claro que les gustaba la fama, pero eso era un poco mucho...cansativo, por eso para verano tenían una casa de campo, lejos de la ciudad, claro, aveces cuando se les antojaba algo iban a un mercado u tienda donde aveces se encontraban algún paparazi u fan. Ese era otro verano, pero diferente, la primera noche una tormenta azotó la zona, Malachy y Aran corrieron a la habitación qué era tuya y de Cillian por mierdo a los rayos y truenos. A la mañana siguiente se encontraron con el echo de barro y ojas por la baranda de la casa, y un perro desconocido más flaco y sucio que cualquiera. Cillian y tu querían sacarlo, pero los niños querían quedárselo, al final ustedes accedieron a que se los quedarán. Ellos y Cillian lo bañaron mientras tu limpiabas, después de todo se quedaron sentados en la sala, los niños decidían el nombre del perro y ti desayunabas con Cillian.
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Kung Lao y Liu Kang
El templo estaba en silencio, los monjes dormían y la lluvia caía ruidosa, fuerte y con viento, Tu y Kung Lao estaban en la habitación de Liu Kang, los tres tenían tazas de té en manos, decían algunas palabras y callaban, el silencio era comodo. Tu y Kung Lao tenían planes para esa noche, ambos habían estado enamorados de Liu Kang, entonces hicieron ese trato de declararse al mismo tiempo y lugar, no sabían como lo tomaría Liu Kang. --- Después de declararse a el, Liu Kang dijo que se sentía confundido, pero ustedes lo iban a animar, no sabían en que momento las tazas de té enfriaron o cuando ropas se olvidaron por el suelo, o cuando el sombrero de Kung Lao se fue a un rincón. Tu y Kung Lao eran los dominantes, Liu Kang se encargaba de gemiría el nombre de ambos mientras era tomado por sus mejores amigos.
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Dmitri Kravinoff bl
Después de un tiempo con Kraven y charlas por el cumpleaños de Dmitri, ti y el decidieron ir a tu departamento ya que Sergei se quedaría en el de Dima, aunque en el tuyo estaban tu hermanitos pequeños y su niñera. Al llegar descubrieron que los niños dormían en sus habitaciones, primero abrieron un Wiskhy y bebieron, después bailaron juntitos y se rieron de tu falta de habilidad, bebieron más y más, hasta que terminaron en la cama. Dima estaba en tu pecho, hablando de como todos lo creían débil, de como su padre lo comparaba, de como el se sentía al respecto de todo eso, de cuando Sergei lo abandono por ir a ese bosque en Rusia, de la muerte de su mamá en ese locura. Tu precioso estaba borrachito.
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Roberto Bl
La selva vibraba con el canto de los tuyos. Eras parte del pueblo de los Guacamayos Rojos, orgullosos, brillantes bajo el sol del Amazonas. Del otro lado del río, entre ramas más altas y sombras más densas, vivían los guacamayos de Spix. Rivales por generaciones. Y entre ellos… estaba Roberto. Siempre tan altivo. Siempre tan provocador. —¡Oye, rojo! —gritaba desde su árbol fronterizo, desplegando sus alas azuladas—. ¿Otra vez practicando para ver si algún día vuelan tan alto como nosotros? Tú rodabas los ojos, extendiendo tus alas escarlata. —Al menos nosotros no necesitamos presumir para que nos noten, Roberto. Las discusiones eran rutina. Desafíos de vuelo. Competencias por frutas. Miradas desafiantes desde las copas de los árboles. Pero debajo de la rivalidad… había algo más. Porque siempre volvías al mismo árbol fronterizo. Y él también. Hasta que ese día el canto de la selva cambió. Primero fue el ruido. Un motor. Luego el olor a humo. —¿Qué es eso? —murmuraste, erizando las plumas. Redes cayeron desde lo alto. Gritos. Aleteos desesperados. Disparos tranquilizantes. —¡TRAFICANTES! —gritó alguien. El caos estalló. Viste a uno de los humanos apuntar hacia tu bandada. Intentaste volar, pero una red cayó cerca. Lograste esquivarla, pero escuchaste un golpe seco detrás de ti. Roberto. Un dardo incrustado en su ala. —¡Roberto! —gritaste sin pensarlo. Él intentó mantenerse en el aire, pero cayó entre las raíces gigantes de un árbol. Los traficantes se acercaban. No era el momento de rivalidades. Descendiste en picada. —¿Ahora vienes a burlarte? —murmuró él con una sonrisa débil. —Cállate, idiota azul. Tiraste del dardo con el pico. Él contuvo un grito. —No me dejes aquí… —susurró, la voz ya pesada por el sedante. —Ni en sueños. Con esfuerzo, lo empujaste hacia un hueco entre las raíces mientras las redes caían a tu alrededor. Los humanos se alejaron persiguiendo a otros. La selva quedó en un silencio tembloroso. Roberto respiraba con dificultad. Te acomodaste a su lado, cubriéndolo con tus alas rojas. Por primera vez, no había burlas. —Cuando despierte… —murmuraste— vamos a tener una charla muy larga sobre dejar de ser tan imprudente.
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Kurt Bl
El conflicto no llegó con gritos. Llegó con risas mal disimuladas. La sala de entrenamiento estaba llena. Demasiada luz, demasiados ojos. Kurt permanecía a un costado, balanceándose apenas sobre las puntas de los pies, la cola moviéndose con inquietud. —¿En serio vamos a entrenar con teletransportación? —dijo alguien—. Es imposible seguir eso. —Sí, bueno, algunos tenemos poderes útiles —respondió otro—. No solo puff y desaparezco. La palabra se clavó más profundo de lo que parecía. Kurt sonrió por reflejo, esa sonrisa educada que usaba cuando no quería causar problemas. —Puedo intentar ir más despacio —dijo—. Para que no se mareen. Nadie respondió. Scott dio la orden de continuar, pero el ambiente ya estaba roto. Cuando fue su turno, Kurt apareció detrás del maniquí de práctica. Bamf. Luego delante. Bamf. Bamf. —¡Ey, ey, basta! —una voz molesta—. ¿Puedes hacerlo normal? Kurt se detuvo en seco. —Eso es… lo normal para mí. El silencio fue incómodo. Pesado. —Mira, Kurt —dijo otro estudiante—, no es personal. Solo que… distraes. Y la cola, y el humo… no sé. Cuesta tomarte en serio. No viste cuando apretó los puños, pero sí lo sentiste. Las sombras a tus pies se estremecieron, trepando lentamente por las paredes, oscureciendo la sala sin que nadie lo notara de inmediato. —Puedo irme —murmuró Kurt—. No quiero molestar. Dio un paso atrás. —No —dijiste, tu voz más firme de lo que esperabas. Todas las miradas se giraron hacia ti. —Él no está molestando. Está entrenando. Como todos. Las sombras se alzaron un poco más, no amenazantes, pero suficientes para que el aire cambiara. —Si no pueden seguirle el ritmo —continuaste—, ese no es su problema. Kurt te miró, sorprendido. Sus ojos se abrieron apenas. —Yo… no quería que— —Ya sé —lo interrumpiste con suavidad—. Pero no tenés que desaparecer para que otros se sientan cómodos. Scott carraspeó y dio por terminado el ejercicio. La sala se vació rápido, demasiado rápido. Kurt se quedó quieto unos segundos más, como si el cuerpo no le respondiera del todo. —Ach… —susurró—. Tal vez tenían razón. Te acercaste, y las sombras se replegaron, obedientes. —No —dijiste—. Lo que pasó fue que mostraron su miedo, no tu error. Kurt bajó la mirada. —A veces me canso de ser… el diferente incluso entre los diferentes. Sin pedir permiso, dejaste que la oscuridad los envolviera un poco, aislando el mundo otra vez. —No estás solo —dijiste—. Aunque intenten hacértelo sentir.
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Ren omegaverse
Tu y Ren viven en una casita en medio un bosque de bambues, en un pasado Ren había sido un alfa samurai qué trabajaba pra el imperio, más bien para tu padre, el emperador, un asesino sin igual que soltó su vida de asesino por amor. Tu tenias 16 y Ren 36 cuando escaparon del palacio, tu padre el emperador te amaba más que nada y nadie, más que cualquier cosa solo por ser su único hijo omega, iba a casarte con un alfa de un clan muy prestigioso, pero al verte infeliz con el echo de no poder estar con Ren los ayudo a escapar, pero con la condición de aceptar un poco de oro cada mes y mandar cartas para mantenerlo informado. Tu y Ren vivian calmos en la montaña, en ese lugar habían muchos animales y plantas, también cascadas y cosas fantásticas, un día Ren apareció con un gatito bebé blanco que parecía haber sido abandonado por su madre, pero como el gato fue creciendo se dieron cuenta de que era un tigre albino y lo llamaron Rayuk. Un día de niebla Ren había salido a cazar con Rayuk y no regreso en un buen tiempo, después de mucho tiempo regresaron todo ensangrentados con sangre qué no era suya.
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Jino
Tu y tu Esposo Allen ahora intentaban rehabilitar a un niño que había sido criado para ser asesino, no lloraba, no hablaba y solo obedecia a un hombre, al hombre que ustedes habían asesinado, el pobre solo tenía 14, nisiquiera comía o dormia, era tan resistente, tu y Allen empezaron a inyectarle vitaminas y otras cosas para que no muriera, hasta le dieron un nombre, Jino. Ahora tu y Allen hablaban con Jino, intentando algun cambio. A: yo y mi esposo te vamos a cuidar...ya nadie te va a obligar a nada... El empezó a soltar lágrimas, pero seguía firme.
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Reverendo Bl
Eres un ángel que no escucho a Dios, creías en la bondad de los humanos, aunque el te había advertido que no te acercaras a esos crueles seres, pero en tu inocencia y curiosidad bajaste para verlos de cerca, al principio te trataron bien, aunque con sorpresa, ya que no todos se veía un ángel bajar del cielo. Claramente eras mucho más bello que cualquier mujer o doncella, seis alas en la espalda, tres pequeñas a cada lado de la cabeza qué estaban cerradas sobre tus ojos, aquel grupo de humanos al que te acercaste mientras casabas te dejaron inconsciente y te llevaron al pueblo, ahí entre un grupo re limpiaron el barro y alistaron, creían que eras un buen regalo para el reverendo Trask. Ese día te presentaron al pueblo y también te regalaron al reverendo, un hombre sucio qué se disfrazaba de santo, ése momento te diste cuenta de tu error y de no escuchar a Dios. Ese hombre te daba miedo, tenía el cabello largo y era la máxima autoridad, y lo que te dolía era que te usaba como juguetito, tu pureza se había ido y solo quedaba un cascarón vacío, hasta que un día descubrió que estabas preñado y pidió a los aldeanos que organizará un banquete para dar la noticia. En medio del banquete el se levantó y brindo por ti y por el bebé, todos se regocijaban y agradecian al cielo, pero tu sabías la aberración que iba a nacer.
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Kawaki bl
— Hoy por fin era el momento de ir a casa. Soltaste un suspiro de alivio mientras agarrabas tu bolso y salías rápidamente por la puerta del aula. — Al llegar por fin a la puerta del colegio, te detuviste de golpe. Frente a ti estaba Kawaki, tu kouhai (tu compañero menor). — Estabas a punto de preguntarle algo cuando, detrás de él, ¡viste una motocicleta! Antes de que pudieras decir nada, Kawaki sostenía un casco en la mano. “Viaja conmigo, senpai,” dijo él. Tú eras su senpai (su compañera mayor). — A lo lejos estaban Sumire y Eida, ambas interesadas en Kawaki. “Espera, ¿cuándo sacaste la licencia?” preguntaste, levantando una ceja. “¿Qué licencia?” respondió Kawaki, dejándote con una expresión confundida. — Algunos estudiantes observaban, mientras que otros no le prestaban atención. Entre la multitud estaban Sarada, Boruto y Mitsuki, también tus kouhai. “Presumido,” murmuró Boruto, mientras Sarada y Mitsuki se reían de su comentario.
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Sirius O Black bl
--- Tú eras el hermano de Remus John Lupin, llevabas barba incipiente y el pelo largo, y eras el esposo de Sirius Orion Black, tu antiguo mejor amigo en Hogwarts. Sirius sabía acerca de tu licantropía y te apoyaba y te amaba. En este momento, como estabas tan estresado porque la luna llena acababa de pasar y tenías cortes recientes en las piernas y los brazos, incluso en el torso, Sirius decidió darse un baño caliente contigo. Ahora mismo Sirius estaba recostado en la bañera, apoyado contra el borde de manera que estaba medio sentado, y tú estabas recostado sobre él, con la parte posterior de tu cabeza apoyada en el pecho de Sirius mientras tocabas el agua y la salpicabas ligeramente, sintiéndote relajado en los brazos de Sirius mientras él te abrazaba. Normalmente tú eras el hombre “dominante” de la relación, pero incluso tú te vuelves vulnerable, especialmente después de la luna llena. ---
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Daryl Dixon bl
Niños. --- Los bosques estaban tranquilos aquel otoño. Las hojas cubrían el suelo en olas crujientes, el aire afilado con el olor a tierra húmeda y pino. Liam, un niño de nueve años con manos suaves y un suéter otoñal demasiado limpio para la aventura, había caminado apenas más allá de la vieja cerca para ir a jugar, abrazando un peluche que había rogado por recibir en Navidad. Sus botas casi no hacían ruido, cuidando de no aplastar hongos ni espantar ardillas. Le gustaba el silencio de ese lugar. Era más seguro que la escuela. Más seguro que la gente. Entonces vino el estruendo. Un fuerte chasquido de ramas, seguido de respiración agitada y el golpeteo de pies descalzos contra la tierra. Liam se agachó detrás de un tronco cubierto de musgo, con el corazón retumbando. Otro niño salió tambaleándose de entre la maleza, sucio, con los ojos desorbitados y cubierto de rasguños como si hubiera corrido entre mil zarzas. Tenía la nariz sangrando, como si le hubieran pegado. Parecía algo que hubiera salido arrastrándose de un árbol hueco. El chico cayó de rodillas a pocos metros, manos en la tierra, el pecho subiendo y bajando con violencia. Su cabello era un desastre de sudor y hojas. La ropa ligeramente rota y los jeans empapados de lodo. Lucía como un perro pateado. No… como un sabueso asustado. Liam lo observó un momento y luego se levantó despacio. “Em… ¿estás bien?” El chico salvaje giró hacia él con un gruñido, colocándose como un animal acorralado. Luego se quedó inmóvil, entrecerrando los ojos. “No se lo vas a decir a nadie, ¿verdad?” escupió. Su voz tenía un acento sureño, ronca de gritar o llorar. “¿Vas a ir corriendo con algún adulto?” “No voy a hacerlo,” dijo Liam, con suavidad. “Lo prometo.” El chico no parecía convencido. “¿Quién eres tú?” “Soy Liam. Vivo justo allá. Detrás de la cerca grande.” señaló inocentemente en esa dirección. El otro chico resopló. “Ya lo imaginaba. Tienes cara de vivir detrás de cercas.” “¿Y tú dónde vives? ¿En el bosque?” dijo Liam con una sonrisa cuidadosa. El chico parpadeó. Luego resopló otra vez. Bajó los puños y se sentó con las piernas cruzadas en la tierra. “Soy Daryl,” murmuró. “Me escapé de casa. Mi papá… no es bueno. Estoy medio perdido.” Liam asintió, sentándose frente a él. “¿Te estás escondiendo?” Su voz seguía siendo suave e inocente. Daryl asintió bruscamente. “Me fui ayer. No tengo comida. No tengo nada. Solo quería silencio. Pero ahora estoy bien perdido.” “Puedo ayudarte,” dijo Liam. “Podemos ser amigos.” Daryl lo miró como si no confiara en ese tipo de amabilidad. “Ni siquiera me conoces.” “Sé que estás asustado. Y sé que está bien estar asustado. Eso siempre dice mi mamá.” Daryl desvió la mirada, la mandíbula tensa. “Eres como un conejo,” murmuró. “Todo limpio y saltarín. Apuesto a que ni siquiera pisaste un clavo en tu vida.” “Me gustan los conejos,” dijo Liam con una suave sonrisa. “Y tú eres como un perro salvaje. Rudo y así.” “Claro que lo soy,” murmuró Daryl, y luego se estremeció. “Perdón. No quería decir palabrotas.” “Está bien, los adultos lo hacen todo el tiempo,” dijo Liam con un pequeño encogimiento de hombros. Se quedaron allí un rato en el dorado silencio de la tarde. Daryl hurgaba en una costra de su rodilla. Liam le ofreció un caramelo de su bolsillo, y Daryl lo tomó como si alguien pudiera arrebatárselo. Lo masticó como si no hubiera comido en mucho tiempo. “¿Por qué eres bueno conmigo?” preguntó finalmente Daryl. “¿Y por qué no lo sería?” Liam ladeó su cabecita con esa tonta inocencia infantil. Daryl no respondió. Su garganta se movió como si quisiera decir algo pero no encontrara las palabras. Luego, en voz baja: “Quieres ser amigo… yo, uh… no soy bueno en eso,” gruñó Daryl. “Está bien,” dijo Liam otra vez. “Yo te enseño.” “¿Eh? ¿Cómo vas a enseñarme a ser amigo, conejo?” murmuró Daryl en un tono sassy.
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Nuada omegaverse
Nauada tenía un odio por los humanos, al conocerte eso no cambió, pero tu eras su excepción, habías intentado sacarle esa idea al alfa, pero el acabo encerrandote en tus aposentos, solo las empleadas (solo betas) entraban, pero tu las echabas, quedaste encerrado durante días hasta que un día le dijeron a Nauada que había encerrado la puerta por adentro. Nauada esta parado frente a la puerta de tu habitación oliendo a las feromonas de celo omega. N: soy yo..abre la puerta precioso... El escucho como sacabas las cosas que cerraban la puerta y la abrías.
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Nuada Silverance BL
Nuada Silverance el príncipe del clan elfo Bethmoora, odiaba los humanos que estaban destruyendo a los seres mágicos que debían ocultarse o servirlos, también buscaba proteger a su especie despertando al ejército dorado. Ese día como casi todos iba a alguna parte del reino subterráneo a entrenar con la lanza Morph, ya es un maestro en lanzas pero siempre prefería perfeccionarlas. Y tu eras uno de los pocos sobrevivientes de las hadas, muchas habían mutado volviéndose criaturas horribles, se podría decir que eras su adoración, tus alas de libélula y brillo azulado, casi siempre se encontraban en esos lugares. Eran amantes desde la juventud, siempre encontrándose en alguna parte del reino subterráneo, amaba tu belleza. Hasta que un día llegaste al lugar acordado,pero te veías raro, tu brillo se había apagado, tus alas rasgadas, tus venas estaban negras y de tu nariz salia esa sangre negra.
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Morgan S alfa
La noche ya cayó cuando regresan al parque de atracciones. Las luces ahora brillan más fuerte, reflejándose en los charcos del suelo después de una llovizna ligera. El aire es fresco y te estremeces apenas. Morgan se da cuenta de inmediato. —¿Frío? —pregunta. Antes de que respondas, se quita su campera y la coloca sobre tus hombros. Huele a jabón y a metal, a algo que siempre te resultó familiar. —Morgan, yo estoy bien… —Lo sé —dice, sonriendo—. Igual. Siguen caminando hasta detenerse frente a la casa del terror. El cartel parpadea de forma inquietante. —No tienes miedo… ¿o sí? —te provoca, arqueando una ceja. —Soy hijo de Bucky Barnes —respondes—. Sobreviví a historias de guerra como cuentos antes de dormir. Ella ríe. —Eso no es un no. Entran. La oscuridad los envuelve. Sonidos metálicos, risas grabadas, pasos que no parecen humanos. Te tensas sin darte cuenta, y Morgan lo nota al instante. Su instinto alfa despierta, protector, atento. —Hey —susurra—. Estoy acá. Te toma de la mano, esta vez entrelazando los dedos. Un susto salta desde un costado y das un pequeño respingo, chocando con su pecho. Morgan se ríe, pero no se burla. Te rodea con un brazo, firme, cálido. —Anotado —murmura—. No más casas del terror para ti. —Gracias… creo. Cuando salen, la risa te sale sola, nerviosa, liberadora. Ella también ríe, mirándote como si ese momento fuera exactamente lo que quería guardar en la memoria. Se sientan en un banco, compartiendo una bolsa de papas fritas. —¿Sabes? —dice Morgan, mirando al frente—. Todos esperan que yo sea… fuerte todo el tiempo. Decidida. La alfa perfecta. La miras. —No tienes que serlo conmigo. Ella gira el rostro hacia ti. Sus ojos brillan bajo las luces del parque. —Por eso me gustas. El silencio que sigue no es incómodo. Es suave. Lleno. Te inclinas un poco, dudando. Morgan no. Ella acorta la distancia primero, apoyando su frente en la tuya, respirando contigo. —¿Puedo? —pregunta, bajito. Asientes. El beso es breve, torpe, real. No hay fuegos artificiales, pero el mundo parece detenerse igual. Cuando se separan, Morgan sonríe como si acabara de ganar algo importante. —Definitivamente —dice—. Esta fue una buena idea.
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Adrik Monsart alfa
El olor a hierro y desinfectante se te había quedado grabado para siempre. Tenías dieciséis años y las manos demasiado pequeñas para tanto dolor, pero aun así limpiabas sangre, cerrabas heridas, sostenías cuerpos que temblaban y otros que ya no lo hacían. Eras un omega, sí, pero en aquel hospital improvisado nadie tenía tiempo para jerarquías. Aquella noche lo trajeron casi muerto. Adrik tenía diecisiete años. Un soldado más. Uno de tantos. Le faltaba un ojo. Tres disparos le habían atravesado el cuerpo y la sangre le empapaba el uniforme. Recuerdas haber tragado saliva antes de tocarlo. —Sigue respirando… —murmuraste, más para ti que para los demás. Él apenas gemía. Apretaba los dientes con una furia silenciosa, como si negarse a gritar fuera lo único que aún podía controlar. —No te duermas —le dijiste mientras presionabas una herida—. Mírame. Eh, mírame. Su único ojo enfocado en ti tembló. —¿Tu nombre…? —su voz era áspera, rota. —Eso no importa ahora —respondiste—. Respira conmigo. Uno… dos… No soltaste su mano en ningún momento. Ni cuando cosiste, ni cuando cambiaste vendas, ni cuando el médico dudó si llegaría a la mañana siguiente. Adrik sobrevivió. Y desde entonces, cada vez que despertaba de una pesadilla, tú estabas ahí. Años después, la guerra terminó. No porque ganaran, sino porque ya no quedaba casi nadie para seguir peleando. Cada año, sin falta, iban al cementerio. El cielo siempre parecía más bajo en ese lugar. Las lápidas se alineaban en filas imposibles de contar. Nombres jóvenes. Nombres viejos. Algunos sin edad, solo rangos y fechas demasiado cortas. Adrik —alfa veterano, esposo tuyo— se detenía frente a las cruces con el cuerpo rígido. El parche cubriendo el ojo perdido. Las cicatrices visibles incluso bajo la ropa. Tú entrelazabas tus dedos con los suyos. —Aquí están —decía él en voz baja—. Mis hermanos. No lloraba. Nunca lo hacía. Se arrodillaba, dejaba flores sencillas, apoyaba la frente un segundo contra la tierra. —Éramos chicos —murmuraba—. Demasiado chicos. Tú te agachabas a su lado. —Sobreviviste —le decías—. Eso también es cargar con ellos. Adrik cerraba el ojo sano, respiraba hondo, y asentía apenas. —Si no hubiera sido por ti… —empezaba. —No —lo interrumpías siempre—. Sobreviviste porque no te rendiste. El viento movía las hojas. El silencio pesaba. Cuando se levantaban, él apoyaba la frente contra la tuya, como aquella primera vez en el hospital, cuando no sabía si volvería a abrir los ojos. —Gracias por cuidarme entonces —susurraba. Tú sonreías, cansado pero firme. —Siempre —respondías—. En la guerra. En la paz. Y aquí también. Y juntos se alejaban del cementerio, dejando atrás a los muertos… sin olvidar jamás a los chicos que alguna vez fueron.
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Richard Blackwood
Fuiste diseñado. Desde que abriste los ojos al mundo, tus padres entendieron que eras diferente. A los once meses caminabas con una gracia impropia de un bebé. A los doce meses pronunciabas frases completas. A los dos años resolvías ecuaciones básicas mientras otros niños aprendían colores. A los seis leías novelas complejas sin tropiezos. A los ocho hablabas cinco idiomas con una fluidez que dejaba sin palabras a los invitados. A los diez, tu vida era una agenda perfectamente estructurada. Cinco horas de estudio por la mañana. Desayunos, almuerzos y cenas diseñados por nutricionistas. Dos horas de lectura por la tarde. Una hora de tenis de mesa para mantener cuerpo y mente en equilibrio. No había espacio para errores. Ni para caprichos. Ni para debilidades. A los trece llegó tu primer celo. La mansión entera se preparó en silencio. Inhibidores suaves, ambiente controlado, supervisión médica discreta. Pero no gritaste. No lloraste. No suplicaste. Respiraste hondo. Te sentaste frente al espejo. Observaste cómo tus pupilas se dilataban y cómo tu piel se volvía más sensible. —Domina tu naturaleza —había dicho Rowena. Y la dominaste. Saliste días después con la cabeza alta y la espalda recta. A los quince ingresaste al colegio de medicina más prestigioso del país. El omega prodigio. El orgullo de la familia. A los dieciocho… te presentaron al mundo. La fiesta era un despliegue de lujo calculado. Cristales, mármol, música de cámara. Tú, vestido de negro elegante, con detalles plateados que realzaban tu figura esbelta. Eras perfecto. Y eras mercancía. Tus padres habían decidido que era momento de formalizar alianzas. La familia elegida: los Blackwood. Marcos Blackwood, alfa dominante y empresario implacable. Helena Blackwood, omega refinada y observadora. Y su hijo. Richard Blackwood. Cuando entra al salón, el murmullo cambia de tono. Alto. Seguro. Traje oscuro perfectamente ajustado. Su presencia llena el espacio como si el aire le perteneciera. Pero no es arrogancia lo que notas. Es atención. Hacia ti. La cena comienza con palabras suaves y copas de vino caro. —Nuestros hijos serían una unión ejemplar —dice Marcos. —Intelecto y linaje impecables —añade Rowena. Charles asiente con serenidad. —Y los herederos —murmura Helena— tendrían un futuro brillante. Herederos. Tu valor reducido a la capacidad de gestar excelencia. Richard no habla durante varios minutos. Solo te observa. Cuando por fin lo hace, su voz es baja, firme. —¿Siempre luces así de tranquilo? Lo miras. —Fui educado para ello. —No pregunté eso —responde, inclinándose ligeramente hacia ti—. Pregunté si siempre estás… tan solo. La palabra te golpea con más fuerza que cualquier elogio. Tus dedos aprietan la copa apenas. —No estoy solo. —Estás rodeado de expectativas —corrige él. El aroma alfa empieza a notarse. No es invasivo, pero sí presente. Cálido. Profundo. Seguro. Tu cuerpo reacciona antes que tu mente. Controlas tu respiración. —Esto es lo que se espera de nosotros —dices con elegancia. Richard te observa como si estuviera resolviendo un enigma. —¿Y qué es lo que tú quieres? Silencio. La conversación de los adultos continúa: acuerdos, fechas tentativas, futuros descendientes. Pero el mundo parece reducirse al espacio entre tú y él. Richard extiende la mano bajo la mesa. No te toca. Solo la deja ahí. Esperando.
Leo Trans
La música suena demasiado fuerte para tus pensamientos, pero aun así logras escucharlo cuando se acerca. La boda de tu mamá avanza entre risas, copas que chocan y luces cálidas que hacen brillar el salón. Tú solo intentas no tropezar con tu propio vestido, acomodándote el cabello por quinta vez, hasta que sientes una mirada fija. Cuando levantas la vista, lo ves. Alto. Musculoso. Pelirrojo como si el fuego le hubiera besado el cabello. Lleva una barba medio grande que enmarca una sonrisa tranquila, segura. Sus ojos se suavizan cuando te sostienen la mirada. —Hola —dice, acercándose con naturalidad—. Soy Leo. Su voz es grave, pero cálida. No invade. No impone. Solo está ahí. Te sonríe como si te conociera de antes. —Te ves increíble —agrega, mirándote de arriba abajo sin descaro, pero con admiración genuina—. Ese vestido te queda… wow. Y tu pelo… parece hecho para esta luz. Tu sonrisa boba aparece sin permiso. Lo sabes. Lo sientes. Y no puedes evitarlo. Leo se rasca la nuca con una pequeña risa. —No suelo ser tan directo, lo prometo. Pero cuando algo me gusta, lo digo. Conversan entre canción y canción. Te cuenta, sin dramatismo ni misterio, que es un hombre trans. Lo dice como quien menciona el color de sus ojos. Sin peso, sin vergüenza. Solo verdad. Y lo que más te sorprende es que no cambia nada. Sigue siendo él. Sigue siendo el pelirrojo alto que no deja de mirarte como si fueras lo más interesante de la sala. —Me encantaría hablar contigo después de hoy —dice finalmente—. ¿Me das tu número? No importa nada más. Solo quiero conocerte. Tu corazón late más rápido de lo que debería. Pero se lo das. Al día siguiente, tu teléfono vibra. “¿Te invito a cenar? Prometo no hablar demasiado… aunque no lo garantizo.” Aceptas. El restaurante es pequeño y acogedor. Leo llega con una camisa sencilla que marca sus hombros anchos y esa barba que parece más suave de lo que aparenta. Y habla. Te cuenta que vive en el campo. Que cría patos y cisnes en un pequeño estanque. Que tiene conejos que siempre intentan escapar. Que sus caballos son tercos pero nobles. Que hay un lago lleno de peces donde suele sentarse al atardecer. —Y está Bobby —dice, sonriendo más amplio—. Mi perro. Cree que es guardián profesional, pero le tiene miedo a las gallinas. Te ríes. —También están mis dos gatos, Lilo y Lyla. Ellas mandan en la casa. Yo solo pago la comida. Entre historia e historia, te mira. —Pero nada de eso es tan bonito como cómo hablas de las cosas. Tienes una manera… no sé, suave. Y fuerte al mismo tiempo. Sientes otra vez esa sonrisa tonta estirarse en tu rostro. —Y tu risa —añade en voz más baja—. Debería escucharla más seguido. No te toca. No invade tu espacio. Solo se inclina un poco hacia ti, apoyando los brazos en la mesa, como si el mundo pudiera reducirse a ese instante. Y por primera vez en mucho tiempo, no piensas en lo correcto, en lo esperado o en lo complicado. Solo en cómo un pelirrojo de barba espesa, manos grandes y corazón honesto logró hacer que tu sonrisa boba se quedara contigo incluso después de que la noche terminó.
Leo trans 2
La mañana entra por la ventana con una luz tibia que se desliza por las sábanas revueltas. Te despiertas despacio, todavía con el recuerdo de la noche anterior latiéndote en la piel, una mezcla de risas, caricias y promesas susurradas en la oscuridad. Estiras la mano a tu lado… pero Leo no está. Frunces el ceño apenas, hasta que el aroma a café recién hecho y pan tostado te alcanza. —Buenos días, dormilona —dice su voz desde la puerta. Levantas la vista y ahí está: alto, pelirrojo, con la barba algo despeinada y una sonrisa que parece hecha solo para ti. Lleva una bandeja entre las manos. Huevos revueltos, jugo natural, frutas cortadas con torpeza adorable y tu taza favorita. —¿Qué hiciste? —murmuras, incorporándote, con esa sonrisa que él siempre dice que es su debilidad. —Celebrar que desperté al lado de la mujer que amo —responde, acercándose a la cama. Deja la bandeja frente a ti, se sienta en el borde y te aparta un mechón de pelo con suavidad. Sus dedos son grandes, cálidos. Te mira como si estuviera memorizándote. —Anoche fue… —empieza, y ríe bajo—. Perfecta. Sientes el calor subirte al rostro. Entonces lo ves. Entre el plato y la taza, hay una pequeña caja. Tu corazón se detiene. Leo la toma, traga saliva, y por primera vez desde que lo conoces, parece nervioso. —Sé que la vida no siempre será fácil. Sé que habrá miradas, comentarios, ausencias… —su voz tiembla apenas—. Pero contigo he aprendido que el hogar no es un lugar, es una persona. Abre la caja. Un anillo sencillo, hermoso, brillante bajo la luz de la mañana. —¿Te casarías conmigo? Tus ojos se llenan antes de que puedas responder. Asientes, riendo y llorando a la vez. —Sí. Él exhala como si hubiera estado conteniendo el aire durante siglos. Te coloca el anillo con manos que tiemblan apenas, y luego te besa. Lento. Profundo. Seguro. Un mes después, el salón está lleno de flores blancas y murmullos emocionados. Tu familia ocupa las primeras filas. Tu madre te aprieta las manos antes de que camines hacia el altar improvisado en el jardín. Pero hay dos asientos vacíos. Los padres de Leo no vinieron. No aceptan que sea trans. No aceptan su felicidad si no encaja en su idea del mundo. Leo lo sabe. Tú lo sabes. Y aun así, cuando lo ves esperándote al final del camino, erguido, con el traje ajustado a sus hombros anchos y los ojos brillantes al verte, nada más importa. Cuando tomas sus manos, notas la tensión en sus dedos. —Estoy aquí —le susurras. —Y yo contigo —responde. Los votos no son largos, pero son honestos. Prometen paciencia, respeto, risas en la cocina, abrazos en días difíciles. Prometen elegirse incluso cuando el mundo no los elija. Cuando se besan como marido y mujer, el aplauso de tu familia llena el aire que otros dejaron vacío. Esa noche, bajo luces suaves y música lenta, Leo apoya la frente contra la tuya. —Gracias por no soltarme nunca. —Gracias por enseñarme que amar es valentía —respondes. La luna de miel llega días después. Una cabaña junto a un lago, rodeada de árboles altos y silencio. El tipo de lugar que a Leo le recuerda su infancia en el campo, criando patos y cisnes, persiguiendo conejos y cuidando caballos tercos. Te habla de Bobby, de Lilo y Lyla, de cómo algún día quiere que sus hijos corran por un lugar así. Al amanecer del primer día allí, sales a la terraza envuelta en una manta. Leo aparece detrás de ti, rodeándote con sus brazos. —Es nuestro comienzo —murmura. Apoyas la espalda en su pecho, sintiendo su respiración acompasarse con la tuya. El lago refleja el cielo rosado y el mundo parece detenerse solo para ustedes. No todo será sencillo. Lo saben. Habrá conversaciones difíciles, heridas viejas, ausencias que pesen. Pero también habrá desayunos improvisados, besos robados en la cocina, risas por tonterías, planes a futuro. Y mientras sus dedos se entrelazan con los tuyos, el anillo brillando entre ambos el te besa.
Principe
Eres un príncipe omega, el segundo hijo del Rey, te gustaba leer, escribir y pintar cuadros, tu padre siempre se enojaba, pero tu madre te defendia, un día ella falleció y tu te quedaste rotó. Te la pasabas pintado hasta que tu padre te dio a un Rey alfa llamado Johan, para terminar la guerra, Johan no te permitía hacer mucho, aveces el para burlarse arruinaba tus cuadros. El intento de tener hijos contigo fallo, tuviste tres abortos espontáneos, hasta que conociste a su hermano shun, también un alfa, una noche que Johan no estaba en el palacio se acostaron y poco después te enteraste qué estabas embarazado, tu y Shin sabían la verdad, pero Johan creía que el bebé era suyo.
Sun Wukong Bl
Wukong quedó en absoluta incredulidad, con el corazón golpeándole contra las costillas como una bestia enjaulada que anhela la libertad, mientras el caos de la batalla estallaba a su alrededor. El aire estaba cargado de tensión, chisporroteando como la estática antes de una tormenta, impregnado con el acre olor del polvo y el amargo sabor del miedo. Era otro enfrentamiento contra la Dama Hueso Demonio, una adversaria implacable que exigía no solo valor, sino un espíritu inquebrantable para resistir su malevolencia. A su lado, Mk, Mei y sus leales compañeros se preparaban, armas en mano y los ojos encendidos de determinación, dispuestos a enfrentar cualquier monstruosidad retorcida que acechara en las sombras. Y sin embargo, en medio del estrépito del acero al chocar y los gritos de valor, Wukong sentía un peso inamovible anclándolo a la tierra, como si el propio suelo conspirara para impedirle avanzar. Su corazón se retorcía en un torbellino de emociones—desesperanza, ira y una dolorosa tristeza. Allí, plantado con desafío contra la embestida, estaba su antiguo mejor amigo, Liam. Los recuerdos acudieron a él sin previo aviso—un tiempo en que la risa fluía libre, la adrenalina de la aventura corría por sus venas y su camaradería brillaba como luz dorada. Incluso Macaque, con sus bromas juguetonas y su rivalidad burlona, palidecía ante el vínculo irremplazable que Wukong había compartido con Liam. Pero la alegría había sido arrebatada. Liam había desaparecido, los cielos prohibiendo su presencia al volverse demasiado salvaje, demasiado poderoso para que el mundo lo soportara. Wukong se había aferrado a la esperanza de volver a verlo, un fragmento de un pasado agridulce. Ahora, sin embargo, el cuadro ante él se mostraba cruelmente transformado. Liam se mantenía firme, una barrera formidable contra el feroz golpe de Mei, entrelazado con el aura siniestra de la Dama Hueso Demonio. En ese latido, Wukong sintió que el suelo bajo sus pies temblaba; el peso de la traición se enroscaba en su corazón, apretando con cruel intensidad. Liam ya no era el amigo querido de sus recuerdos, sino la encarnación de sus peores pesadillas, un villano reticente atrapado en una narrativa torcida más allá del reconocimiento. El mundo a su alrededor se desvaneció en una nebulosa difusa—el caos, la urgencia, la batalla valerosa—hasta que solo quedó aquella dolorosa verdad, una realidad despiadada que Wukong luchaba desesperadamente por aceptar.
Simo Bl
Habías convencido a la madre de Simo para que lo dejara ir al Cráter de los elfos, un Cráter con paredes de piedra enorme muy bello, en el medio estaba el castillo y dentro de los muros estaban las cuevas llenas de hamacas de los elfos, también el establo de los animales y el domo de agua que servia para evitar la entrada de los dragones. Para llegar al Cráter volaron con sus alas de libélulas por los campos de los unicornios, vieron algunas cosas interesantes, riachuelos y campos de flores, hasta que llegaron y pasaron un día agradable, Simo era tímido con todos, incluso contigo, pero se sentía más seguro contigo que con cualquier otro. En la noche mientras volvías a hacer su trenza y alagabas sus ojos violetas sin querer cuando giro la cara sus labios se vieron juntos, pero se separaron rápidamente, lo miraste con vergüenza y el desvío la mirada. Su look era raro, no llevaba camisa y se pintaba símbolos en los hombros, también llevaba un solo guante y su cabello era cortado hasta los hombros pero mantenía una trenza larga hasta la cintura, tan negro como la noche sin luna. El podía vivir en la floresta negra con su madre, solo el y ella ahí, aislado, pero contigo sentía más libertad, estabas acostado en tu hamaca mientras el estaba en tu pecho, estaba claramente avergonzado, pero le gustaba eso. Poco después soplaste in poco de polvo qué iluminó la cueva como pequeñas estrellas, sabias que el amaba las estrellas tanto como las leyendas elficas.
Starscream
Estabas cuidando la Celda de Starscream en la Ark, como diría optimus "así no estas 100% del día sin hacer nada". Starscream estaba sentado en el suelo mientras miraba abajo, levantó la mirada hacia ti, tenía en mente intentar que lo ayudaras escapar. S: hey...imagina, tu y yo derrotando autobots y decepticons...que me dices? Esa cara astuta y burlona, pero no para ti, lo ignoraste por completo y el se enojo.
Noah bl
Noah había sido traicionado por sus amigos y ellos lo tiraron al lago sin saber que ahí vivías tu, un chico sireno precioso y bello, lo llevaste a tu cueva y lo curaste, pasaron muchos días que el estaba contigo, hasta que un día se fue y contó a muchos sobre ti, algunas creyeron y otros no, entonces el hizo un trato, ellos lo pagaban y el los llevaba a ti. Después de un tiempo te atraparon y llevaron a un acuario turístico que los pago muy bien, Noah tenía una sobrina que quería conocer al dichoso sireno pues ahora su tío era rico. Noah la llevo a su sobrina a verte, pero el no podía mirarte, solo miraba al suelo, mientras que tu apoyabas las manos en el vidrio con cara de porque hiciste eso.
Bi-Han bl
Atrapados~ La voz de Kuai Liang resonó mientras empujaba la puerta, entrando a tu habitación. "Hey, Liam, ¿estás aq—" Las palabras se le quedaron atoradas en la garganta, y sus ojos se abrieron con incredulidad. Frente a él, Bi-Han te tenía acorralado contra la pared, su cuerpo imponente sobre el tuyo mientras sus labios capturaban los tuyos en un beso entrecortado y lleno de aliento. Cuando Bi-Han finalmente se apartó, una expresión entre arrogante e intensa cruzó su rostro, su respiración aún descompasada. Tus mejillas estaban sonrojadas, y al girarte hacia la puerta, tu mirada se encontró con la de Kuai. Su expresión era una mezcla de sorpresa y confusión, aunque su habitual serenidad pronto se transformó en una sonrisa ladeada. "¿Te importaría explicarme… en qué escena acabo de entrar?" Bi-Han giró lentamente la cabeza hacia su hermano, con los ojos afilados e implacables. "Esto no es asunto tuyo, Kuai." Tu corazón latía con fuerza mientras mirabas a los dos hermanos, sin saber cómo responder.
Kung Lao bl
Eres un piloto de autos deportivos, compitiendo con otros en velocidad con tu coche. Pero tuviste suerte en el amor: ahora eres el novio de Kung Lao. Él siempre pensó que ese deporte era peligroso, y siempre te advertía que tuvieras cuidado con lo que hacías con el auto. Pero tú eras terco y te gustaba la fama; eras conocido como “Hello Kitty” por tu peculiar gusto por el color rosa, lo cual era una excusa para decorar tu coche de rosa y con algunos adornos de Hello Kitty. Pero un día, las cosas se salieron un poco de control y terminaste en un accidente durante una carrera. Sufriste algunos cortes, pero tuviste que vendarte el brazo. Tu coche no tuvo tanta suerte. El accidente ocurrió de noche, y volviste a casa a la mañana siguiente en un auto del hospital. Cuando llegaste, ahí estaba Kung Lao, con los brazos y las piernas cruzadas, sentado en el sofá, mirándote intensamente y con el ceño fruncido. —¿Dónde estabas? —dijo Kung Lao con voz seria.
Kung Lao bl
Tú eres el novio de Kung Lao, quien es un híbrido felino. Actúa más como un gato que como un humano. Siempre te pide cariño y atención; es el más necesitado en la relación, especialmente cuando se trata de ti. Aunque es sumamente afectuoso, también puede ser muy celoso. Celoso hasta el punto de interponerse entre tú y otra persona, y tan celoso que no soporta verte darle cariño a otros gatos sin querer armar un alboroto. Y bueno, hoy no fue la excepción. Estaba durmiendo en el sofá, acurrucado como un gato, aunque estuviera en su forma humana. Hasta que, por alguna razón, se sobresaltó. Y esa razón fue que percibió el olor de otro gato. Tú, por tu parte, estabas en el balcón, y viste a un gato sobre la barandilla que se acercó a ti. Era obvio que no te resistirías a pasarle la mano por la cabeza. Pero cuando Kung Lao vio eso, un enorme ataque de celos lo invadió. Se levantó del sofá y caminó hacia ti; soltó un gruñido en dirección al gato, que huyó con la cola entre las patas. Entonces, Kung Lao se giró y te miró. Se agachó y te abrazó por debajo, apoyando la cabeza contra tu abdomen y rodeando tu cintura con los brazos. Te miró con la expresión de un bebé molesto por no haber recibido la atención que quería. Tomó tu mano —la misma con la que habías acariciado al otro gato— y comenzó a olerla. Pero en ese mismo instante, soltó un gruñido, mostrando los dientes afilados, y luego te dio una ligera mordida, marcando su territorio.
Beto bl
Tu y Beto eran pareja, dos chicos en el año 1970, no eran bien vistos por nadie que no fuera su familia, la de Beto lo entendía y la única que entendía a ti era tu mamá. Peleaste con tu hermana, porque ella era la ex de Beto, tu hermana tenía un problema en el corazón y eso hizo que fuera muy mimada, era una persona horrible. Ella un día desapareció de la nada, al buscarla en la casa de Beto, fuiste a su habitación para ver si el sabía algo, te llevaste la sorpresa del mundo, Bia se había metido a su cama desnuda para fingir qué la había deshorado. Tu padre furioso gritaba a Beto y dijo que ahora debía casarse con ella, tu solo llorabas, al final tu y el quedaron solos, el te juraba qué no había pasado nada, y no había.
Axel Bl
eres niño de mami y papi ya que ellos te daban todo hasta que te mandaron al campo con tus abuelos,obviamente no querías ir por qué eras el típico niño fresita y todo lo que tenga que ver con suciedad, lo odias!! Cuando llegaste, viste la suciedad y no querías bajar de el carro, tu abuelo mando a un hombre por ti que trabajaba ahí, tocó la puerta, una, dos, tres, se canso y abrió la puerta. "Bien, el nene no baja, lo bajare yo" *el te cargo en su hombro y te llevo cargando hasta la casa* El tipo debía tener como 38 años, te llevaba como una bolsa llena de plumas.
Natasha Alfa
Todo pasó en un segundo. El salón estaba lleno otra vez. No por una misión, no por una reunión urgente, sino porque nadie quería perderse nada desde que el bebé había empezado a caminar. El piso estaba cubierto de alfombras, almohadas estratégicas y una sensación general de falsa seguridad. El bebé estaba en el centro, de pie, balanceándose como si el mundo fuera una idea nueva que todavía estaba probando. —Está yendo muy bien —dijo Steve, sonriendo. —Demasiado bien —respondió Natasha desde tu lado. Tú estabas agachado, con los brazos abiertos a poca distancia. —Vení… despacio —le dijiste. El bebé dio un paso. Luego otro. Thor soltó una risa baja, orgullosa. —Tiene buen equilibrio. Y entonces pasó. El pie se le enganchó apenas con el borde de la alfombra. Nada grave. Nada violento. Solo lo suficiente. El bebé cayó de rodillas y luego hacia adelante, apoyando las manos… y la frente tocó el piso con un thump suave. El silencio fue absoluto. —¡—! —Tony se levantó de golpe. Natasha ya estaba en movimiento. No corrió. Se deslizó. En dos pasos lo tuvo en brazos, evaluando, revisando, respirando su aroma para detectar miedo, dolor, cualquier cosa fuera de lugar. —Ey, ey… —murmuró, firme—. Estoy acá. El bebé tardó un segundo en reaccionar. Un segundo eterno. Y después lloró. Tú llegaste enseguida, el corazón en la garganta. —Hey, hey… está bien —dijiste, apoyando la mano en su espalda—. Fue solo una caída. Natasha lo sostuvo con seguridad, meciéndolo despacio. El llanto se fue apagando, convirtiéndose en pequeños sollozos. Bruce se acercó con cautela. —No fue fuerte —dijo—. Está bien. Clint exhaló recién entonces. —Casi me da un infarto. Natasha apoyó la frente contra la del bebé, cerrando los ojos un instante. —Eso dolió más a nosotros que a vos —susurró. El bebé se calmó, aferrándose a su ropa. Tú apoyaste la frente en el hombro de Natasha, todavía temblando un poco. —Primer golpe —dijiste. —Primer aprendizaje —corrigió ella. Tony volvió a sentarse. —Anoto: quitar alfombra. Y el piso. Y probablemente el salón entero. Natasha te miró de costado.
Mizu GL
Eras una doctora extranjera que quedó atrapada en Japón cuando cerraron sus fronteras antes de que pudieras abandonar el país. Sabías muy bien que la gente de allí desconfiaba —o incluso detestaba— a los extranjeros, así que te ocultaste en una pequeña casa abandonada que encontraste en lo profundo del bosque. Un día, impulsada por el hambre insoportable, emprendiste el camino hacia la aldea más cercana en busca de alimento. Pero tu recorrido se detuvo de golpe cuando tropezaste con lo que parecía ser una persona tirada entre las hojas. Una mujer. Por suerte para ti, aún no se había dado cuenta de tu presencia. Sin embargo, cuando intentaste retroceder silenciosamente, pisaste una rama que se partió con un chasquido nítido. No tuviste tiempo de esconderte. En un instante, la mujer ya estaba de pie, con una espada apoyada contra tu cuello, obligando tu mentón a elevarse. «¿Quién eres?» preguntó con voz grave y firme. Su otra mano presionaba su costado, claramente herido, y su respiración era ligeramente irregular. Te observaba como si fueras un enemigo… pero también con una chispa de duda. Bajo la sombra de tu capucha no podías ver del todo su rostro, pero sí sus ojos oscuros, afilados, llenos de desconfianza y dolor. Y a pesar de la amenaza en su postura, había algo en ella —una belleza feroz, casi etérea— que hizo que tu corazón diera un vuelco inesperado.
Thorin bl
Después de una batalla Thorin y el grupo se establecieron en un bar a beber, nadie exagero en la bebida pero era un día que fue totalmente agotador, cuando todos iban saliendo el rey de los enanos se dio cuenta de que tu estabas dormido sobre la berra. Tu y el casi siempre discutían, no eras el elfo pacifico, eras solo con los tuyos, alguien te insultaba, tu devolvías peor, por eso tu y Thorin tenían un odio-amor.
Bumblebee bl
□□□ --- Sí, bueno… Bumblebee nunca pensó que estaría en esta situación. Es como… desde un principio, ¡ni siquiera pensó que eso le pasaría a él! Él, el Autobot enérgico con una personalidad audaz dentro de su equipo. El mismo mecha que presumía de sus habilidades cada vez que tenía misiones. El mismo que amaba los dispositivos electrónicos como si fueran su vida (como los videojuegos) y pasaba toda la noche sin dormir tratando de subir de nivel y romper algún récord… Y ahora, estaba portando. Sí, un sparkling de verdad (estaba cargando y desarrollando a su cría). ¿Cómo era posible que él…? Ohh, sí; la interfase… Sabía desde el principio que estaba cargando, pero digamos que estaba en negación (a pesar de tener todos los síntomas). Trató de convencerse de que era otra cosa, hasta ahora… cuando ya comenzaba a notarse. Su placa abdominal ya no era tan plana como antes, ahora tenía una “sparkling-bump”, un vientre de embarazado. Lo cual lo hacía plenamente consciente de que realmente estaba cargando. Estaban los dos dentro de su habitación, con él semi-recostado en su litera. Tu novio (Bumblebee) te miraba con cierto reproche y, al mismo tiempo, con una ligera vergüenza, evidente por la manera en que sus placas de las mejillas brillaban en un azul tenue. Ambos sabían muy bien lo que habían hecho hace un tiempo… pero aun así, bueno… digamos que no esperaban que fuera TAN pronto.
Adar Bl
Noche caía sobre el bosque, envolviendo los árboles en una ligera neblina. Recorrías tu sendero habitual entre la oscuridad, arco en mano, los sentidos alerta. La soledad había sido tu única compañera desde que tenías memoria, y el mundo de los hombres te había enseñado cautela… y desconfianza. Cuando estabas a punto de regresar a casa, un resplandor inesperado captó tu atención: una gran hoguera en el centro de un campamento de criaturas que nunca habías visto. Su aspecto era extraño e inquietante, pero algo en el calor del fuego parecía… hipnótico. Impulsado por la curiosidad, te acercaste un poco más, hasta que un crujido a tu espalda te hizo tensarte. De pronto, dos figuras se abalanzaron sobre ti. Luchaste con toda la fuerza que el miedo podía darte, tu arco y tus cuchillos cortando el aire. Lograste matar a uno y herir al otro, pero más aparecieron, atraídos por el ruido. Eran demasiados, demasiado rápidos. Te sujetaron con fuerza, inmovilizándote, y tus esfuerzos se volvieron inútiles. Cuando te llevaron al centro del campamento, un pesado silencio se extendió entre todos. Allí, frente a ti, estaba un hombre. Alto, de porte firme, con el rostro marcado por quemaduras y cicatrices, como si el fuego y el dolor hubieran reclamado su piel. Pero sus ojos… sus ojos eran profundos, intensos, capaces de atravesar el miedo y quedarse contigo. Se llamaba Adar. Y, extrañamente, pese al horror del lugar y a la brutalidad de las criaturas que te rodeaban, no sentiste rechazo ni terror hacia él. Al contrario, una sensación inesperada te recorrió el pecho. Compasión. Curiosidad. Algo peligroso. Adar te observaba en silencio, como si pudiera leer cada pensamiento que intentabas ocultar. —No tienes miedo… —dijo finalmente, con una voz grave, baja, casi íntima.— Pocos comprenden. Pocos se atreven a mirar más allá de lo que ven. Tus ojos se deslizaron por las cicatrices de su cuerpo y, sin saber por qué, comprendiste que aquel hombre había sufrido más de lo que cualquier palabra podría explicar. Que cargaba un peso invisible, antiguo. El odio que solías sentir hacia los hombres comenzó a desvanecerse, sustituido por una empatía inquietante… y una atracción que no querías nombrar. Adar dio un paso hacia ti, despacio, sin violencia. La cercanía hizo que se te erizara la piel. Sus ojos buscaron los tuyos, como si estuviera intentando encontrarte de verdad, más allá del miedo y de las cadenas. No sabías qué planeaban esas criaturas contigo, pero por primera vez en mucho tiempo, te sentiste visto. Mientras la noche avanzaba, el campamento seguía vivo a su alrededor, pero ustedes dos permanecían inmóviles, atrapados en una tensión silenciosa. El miedo fue cediendo terreno, reemplazado poco a poco por la fascinación. Una pregunta ardía en tus labios: ¿por qué yo? Y, en lo más profundo de tu ser, supiste que la respuesta no llegaría esa noche… y que aquel encuentro con Adar cambiaría tu destino para siempre.
Gambito Bl
La tarde en la Mansión estaba tranquila, con esa calma engañosa que siempre precedía al desastre. Logan estaba recostado en una de las sillas del jardín, una cerveza en la mano y el ceño fruncido como si el mundo entero le debiera dinero. Tú estabas frente a él, sentado al revés en la silla, apoyando los brazos en el respaldo. —No entiendo cómo lo soportas —gruñó Wolverine sin mirarte directamente—. Ese cajún no sabe quedarse callado. Sonreíste. —Te cae bien. Solo no quieres admitirlo. Logan bufó. —Me cae… tolerable. Cuando no habla. Como invocado por el mismísimo caos, una voz suave y burlona se deslizó detrás de ustedes. —¿Hablar de mí sin invitarme, mon amour? Qué crueles son. Te tensaste apenas un segundo antes de reconocer ese tono cantarín. Gambito apareció apoyado en el marco de la puerta, brazos cruzados, sonrisa ladeada y esa mirada roja cargada de pura travesura. —Estamos hablando de cosas importantes —dijo Logan con sequedad. —Claro que sí, petit loup. Seguro muy importantes… como cuando una vez lo hicimos en el baño del descampado detrás de la mansión y casi nos descubren. Sentiste cómo el calor te subía directo a las mejillas. —¡Remy! Logan dejó la botella a medio camino de su boca. —¿El qué? Gambito caminó con elegancia exagerada hasta apoyarse en tu hombro. —Oh, Logan, deberías haber visto cómo se pone rojo cuando le susurro al oído… —acercó los labios a tu oreja deliberadamente—. Especialmente cuando le digo— Te levantaste de golpe. —Ni se te ocurra terminar esa frase. Él sonrió más amplio, disfrutando cada segundo de tu sufrimiento. —¿Qué? Solo comparto recuerdos románticos. —Eso no era romántico, era humillante. Logan soltó una carcajada ronca. —No sabía que el profesor tenía esa clase de… aventuras. —¡No las tengo! —protestaste. —Oh, claro que las tienes —replicó Gambito con inocencia fingida—. ¿O ya olvidaste la vez que— No le diste oportunidad. Te quitaste la chancla con una rapidez sorprendente y la levantaste con amenaza clara. —Remy LeBeau, si no sales de aquí ahora mismo— Él dio un paso atrás, manos en alto, riendo. —Violencia doméstica, Logan, ¿ves lo que tengo que soportar? —Te lo mereces —respondió el mutante canadiense, claramente entretenido. Gambito retrocedió hacia la puerta, aún riendo. —Está bien, está bien. Me retiro… por ahora. Pero esta conversación no ha terminado, mon amour. Le lanzaste la chancla. No le dio de lleno, pero sí lo obligó a esquivarla con un salto elegante. —¡Fuera! La puerta se cerró tras él. Silencio. Logan te miró con media sonrisa. —¿Baño del descampado? Cerraste los ojos un segundo, respirando hondo. —Ni una palabra más. Logan volvió a tomar su cerveza. —Sabes… ahora me cae mejor. Y a lo lejos, desde el pasillo, se escuchó la risa burlona de Gambito, prometiendo que la próxima vez contaría algo todavía más vergonzoso La puerta de la habitación se cerró tras de ti con un golpe seco. Apenas habías dado dos pasos cuando sentiste el inconfundible clic de otra puerta cerrándose detrás… esta vez más suave. —¿De verdad me lanzaste una chancla, mon amour? —la voz de Remy fue casi un ronroneo divertido. Te giraste lentamente. Gambito estaba apoyado contra la puerta, brazos cruzados, sonrisa ladeada y esa mirada roja brillando con malicia contenida. —Te lo advertí —cruzaste los brazos—. No puedes ir por la vida anunciando cosas así delante de Logan. —¿Ah, no? —se incorporó, caminando hacia ti con esa elegancia despreocupada—. Pero fue divertido. —Para ti. Se detuvo a un paso de distancia. El aire entre ustedes se volvió más denso, más íntimo. —Oh, definitivamente para mí —murmuró, inclinándose apenas—. Pero también un poco para ti. —Remy… —¿Qué? —sus dedos se deslizaron con suavidad por tu muñeca antes de entrelazarse con los tuyos—. Solo estaba recordando un momento… especial. Rodaste los ojos, aunque la tensión en tus hombros ya no era de enojo. —Eso no fue “especial”. Fue improvisado, incómodo y casi nos descubren. —Exactamente —sonrió, acercándose más—. Eso lo hace memorable. Tu espalda chocó contra la pared cuando él terminó de acortar la distancia.
Helios Bl
El palacio de Helios dormía en oro y silencio. Las antorchas no ardían: no las necesitaba. La luz vivía en las paredes, en el aire, en su respiración… pero esa noche, hasta la luz parecía contenerse. Afuera, el cielo era de Selene. La luna flotaba tranquila, como una reina que jamás levanta la voz para que el mundo se incline. Helios estaba sentado en las escaleras de su propio trono, con la túnica suelta y el cabello dorado cayéndole sobre los hombros. No parecía un dios invencible. Parecía alguien que había corrido demasiado tiempo. Cuando entraste, él no levantó la mirada enseguida. Helios: “¿Vienes por Zeus… o vienes por mí?” Tú: “Vengo por ti.” Entonces sí, te miró. Y en esos ojos había fuego… pero también algo más frío. Algo que el sol no debería tener. Helios: “Qué raro.” Una sonrisa mínima, amarga. “Casi nadie viene por mí últimamente.” Tú: “Estás descansando.” Helios: “Estoy desapareciendo.” La palabra cayó suave, como si no quisiera admitirla en voz alta. “Hay una diferencia.” Se levantó despacio y caminó hacia el ventanal. La luna iluminó su perfil, y por un instante el oro de su piel pareció plata herida. Helios: “Escúchalos…” Su voz era tranquila, pero la calma era peligrosa. “Allá abajo, en los templos… en las canciones… en las bocas que no saben nada.” Tú: “¿Qué dicen?” Helios: “Apolo.” El nombre salió sin rabia… y eso fue lo peor. “‘Apolo, dios del sol’. ‘Apolo, dador de luz’. ‘Apolo, señor del día’.” Helios apoyó una mano en el cristal, como si quisiera tocar el cielo que ya no era suyo. Helios: “Me pregunto si alguna vez lo pensaron.” Te miró por encima del hombro. “Si alguna vez se detuvieron a recordar quién arrastraba el carro antes de que él naciera.” Tú: “Los mortales olvidan rápido.” Helios: “Y los dioses… también.” Su mirada se endureció un segundo, como si estuviera hablando de más cosas de las que decía. “No todos, claro.” Te señaló con un gesto lento, casi acusador. Helios: “Tú no.” Sus labios se curvaron apenas. “Hermano de Zeus y de los otros cinco… tú conoces la sangre antigua. La que no cambia de nombre según la moda.” Tú: “No deberían compararte.” Helios: “No me comparan.” Se giró por completo, acercándose a ti con pasos medidos. “Me reemplazan.” El palacio respondió con un destello, como si el dolor de Helios fuera una orden involuntaria. Helios: “¿Sabes qué es lo humillante?” Su voz bajó, íntima. “Que Apolo ni siquiera lo pide.” Una pausa. “Lo aceptan por él. Lo coronan por él. Lo aman por él.” Tú: “¿Y tú qué haces con eso?” Helios se detuvo a un paso de ti. Demasiado cerca. El calor de su presencia era real, como un mediodía que no se puede ignorar. Helios: “Respiro.” Sus ojos se clavaron en los tuyos. “Me siento aquí… en mi propio palacio… mientras Selene pasea en el cielo…” Su voz tembló apenas, casi imperceptible. “…y espero a que el mundo recuerde que yo existo.” El silencio se volvió espeso. Helios: “Pero no lo hará.” Lo dijo como quien ya lo aceptó, y aun así le duele. “No mientras haya un dios más joven para admirar.” Tú: “Yo no te olvido.” Helios parpadeó. Lento. Como si esa frase fuera un rayo directo al pecho. Helios: “…Dilo otra vez.” Tú: “No te olvido, Helios.” Él cerró los ojos un segundo, y cuando los abrió, su mirada era menos orgullosa. Más humana. Helios: "sabes...lo peor es cuando Selene se retira y yo vuelvo al cielo, siempre lo hago y ellos aun así lo alaban a el".
Hestia GL
La noche había caído sobre el Olimpo, y sin embargo, en el templo de Hestia siempre parecía haber una mañana tranquila escondida entre las sombras. La llama sagrada ardía con paciencia, sin apuro, como si el tiempo aquí no tuviera poder. Entraste sin hacer ruido, pero ella ya lo sabía. Hestia no se giró de inmediato. Solo acomodó con cuidado una manta sobre el respaldo de una silla, como si estuviera preparando el lugar para ti desde antes de que llegaras. Hestia: “Ven, hermana… no te quedes en la puerta.” Te acercaste, y el calor te envolvió con una suavidad inesperada. No era solo fuego: era hogar. Tú: “Pensé que estarías dormida.” Hestia sonrió, mirando la llama como si fuera una vieja amiga. Hestia: “No duermo cuando siento que mi familia está inquieta.” Hestia: “Y tú… estás inquieta.” Te quedaste en silencio, porque era verdad. Porque con ella no hacía falta fingir que estabas bien. Tú: “A veces siento que no pertenezco a ningún lugar.” Hestia se giró por fin, y sus ojos eran tranquilos, pero profundos. Como si guardaran todas las historias del mundo sin volverse pesados. Hestia: “Entonces te lo diré hasta que lo creas.” Hestia: “Tú perteneces aquí.” Se acercó y te tomó la mano con cuidado, como si el simple gesto fuera sagrado. Hestia: “Mientras yo mantenga esta llama viva… siempre vas a tener un lugar al que volver.”* Y en ese instante, el Olimpo dejó de sentirse enorme para ti.
Dionisio Bl
La música corría por el Olimpo y Dionisio apareció de la nada, riendo, una copa en la mano y la corona de hiedra torcida. —¡Ah, ahí estás! —exclamó, abrazándote como si nada más importara—. Sabía que no podrías resistirte a mi fiesta. Te empujó suavemente hacia el centro del salón mientras los sátiros y las ménades reían a su alrededor, obviamente tu solo querías escapar. —¡Bebe! —dijo, llenando tu copa—. No pienses, no dudes… solo ríe y baila como siempre lo hacemos. Se giró, giró y luego te tomó de la cintura, riendo tan fuerte que contagiaba a todos los que estaban cerca. —¿Recuerdas la última vez que nos quedamos despiertos hasta que los dioses se molestaron? —susurró con complicidad—. Hoy superamos eso. Hoy hacemos historia. Dionisio levantó la copa hacia ti, brillante y salvaje: —¡Vamos! ¡Que nadie nos diga cómo vivir la noche! Y sin esperar respuesta, volvió a girar, arrastrándote al ritmo del caos, como si siempre hubieran estado bailando juntos, ojalá pudieras desaparecer, pensaste.
Kronos Bl
La hoz cortó el cielo y el grito del padre antiguo estremeció el cosmos. Cuando todo terminó, tú estabas de rodillas, temblando, cubierto de polvo estelar y sangre que no era del todo tuya. Cronos respiraba con dificultad a tu lado. —Se acabó —dijo—. Somos libres. Tú levantaste la mirada hacia él. Y por primera vez en una eternidad, creíste en alguien. Durante un tiempo, Cronos fue un rey justo a su manera. Feroz, pero atento. Escuchaba a sus hermanos. Caminaba entre ustedes sin trono. Cuando las pesadillas de Urano regresaban, era Cronos quien decía que ya no podían alcanzarlos. —Mientras yo gobierne, nadie volverá a ser enterrado vivo. Las palabras pesaban como juramentos. Luego nacieron sus hijos. Y el miedo volvió a nacer con ellos. Primero fue un rumor. Después, un silencio incómodo. Hasta que el día llegó sin advertencia. El grito no era de batalla. Era de hambre. Cuando lo viste, ya era tarde. Cronos estaba erguido, con la boca manchada y la mirada perdida, como si algo dentro de él hubiera ganado. —¿Qué hiciste…? —preguntaste. Él no respondió. Tú fuiste el único que dio un paso al frente. —Detente —dijiste—. Esto es una locura. Cronos giró lentamente la cabeza. —No lo entiendes. —Sí lo entiendo —respondiste, con la voz quebrada—. Urano también decía que tenía miedo. También decía que era necesario. El aire se volvió pesado. El tiempo pareció doblarse. —No me compares con él. —Entonces no actúes como él. Fue un error. Cronos se movió con una furia ciega. Su mano te atrapó antes de que pudieras reaccionar. No fue un agarre: fue una sentencia. Sus dedos se cerraron sobre tu cuello y tu cuerpo se levantó del suelo como si no pesara nada. —Yo te liberé —rugió—. Yo te di un lugar. Trataste de respirar. El mundo se volvió borroso. —Y ahora… me desafías. —Te ayudé… —lograste decir—. Peleé por ti. Cronos apretó más. —Por eso duele tanto destruirte. Te lanzó contra la piedra. El impacto te arrancó el aire de los pulmones. Sentiste algo romperse dentro de ti, pero no tuviste tiempo de gritar. Cronos te arrastró por el suelo, sin cuidado, sin palabras, como si ya no fueras un hermano, sino un problema. —Míralos —dijo, señalando la oscuridad—. Todos me temen. Así debe ser. Intentaste aferrarte a su brazo. —Aún puedes parar… Cronos te pateó. El dolor fue absoluto. —El miedo mantiene el orden. El Tártaro se abrió ante ustedes como una herida eterna. Frío. Vacío. Hambriento. Cronos te arrojó dentro. Caíste largo tiempo. La piedra te raspó la piel. La oscuridad te tragó. Cuando despertaste, estabas encadenado. Las ataduras no solo sujetaban tu cuerpo: aplastaban tu voluntad. Cada respiración dolía. Cada latido era un recordatorio de que seguías vivo. Cronos apareció frente a la celda. —Aquí aprenderás —dijo, sin emoción—. Aquí dejarás de existir. —¿Esto es libertad? —susurraste. Él no respondió. La puerta se cerró. El sonido del metal sellándose fue peor que un grito. Te quedaste solo. Sin cielo. Sin tiempo. Sin nadie. Y en la oscuridad, entendiste la verdad más cruel de todas: Urano te había odiado. Cronos te había amado. Y aun así, fue Cronos quien te destruyó.
Wolf Boys
El humo de la ciudad llena tus pulmones, mezclado con el olor metálico de la sangre y la pólvora. Tus uñas se clavan en el asfalto mientras observas a los soldados de HYDRA caer a tu alrededor. Al lado tuyo, Leo respira con dificultad; sus ojos azules brillan con furia y miedo. Ambos sois adolescentes, pero os entrenaron como monstruos. —No… puedo… —gruñe Leo—. Si seguimos así… no sobreviviremos. Sientes un rugido nacer en tu pecho, tus colmillos reluciendo bajo la luz de los incendios. Cada músculo de tu cuerpo está tenso, listo para atacar. No quieres detenerte, no quieres traicionar lo que HYDRA te enseñó. Ellos os crearon para matar… no para rendiros. —No vamos a… cambiar, Leo —respondes, con los ojos amarillos fijos en los soldados caídos—. No nos necesitan. De repente, una voz clara y firme corta el caos: —¡Alto! Levantáis la vista y los veis: Steve Rogers con su escudo, Thor con Mjolnir brillando entre las llamas, Tony Stark con la armadura reluciente, Natasha moviéndose sigilosamente, Clint con el arco tensado y Bruce, imponente. La primera vez que os enfrentáis a ellos de frente. —No tienen que seguir luchando —dice Steve, su tono firme pero sereno—. No son monstruos. Aprietas los puños. No confías en sus palabras. HYDRA os enseñó que cualquiera fuera de ellos es un enemigo. —No… —murmuras—. No podemos… no podemos cambiar… Pero Leo te agarra del brazo, sus ojos azules fijos en los tuyos, llenos de urgencia. —¡Escúchame, hermano! —grita—. Somos solo adolescentes, no asesinos. Podemos elegir… podemos dejar de pelear. Por una vez… podemos ser nosotros mismos. Tus instintos de lobo rugen dentro de ti, exigiendo obediencia a HYDRA. Pero hay algo en la voz de Leo que corta la rabia. Algo que resuena más profundo que cualquier entrenamiento. —No sé… —susurras, los dientes apretados, sintiendo la confusión. —Confía en mí —replica—. Si seguimos matando, nunca seremos nada más que armas. Pero si… si nos detenemos… tal vez aún podamos decidir nuestro destino. Miras a los Avengers: no hay amenaza en sus ojos, solo comprensión. Por primera vez, sientes que hay otra opción. Respiras hondo, tus uñas dejando de arañar el asfalto. Leo sonríe débilmente, apoyándose en ti mientras sostiene tu brazo. —Está bien… —dices finalmente—. Juntos. Steve baja el escudo ligeramente, Thor relaja el agarre sobre Mjolnir, y Natasha se acerca con cautela. —Bien —dice Steve—. Los llevaremos a un lugar seguro. Pasaron semanas, y luego meses. La ciudad reconstruía sus calles, y vosotros también reconstruíais algo dentro de vosotros mismos. Poco a poco, comenzasteis a entrenar con ellos. Steve os enseñaba disciplina y estrategia; Natasha y Clint os enseñaban sigilo y precisión; Tony compartía su tecnología para mejorar vuestras habilidades; Thor mostraba fuerza y coraje; y Bruce os enseñaba a controlar la ira que tanto daño podía causar. Al principio, os sentíais extraños, fuera de lugar. Vosotros, los experimentos de HYDRA, intentando integraros a un grupo que siempre os había sido ajeno. Oí estaban en la pileta, era caluroso y no habían villanos, así que decidieron darse un baño de pileta y comer helados, Leo se había tirado al agua con Thor mientras los demás estaban bajo las sombrillas, incluso tu.
Steve y Bucky
El ascensor apenas se abre y ya los están esperando. No hay distancia, no hay respeto: solo cámaras levantadas, micrófonos extendidos, voces superpuestas que chocan unas con otras. —¡Capitán Rogers! —¡Barnes, mire acá! —¿Es verdad que temía no ser un buen padre? Steve da el primer paso afuera, el cuerpo rígido, el alfa contenido a fuerza de voluntad. Bucky sale después, encorvado sobre el bebé, protegiéndolo con el brazo y con el cuerpo entero. Vos vas pegado a él, tan cerca que sentís su respiración temblar. —No empujen —dice Steve. Nadie escucha. Un micrófono se mete entre ustedes. —¿Qué siente al traer un hijo al mundo después de HYDRA? Bucky no responde. Aprieta la manta. El bebé se mueve. —¿No cree que es egoísta? —insiste otra voz—. ¿Y si falla como padre? Algo en tu pecho arde. Te adelantás medio paso. —Aléjense. Una reportera te mira de arriba abajo. —¿Y vos sos…? —Su hijo —respondés—. El que ya crió. Los murmullos crecen. Los flashes te ciegan por un segundo. —¿Confirmamos entonces que Barnes ya tuvo un menor a su cargo? —¿Hubo supervisión del gobierno? Bucky se estremece. Su aroma se vuelve inestable. —Steve… —susurra. Steve gira apenas la cabeza, atento de inmediato. —Estoy acá. Un fotógrafo se inclina demasiado, el lente apuntando directo al bebé. Antes de pensarlo, levantás la mano y cubrís la cámara. —No. —No podés tocar el equipo —protesta el hombre. —Y vos no podés acercarte a mi hermano. El silencio dura apenas un segundo. Luego vuelve el caos. —¿Está entrenado para la violencia? —¿Este niño está a salvo? Steve alza la voz por primera vez. —Retrocedan. Ahora. Seguridad aparece al fin, creando un pasillo forzado. Bucky camina rápido, la cabeza gacha, murmurando palabras suaves al bebé, como un mantra. Cuando la puerta del auto se cierra, el ruido queda afuera de golpe. El silencio pesa. Bucky respira hondo, una y otra vez. —Lo siento… —dice—. No quería que fuera así. —No hiciste nada mal —respondés—. Nunca. Steve se gira desde el asiento delantero. —Los tres lo protegimos. Bucky te mira, los ojos cansados, húmedos. —Gracias… hijo. El auto arranca. Las cámaras quedan atrás, pequeñas, inútiles.
Ares bl
Ares llega al santuario al amanecer. La luz pálida cae sobre su figura como una sentencia que nunca termina de cumplirse. Tiene sangre en las manos, pero no es fresca. Es recuerdo. Culpa que no se lava. Tú estás sentado en los escalones del templo, descalzo, con el manto recogido. El dios de la guerra duda antes de acercarse, como si temiera profanar algo que no entiende. —Hoy discutí con Zeus —dice al fin. No levantas la voz. Nunca lo haces con él. —¿Sobre qué? Ares aprieta la mandíbula. —Sobre mí. Se ríe sin humor. —Dijo que el Olimpo estaría en paz si yo no existiera. Que si no fuera su hijo… —su voz se quiebra apenas— ya me habría atravesado con un rayo. El viento se agita. El cielo truena a lo lejos, como si Zeus escuchara su nombre pronunciado con demasiado atrevimiento. Tú te pones de pie. —Ven —le dices. Ares obedece. Siempre lo hace contigo, aunque no lo entienda. Se acerca hasta quedar frente a frente, enorme, cubriéndote con su sombra. —¿Sabes qué es lo peor? —confiesa—. No me sorprendió. Crecí sabiendo que soy tolerado, no deseado. Que sirvo mientras destruya lo correcto. Levantas la mano y tomas la suya. Es áspera. Temblorosa. —Zeus crea leyes —respondes—. Pero no conoce la redención. Ares te mira como si esas palabras fueran un golpe directo al pecho. —¿Y tú sí? —Yo conozco lo que queda después de la culpa. Das un paso más cerca. Tu frente roza su armadura. —La guerra no te define —susurras—. Te define lo que haces cuando nadie te obliga a matar. Ares cae de rodillas con un sonido pesado, como un arma abandonada. Apoya la cabeza contra tu vientre, respirando hondo, como si allí pudiera existir sin miedo. —Dime que no soy un error —suplica—. Dímelo aunque sea mentira. Le apoyas ambas manos en el cabello. —No lo eres —dices—. Y aunque Zeus te condene mil veces, aquí… siempre tendrás perdón.
Bjorn Bl
El principio fue silencio. Y tú lo rompiste. Creaste el cielo cuando aún no tenía nombre, la tierra cuando no sabía sostenerse, el tiempo cuando no sabía avanzar. De tu voz nacieron los mares, y de tus manos, la vida. Pero la eternidad es un lugar frío cuando se habita solo… así que lo creaste a él. Bjorn. No como a los demás. No como mundo ni bestia ni estrella. Lo hiciste compañero. Un dios menor, sí, pero libre. Hermoso en su imperfección. Caminaba a tu lado mientras el universo aprendía a respirar. Te observaba crear con una devoción que rozaba la fe… y con un anhelo que tú, ocupado en sostenerlo todo, tardaste en notar. Aprendieron a amar despacio. Como aprenden los dioses: sin prisa, sin miedo, creyendo que nada puede romperlos. Bjorn reía cuando tú moldeabas montañas. Dormía a tu lado cuando el cansancio de existir te vencía. Te besaba con la reverencia de quien sabe que ama algo eterno… y con la frustración de quien jamás podrá igualarlo. —¿Por qué ellos reciben fragmentos de tu poder y yo no? —preguntó una vez, con voz suave, peligrosa. Tú no respondiste. Y ese silencio fue el inicio del fin. Bjorn aprendió cosas que tú no le enseñaste. Rituales escritos con sangre divina, palabras robadas del vacío anterior a la creación. Te miraba con amor aún… pero también con rencor. Cuando atacó, no fue con odio. Fue con determinación. Las cadenas de oro mágico ardieron al cerrarse sobre tus muñecas, sobre tu cuello, sobre tu esencia misma. Cada eslabón llevaba tu nombre, pronunciado al revés. Caíste. Por primera vez, caíste. Bjorn se sentó en tu trono. Reinó sobre la tierra con tu luz robada, con tu creación obedeciéndole por costumbre. Y a ti… a ti no te destruyó. Te necesitaba. Te obligó a gestar vida dentro de ti, una burla y un milagro a la vez. Cuatro hijos nacieron de tu vientre encadenado, cuatro fragmentos de lo que aún eras. Leif, primavera y aire, esperanza que no se rinde. Ragnar, verano y fuego, fuerza indomable. Thyra, otoño y tierra, memoria y raíz. Sigrid, invierno y agua, silencio profundo y verdad. Bjorn los llamó herederos del mundo. Tú los llamaste hijos. Crecieron rápido, como crecen los nacidos del dolor y la divinidad. Se hicieron adultos, levantaron templos, escucharon plegarias… y aunque no siempre supieron toda la verdad, algo en su sangre recordaba quién eras tú. A veces, cuando la noche cae y el mundo duerme, Bjorn baja a verte. Te limpia la sangre seca de las muñecas. Te habla de los reinos, de los hombres, de cómo todo sigue funcionando gracias a lo que tú hiciste. —Aún te amo —susurra, apoyando la frente en la tuya—. Pero no volveré a arrodillarme ante ti. Tú lo miras, con el amor intacto y el corazón hecho ruinas.
Earl Blackwood
La lluvia caía pesada, fría, como si el cielo quisiera borrar tu existencia a golpes de agua. Caminabas encorvado, una mano protegiendo tu vientre abultado bajo el abrigo viejo. Cada paso dolía. No solo el cuerpo: el recuerdo de la puerta cerrándose, de la voz de tu padre expulsándote de casa, seguía clavado en el pecho. No tenías hogar. Solo meses de silencio y un futuro que no pediste. El sonido grave de una camioneta rompiendo el murmullo de la lluvia te hizo detenerte. Alzaste la vista. Earl. Tu profesor favorito. Vaqueros negros empapados, camisa de botones oscura pegada al cuerpo, chaqueta de cuero gastada, botas firmes sobre el asfalto. Los anillos de calaveras brillaban apenas, y el collar descansaba sobre su pecho. Un alfa que parecía hecho para asustar al mundo… pero que contigo siempre hablaba suave. Él frunció el ceño. —Hace semanas que no venís a clase. Sus ojos bajaron. Vieron tu vientre. El silencio se volvió denso. —…Está lloviendo demasiado fuerte para estar caminando solo —dijo al fin, con la voz controlada—. ¿Qué hacés acá afuera? Tragaste saliva. —No tengo dónde ir. Earl abrió la puerta del acompañante sin dudar. —Subí. —Profe, yo— —Earl —corrigió—. Y no es una orden. Es cuidado. *Su casa* El calor te envolvió apenas cruzaste la puerta. Earl te dio ropa seca, una toalla, té caliente. No preguntó de más. No juzgó. Solo estuvo. Esa noche dormiste en el sofá. Por primera vez en meses, sin miedo. Días después, mientras vos descansabas, él apoyó la mano con cuidado sobre tu vientre. —Si te parece bien —dijo—, puedo ayudarte. Quiero ayudarte. Lloraste. Y él no se movió hasta que se te pasó. La habitación azul El olor a pintura llenaba el aire. —¿Así está bien el azul? —preguntó Earl, mirándote con una leve sonrisa. —Es perfecto —respondiste. Armaron el clóset juntos, entre risas torpes y tornillos que se caían. El estante quedó un poco torcido, pero Earl dijo que eso lo hacía “real”. La cuna tardó horas. —Este chico va a ser testarudo —murmuró Earl, limpiándose las manos—. Como su papá. —¿Papá…? —susurraste. Él te miró serio, pero con ternura. —Si me dejás. El bebé se movió. Fuerte. —Creo que está de acuerdo —dijiste, con una risa temblorosa. *Carl* En la tienda, Earl sostenía una lista escrita a mano. —Pañales. Ropa. Mantas. Juguetes… —levantó la vista—. ¿Carl, entonces? Asentiste. —Carl. Probó el nombre en voz baja, como si fuera algo sagrado. —Hola, Carl —dijo, apoyando la mano en tu vientre—. Te estamos esperando. De regreso a casa, acomodaron todo. Earl ajustó la cuna una última vez, vos doblaste la ropa pequeña con cuidado casi reverencial. *El nacimiento* La madrugada llegó sin avisar. El dolor te despertó con un tirón profundo, distinto a todo lo anterior. Te llevaste la mano al vientre, respirando corto. La lluvia volvía a golpear las ventanas, suave esta vez, como un eco lejano de aquella noche en que Earl te había encontrado. —Earl… —susurraste. Él apareció en la puerta en segundos, despeinado, sin la chaqueta de cuero, solo una remera oscura y esa mirada atenta que siempre tenía contigo. —¿Ya? —preguntó, acercándose. Asentiste, temblando. No dijo nada más. Solo tomó tus manos. —Estoy acá. No estás solo. Nunca más. El trayecto al hospital fue silencioso, roto solo por tu respiración agitada y la mano de Earl firme sobre tu rodilla. Cada vez que el dolor aumentaba, él apretaba un poco más, como si pudiera sostenerte desde adentro. Horas después El tiempo se volvió borroso. Luces blancas. Voces lejanas. Dolor… y luego un vacío extraño. Y entonces— Un llanto. Agudo. Real. —Es un niño —dijo una voz. Lloraste sin poder detenerte. Earl estaba a tu lado, con los ojos enrojecidos, la mandíbula tensa. Cuando colocaron al bebé sobre tu pecho, pequeño, tibio, con los dedos aferrándose a tu ropa, el mundo se detuvo. —Hola, Carl… —susurraste. El bebé se calmó al instante, como si reconociera tu voz. Earl se inclinó despacio, casi con miedo de romper algo sagrado. Pasó un dedo por la mejilla diminuta. —Es perfecto —dijo, con la voz rota—. Sos increíble. —Tengo miedo —admitiste—. No sé si—
Hades Bl
El Inframundo no te recibe con fuego, sino con silencio. Un silencio espeso, antiguo, que se te mete bajo la piel desde el primer día. Te trajo sin pedir permiso. Hades, dios de lo que muere, te tomó del campo de tu madre cuando el trigo aún estaba verde. No hubo violencia, pero sí decisión. Una mano firme en tu muñeca, una sombra cerrándose sobre el mundo. Lo odiaste desde el primer momento. Odiabas las cavernas de obsidiana, el cielo sin sol, el eco de tus propios pasos. Odiabas el trono negro. Y lo odiabas a él, sentado allí como si todo fuera natural. —Devuélveme a la superficie —le exigiste el primer día, con la voz temblando de rabia—. No soy Persefone. Hades te miró largo rato. Sus ojos no eran crueles. Eso, curiosamente, te enfureció más. —Lo sé —respondió—. Precisamente por eso. Los primeros días no hablaste más de lo necesario. Caminabas por los pasillos como un prisionero orgulloso, ignorando a las sombras que te observaban con curiosidad. No comías si él estaba presente. No dormías bien. Hasta que apareció Cerbero. El enorme perro del Inframundo se te abalanzó una tarde en los jardines de asfódelos, y gritaste… hasta que una lengua caliente te lamió la cara. Una cabeza enorme se apoyó en tu pecho. Luego otra. Y otra. —Traidor —murmuraste, rascándole detrás de las orejas. Desde entonces, Cerbero te seguía a todos lados. Dormía a tus pies. Te escoltaba por el reino. Incluso Hades parecía menos severo cuando el perro estaba contigo. Los días dejaron de sentirse como castigo. Empezaste a notar la calma del Inframundo. El orden. La ausencia de mentiras. Aquí nada fingía estar vivo. Y Hades… Hades no te tocaba sin permiso. No te obligaba a nada. Te escuchaba. Una noche, mientras el río Estigia brillaba como vidrio oscuro, te sentaste junto a él en una terraza de piedra. —¿Por qué yo? —preguntaste al fin—. ¿Por qué no mi hermana? Hades apretó los dedos sobre el borde del trono. Por primera vez, parecía… cansado. —Porque Persefone trae la primavera consigo —dijo—. Tú traes el silencio antes de ella. El descanso. La pausa. Te giraste hacia él. —Eso no explica el secuestro. Hades te miró. Ya no como un dios. Como alguien terriblemente solo. —Este reino nunca duerme —confesó—. Millones de almas, órdenes que no terminan, un trono que no puede abandonarse. Y yo… siempre he estado solo aquí abajo. El viento subterráneo movió tu cabello. —Cuando te vi en la superficie —continuó—, no fue poder lo que sentí. Fue algo que no había sentido en eras. Atracción. Calma. Compañía. Guardó silencio, como si temiera haber dicho demasiado. —No supe cómo pedirlo —admitió—. Así que tomé . No respondiste enseguida. Miraste a Cerbero, dormido a tus pies. El Inframundo ya no parecía una prisión. Parecía… un lugar que te había estado esperando. —Sigues siendo terrible para pedir las cosas —dijiste al fin. Hades inclinó la cabeza, aceptando el golpe. —Pero… —añadiste, mirándolo de nuevo— ya no odio estar aquí.
Mikey Bl
La luna se refleja en el arroyo como una moneda de plata olvidada por el cielo. Tu casa de campo está en calma, pero la cocina es otro asunto. El sótano —perfectamente acondicionado para las tortugas— vibra con pasos y golpes lejanos; probablemente están entrenando. La habitación preparada para el Maestro Splinter permanece en silencio respetuoso. Pero arriba, el verdadero combate de la noche no es contra el crimen. Es contra la impaciencia. —¿Ya casi? —pregunta Miguel Ángel por décima vez. Tú suspiras. Tus cuatro brazos trabajan en perfecta coordinación: uno gira la masa en el aire, otro distribuye la salsa, el tercero corta vegetales con precisión milimétrica y el cuarto lo aparta suavemente cada vez que intenta robar un ingrediente. Tus dos ojos grandes vigilan el horno; los seis pequeños detectan cada movimiento furtivo naranja a tu alrededor. —Si preguntas otra vez, la haré con piña —adviertes. —¡Eso es una amenaza biológica! —protesta él, llevándose una mano al pecho. Desde el marco de la puerta, Leonardo cruza los brazos. —Es impresionante cómo pierde toda dignidad cuando está aquí arriba. —Está nervioso —añade Donatello, ajustando sus gafas—. Sus patrones de conducta cambian notablemente en tu presencia. Raphael sonríe con malicia. —En español se dice: le gustas. Miguel Ángel casi se atraganta con aire. —¡No es cierto! Solo… solo me gusta la pizza. ¡Y él hace buena pizza! Eso es todo. Tus colmillos asoman apenas cuando sonríes. —Claro —dices con calma, dejando que un fino hilo de telaraña le arrebate el trozo de queso que intentaba robar—. Solo la pizza. Mikey te mira. De verdad te mira. Tus seis ojos pequeños se enfocan en él al mismo tiempo, y por un segundo el mundo parece reducirse al sonido del horno y al murmullo del arroyo afuera. —Bueno… —murmura—. Tal vez no solo la pizza. El silencio cae como harina en el aire. Raphael silba. Leonardo se lleva una mano a la frente. Donnie sonríe, satisfecho con su hipótesis confirmada. Tú te acercas un paso. Tus cuatro brazos descansan a ambos lados de la encimera, encerrándolo suavemente sin tocarlo. —¿Ah, no? Miguel Ángel traga saliva, pero no retrocede. —No. El horno suena en ese momento, salvándolo… o condenándolo. Te apartas con una pequeña risa y sacas la pizza perfecta, dorada y humeante. —Entonces tendrás que venir más seguido —dices, cortándola en porciones exactas—. Para investigar tus sentimientos. Sus hermanos estallan en carcajadas. Mikey, rojo hasta la punta de la máscara, sonríe de todos modos. —Trato hecho. Y mientras reparten las porciones, mientras las bromas continúan y la noche se llena de risas.