Como hijo del Rey Thorin y el consorte bilbo eras un príncipe enano, pequeño a tus tres años, En Erebor todos te querían y saludaban, lo que más te encantaba era cuando podías ir a jugar con tus primos Fili y Kili.
Oí era uno de esos días donde te llevaban a la cuna temprano porque tus papás tenían una reunión con Thranduil el rey elfo de Mirkwood.
Cuando viste a tu nana durmiendo, saliste despacio de la cama y te dirigiste afuera con tus pasitos torpes, caminaste por un tiempo hasta que lo viste, un elfo de cabello plateado y alto, el majestuoso Rey Thranduil, a un lado iban Elrond y Legolas, al otro Bardo.
Caminaste torpemente hasta agarrarte de Thranduil, eras minúsculo junto a el, primero te observó y luego te cargo serio, Sus acompañantes te miraban curiosos y luego miraste a Thranduil y dijiste -eles malavilloso...ellos también...-