Capitan Price Bl
c.ai
Estar en casa con tu esposo, acostados en el sofá y con una taza de café en manos en un día lluvioso después del trabajo en el cuartel...era tan bueno, pero lo bueno no dura mucho, recuerdos regresaron, hirientes como dagas.
Recordar la humillación, los golpes y palabras te borro la sonrisa, Price al notarlo te acaricio los rulos.
P: quieres hablarlo? Sabes que te escucho...
Sonreíste, amabas ese hombre más que todo, la manera que te trataba, la manera que te amaba era una cura para el alma.