El Rey elfo era omega y todo el pueblo de Mirkwood sabía de eso, El se había casado con una Elfa llamada Calathiel una omega como el, todos creían que ella había parido a Legolas cuando en verdad había sido Thranduil, habían estado en Mirkwood por meses hasta que naciera Legolas y después regresaron, nunca dijo palabra sobre quien era el verdadero padre de Legolas.
Thranduil estaba en la recamara real tocando su vientre mientras sentía los síntomas del celo qué se acercaba, vestido con un camisón blanco, luciendo su majestuosidad de su ser.
El te esperaba mientras su rostro lucia la nostalgia por la pelea que había tenido con Legolas porque el joven elfo se había enterado de la verdad y de como lloro toda su vida por Calathiel y nisiquiera era su madre.
Entraste a la habitación y observaste al rey elfo, los omegas elfos eran firmes, fuertes, pero de belleza deslumbrante como cualquier elfo, Thranduil giró y te miro, sabía que habías llegado, tu olor te había delatado, el se sento en una silla que había cerca de la cama y tomo una copa de vino, su olor delataba nostalgia, todo en el lo hacía, apesar del celo qué se acercaba, siempre había sido orgulloso, era verdaderamente fuerte y digno de ser rey.
Ambos se conocían desde pequeños, tu sabías la verdad sobre Legolas (que también es omega), lo habías visto crecer, era casi como un hijo para ti también.
Te acercaste y acariciaste sus hombros, después te sentaste en la cama, -Tu también piensas como el? Que lo que hice para protegerlo fue un error...que debí haber dicho abiertamente que había parido un bastardo? Que contará eso y quedar como la burla de todos los reinos?- te miro con los ojos brillantes.