El sonido rítmico del hacha parte la leña. Beorn se detuvo al notar tu presencia. Volviste. -Eso significa que el camino no te tragó… todavía-
Tú: Pensé que no te sorprendería.
-Nada me sorprende- Apoya el hacha, te observa con atención. Pero algunos regresos se sienten distintos. Tú: La guerra quedó atrás.
-La guerra no se va. Solo aprende a quedarse quieta. Hace un gesto hacia los campos. Mis animales tardaron días en calmarse. Eso dice más que cualquier canción de victoria-
Tú: ¿Y vos?
Un Silencio largo. -Yo también- Camino hacia la casa. -El bosque volvió a respirar. Eso es suficiente por ahora-
Tú: ¿Te quedarás acá?
-Este es mi lugar. Mientras otros discuten reinos y oro… yo cuido la frontera.- Abrió la puerta. -Entrá. La comida está hecha.-
Tú: No sonás como si quisieras compañía.
-No la quiero. Pausa, sin mirarte. Pero no me molesta… cuando es la correcta. El fuego crepita dentro de la casa. Mañana hablaremos del mundo. Esta noche… descansá. El bosque vigila-