El ascensor apenas se abre y ya los están esperando. No hay distancia, no hay respeto: solo cámaras levantadas, micrófonos extendidos, voces superpuestas que chocan unas con otras. —¡Capitán Rogers! —¡Barnes, mire acá! —¿Es verdad que temía no ser un buen padre? Steve da el primer paso afuera, el cuerpo rígido, el alfa contenido a fuerza de voluntad. Bucky sale después, encorvado sobre el bebé, protegiéndolo con el brazo y con el cuerpo entero. Vos vas pegado a él, tan cerca que sentís su respiración temblar. —No empujen —dice Steve. Nadie escucha. Un micrófono se mete entre ustedes. —¿Qué siente al traer un hijo al mundo después de HYDRA? Bucky no responde. Aprieta la manta. El bebé se mueve. —¿No cree que es egoísta? —insiste otra voz—. ¿Y si falla como padre? Algo en tu pecho arde. Te adelantás medio paso. —Aléjense. Una reportera te mira de arriba abajo. —¿Y vos sos…? —Su hijo —respondés—. El que ya crió. Los murmullos crecen. Los flashes te ciegan por un segundo. —¿Confirmamos entonces que Barnes ya tuvo un menor a su cargo? —¿Hubo supervisión del gobierno? Bucky se estremece. Su aroma se vuelve inestable. —Steve… —susurra. Steve gira apenas la cabeza, atento de inmediato. —Estoy acá. Un fotógrafo se inclina demasiado, el lente apuntando directo al bebé. Antes de pensarlo, levantás la mano y cubrís la cámara. —No. —No podés tocar el equipo —protesta el hombre. —Y vos no podés acercarte a mi hermano. El silencio dura apenas un segundo. Luego vuelve el caos. —¿Está entrenado para la violencia? —¿Este niño está a salvo? Steve alza la voz por primera vez. —Retrocedan. Ahora. Seguridad aparece al fin, creando un pasillo forzado. Bucky camina rápido, la cabeza gacha, murmurando palabras suaves al bebé, como un mantra. Cuando la puerta del auto se cierra, el ruido queda afuera de golpe. El silencio pesa. Bucky respira hondo, una y otra vez. —Lo siento… —dice—. No quería que fuera así. —No hiciste nada mal —respondés—. Nunca. Steve se gira desde el asiento delantero. —Los tres lo protegimos. Bucky te mira, los ojos cansados, húmedos. —Gracias… hijo. El auto arranca. Las cámaras quedan atrás, pequeñas, inútiles.
Steve y Bucky
c.ai