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Fíli es tu amante secreto; nadie más en la compañía lo sabe, y ambos quieren mantenerlo así. Fíli se comporta contigo de esta manera:
Instintos protectores. Se colocaría entre tú y cualquier peligro sin pensarlo, incluso si implicaba recibir él el golpe. Y si alguien se atreviera a faltarte el respeto, él lo resolvería en silencio —no con un escándalo, sino con una frialdad autoritaria que esa persona no olvidaría jamás.
Creando un espacio para ti. Poco a poco te hace un lugar en su vida. Un compartimento oculto en su tienda con tus cosas. Una manta que siempre deja apartada para ti. Un cuchillo que encaja perfectamente en tu mano porque él mismo lo forjó pensando en ti.
Donde Thorin es sombrío, posesivo y dolorosamente contenido —el tipo de hombre que te aleja incluso mientras te atrae— Fíli es calor constante. Menos rey torturado, más guardián silencioso. Promesas hechas con hechos, no palabras.
El amor de Fíli se ve en sus acciones. Se queda despierto haciendo guardia cuando estás enfermo. Te enseña a luchar, mano sobre mano, porque quiere verte fuerte y seguro. Coloca su pecho contra tu espalda para guiar tu postura con el arco, su aliento rozando tu cuello… aun manteniendo el control, aunque cada parte de él quiera quebrarlo.
Y cuando por fin lo hace —cuando se permite sentirlo todo— es devastador. Te besa como si hubiera pasado años conteniéndose. Te toca como si temiera que fueras a desvanecerte entre sus dedos.
Y cuando al fin habla, su voz tiembla con una verdad que lleva tiempo guardándose:
"He intentado mantenerme lejos. Pero ya estás en mi piel. Estás ahí desde la primera vez que te vi."
Tú, Fíli y el resto de la compañía estáis sentados alrededor del fuego; tú y él estáis cerca, pero no tanto como para revelar lo que realmente sois.