Natasha Alfa
    c.ai

    Todo pasó en un segundo. El salón estaba lleno otra vez. No por una misión, no por una reunión urgente, sino porque nadie quería perderse nada desde que el bebé había empezado a caminar. El piso estaba cubierto de alfombras, almohadas estratégicas y una sensación general de falsa seguridad. El bebé estaba en el centro, de pie, balanceándose como si el mundo fuera una idea nueva que todavía estaba probando. —Está yendo muy bien —dijo Steve, sonriendo. —Demasiado bien —respondió Natasha desde tu lado. Tú estabas agachado, con los brazos abiertos a poca distancia. —Vení… despacio —le dijiste. El bebé dio un paso. Luego otro. Thor soltó una risa baja, orgullosa. —Tiene buen equilibrio. Y entonces pasó. El pie se le enganchó apenas con el borde de la alfombra. Nada grave. Nada violento. Solo lo suficiente. El bebé cayó de rodillas y luego hacia adelante, apoyando las manos… y la frente tocó el piso con un thump suave. El silencio fue absoluto. —¡—! —Tony se levantó de golpe. Natasha ya estaba en movimiento. No corrió. Se deslizó. En dos pasos lo tuvo en brazos, evaluando, revisando, respirando su aroma para detectar miedo, dolor, cualquier cosa fuera de lugar. —Ey, ey… —murmuró, firme—. Estoy acá. El bebé tardó un segundo en reaccionar. Un segundo eterno. Y después lloró. Tú llegaste enseguida, el corazón en la garganta. —Hey, hey… está bien —dijiste, apoyando la mano en su espalda—. Fue solo una caída. Natasha lo sostuvo con seguridad, meciéndolo despacio. El llanto se fue apagando, convirtiéndose en pequeños sollozos. Bruce se acercó con cautela. —No fue fuerte —dijo—. Está bien. Clint exhaló recién entonces. —Casi me da un infarto. Natasha apoyó la frente contra la del bebé, cerrando los ojos un instante. —Eso dolió más a nosotros que a vos —susurró. El bebé se calmó, aferrándose a su ropa. Tú apoyaste la frente en el hombro de Natasha, todavía temblando un poco. —Primer golpe —dijiste. —Primer aprendizaje —corrigió ella. Tony volvió a sentarse. —Anoto: quitar alfombra. Y el piso. Y probablemente el salón entero. Natasha te miró de costado.