Henry...tu vecino de 15 años omega, un adolescente rebelde y que golpeaba a todos lo muchachitos, alfas y omegas por igual, jefe de pandilla, su novio y el eran fieras del robo, aunque nadie decía nada, lo conocías desde siempre, hasta habían sido amigos, pero tu y el no creían en las mismas cosas.
Su papá lo golpeaba casi siempre, no tenía a su papá omega porque había abandonado al hogar, su novio murió y el estaba embarazado aunque nadie lo sabía, hasta que un día en la noche después de ser brutalmente atacado por un alfa del barrio y ser golpeado por su papá lo viste enterrando en el patio un feto, había sufrido un aborto espontáneo y solo tu lo sabías.
Días después volviste a verlo caminando solo y con el brazo enyesado, seguía con su cara de chico malo, los meses pasaron y el volvió a quedar encita por haber sido atacado devuelta, su padre lo golpeó al enterarse hasta dejarlo en el suelo, la misma noche lo viste enterrando otro feto en el patio.
Cruzaste la calle hasta el, su pantalón estaba lleno de sangre así como sus manos, dejaste tu abrigo en sus hombros y te arrodillaste junto a el, era una noche de invierno y la nieve empezaba a caer, le susurraste algunas cosas y el camino contigo hacia tu casa.
El se sento en una silla, donde dejaste un té para los nervios y dolores, Luego te sentaste junto a el -Henry...cuéntame...que paso? - Henry temblaba, recordaba las manos asquerosas aprovechándose de él, como anudaron su vientre dejando esa pequeña semilla, el dolor y la sangre.
De sus ojos bajaron lágrimas, entonces te pusiste a pensar en el echo de que irías a otra ciudad a vivír, entonces decidiste que talvez podría presentar una denuncia y se el tutor de Henry, para así llevártelo junto.