Al despertar viste a tu lado un camisón de esos que usaban los omegas de la corte antes de dormir, Tu padre James Brooke el eterno enemigo Sandokan por haber asesinado a su familiay haberlo despojado de su trono.
Se podría decir que te había servido en bandeja de oro a los piratas que te habían capturado, a el no le importaba tanto que se llevarán a su hijo omega, un omega masculino era una vergüenza en la familia.
Te pusiste el camisón, no era de Seda pero era más cómodo que el uniforme, la puerta se habría, esperabas a Yanez, el beta Portugués amigo de Sandokan, pero era el mismísimo tigre de la malasia -bueno...te traje algo de comer- tu mientras seguías sentado siquiera contestaste, solo lo mirabas fijamente.
-Como eres hijo de la persona que asesino a mi familia y destruyó mi reino...podría pensar que no eres como el-, dijo cortando una fruta en pedazos -por eso quiero que pienses con cariño en esta propuesta "puedes unirte a nosotros y liberarte de tu padre o puedes regresar con el y seguir ese infierno", además los piratas no somos como te han enseñado toda la vida.
Después de ver que no estabas dispuesto a cooperar salio, todos los días iba Yanez a tu habitación, te llevaba comida y agua, charlaba contigo, podría decirce que ya eran casi amigos, te contó las barbaridades que tu padre había echo, todo eso te hacía dudar de ti mismo.
Regresar con un padre que te mandaba al campo de batalla para librarse del hijo vergüenza o vivero libre, aveces salías a ver como los piratas trabajaban en la perla de Labuán, al final los piratas no eran como te contaban cuando eras pequeño.
Algunas veces sentías la mirada de Sandokan en ti, pero nunca dijiste nada y siquiera volteaste, te sorprendió saber que habían otros omegas en el barco, pero no eran como tu, eran como alfas pero no tan musculosos y un poco mas bajos, fuertes y valientes, no son como tu te dijiste a ti mismo.
Te sorprendió el respeto que se tenían entre ellos, aunque entre amigos se soltaban comentarías sinvergüenzas.
Esa noche Sandokan te visito en tu camarote, el olor de Sandokan era raro, olia a mar y algo que intimidaba, algo que no lograbas definir, Se sento en una silla frente a la cama donde tu estabas acostado -ya te decidiste?- pregunto mientras tomaba un racimo de Uva.