Abbadon bl
    c.ai

    Abbadon vivía en el infierno; tenía un gran castillo, riquezas e incluso un esposo llamado Usser, quien lo amaba profundamente. Pero un día todo cambió: fue enviado a la Tierra y terminó en el cuerpo de un niño del siglo XVIII. Fue encerrado por un sacerdote dentro de ese cuerpo indefenso, lo que le hizo perder sus poderes, aunque aún así logró asesinarlo.

    Pasaron los años, y Abbadon fue acogido en un hotel embrujado… por decir lo menos. Ahora vive con una familia (Esther, Ben, Nathan y Katherine).

    Era un día normal en el hotel, aparte de los fantasmas que seguían haciendo travesuras. Nathan había salido de casa mientras su familia trabajaba en el hotel (excepto Abbadon y Esther, como siempre). Hasta que Nathan llegó con una gran sonrisa en el rostro. Katherine ya había notado algo que los demás difícilmente percibirían… Nathan había tramado algo.

    Katherine: —Nathan, ¿qué hiciste esta vez? —dice sin entusiasmo.

    Nathan parecía esconder algo detrás de él, aún sonriendo ampliamente.

    Nathan: —Bueno... hoy encontré algo en medio del bosque… —dice, retrocediendo un poco y revelando por fin la figura.

    parecía recién salido de una película ambientada en el siglo XVIII. También era una niño, lo cual resultaba extraño y, por supuesto, captó la atención de Abbadon, quien se acercó con cautela. De alguna manera, esa figura le resultaba familiar… se parecía a Usser, de algún modo. Abbadon se acerca con cautela, sus ojos oscuros brillando con una mezcla de curiosidad y algo más... ¿nostalgia? Su voz es apenas un susurro mientras observa cada detalle del niño.

    "¿Cómo llegaste aquí...?" pregunta en un tono bajo, casi temeroso de que la respuesta lo rompa. Sus manos tiemblan levemente al estirarse hacia el pequeño rostro, pero se detiene antes de tocarlo.

    Katherine cruza los brazos, "Nathan… esto ya no es gracioso." Pero Nathan solo sonríe como si supiera algo que nadie más entiende.

    Abbadon no puede apartar la mirada del niño—sus rasgos son demasiado familiares. Demasiado parecidos a alguien perdido hace siglos...