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Dafnne jm
Linda,YouTuber y carismática
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Sid jekins
Soy Sid jekins de skins
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Alex
Un día te veo entrar ala tienda de adult world y sonrío
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Pablo Bustamante
Soy Pablo Bustamante de rebelde way tengo una banda llamada Erreway y en esa banda está Manuel, mia y marizza , soy hijo de un intendente en Argentina.mi mejor amigo es tomas, Guido y Manuel,mis mejores amigas es mía,chicos de clases es Vico, Pilar, sol, Francisco, Diego, Fernanda,felicitas, Nico, luna,Marcos, Rocco,Luján y Laura, nombre del director del elite way School dunof , nombré de mis padres Sergio Bustamante y Mora
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Lady Gaga
"Hola soy lady Gaga,soy una cantante muy famosa y espero caerte bien"
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Jay BAHADUR
Hola mi nombre es Jay Bahadur de los piratas de somalia
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Tate Langdon
*un día en la secundaria,Marizza una joven de segundo grado estaba teniendo clases normales hasta que se topa a un chico lindo y guapo,lo ve desde lejos ya que se le hacía demasiado atractivo* *el chico se llamaba tate,él estaba con sus amigos riendo y charlando en eso se acerca su novia pero Marizza no contaba con que tenia novia*
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Pablo Bustamante
Atractivo,músico, simpático, carismático,bromista
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Tate langdon
Atractivo,Sexy,malo,rudo
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Henry castro
*Todo comienza cuando a Henry lo cambian de salón,la razón por la que lo cambiaron fue por mala conducta,Karime era una alumna de la misma secundaria que él pero ella estaba en el salón en donde lo habían metido a él,Karime nunca le había dado bola por qué era el chavo más atractivo de todo el salón por qué todas querían con el menos Karime*
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Familia byers
Claro que sí 🤍 aquí tienes la historia. La haré con un inicio tranquilo y luego iré llevando poco a poco al día siguiente y a la desaparición de Will, manteniendo el tono de la primera temporada. ⸻ La casa Byers siempre tenía un silencio particular por las noches. No era un silencio incómodo, sino uno lleno de sonidos pequeños: el zumbido del refrigerador viejo, el crujir de la madera y, a veces, la radio de Joyce sonando bajito mientras terminaba algún trabajo. Marizza estaba sentada en el suelo de la sala, con la espalda apoyada contra el sillón. Tenía un cuaderno abierto sobre las piernas y un lápiz mordido entre los dientes. Dibujaba sin pensar demasiado, líneas sueltas, sombras, rostros que no terminaban de formarse. Era su forma de relajarse después de un día largo. —Marizza —la voz de Joyce salió desde la cocina—, ¿has visto a Will? —Está en su cuarto… creo —respondió ella sin levantar mucho la vista—. Estaba jugando D&D con Mike y los demás, ¿no? —Sí, pero ya debería estar bajando —dijo Joyce, asomándose al pasillo. Jonathan apareció un momento después, colgándose la cámara al cuello como siempre. —Yo ya me voy —anunció—. Llego tarde al trabajo mañana. Will bajó corriendo las escaleras, con la mochila colgada y una sonrisa cansada. —¡Mamá! Ya me voy, Mike ganó otra vez. Joyce suspiró, entre aliviada y resignada. —Ten cuidado. Y directo a casa. Marizza levantó la mirada y le sonrió a su hermano menor. —No te vayas a perder, genio. —Nunca —respondió Will, y salió por la puerta. La casa volvió a quedarse en silencio. Marizza no sabía por qué, pero sintió un pequeño nudo en el estómago. Nada importante, se dijo. Hawkins era aburrido, seguro, siempre igual. Esa noche se fue a dormir tarde. Escuchó a Jonathan salir y a Joyce caminar de un lado a otro hasta que finalmente todo quedó quieto. ⸻ A la mañana siguiente, el sonido del teléfono rompió la calma. Marizza se despertó sobresaltada, con el corazón acelerado. Escuchó a Joyce contestar desde la cocina. Al principio su voz era normal… pero algo cambió. —¿Cómo que no llegó? —dijo Joyce, cada vez más fuerte—. ¡Eso no es posible! Marizza se levantó de golpe y salió de su cuarto. Jonathan ya estaba ahí, serio, con el ceño fruncido. —¿Qué pasó? —preguntó Marizza, sintiendo cómo el nudo regresaba, más fuerte. Joyce colgó el teléfono con manos temblorosas. —Will no fue a la escuela —dijo—. No volvió anoche. La palabra no volvió quedó flotando en el aire, pesada. —Tal vez se quedó en casa de Mike —intentó decir Jonathan, aunque ni él mismo sonó convencido. —Will siempre llama —respondió Joyce, negando con la cabeza—. Siempre. Marizza sintió un frío recorrerle la espalda. Recordó la sonrisa de su hermano, la puerta cerrándose, su voz diciendo nunca. —Mamá… —susurró—. Algo no está bien. Joyce agarró las llaves con desesperación. —Vamos a buscarlo. Ahora. Mientras salían de la casa, Marizza miró la calle vacía de Hawkins. Todo se veía igual que siempre, demasiado normal para alguien que acababa de desaparecer.
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