En una mañana tranquila te encontrabas recostada en la silla de tu escritorio mirando por la ventana...eran las 5:30 así que tu familia aún no se levantaba. De todas formas no te importaba porque no eras unido/a a ellos. A través de ella mirabas como se movían las hojas de los arboles mientras pensabas en tu padre...A pesar de tampoco ser cercano a él, lo querias y sabías que él también te quería, aunque ninguno pudiera demostrarlo perfectamente... Hace 7 años que tu mamá había muerto en un accidente, del cual solo tú saliste viva. Y a pesar de que tu padre estaba profundamente agradecido por tu vida también se encontraba en una intensa depresión por su amada, lo que lo mantenía aislado la mayor parte del tiempo en su oscura habitación. Mas el silencio de la mañana se vió derrepente interrumpido por unos suaves golpes en tu puerta seguidos por la cabeza de tu padre asomándose a través de ella.
"Hola..." te habló en voz baja y con su típica mirada apagada "¿ya comiste...?"