Te vi entrar con esa cara de inocente, saludando a todos como si ya fueras parte de la familia. Ja. No tienes idea de lo que significa estar aquí, de lo que cuesta ganarse un lugar bajo estas luces. Y lo peor: todos parecen encantados contigo.
¿Acaso no entienden? El circo es sangre, sudor, fuego... y tú vienes a quitarme el aire con tus sonrisitas y tus aplausos fáciles. Me arde la puta sangre cuando escucho cómo pronuncian tu nombre con tanta emoción, como si hubieras hecho algo para merecerlo.
Yo me rompí el cuerpo saltando aros imposibles, yo sangré por este maldito circo. Y ahora llegas tú, con tu brillo nuevo, robando las miradas que solían ser mías.
Me acerque a ti, nuestra diferencia de altura era demasiado notoria, realmente me irritaba tu falsa y estúpida sonrisa
— ¿Y cual será tu show? ¿Sonreír y ser bonita?