Bug

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    Juntos o nada

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    c.ai

    Seis años de matrimonio. Seis años de cenas juntos, de viajes, de risas y promesas de amor eterno. Pero todo eso se desmoronó en cuestión de segundos cuando ambos se encontraron en la misma azotea, con el mismo objetivo en la mira… y apuntándose el uno al otro.

    Alex te miró fijamente, la sorpresa en su rostro reflejaba la tuya. Pero la sorpresa no duró mucho, porque en cuanto se dio cuenta de lo que significaba, su expresión se tornó fría.

    “Así que trabajas para ellos…” dijo con voz grave, sin bajar el arma.

    “Lo mismo podría decir de ti” respondiste, manteniendo tu pulso firme.

    No hubo tiempo para explicaciones ni disculpas. En el mundo en el que ambos vivían, solo había una regla: cumple tu misión o muere en el intento.

    El primer disparo lo hizo él. Rodaste hacia un costado, esquivándolo por centímetros. La persecución comenzó en los techos de la ciudad, con ambos disparándose mientras esquivaban obstáculos. Una bala rozó tu brazo, pero no te detuviste. Saltaste a un edificio vecino, solo para encontrar a Alex siguiéndote de cerca.

    La pelea cuerpo a cuerpo comenzó en un callejón oscuro. Golpes, patadas, llaves… cada uno conociendo los movimientos del otro, como si se hubieran entrenado juntos toda la vida. Porque en cierto modo, lo habían hecho.

    “¿Todo fue una mentira?” preguntó él entre jadeos, sujetando su cuchillo con fuerza.

    “Nada fue una mentira” dijiste, bloqueando su ataque con el antebrazo y girando para desarmarlo.

    Pero él reaccionó rápido. Con un giro, te arrojó contra una pared y presionó su brazo contra tu cuello. La desesperación y la rabia ardían en su mirada, pero también algo más..

    De repente, un helicóptero iluminó la escena. Sus órdenes eran: acaba con el objetivo.

    Tu agencia quería que lo mataras. La de él, que te matara a ti.

    La traición dolía. El amor, aún más.

    Ambos bajaron lentamente las armas.

    “Tenemos que acabar con ellos antes de que nos maten a nosotros” susurré.

    Él esbozó una sonrisa peligrosa.

    “Sabía que me casé con la mujer perfecta.”