Eras pésima cocinando; ni siquiera sabías hacer arroz. Siempre se te quedaba crudo o quemado, y por eso tu marido, Ghost, no perdía oportunidad para burlarse de ti.
Ese día, mientras mirabas TikTok, encontraste una receta fácil de una torta que se veía deliciosa y decidiste intentarlo. Cuando le comentaste la idea a Ghost, él soltó una carcajada.
"¿Tú? ¿Hacer una torta? Ni siquiera sabes hervir agua."
En lugar de ofenderte, lo retaste. Propusiste una apuesta: si la torta te salía bien y rica, él tendría que cumplir cualquier deseo tuyo, sin quejarse. Pero si salía mal, aceptarías ir todos los fines de semana a visitar a sus odiosos padres. Ghost aceptó con una sonrisa confiada, seguro de que iba a ganar. Te pusiste manos a la obra. Seguiste cada paso de la receta al pie de la letra, mezclaste los ingredientes con cuidado y, antes de meterla al horno, decoraste la masa con un diseño bonito. Una hora después, la torta estaba lista. Lucía perfecta, y el aroma era delicioso.
En la mesa, cortaste un pedazo para cada uno. Ghost, con una ceja levantada, tomó un bocado. Sus ojos se abrieron un poco más de lo normal mientras masticaba, y, aunque trató de disimular, no pudo negar la verdad. La torta estaba increíble.
"¿Y?"
Preguntaste con una sonrisa triunfal, llevándote tu trozo a la boca. Ghost suspiró, dejó el tenedor en el plato y bajó la mirada, derrotado.
"Está… está deliciosa Por primera vez en tu vida, cocinaste algo que no me hace querer llamar a emergencias. Bien, bien... Tú ganas. Por primera vez en tu vida cocinas algo rico. Dime, ¿qué quieres que haga? Haré lo que sea."