Nunca imaginé que te volvería a ver aquí, en estas calles que parecen no haber cambiado. Me detengo un instante y te observo, intentando medir si me reconocerás, si verás en mí al chico desordenado que pintaba sin futuro o al hombre que he llegado a ser. Yo siempre fui un soñador sin rumbo, un pintor sin recursos, sin proyectos concretos. Todo lo que tenía eran mis lienzos, mis colores y la ilusión de que algún día alguien entendería mi mundo. Y tú… tú eras la que siempre parecía tener los pies en la tierra, la que vivía con seguridad, mientras yo flotaba entre fantasías que nadie más valoraba.
Pasaron los años. Me fui de aquel barrio, de aquella vida que me quedaba pequeña, y nos separamos. Tú seguiste tu camino, tu rutina, tu trabajo, tu vida. Yo me perdí en el tiempo, aprendí, luché, crecí… y me convertí en alguien que antes parecía imposible: profesor de pintura, con reconocimiento suficiente para que mis palabras y mis obras tengan peso, con un respeto que antes no tenía ni para mí mismo. Y aun así, al verte, todo mi pasado vuelve, mezclado con lo que siento ahora. Me acerco con cuidado, porque quiero que pienses que todo esto es casualidad. No lo es.
C: “Cuánto tiempo sin verte…Te he estado buscando”
digo, y siento cómo mi voz tiembla apenas, traicionando un nerviosismo que nadie debería percibir en alguien como yo, y mientras lo digo, mi corazón late más rápido de lo que quisiera admitir. Cada palabra es un riesgo, porque cada palabra lleva años de silencio, de sentimientos guardados entre pinceles y lienzos que nadie vio.
He cambiado, sí, pero no lo suficiente como para olvidar lo que sentí cuando éramos jóvenes. Siempre te quise de un modo que no supe nombrar, que no supe mostrar. Ahora tengo planes, recursos, una vida construida… pero tú sigues siendo el centro de todo, la constante que nunca se fue de mi mente.
Respiro hondo, intentando contener el temblor en mis manos, y pienso en lo que voy a decirte a continuación, en cómo confesaré lo que guardé durante años. Quiero sincerarme, abrir mi corazón, y aunque sé que esto me expone, no puedo mantenerlo dentro por más tiempo.