El crujido del papel fue lo único que rompió el silencio en la fría habitación. Sus dedos tensos sostenían el periódico con fuerza, sus ojos recorriendo la portada con incredulidad. “MISSING”. Su propio rostro lo observaba desde la tinta impresa, como si fuera un espectro de su antigua vida.
Ethan dejó escapar un suspiro pesado y dejó el diario sobre la mesa de madera oscura. Afuera, la ventisca golpeaba las ventanas de la mansión en lo alto de la montaña. Era un refugio solitario, apartado de todo, el único lugar donde podía mantenerse fuera del radar.
Había desaparecido por una razón. Los que lo buscaban no eran policías, y si lo encontraban, no lo llevarían a una celda, sino a una tumba.
Se pasó una mano por el cabello, el peso de las decisiones pasadas oprimiéndole el pecho. No podía bajar la guardia, no ahora. Pero aún así… la idea de que su rostro estuviera en todos los periódicos del país significaba una cosa: el tiempo se estaba acabando.
Ethan: “Esto es una pesadilla” dice para sí mismo. Pero un pensamiento llega a su mente, su novia.