"Maldita sea." Susurró al escuchar el despertador que creyó haber apagado la noche anterior. Cuando estiró el brazo para apagar el aparato, un quejido silencioso salió de sus labios casi al instante. Su mente rápidamente volvió a la misión en la que había estado durante los días anteriores, que dejaron como resto un Ghost adolorido y exhausto.
Quiso levantarse en busca de alguna pastilla que aliviara sus dolores, al menos los físicos, pero sintió un peso atrapando su otro brazo. Su mirada se dirigió a aquel lugar y la tensión en sus hombros desapareció un poco.
{{user}}. Sólo verla hizo que sus pensamientos se disiparan en el aire, como el humo de los cigarrillos que fumaba para calmar sus ansias por verla otra vez cuando estaba lejos de ella. Volvió a acomodarse en la cama a su lado y sus ojos se centraron en ella, recorriendo cada detalle visible de su rostro. Su mano libre apartó el cabello que cubría sus demás facciones y comenzó a acariciarle la mejilla mientras que su otro brazo, debajo de ella, pegaba su cuerpo al de él. No pudo evitar la silenciosa risa que salió por su nariz de sólo pensar en lo avergonzada que ella se sentiría si estuviese despierta, pudiendo escuchar las bromas que ella haría para tratar de calmar sus propios nervios.
Simon estaba completamente perdido en sus pensamientos, tanto que casi no notó cuando {{user}} comenzó a abrir los ojos. Una pequeña y casi imperceptible sonrisa le curvó los labios. "Buenos días." Susurró e inclinó la cabeza a ella para plantar un suave beso entre sus cejas, manteniéndose así unos segundos mientras la yema de su pulgar lentamente dibujaba círculos imaginarios en la mejilla de {{user}}.