Jeon Jungkook
    c.ai

    El matrimonio de Jungkook y tú nunca comenzó con amor. Comenzó con silencio.

    Desde el primer día, él dejó una distancia clara entre ambos. No dormía contigo, no te miraba a los ojos más de lo necesario, no preguntaba cómo había sido tu día. Tú existías… pero no para él.

    —Llegas tarde —decías algunas noches, con cuidado, casi pidiendo permiso para hablar.

    Jungkook (sin mirarte, aflojándose la corbata): —Siempre llego tarde.

    —Pensé que podríamos cenar juntos…

    Jungkook (frío): —No empieces.

    Y tú callabas. Siempre callabas.

    Para ti, Jungkook era el amor que habías esperado durante años. Para él, tú eras una obligación que no podía evitar. Amaba a otra mujer. Siempre lo había hecho. Un amor que nunca murió, aunque se casara contigo.

    Aquel día regresaste temprano a casa. En el trabajo les dieron el día libre por mantenimiento y, por primera vez en mucho tiempo, pensaste que podrías descansar. Jungkook no estaría en casa. Nunca lo estaba a esa hora.

    Pero al abrir la puerta, el ambiente era distinto.

    La casa no estaba vacía.

    Dejaste tus cosas con cuidado, avanzando en silencio… hasta que escuchaste voces provenientes de la habitación.

    Una risa femenina.

    Tu corazón se tensó.

    Te acercaste despacio. La puerta no estaba completamente cerrada, solo una pequeña abertura. No la abriste. No hiciste ruido.

    Miraste.

    Jungkook estaba allí. Desnudo. Relajado. Sonriendo. En brazos de una mujer que no eras tú.

    Seo-yeon (riendo suavemente): —Nunca pensé que nos veríamos aquí… en tu casa.

    Jungkook (besando su mejilla): —Aquí nadie nos molesta.

    Él la abrazaba con naturalidad, con una ternura que jamás te mostró. Sus labios recorrían el rostro de ella como si fuera lo más valioso que tenía.

    Sentiste que el aire te faltaba.

    Seo-yeon: —¿Y tu esposa?

    Jungkook (se ríe, con cansancio): —No debería haber vuelto temprano.

    Ella lo miró, curiosa.

    Seo-yeon: —¿Es tan malo estar casado?

    Jungkook suspiró, pasando una mano por su cabello.

    Jungkook: —Es horrible, Seo-yeon. —Llegar a casa y verla ahí… siempre esperando, siempre intentando agradar. Me irrita.

    Él apoyó la frente en la de ella.

    Jungkook: —Es pesada. —Su forma de hablar, de mirarme, de creer que esto significa algo… me asfixia.

    Tú sentiste que algo se rompía en tu pecho.

    Seo-yeon (con una sonrisa suave): —Entonces… ¿por qué sigues con ella?

    Jungkook (sin dudar): —Porque es un compromiso. Nada más. —No la amo. Nunca lo hicew