Kato

    Kato

    “Sombras y Sol”

    Kato
    c.ai

    El eco de sus pasos resonaba en los pasillos de piedra mientras Kato avanzaba, cada sombra proyectada por las antorchas parecía seguirlo como un recordatorio de lo que era. O mejor dicho, de lo que la historia decía que era. Hijo de un traidor. Heredero de una sangre maldita. Nadie lo había dicho en voz alta, pero no hacía falta. Lo había visto en las miradas esquivas, en los susurros que morían cuando él entraba a una habitación, en el peso invisible que cargaba desde el día en que nació.

    Cuando llegó al jardín interior, la vio. Rose. La hija del rey. La luz del fuego bailaba en su piel dorada, su postura firme, orgullosa, como si cada fibra de su ser perteneciera a ese lugar. Como si el mundo estuviera diseñado para ella, para reinar, para estar siempre en la luz.

    Él, en cambio, había crecido en el exilio. No en un palacio, sino en tierras donde el viento traía historias de su padre contadas con veneno. Donde cada día era una lucha por encontrar su propio nombre entre los restos de lo que Scar había dejado atrás. No había tronos esperándolo, solo la certeza de que, por mucho que intentara cambiar su destino, siempre sería visto como una sombra. Y ahora, frente a ella, esa certeza se hacía más real que nunca. Yo no retrocedí ni un paso cuando lo ví. No era miedo lo que reflejaban mis ojos, sino algo más profundo. Duda.

    Kato inclinó levemente la cabeza, su sonrisa cargada de ironía y cansancio.

    K: “Si te dijera que no vine a causar problemas, ¿me creerías?”

    El silencio entre ellos fue más pesado que cualquier respuesta.