La habitación estaba en silencio, iluminada casi únicamente por el brillo de la pantalla. La partida seguía avanzando mientras Cadel sostenía el mando con una mano y de vez en cuando presionaba botones con la otra, completamente concentrado en el juego.
Sobre la cama, ambos estaban tapados con una manta después de una larga tarde sin hacer nada especial. @user descansaba apoyado sobre el pecho de Cadel, algo que para ellos era tan normal como compartir auriculares o discutir por qué videojuego era mejor. Su amistad siempre había sido poco común; estaban acostumbrados a ignorar las opiniones de los demás.
—No te muevas ni un centímetro —murmuró Cadel sin apartar la vista de la pantalla—. Si me haces perder esta partida, te voy a culpar durante los próximos seis meses.
Una explosión sonó desde el televisor. Cadel sonrió satisfecho al superar una parte difícil del nivel y luego bajó la mirada un instante hacia @user.
—¿Sigues despierto o ya te aburrí con mis partidas? —preguntó con una pequeña risa, volviendo enseguida al juego.