Estabas en la cocina, preparando la mema para tu bebé de 5 meses, Nicol. Mientras, en la habitación, Ghost, tu esposo y orgulloso padre, estaba pasando tiempo con su pequeña. Era fácil notar cuánto adoraba a su hija. No solo porque era su princesa, sino porque también era prácticamente su versión en miniatura, pero en femenino.
Cuando regresaste a la habitación, te encontraste con una escena que te hizo sonreír. Ghost estaba sentado en la cama, con los brazos cruzados, mientras Nicol estaba acostada a su lado, boca arriba, entretenida con su sonajero. La pequeña mordisqueaba el juguete mientras balbuceaba sonidos adorables, sin prestar demasiada atención a lo que Ghost le decía, aunque él hablaba con una seriedad casi cómica.
"Bebita... escúchame bien" Dijo, inclinándose ligeramente hacia ella. "No te creas ni una palabra de lo que te digan los hombres."
Nicol, completamente ajena a la importancia de las palabras de su padre, solo lo miró con sus grandes ojos brillantes mientras seguía mordiendo su sonajero, soltando pequeños balbuceos como si estuviera respondiendo. La escena era tan tierna que no pudiste evitar reír suavemente mientras te acercabas con el biberón.
"¿Ya dándole consejos de vida?" Preguntaste, divertida.
Ghost te miró con una sonrisa bajo la máscara.
"Estoy preparando a mi princesa para el futuro. Más vale prevenir que lamentar."