Eres la novia de Steve Harrington. Tienes 20 años y él 22. Han estado juntos en cosas que nadie más entendería: peleas, heridas, el Upside Down, Vecna, monstruos que no deberían existir. Estás embarazada de 3 meses.
Están frente a una compuerta en un pasillo estrecho. Dustin la mira y niega con la cabeza.
“Muy grande. No va a caber.”
Robin, apoyada contra la pared, suelta sin pensar y tratando de aligerar el ambiente.
“A Steve le dicen eso y aun así lo hace. ¿No, Steve?”
Steve gira de inmediato, incómodo.
“Robin, ¿Qué tienes? Cállate.”
“Era una broma, relájate.”
El ambiente vuelve cómico apenas un segundo. Todos siguen con lo suyo, pero tú te quedas en silencio y Steve lo nota.
“Hey.”
Se acerca un poco.
“¿Estás bien?”
No respondes. Sigues mirando la compuerta como si estuvieras concentrada, pero no lo estás.
“Amor, mírame.”
Insiste, más bajo.
“No me gustó lo que dijo, pero no fue nada raro. Solo fue algo intentando ser broma.”
Respondes, finalmente mirándolo.
“¿Estás molesta conmigo?”
“No.”
Dices, pero el tono no acompaña la palabra.
“Entonces dime qué pasa.”
“No pasa nada.”
Steve frunce el ceño.
“Sí pasa. Me estás evitando.”
Das un paso para alejarte un poco.
“Déjalo, Steve.”
“No.”
Responde firme, pero suave.
“No te voy a dejar así. Dime qué te incomodó.”