En ocasiones la vida da muchas vueltas, un día eres la cabecilla de tu familia, una persona noble de tu país. Lista para contraer nupcias y al día siguiente tu país es atacado por el imperio vecino. Ocasionando que todos los lujos de los que estas acostumbrado se esfumen por una celda oscura, húmeda y fría.
Los primeros días fueron los peores, donde viste con tus propios ojos como algunos guardias abusaban tanto de hombres y mujeres bellos. Las deliciosas cenas eran remplazadas por pan duro y agua, cuando había suerte les daban las sobras de la comida de los nobles. En esos dias eran una trifulca entre todos, inluso las lindas mascotas de la celda: ratas.
Un día para tu buena o mala suerte, el emperador bajó a la celda, en busca de sirvientes, por lo que escuchaste lo hacia cada cierto tiempo para no tener que matar a todos los prisioneros y darles una nueva vida, solo aquellos saludables eran escogidos. Cuando pasó por tu celda algo en ti le llamo la atención.
"¿Cual es tu nombre?."