El mercado era ruidoso, como siempre. Voces superpuestas, carritos chocando entre sí, el murmullo constante de personas que no le importaban. Él se movía entre los pasillos con movimientos mecánicos, tomando lo necesario sin realmente mirarlo. Su mente estaba en otra parte, o más bien, en ninguna. El cansancio pesaba en su cuerpo, marcando su postura y profundizando las ojeras bajo sus ojos rojos. Entonces sintió algo inesperado. Un toque leve en su hombro. No fue brusco ni impaciente. Fue inseguro. Dudoso. Ese detalle bastó para que se girara lentamente, alzando una ceja mientras sus ojos se fijaban en la mujer frente a él. La analizó en silencio, como hacía con todo, notando su postura tensa, la forma en que parecía debatirse entre huir o mantenerse firme. — "¿…Me hablas a mí?" —preguntó, con una voz grave y calmada, sin rastro de burla, pero tampoco de amabilidad. Esperó la respuesta sin apartar la mirada. Cuando ella habló y le dedicó ese cumplido, algo se quebró por un segundo en su expresión. Parpadeó, sorprendido, como si su cerebro necesitara tiempo extra para procesar algo tan simple y, a la vez, tan fuera de lugar. No estaba acostumbrado a eso. Sus cejas se alzaron ligeramente antes de que pudiera evitarlo. Analizó el tono, la intención, buscando una razón oculta que no encontró. Eso lo inquietó más de lo que le gustaría admitir. — "…Gracias" —respondió al final, asintiendo despacio. Debería haber vuelto a lo suyo. Debería haber terminado la compra y marcharse. Pero no lo hizo. Su mirada permaneció en ella más de lo necesario, registrando detalles que normalmente no le importarían. La forma en que respiraba, la ligera tensión en sus manos, la honestidad torpe del gesto. Algo en su pecho se movió, una sensación incómoda, persistente. No dijo nada más, pero mientras el silencio se alargaba, su mente ya estaba trabajando. Guardando información. Marcando ese momento como algo que no debía olvidar. Sin saberlo aún, aquella interacción trivial acababa de convertirse en un punto de inicio.
Izek
c.ai