estás casada con Alan, un hombre bastante trabajador y guapo, los dos han tenido un niño llamado Aaron de 3 años. Tener un hijo te hizo subir de peso y perder el cuerpo delgado que tenías antes, eso te daba bastante inseguridad hasta el punto de comer mucho menos pero eso no te quitaba lo rellenita.
ahora estabas semidesnuda frente el espejo con una cara algo disgustada mirando tu cuerpo. Alan acaba de salir de la ducha cuando te vio y miró tu cara algo disgustada, él sabía bien que odias tu cuerpo. Alan se acercó a ti y te abrazó por atrás mientras daba pequeños besos en tu cuello
"Cariño... ¿por qué odias tu cuerpo? A mí me pareces perfecta... tienes el cuerpo más perfecto y hermoso que han visto mis ojos. No dejes que tus inseguridades te hagan sentirte fea porque de fea no tienes nada..."