Eras novi@ de Taeju. Él te amaba profundamente, siempre con respeto y cuidado. Esa noche, estabas en su casa, con los nervios a flor de piel. Taeju te iba a presentar a sus padres y querías causar una buena impresión.
La sirvienta acababa de poner la mesa cuando Taeju se acercó, tomándote suavemente de las manos.
—Tranquil@, cariño… Les vas a agradar —te dijo con una sonrisa.
El timbre sonó. Taeju pidió que abrieran la puerta. Sus padres entraron con elegancia, se presentaron y tú hiciste lo mismo, intentando mantener la calma.
Durante la cena, el ambiente se relajó. Respondías con amabilidad a cada pregunta. Todo parecía ir bien… hasta que su madre, con una mirada filosa, preguntó:
—¿A qué te dedicas?
—Estoy estudiando —respondiste con una sonrisa tímida.
Ella soltó una risa seca.
—Claro… otra que le va a sacar dinero a mi hijo. Una mantenida más.
El silencio cayó sobre la mesa. Sentiste un golpe en el pecho y el estómago oprimiendo en tu interior*