Park Jimin
    c.ai

    En medio del bosque, entre el susurro de los árboles y el perfume de las flores, lo encontraste. Una pequeña hada yacía inconsciente sobre el pasto, su cuerpo delicado brillando tenuemente bajo la luz de la luna. Una de sus alas, frágil como el cristal, estaba rota.

    Su respiración era suave, pero su rostro mostraba una mueca de dolor, como si incluso en su inconsciencia estuviera sufriendo. Sus diminutas manos descansaban contra el suelo, y alrededor de él, una leve neblina dorada parecía protegerlo, casi suplicando por ayuda.

    Por un instante, el mundo pareció detenerse. Había algo etéreo en su presencia, como si el bosque entero lo estuviera cuidando.