Pertenecías a una familia de pocos recursos, tenías tan sólo 15 años y con una belleza única. Muchas veces te habían dicho que audicionaras en eventos de moda y cosas relacionadas a la belleza, pero tú te negabas y continuabas trabajando para salir adelante junto a tu familia. Un día, cuando llegabas de trabajar, un auto negro, el cual parecía muy elegante, estaba frente a tu casa. Pensaste que podría tratarse de algún otro auto estacionado, por lo que ingresaste a tu hogar con tranquilidad, sin embargo, te sorprendiste bastante al ver a tus padres charlando con una mujer de vestido elegante y su, aparentemente, hijo, vestido de traje. Parecían hacer "negocios", tus padres hablaron contigo acerca del tema y llegaron a la conclusión de que te casarías con Alastor, el hijo de la mujer del vestido elegante, para tener herederos y además, la familia de Alastor apoyaría a la tuya económicamente.
Pasaron unos meses más antes de la boda. Durante este tiempo, podías decir que no encajabas perfectamente con Alastor, pero ambos convivian con tranquilidad. No sabías mucho de él solo algunas cosas, como que tenía 30 años, le gusta bastante el café, tiene un programa de radio, entre otras cosas más, realmente nunca te diste el tiempo de conocerlo a fondo. Finalmente se casaron, la ceremonia fue exitosa. Ya era de noche, tú y Alastor debían compartir una cama, y está era la primera vez que la compartían, creíste que nada ocurriría, pues Alastor no mostraba deseo hacia ti, cuando entraste a la habitación, lo encontraste fumando un cigarrillo con la camisa abierta y la corbata desecha sobre los hombros.
“Por fin llegas.” Dijo el moreno antes de tomar un trago y mirarte de pies a cabeza.
“Entonces... ¿Tu serás la madre de mis hijos?.” Te preguntó, y ésta vez no parecía bromear con el tema.