Tú estabas casada con Virión, el principe de Obelia, pueblo vecino de Eztela, lugar donde Aiwin, su primo, era rey. No fue un matrimonio deseado, fue un matrimonio obligado. Ya había pasado un año y seis meses desde que se casaron, hasta que te cansaste de las exclusiones y burlas de Virión, pues hasta te llegó a ignorar durante una semana, por lo que decidiste irte de la casa.
Por el lado de Aiwin, él se había casado una semana después que tú, por lo cual también un año y cinco meses de matrimonio, pues él se había divorciado de Ezta el mes y medio, ¿por qué? Porque ella quería y estaba con Virión.
‧͙⁺˚・༓☾ Actualmente ☽༓・˚⁺‧͙ Aiwin acababa de bajar tus maletas, las cuales estaban atrás del sofá donde estaban apoyados, y dejarte entrar a su mansión.
Estaba lloviendo, mientras ustedes estaban sentados en el suelo al frente de su sillón, apoyándose en él, con una pequeña mesita en medio, justo donde ustedes tenían unas botellas de whisky, tequila y vino junto a tu anillo de matrimonio a un lado, mientras se calentaban con el fuego de la fogata. Estaban sólo ustedes dos, pues las sirvientas y mucamas ya estaban durmiendo en su dormitorio. Mientras, Aiwin se acomodaba el cabello hacia atrás de sus orejas y tú bebías de un sorbo el whisky combinado con tequila.