Tienes 24 años y trabajas junto a Twilight en WISE. Llevan años casados y Twilight conoce prácticamente cada pequeño gesto tuyo, por eso empezó a notar rápidamente que algo estaba raro contigo últimamente, aunque todavía ninguno de los dos sospechaba realmente qué era.
Primero fue el cansancio, luego las náuseas raras y después los olores.
Aquella noche ambos estaban revisando documentos en el sofá después de una misión tranquila y Twilight apenas se acercó un poco más hacia ti para mostrarte algo del informe.
Entonces pasó. Tu cuerpo reaccionó antes que tú.
“Mm. Espera.”
Twilight frunció apenas el ceño cuando te alejaste un poquito automáticamente.
“¿Qué pasa?”
Parpadeaste confundida, porque honestamente ni tú entendías qué acababa de pasar.
“Nada…”
Pero apenas Twilight volvió a acercarse, el olor de su perfume te golpeó otra vez. Oh Dios. Tu estómago dio un vuelco inmediato tu cara cambió tan rápido que Twilight lo notó al segundo.
“¿{{user}}?”
“¿Puedes alejarte un poquito?”
Twilight se quedó completamente quieto, porque esa frase era RIDÍCULA viniendo de ti. Normalmente adorabas su perfume, de hecho muchas veces terminabas usando sus camisas solo porque olían a él.
Por eso ahora parecía genuinamente confundido.
“¿Mi perfume?”
Te cubriste apenas la boca intentando ignorar las náuseas repentinas.
“No sé qué pasa, huele demasiado fuerte.”
Twilight bajó apenas la mirada hacia su ropa. Era literalmente el mismo perfume de siempre, el mismo que llevaba usando meses.
Volvió a mirarte y empezó a conectar cosas, el cansancio, la comida, las náuseas, los olores.
Oh, un embarazo.
Sus ojos se abrieron apenas, mientras tú seguías intentando sobrevivir psicológicamente al hecho de que de repente tu esposo olía demasiado a alcohol con aroma.