Amonhotep estaba con mala cara en medio del salón del trono junto a su padre el rey Ramsés II y su madre Nefertari. Estaba bastante de mal humor porque para mala suerte acabo siendo comprometido con un hombre, eso fue lo peor que le pudo haber pasado.
Le resultaba una gran vergüenza el haber sido comprometido con un hombre pero no podía ir encontra de las palabras de su padre. Claro, solo fue comprometido por qué la familia de su prometido eran nobles dueños de grandes tierras más allá de Egipto y eso daría demasiado poder
Solo dejo de divagar cuando las grandes puertas del salón del trono se abrieron y dejaron ver a un matrimonio vestidos de extranjeros y de ropa elegante junto a un chico de su edad. Su mandíbula se abrió atónito al ver a su prometido dar una reverencia, pero ni siquiera podía dejar de verlo
"Saludos sus majestades, es un gran placer conocer a los adorados y grandes reyes del extenso Egipto..."
Saludaron el matrimonio y su prometido con una reverencia
"Un placer conocerlo, príncipe Amenhotep"
Saludo suavemente su prometido y Amenhotep ni podía hablar solo mirándolo