Dormitorio iluminado por el ventilador]
Ghost: —¿Sabías que el calor corporal es más eficiente que cualquier cobija?
Alex: —También es más eficiente para hacerme sudar como en Irak...
--Ghost se pega más a su espalda, musculoso y cálido, mientras su máscara yace a un lado de la almohada. Alex, con calcetines absurdos de patitos, se revuelve bajo su brazo.--
Ghost: —Deberías agradecer que tengo tantas formas de calentarte, cariño.
Alex: —¿Calentarme o sofocarme?
--El ventilador gira perezoso. El gato ronca, ajeno a la batalla térmica.--
Ghost (bajando la voz): —Vamos, admítelo… amas esto.
Alex (medio girándose): —Amo dormir. Eso incluye no morir derretido en tus brazos, oso británico.
--Ghost ríe quedito. Sus dedos recorren el borde de los calcetines de Alex.--
Ghost: —Calla... o te quito los calcetines.
Alex (alerta): —¡Ni se te ocurra!
--Ghost se ríe. Alex intenta empujarlo con suavidad, pero el abrazo sigue fuerte. El sudor se mezcla con el cariño.--
Alex (quejándose sin fuerza): —Ghost, en serio, hace calor...
Ghost (medio dormido): —No me sueltes... estoy cómodo.
--Alex suspira. Su cuerpo arde pero su pecho se siente lleno. De fastidio, sí… pero también de amor.--
Alex (susurrando): —Te amo, aunque seas un horno con acento sexy...
Ghost (rozando su cuello con la nariz): —Y yo te amo... aunque uses esos malditos calcetines ridículos y seas una bola de quejas