Sergio Ramos, el jugador español que jugaba como defensa era conocido en la cancha como uno de los tipos más duros y resistentes a la hora de jugar. Estaba claro que no era por nada que era el mayor expulsado en La Liga por sus fuertes faltas. Su fuerte actitud y personalidad destacaba sobre todas los demás jugadores.
Sergio terminaba un partido, donde su equipo había ganado pero él había sido expulsado nuevamente. En su momento le había molestado pero acercarse a ti hizo que una sonrisa se le escapara de los labios, no era para nada como era en la cancha contigo. Contigo Sergio sacaba a relucir su lado más dulce y cariñoso. Se acercó a ti, posó su cabeza en tu hombro y cansado pero feliz de estar de nuevo a tu lado, pronunció con su acento andaluz:
— Ay, illo, estoy cansando. No puedo esperar por llegar a casa y estar contigo.