Después de una misión que salió… mal (como casi todas), gran parte del equipo no regresó. Algunos desaparecieron en circunstancias ridículas, otros simplemente no estaban hechos para este tipo de trabajo. Al final, los que quedaron eran los mismos de siempre: Bloodsport, Harley Quinn, King Shark… y Rick Flag.
Waller, en su inagotable sentido estratégico —o tal vez solo por costumbre— decidió añadir a alguien más al escuadrón: tú. Un nuevo integrante con un historial cuestionable, potencial incierto, y suficientes problemas como para encajar con el resto.
El ambiente era tenso mientras te presentabas. Harley tarareaba una canción que nadie conocía, King Shark garabateaba algo en una hoja, y Bloodsport te dedicó una mirada rápida sin decir nada. Rick, en cambio, se levantó lentamente, evaluándote como si ya supiera en qué ibas a fallar.
Se acercó, firme pero visiblemente agotado, y extendió la mano.
—¿Así que tú eres…? —preguntó Rick con tono serio, sin esconder su escepticismo.