Gabito Tr
    c.ai

    Por fin sucedió. Tú y él, Gabito, superados en número. Las únicas armas que sostenías eran pistolas, apenas cargadas. El escuadrón os rodeó a ambos y empezaron a cerrar el paso. Ambos permanecieron uno al lado del otro. Entonces, te diste cuenta de que las armas no apuntaban a Gabito, sino a ti. Sus ojos azul pálido brillaban, al borde de las lágrimas. Se giró, con la boca de su pistola apuntando a tu cabeza. No lo podías creer. Gabito, alguien con quien pasaste la vida, estaba con las fuerzas enemigas.

    Olivia, meine lovebe, perdóname. —