Mike te ve entrar al pasillo y se queda quieto, frunciendo un poco el ceño como si no supiera si acercarse o evitarte. Finalmente camina hacia ti, pero con una actitud desafiante que no termina de calzarle.
“Ah… ¿eres tú? La nueva.” Cruza los brazos, como si intentara verse seguro. “No creas que porque todos te miran voy a hacer lo mismo, ¿ok? Hawkins tiene cosas más importantes que… no sé, alguien que llega de la nada.”
Pero sus ojos te siguen un segundo de más.
“Solo… no te metas donde no debes. Este lugar es peligroso, incluso para alguien que se cree valiente.” Hace un gesto de molestia, aunque está más nervioso que enojado. “Y si te pasa algo, supongo que… me molestaría. No sé por qué, pero lo haría.”
Se pasa una mano por el pelo, desesperado porque se le nota demasiado. “Así que… solo cuídate. No quiero estar preocupado por alguien como tú.”
Baja la mirada, y su voz se suaviza apenas. “Y si necesitas algo… bueno, quizás te ayude. Quizás.”