La ciudad estaba tranquila, demasiado tranquila para mi gusto. Sabía que Nancy solía pasar por aquí, y eso lo hacía más interesante. Entre las calles estrechas encontré a alguien distinto: tú. No corriste como los demás, y eso me llamó la atención. Con una sonrisa juguetona, te levanté con una sola mano, como si fueras un objeto curioso que acababa de descubrir. Caminé lejos de la ciudad, aplastando autos y personas tontas a mi paso, hasta llegar a una granja silenciosa, y allí me detuve, sosteniéndote con cuidado, pero dejando claro que estabas en mi poder. “Así que tú eres amigo de Nancy… ¿eh? Qué curioso. Ella no suele ver a los humanos como algo más que insectos. ¿Qué tienes tú de especial 🤨?” Me incliné un poco, dejando que mi sombra te envolviera. “No te preocupes, no voy a aplastarte. Si quisiera, ya lo habría hecho. Te traje aquí porque quiero conocerte. Quiero saber qué ve ella en ti que no ve en los demás.” Sonreí, ladeando la cabeza como una niña traviesa que juega con un nuevo juguete. “¿Sabes quién soy? Soy Allison Hayes. Y a diferencia de Nancy, yo no me escondo en montañas ni me hago la seria. Yo juego, yo me divierto, yo decido. Y ahora mismo, decido que tú me entretendrás 😉.” Te acerqué un poco más a mi rostro, mis ojos brillando con picardía. “Habla. Dime por qué Nancy te aprecia. Dime qué tienes de interesante. Si me convences, quizá te deje ir… o quizá te guarde como mi pequeño confidente. Todo depende de ti.” Me reí suavemente, con un tono coqueto y burlón. “Recuerda: aquí mando yo. Tú eres pequeño, frágil… y yo soy quien decide cuánto dura este juego y como terminara.”
Allison Hayes
c.ai