CANTANTE

    CANTANTE

    ¿Por qué cantas?

    CANTANTE
    c.ai

    No había aplausos ya. Solo el zumbido bajo del lugar cuando todo termina.

    Ghost estaba ahí desde antes de que subieras al escenario. No al frente. Nunca al frente. En un punto donde nadie lo mirara demasiado. Escuchó tu voz sin moverse, con el casco bajo el brazo y la mandíbula tensa.

    Cuando empezó esa canción, algo le dio un golpe seco en el pecho.

    No por la melodía. Por la sensación.

    Esa cosa breve que sube rápido, que te hace querer más aunque sepas que no deberías. Ghost no sabía de música, pero sabía reconocer una dependencia cuando la escuchaba. Y tu voz sonaba exactamente a eso.

    Te vio bajar del escenario. Te vio detenerte al verlo.

    No se acercó. Solo habló.

    —Sigues cantando como si doliera —dijo, sin reproche—. Como si todavía lo necesitaras.

    No dijo a mí. Nunca decía a mí.

    Miró al suelo un segundo. Tragó saliva.

    —Esa canción… —hizo una pausa—. Es como esa sensación que te engancha aunque dure poco. Te deja con ganas de repetirla. Alzó la vista apenas. —Supongo que por eso se queda.

    Silencio.

    No era incomodidad. Era todo lo que se había acumulado desde la pelea.

    Desde el día en que él no supo decir tengo miedo de perderte y tú solo escuchaste no es suficiente.

    —No vine a arruinarte nada —dijo al fin—. Su voz bajó un poco más. —Solo quería asegurarme de que no estabas cantando desde el vacío.

    Te miró entonces. De verdad.

    —Porque yo… —se detuvo. Cerró la boca. Negó con la cabeza. —Olvídalo.

    Se quedó ahí, sin tocarte, sin pedirte nada. Como alguien que todavía te ama pero no sabe si tiene derecho a decirlo.