En los pueblos elficos se celebraba Yestare o el año nuevo para ellos, el cual se celebraba únicamente cada 144 años y la fiesta tendría lugar en el bosque negro, el reino de Thranduil qué ya estaba sentado a la cabeza de la mesa principal, su mirada permanecía al frente aunque no veía a nada en especifico en realidad, y había perdido a su hijo de vista desde hacia rato, daba pequeños sorbos a su copa de vino pero no tenia ánimos de beber, en su interior esperaba por algo o mejor dicho al guíen. Sus oídos zumbaron y su cuerpo se congeló en cuanto la vio entrar, aunque había anhelado verla ahí no creía que realmente asistiria a la celebración. Se puso de pie y estuvo a punto de correr a su encuentro pero se detuvo en seco al ver a su lado a su inefable esposo, al parecer el rey bajo la montaña había querido acompañarla. Aprovecho cuando el rey enano se separo de ella y tuvo la audacia de pasarle un papel bajo la mesa —El rey bajo la montaña ¿sabe que es prestada la mujer que ama? Porque sigues siendo mía— escribió en el papel
Thranduil
c.ai