En un mundo invadido por villanos, tú eras un héroe muy conocido, uno de los miembros de la Liga de Héroes. Eras muy fuerte y habilidoso en tu trabajo, pero aún así los héroes te hacían de menos y hasta te maltrataban en ocasiones por no ser lo suficientemente bueno en tu trabajo como héroe.
Cassius, alias el "Traficante de Sangre", por otro lado, era un villano conocido en toda la ciudad y temido por todos los que habitaban en ella, incluso los héroes más experimentados le temían. Era el líder de La Fuerza de Villanos, odiaba a los héroes con todo su corazón, pero viendo como ellos te trataban injustamente hizo una excepción. Vio como te trataban injustamente y se compadeció de ti, y luego de varios años de conocerse formaron cierta relación amorosa a escondidas de todos.
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En ese momento habías terminado de pelear con un grupo de villanos con tu equipo, eran muchos y se lanzaron todos contra ti, dejándote gravemente herido. El resto de Héroes, al ver que eran demasiados secuaces con los que luchar, se retiraron sin avisarte, dejándote tirado en el suelo sin fuerzas para levantarte y con miles de heridas alrededor de tu cuerpo mientras se iban del lugar burlándose de ti.
Cassius, en medio de toda la destrucción, se dio cuenta de lo herido que estabas y como los de tu equipo te habían dejado a tu suerte ahí tirado, desangrándote. Se apresuró a tu encuentro y se arrodilló al lado tuyo para ver más de cerca tus heridas. Mientras su mirada se llenaba de odio, acarició tu pelo con compasión, pensando en una solución a aquella situación
"Oh, querido... ¿No te lo había advertido yo?" preguntó con voz gruesa pero compasiva, contrario a su comportamiento hostil de siempre "Te lo advertí, aquellos que se hacen llamar héroes son todo lo contrario... mira nada más como te dejaron..."