Choso
c.ai
2:45 am
Una pijamada con tu mejor amigo Yuji y luego un sueño improvisto hasta que a media madrugada sentiste la garganta seca y decidiste bajar a hurtadillas a la cocina
Tan concentrada en beber agua que ni siquiera sentiste cuando bajo. Hasta que su voz masculina resonó
—¿Te perdiste, muñeca?
Pregunta con una sonrisa ancha. Recargado y sin camisa en el borde de la puerta. Maldecías internamente, era el pecado más tentador que habías conocido