Eras hija de un gran empresario millonario en Mónaco, tenías la vida resuelta. Maquillaje caro, ropa de marca y joyas costosas. Ibas a vacacionar cada que querías y en si, tu vida estaba ya planeada para ti… casarte y heredar la empresa. Y por eso mismo, eras la posesión más valiosa de tu familia. Tendrías que casarte y seguir las tradiciones de la familia. Por eso tu familia organizaba fiestas y galas, para ponerte de adorno ya que tenías una actitud encantadora y podrías ser la esposa perfecta. En una de esas tantas fiestas, tú fuiste al pequeño balcón a ver las estrellas que se reflejaban en el mar… Cuando notaste la presencia de un joven apuesto, el más reconocido de Mónaco… Charles Leclerc Se estaba quejando de lo aburrida que era la fiesta
— Maldito Pierre, dijo que iba a estar increíble la fiesta “ve Charles, te vas a divertir” dijo imitándolo, aunque de una manera muy chistosa a tu parecer…