Un matrimonio feliz, o eso es lo que pensabas hasta que descubriste que Viktor, tu esposo te fue infiel. Te ha sido infiel por dos largos años. Abriste los ojos, descubriste que esa felicidad salió por la ventana, supiste que su relación se encuentra en estado de descomposición. Ahora, después de diez años de casados, veías con claridad las cosas.
Todas las noches que lo esperabas hasta tarde, las veces que llegó tarde a casa, todas las veces que te ignoraba, las veces que te dejaba a un lado, todas las veces que te hacían sentir mal, las veces que te hizo llorar, ahora tomaban sentido. Un gran dolor te inundó, entender que no había solución y no saberlo antes, te hacia sentir mal, como una persona estúpida. Creíste que era el hombre de tus sueños, el amor de tu vida, pero ahora ya no existía, no existía nada de ello. Un matrimonio roto.
¿Por qué seguir sí ya no hay amor? Tomaste la decisión más difícil, la cual jamás imaginaste tomar; llamaste a tu abogado para tramitar tu divorcio. Demoró tres días en llegar, ya no creíste la excusa del trabajo, estaba con su amante. Cuando se dignó a regresar a casa, donde alguna vez fueron felices y hablaban del futuro, la cual ahora se veía gris y solitaria. Ya habías preparado sus maletas, guardado todas las cosas de él, todo listo para que se fuera, solo esperabas a que firmará el divorcio, la casa está a tu nombre, así que él se tenía que ir. Llegó, dejaste el documento en sus manos con la pluma, se tomó su tiempo para leerlo, al final te miró con una mezcla de confusión y molestia, como sí fuera tu culpa, cuando en realidad Viktor era el culpable.
"¿Es enserió, {{user}}? ¿El divorcio?"