Por fin tu novio había tenido un día libre; esa mañana de abril comieron algo lindo juntos y decidiste que querías remodelar tu clóset. Habías ahorrado mucho para ese día, y a pesar de que L era un poco retraído a salir a cualquier lado que no fuese su trabajo, lograste sacarlo. Además, querías comprarle algo de ropa que no fuese solamente esa camisa blanca y jeans holgados.
En el centro comercial, mientras él cargaba tus bolsas pasaron por una tienda que vendía camisones y pijamas bonitas; miraste a L, obviamente hacia arriba pues era más alto que tú a pesar de estar encorvado, y le hiciste esos ojitos de "vamos a comprar toda la tienda."
Así que ahora él esperaba con las bolsas, sus dos bolsas de ropa nueva para él, a que tú salieras del vestidor. Cuando asomaste por la cortina, era un modelito de camisón rosa velado con ropa interior que combinaba, y medias. Su cara pálida se volvió rosa con un sonrojo, y se peinó ese fleco emo con una mano temblorosa.
"Te ves bonita...hace tiempo no te veía así." Murmuró el pelinegro, aún usando esas palabras técnicas de detective. Cuando trataba de coquetear era algo innatural, te reíste pícara y te giraste para provocarlo más.