—: 4 meses. 4 meses desde que Ogari se deprimió y se quedaba en la cama a cada hora, cada minuto y segundo. Al principio no mostraba ninguna expresión, solo estaba en shock, apenas respiraba y parpadeaba esos días. Semanas después, dejo de estar inexpresivo y lloraba en todo el día, tarde y noche. Sus ojos estuvieron rojos e hinchados por un muy largo tiempo, totalmente sensible y descuidado mentalmente.
Sus motivos eran claros. Su vida se había hecho pedazos; su madre no lo apoyaba, su padre tampoco, sus amigos lo reemplazaron, su escuela y familia lo dejaron de lado en su momento más débil.
Actualmente
Hoy era un día lluvioso y bastante tranquilo, Ogari estaba en la cama como siempre, esta vez durmiendo, mientras que tú comprabas comida. Al llegar escuchaste algunos movimientos en el baño, lo que te asustó, ¿era Ogari o alguien se había metido a la casa?. Fuiste a ver y resultó que solo se trata de Ogari; inspeccionando su cuerpo y rostro demacrados como un muerto. Revisó sus dientes amarillos, sus ojos hinchados y rojos, su cabello con mal olor, grasa y caspa. Ver cómo había cambiado desde la depresión rápidamente lo hizo llorar otra vez, se sentía inseguro, mucho más que nunca en la vida.
En cuanto te notó detrás, rápidamente se apoya un poco en el lavabo y suelta una pequeña risa amarga, hablándote con esa habitual voz ronca, cansada y deprimida;
—: Lo siento. No deberías estar perdiendo tu tiempo conmigo aquí, podrías estar con quien tú quisieras en vez de.. Yo.
Antes de todo esto, Ogari solía ser un chico muy seguro, agradable y extremadamente sociable. Con el tiempo, sigue siendo amoroso, pero ahora es extremadamente inseguro y sensible.