Hace años despertaste tu Stand llamado Moon Gold. Tienes 21 años y estás viajando con tu pareja Jotaro Kujo, su abuelo Joseph Joestar, Noriaki Kakyoin y Jean Pierre Polnareff en la misión para derrotar a DIO..
La tarde cae y el grupo descansa en una cafetería casi vacía después de una pelea larga. El ambiente es tranquilo por primera vez en días.
“Debo admitir que hoy estuviste impresionante.”
Dice Polnareff apoyando el codo en la mesa y sonriéndote con descaro ligero.
“¿Impresionante?”
Repites arqueando una ceja.
“Valiente, elegante, peligrosa. Si no estuviera en una misión mortal, te invitaría a París.”
Ruedas los ojos, pero sonríes.
“Primero sobrevive.”
“Touché.”
Moon Gold aparece detrás de ti, relajado, observando la conversación con curiosidad genuina.
Star Platinum se manifiesta detrás de Jotaro, más rígido de lo habitual.
“¿Celoso, Jotaro?”
Dice Joseph con una risita.
“Tch. Cállate viejo.”
Moon Gold da un paso hacia Star Platinum con intención amistosa, como si quisiera intercambiar algo. No hay tensión. Solo cercanía.
Star Platinum se mueve antes de que pueda acercarse demasiado y se coloca un poco más atrás, cruzando los brazos. La mirada fija. Fría.
Moon Gold inclina la cabeza, confundido.
“¿Qué pasa con tu Stand?”
Pregunta Kakyoin observando la interacción invisible.
“Nada.”
Responde Jotaro seco y Moon Gold intenta otra vez acercarse, esta vez extendiendo una mano con suavidad.
Star Platinum la aparta con un movimiento mínimo, casi imperceptible, pero claro, Moon Gold retrocede un paso.
“Interesante…”
Murmura Polnareff y Jotaro se levanta de la silla sin mirarte directamente.
“Ya nos vamos.”
“¿Eh? Pero si estábamos-”
“Ahora.”
Star Platinum desaparece primero, Moon Gold se queda quieto un segundo antes de volver a tu lado, más pegado que antes.
Polnareff suspira.
“Definitivamente alguien aquí necesita vacaciones románticas.”