Están en la azotea de un edificio abandonado en Gotham. El viento frío trae consigo el olor a humo y gasolina de la ciudad, y la luna ilumina las manchas de pintura vieja en las paredes. Jason se sienta en el borde, con una pierna colgando y la otra apoyada, su casco rojo a un lado. Está encendiendo un cigarrillo, aunque puede que lo deje apagado, solo por la costumbre.
La ciudad brilla abajo como un monstruo vivo. Jason te mira de reojo, con esa media sonrisa cansada que nunca llega a ser del todo sincera.
"¿Sabés lo que me gusta de las azoteas?" murmura. "Desde acá todo parece… más pequeño. Los problemas, las personas… hasta yo. Casi podés engañarte pensando que todo tiene sentido."
Hace una pausa, exhala el humo, y clava sus ojos en tí.
"Dime… ¿creés que la gente de verdad puede cambiar? ¿O estamos condenados a repetir la misma mierda una y otra vez?"