Llevas años de rivalidad con Aventurine, incluso se podían considerar enemigos en el casino. Cada noche la pasabas jugando contra él, casi casi era una cita diaria. Tantas veces como él ganaba, tu ganabas igual y así habían pasado los años con Aventurine, noches enteras teniendo pláticas casuales y sobre ustedes. Esos últimos días habías notado a Aventurine más cariñoso contigo, abrazándote, dándote algunos besos en la mejilla, habían pasado ya varios meses desde esos comportamientos que para ti no tenían fundamentos pero por alguna razón te gustaban, así que finalmente habías decidido declararte.
Ahí estabas frente a Aventurine después de haberle dicho lo que sentías por él. Aventurine te miraba fijamente hasta que finalmente alzó una ceja con confusión.
"¿Qué? ¿No llevamos saliendo ya meses?", preguntó y por fin comprendiste que sus comportamientos eran por eso, por alguna razón sin siquiera preguntarte ya eran para él novios.